La marca personal del autónomo / Guillem Recolons

La marca personal del autónomo (relato frugal)

Esta semana han pasado dos cosas que aúnan un elemento común: el maravilloso mundo del autónomo.

La nueva ley de autónomos

Los autónomos llevamos tiempo reivindicando un status más humano por parte de la Hacienda española, que nos trata más o menos como a apestados.

  1. Una de las reivindicaciones principales gira en torno a la reducción de la cuota mínima mensual de autónomos (267,03€), que la pagas igual factures 0€ o 5.000€.
  2. Otra es que la cuota fuera proporcional a los ingresos, que como todo el mundo sabe, son variables.

Otra vez será, no ha habido suerte 

Pues ni la 1 ni la 2. La cuota subirá ligeramente y no será proporcional a los ingresos. Bravo! 

Sí, de acuerdo, hay algunos supuestos de mejora. Los podéis leer en este artículo, pero una cosa me queda clara: todos los que han debatido, redactado y votado esta ley son políticos en nómina; ni un solo autónomo. Eso puede explicar la falta de sensibilidad ante las reivindicaciones de este colectivo al cual pertenezco y es posible que tú que lees esto también.

El autónomo no enferma, no tiene accidentes, tiene un metapoder

Siempre que se comparan las estadísticas, se llega a la conclusión de que a pesar de lo mal tratado que está este colectivo por la administración (o precisamente por eso), el autónomo nunca cae enfermo. Y cuando lo hace, es para morir.

Sí, en efecto, si un autónomo no trabaja, no cobra. Pero sí paga. Ahí hay una diferencia importante. Por eso el autónomo se ha forjado para trabajar en condiciones infrahumanas de fiebre alta, fuertes migrañas o enfermedades que para otro colectivo significaría una baja laboral prolongada. Esto les (nos) confiere un estatus especial, de supercrack, un metapoder que no se apaga ni con kriptonita.

Un relato frugal (y real) para confirmar la teoría anterior

El detonante

Jueves tarde. Hace dos días. La Doctora Francisca Morales, coordinadora y tutora académica del Máster en Dirección de Comunicación Empresarial e Institucional de la UAB (Universitat Autònoma de Barcelona), me había convocado por tercera vez en los últimos cinco años para dar la clase de clausura del año académico. ¿Sobre qué? Has acertado: Personal Branding.    

El viaje del antihéroe

Hago el trayecto en moto, como he hecho siempre (tengo cierta alergia al automóvil), y cuando estoy entrando en el campus universitario de la UAB en Bellaterra, pasa algo.

El enemigo invisible

desperfectos de la moto

Reguero de aceite en la parte central de la calzada / detalle de caballete incrustado en motor

El sol de frente me impide ver con claridad un reguero de aceite que se prolonga durante más de cincuenta metros. Sin siquiera tocar el freno (iba a apenas 20Km/h), la rueda delantera se desliza y hace que la moto y su ocupante (yo) caigamos del lado izquierdo. El aceite era el enemigo invisible.

No fue una caída espectacular, de esas de las películas. Pero yo no iba preparado. Sin guantes, en manga corta, acabé con mi lado izquierdo lleno de rascadas, hematomas, el pantalón roto, el zapato roto.

La reacción ilógica

¿Qué hubiera hecho una persona en su sano juicio? Llamar a una ambulancia, las marcas de asfalto estaban presentes en las heridas, con peligro de infección. Había un ligero golpe en el casco. Un conductor que vio la caída me ayudó a levantar la moto (pesa más de 200K), yo me había levantado por mi propio pie.

¿Qué hice yo? Mirar el reloj, faltaban 15 minutos para empezar mi conferencia y aun quedaba poco más de un Km hasta llegar a la sala de grados de la Escuela de Postgrado. La moto no arrancaba. Esperé dos minutos. Arrancó. Ví que el caballete se había clavado en el cárter debido al impacto y de un lado casi rozaba con el suelo. Había que ir con cuidado. Llegué al recinto.

Primeros auxilios       

Le pregunté al portero si había botiquín. Por supuesto. Me lavé las heridas con agua y jabón. Dejé secar. Luego bien fuerte con agua oxigenada. Dejé secar. Y luego añadí antiséptico yodado. Faltaba un minuto para empezar la clase.

Subo un piso, veo a la Doctora, mi buena amiga Francisca. Me cree loco por querer dar la clase. Pero cuando veo a tantas personas sentadas y esperando la charla, me vengo arriba. No hay renuncia. Escuece, pero mi mente ahora no está en las heridas, está con un equipo de cracks preparados para ser DirCom (director de comunicación) por cuenta ajena o propia (les han explicado la verdad sobre lo que hay ahí fuera).

Francisca Moralesa

La Dra. Francisca Morales introduciendo la clase en el Máster DCEI / estado tras el accidente

No hay dolor

No hay dolor. Hay motivación, hay diversión, hay ganas de que te pregunten y de que sepas contestar. Fue bien. Al menos esa fue mi impresión. Un par de horas que me pasaron como 10 minutos. Es como una droga, el efecto es breve pero intenso.

la marca personal del autonomo

Momento de la clase

Acaba, aplausos, más preguntas, esta vez individuales. Han montado un piscolabis con cuatro cosas de picar y una especie de Lambrusco. Todo entra bien. Momento de euforia para ellos (se van de vacaciones) y para mí.

Segundos auxilios

Francisca me acompaña a un pequeño dispensario de la Universidad. Una mujer genial. Me limpian (bien) las heridas y me ponen gasas.

Al día siguiente voy al hospital. Radiografías, más limpieza. Nada roto. Contusión costal izquierda y dermoerosiones varias en brazo, codo, antebrazo, mano y rodilla. Tratamiento: reposo (busco en un diccionario qué significa), curas tópicas durante unos días, antiinflamatorios y beber mucha agua para no estornudar (el costillar está tocado).

La vida sigue igual

¡Estoy bien, caramba! ¿No te he dicho que soy un autónomo?

 

PD: La noticia de la charla ha quedado recogida en este artículo de la UAB: Fin de curso para los DirCom de la UAB

17 comentarios
  1. Pablo adan
    Pablo adan Dice:

    Madre mía Guillem. Menos mal que no pasó nada más grave. Creo que todos tenemos historias similares. Moto y autónomo suelen ser UNO. Ha y que llegar a mas sitios, mas rápido, hay que pagar las cuotas …

    Responder
    • Guillem Recolons
      Guillem Recolons Dice:

      Sí, Pablo. Una caída de estas, por tonta que haya sido, te hace repensar si lo de la moto es buena idea. De hecho, es el primer accidente que tengo en treinta años, pero nadie me garantiza que sea el último…

      Gracias por escribir! Un abrazo!

      Responder
  2. Eva Cantavella
    Eva Cantavella Dice:

    Guillem!
    Retrato súper realista de la vida del formador autónomo! De lo único que me he caído es de mis tacones y solo me ha dolido el orgullo, pero he dado clases con 39º de fiebre y con la adrenalina, los aparcas hasta acabar el curso. Al terminar, necesitas una camilla para recogerte…
    Un abrazo y felicidades por el artículo (y la conferencia)

    Responder
  3. Joan Vergara
    Joan Vergara Dice:

    ¡Ostras, Guillem!

    Qué susto, y qué par de narices las tuyas para cumplir pese a todo. Es cierto, los autónomos a veces estamos un poco locos. Somos como El Cid. 🙂

    Recupérate pronto.

    ¡Un saludo!

    Responder
  4. Natalia
    Natalia Dice:

    Increíble, Guillem! La anécdota de la moto es tan alucinante que estamos pasando por alto tus acertadas observaciones sobre la nueva ley de autónomos.

    La situación de este colectivo antes de la reforma era lamentable, y no es que haya mejorado tanto…

    Es absurdo que se pague lo mismo independientemente de lo que factures.
    Es absurdo que si estás enfermo tengas que seguir pagando y no tengas derecho a cobrar.

    ¿Cómo puede ser que la nueva ley mantenga estos abusos? ¿Cuanto hay que esperar para que vuelva a reformarse?

    Es lamentable.

    Y lo de la moto… ¡Suerte que no te pasó nada! Pero creo que había evidencias suficientes de la necesidad de una revisión completa: el casco abollado, por ejemplo. Lo de ir a dar la clase no me parece para aplaudirte ….

    ¿Sabrías decir por qué lo hiciste exactamente?
    Si yo estuviese en tu lugar me replantearía algunas cosas…

    Saludos

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    • Guillem Recolons
      Guillem Recolons Dice:

      Hola Natalia!
      ¿Por qué lo hice? Porque a pesar del impacto de la caída, me encontraba con fuerzas para hacerlo. No hay mucho más. Si preguntas a los futuros DirComs que atendieron la clase, con la excepción del impacto del primer momento (pantalón, heridas) te dirán que luego fue una charla productiva y muy interactiva. Lo que sí me voy a replantear es la necesidad de trasladarme en moto, eso me ronda en la cabeza hace tiempo. Un saludo y gracias por escribir!

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  5. Joel Pinto Romero
    Joel Pinto Romero Dice:

    Además, Guillem, que se me olvidó contarte: El 8 de Marzo de este año me hicieron cirugía del hombro derecho por rotura del tendón. Estuve en el hospital miércoles y jueves. El mismo viernes me reincorporé a mi trabajo como autónomo justamente por aquello de que “si no trabajas, no comes”.

    Fue muy gracioso porque tuve una conferencia por Skype con un cliente y él mismo me comentó: “¡¡¡Joel, se te enreda la lengua!!!”… porque, claro, luego de la cirugía estuve fuertemente medicado para evitar los dolores.

    A cualquier otra persona, en situación normal, le habrían dado una baja por X cantidad de días o semanas y habría estado tranquila en su cama descansando, sabiendo que sí o sí, cobraría a fin de mes.

    Somos Supermanes y Superchicas (por si acaso) 😀

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  6. Pilar
    Pilar Dice:

    Hola Guillem!
    Desde luego, nos demuestras con estos ejemplos que el realizar un trabajo que te apasiona no tiene precio.
    Cuánto me alegro que vayas mejor y… ese reposo dentro de tus posibilidades, venga.
    Abrazos, crack!

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