Quién es mejor portavoz, ¿el empresario o su gente?

Cuando hablamos del mejor portavoz de una organización solemos confundirnos. Pensamos que el mejor portavoz es aquella persona que ostenta ese cargo. No es así. Todos los profesionales de una organización, desde su máximo dirigente hasta el becario, son portavoces de la misma.

El humanista digital Joan Clotet suele contar una anécdota en las formaciones de marca personal que compartimos. Tuvo que ocupar el puesto de su jefe en una mesa redonda formada por diversos profesionales de diversas empresas. Tenía apenas 25 años. Un periodista se dirigió a él con la pregunta ¿qué opina Arthur Andersen de…?

La anécdota refleja la importancia y responsabilidad que conlleva trabajar para una organización, con independencia del tiempo que uno lleve o el cargo que ocupe. Todos somos embajadores de marca.

De acuerdo, pero ¿quién es mejor portavoz, el empresario/a o su gente?

Mi respuesta es: si se hace bien, todos. Según Edelman, creemos menos en los directivos. Pero no se debe a que ofrezcan menos confianza, sino que algunos suelen ser más opacos, más reacios a contar lo que de verdad acontece en sus organizaciones. Suelen ir a la defensiva, y a menudo juegan o manipulan datos que son de dominio público. De ahí viene esa fama injustamente ganada, ya que lo que hacen pocos no se puede atribuir a todos.

Tiene sentido pensar que los perfiles más bajos y los intermedios ofrecen más confianza porque no tiene por qué engañar, ni exagerar. Los perfiles técnicos y académicos ofrecen mucha fiabilidad, es lógico pensar que sabe más un ingeniero sobre un automóvil que el presidente de la compañía.

Sin embargo, ese potencial de portavocía de los mandos intermedios o perfiles técnicos es el gran olvidado. ¿Una oportunidad perdida?

¿Por qué no quieren dar voz a su gente clave?

Hace unos años escribí un artículo en Soymimarca titulado ¿tu empresa no da voz a la gente clave?. En ese momento (2011) pocas empresas eran conscientes de la importancia de proyectar a su gente. Los principales motivos eran dos enemigos poderosos: el desconocimiento y el miedo.

Desconocimiento

Desconocimiento que, por otro lado, era comprensible. En 2011 muy pocas empresas disponían de una red social interna. Muchas tenían el acceso a las redes sociales “capado”. Debo decir que este dato no ha mejorado excesivamente: según Eurofirms, todavía hoy un 60% de empresas limita el acceso a las redes sociales a sus empleados. Eso es desconocimiento del potencial de su gente actuar como refuerzo humano y creíble de la portavocía de sus marcas.

acceso empleados RRSS

Radiografía del Employee Branding en España. 2017. Eurofirms

Además, había poca literatura de employee advocacy, employer branding, y la penetración de las redes sociales de empresa era todavía escasa.

Miedo

Miedo a romper el statu quo, a ser diferente, a promover a su gente con el peligro de ser captados por la competencia. Pero se dice por ahí que hay algo peor que formar a tu gente y que se vaya, y es no formarla y que se quede. Yo avanzaba en 2011 que una imagen fuerte y positiva de un individuo, por carisma, beneficia al final la imagen y de la empresa y confianza en sus marcas.

Las claves: mindset y formación

La solución a todo esto viene en dos fases: mentalización y puesta en marcha de programas de formación. Y siempre por este orden, y empezando por los directivos y trasladándolo luego al resto de la organización.

Suelo hacer sesiones de mindset con directivos, no llevan más de dos horas. A través de un recorrido por la caída de eficacia de los medios de comunicación tradicionales, se proyectan las ventajas y el ROI de los programas de Employee Advocacy en la empresa y se plantean las características y recorrido de los mismos.

El siguiente paso es la formación, cuyos programas van desde talleres de 8h a otros de 16h. Por supuesto, también hay formatos más cortos, pero son menos experienciales.

 

Como conclusión, cualquier profesional de una organización es el mejor portavoz, los directivos ofrecen mayor conocimiento del contexto, el mercado y el negocio, los empleados conocen mejor el producto y servicio. Solo un 16% de empresas han iniciado un programa de este tipo en España. Son las que han decidido no quedarse atrás. Pero el 84% (Según Eurofirms) que lo hace prioriza como objetivo del employee advocacy la atracción de talento interno, lo que me parece un error de orden: primero actúa con tu gente, luego con el mercado. Como dice Arruda “your people are your brand”.

 

Photo by Apollo Reyes on Unsplash

 

8 errores comunes en blogs corporativos

Aunque no soy especialista en marketing online, mi propia experiencia de 7 años con el blog de Soymimarca, uno de los blogs corporativos del personal branding, me animan a sugerir algunas ideas para que este camino sea más llevadero.

He visto durante estos años muchos errores cometidos por la improvisación y falta de profesionalidad, y los he clasificado y desarrollado para que tu empresa logre esquivarlos:

  1. Síndrome de la empresa fantasma. No disponer de un blog corporativo
  2. El síndrome del aburrimiento sumo. Confundir el blog con una sección de noticias de la empresa
  3. El síndrome de la empresa deshumanizada. No saber quién firma los posts
  4. El síndrome del pollo sin cabeza. No disponer de una estrategia de contenidos
  5. El síndrome endogámico. No invitar a autores externos
  6. El síndrome del blog tímido. No compartir los contenidos en redes sociales
  7. El síndrome del blog desaparecido. Un poco de SEO no es malo, sin obsesiones
  8. El síndrome del impaciente. Creer que esto da resultados en pocas semanas

1. El síndrome de la empresa fantasma: No disponer de un blog corporativo

Según la “Radiografía de Employer Branding de las empresas de España” de Eurofirms, solo un 42% de las empresas dispone de blog corporativo. Un dato tan sorprendente como preocupante.

Si una organización necesita lanzar una estrategia de contenidos, lo puede hacer de muchas maneras. Pero sin duda disponer de un blog corporativo es de gran ayuda. Por varias razones:

  • El blog es una “casa digital” un lugar que queda bajo el control de la compañía y desde el que siempre será más fácil clasificar y encontrar contenidos, por categorías, autores, tags…
  • El blog facilita enormemente la estrategia de employee advocacy, dando voz al talento interno.
  • Consecuencia de lo anterior, el blog facilita la estrategia de employer branding, atrayendo talento externo.
  • Se trata de un excelente recurso para la prensa, que puede encontrar material para complementar sus artículos, dando mayor visibilidad a la empresa.
  • Es un recurso de comunicación bidireccional, que permite que cualquier persona externa pueda comentar los contenidos de cada post. Recordemos que los mercados son conversaciones.
eurofirms blog corporativo

Fuente: Radiografía del Employer Branding en empresas españolas / Oct 2017

2. El síndrome del aburrimiento sumo. Confundir el blog con una sección de noticias de la empresa

Muchas empresas han optado por cambiarle el nombre a la antigua sección de noticias, que ahora llaman blog. Solo es blog si va firmado, si admite comentarios y si su lectura no requiere contraseñas. Pero añado que las antiguas secciones de noticias explicadas en formato redacción periodística aburren. Y mucho.

Que tu empresa haya adquirido una máquina nueva es posible que sea relevante para tus clientes. Incluso para tu gente. Pero eso es mejor contarlo en un newsletter. El objetivo de un blog corporativo es que sus contenidos sean ricos, relevantes, que aporten valor a personas que ni siquiera conocen la organización y sus marcas. Que atraiga (principio básico del inbound marketing).

3. El síndrome de la empresa deshumanizada. No saber quién firma los posts

Repito. Esto no es una sección de noticias. Es una oportunidad para alcanzar audiencias de calidad a través de contenidos humanizados. La firma corporativa en un blog equivale a hablar con un bot. No me cansaré de decir que personas hablan con personas, no con empresas y marcas.

Además, firmar digitalmente los posts por profesionales, ya sea internos o invitados, es una buena herramienta promocional. Y por tanto forma parte de un proceso de personal branding al impulsar la marca personal de esos profesionales.

4. El síndrome del pollo sin cabeza: No disponer de una estrategia de contenidos

¿De qué hablamos esta semana? Sudor frío. Miradas hacia ninguna parte. Nadie quiere contestar. Uno ha leído algo esta mañana que podría ser el germen de un contenido. El jefe no lo ve. La jefa tampoco.

Disponer de una estrategia de contenidos en un blog corporativo no es tan difícil. Se pueden crear las categorías en función de varios criterios: targets, palabras clave, áreas de actividad de la organización… Por ejemplo, las de Soymimarca están orientadas a distintos públicos, puesto que el tema central siempre es personal branding.

Alguien especialista en SEO (posicionamiento online) diría que la mejor estrategia de creación de categorías es la de palabras clave ¿por qué? porque si se hace bien (keyword planner) utilizaremos las palabras exactas de búsqueda de nuestros clientes y resto de stakeholders.

Una vez disponemos de las categorías del blog, podemos pensar en subcategorías. Imaginemos que hemos definido 8 categorías, si cada una puede cobijar 6 subcategorías, tenemos un total de 48 temas a tratar. Prácticamente uno por cada semana del año.

Se trata entonces de encontrar al mejor autor de cada tema (interno o externo) y asignarle la responsabilidad de redactar el contenido, siguiendo una guía de estilo previamente aprobada.

5. El síndrome endogámico. No invitar a autores externos

¿Por qué una empresa como Ferrovial, con cerca de 100.000 empleados, necesitaría invitar a autores externos a su blog?

blog ferrovial

Para mí el blog de Ferrovial cumple con las características de un ejemplo de blog corporativo. Es positivo invitar a autores externos para enriquecer los contenidos. Y de paso, consiguen una difusión mayor al unirse varias comunidades (internas y externas) en el proceso.

Yo tuve la suerte de recibir una invitación para escribir ahí sobre la propuesta de valor, y lo cierto es que resultó enriquecedor para la comunidad de Ferrovial y para la mía. Win-win.

Elena Arnaiz ha creado en su blog una sección titulada “hoy brilla” donde invita a distintos autores a crear valor sobre temas de marca personal, reclutamiento,…

6. El síndrome del blog tímido. No compartir los contenidos en redes sociales

Crear un contenido ya es un avance. Pero el post no se mueve solo. Se necesita ganar exposición, y para ello hay medios gratuitos y medios de pago. Y lo más importante, para lograr mayor engagement y alcance es indispensable contar con la difusión de los empleados en sus propias comunidades. No a la fuerza, solo de aquellas personas que sientan los colores y que dispongan de las comunidades y competencias digitales para hacerlo.

En cuanto a formas de promocionarlo, aquí hay algunas alternativas:

  • Compartirlo en las redes sociales. Recordemos, las corporativas e idealmente las de los mejores embajadores de marca -internos y externos-.
  • Publicitarlo en las redes sociales (aconsejo lectura del libro “Cómo monetizar las redes sociales” de Pedro Rojas y María Redondo, -Lid Editorial- donde tratan el tema de forma exhaustiva).
  • E-mail marketing.
  • Estrategia de enlaces internos (web) para promocionar contenidos.
  • Notas de prensa.

Algunas empresas se dedican a “etiquetar” a influencers externos cuando publican sus tweets de nuevo contenido ¿es una buena práctica? Hablo en nombre propio, es una buena práctica si están aludidos en el post, si no, se trata de spam.

7. El síndrome del blog desaparecido. Un poco de SEO no es malo, sin obsesiones

Una estrategia de posicionamiento online en buscadores (SEO) puede ayudar a que los contenidos sean fáciles de encontrar por quienes no nos conocen.

Hay diversas acciones que, sin obsesionarse, vale la pena considerar:

  • Definir una palabra clave por post, que sea 100% afín con el contenido y con la categoría. Si no es forzado, vale la pena repetir la keyword 4 o 5 veces.
  • Si se trata de un blog de texto, tener en cuenta que los posts breves no son tan bienvenidos para Google como los largos y bien estructurados. Algunos autores hablan de 1.200 palabras como ideal. El plugin SEO by Yoast, una referencia para los usuarios de WordPress, recomienda un mínimo de 900 palabras. En todo caso, a mi me obsesiona más la calidad del contenido que no su cantidad, pero si quieres atar todos los cabos, ten en cuenta la extensión de cada post.
  • Algunas empresas han optado por crear un dominio propio para el blog distinto de la web. Desde un punto de vista SEO es un error, ya que implica no aprovechar la inercia de atracción por palabras clave a un solo dominio. Por ejemplo, la URL del blog de Soymimarca es soymimarca.com/blog-personal-branding.
  • Acordarse de enriquecer con imágenes, podcasts, vídeos, infografías… Hoy sabemos que estos elementos facilitan la lectura y consiguen entre un 20 y un 50% más de visitas. En este masterpost (7.000 palabras) el experto José Facchín explica las claves del éxito de su blog, entre las que figura el uso de imágenes e infografías.

8. El síndrome del impaciente. Creer que esto da resultados en pocas semanas

El experto John Lincoln define un customer journey de un blog corporativo en cuatro años para lograr su efectividad.

  • Año 1: crear audiencia
  • Año 2: seguimiento básico y flujo constante de tráfico
  • Año 3: contar visitas por miles, generando leads y negocio
  • Año 4: el blog ya está consolidado como canal de marketing y branding

Seguro que se te ocurrirán más errores. Pero estos son los más flagrantes que me he encontrado por el camino. No dejes de consultar a los que viven de esto, entre los que te recomiendo a José Facchin, Miguel Florido, Claudio Inacio, Rubén Alonso, y Vilma Núñez, entre muchos otros.

 

Photo by Diego Vitali on Unsplash

Próximos eventos: 

  • 14 noviembre: URL Blanquerna Facultad de Farmacia y Ciencias de la Alimentación (Barcelona). Conferencia sobre Personal Branding
  • 16 noviembre: ISDI (Barcelona) GMDB Global Executive Master Digital Business. Personal Branding Workshop
  • 23 noviembre: EY (Madrid) Estrategia y Mensaje en la gestión de marca personal. Conferencia
  • 24 noviembre: Castillo de Pilas Bonas (Manzanares, Ciudad Real). VII Jornadas Empresariales. Conferencia Marca Personal
  • 27 noviembre: Teatro Auditorio (San Lorenzo del Escorial). 3M, Valor y Valores. Ponencia. 
  • 28 noviembre: Cruz Roja (Madrid). Jornadas de orientadores laborales. Conferencia “De empleados a implicados”.
  • 11 diciembre: 3M (Madrid). Conferencia sobre marca personal “Your people are your brand”
  • 12 diciembre: Euroforum II (San Lorenzo del Escorial) Curso Marca Personal para profesionales de Ferrovial
  • 19 diciembre: OTP (Valencia) Curso sobre embajadores de marca, con Eva Collado

Sin visión corporativa no hay employer branding que valga

Hace poco más de año y medio di una formación para una de los grandes de consultoría del mundo. Para mí, la visión corporativa, el purpose, es esencial en términos de personal branding y de employer branding.

El caso es que la visión de esa compañía, en 2016 arrancaba con un “ser los líderes en…”. Todo está dicho. El liderazgo nunca puede ser una visión, en todo caso se aceptaría que fuera un objetivo empresarial.

Otra de las grandes protagonizó otro episodio similar. Una sobrina mía trabajaba ahí, y cuando llevaba poco más de un año trabajando a ritmo de 15 horas diarias, le propusieron una pequeña promoción. Se trataba de algo más de dinero, una pizca más de responsabilidad y mucho más tiempo. Ella se preguntó ¿para qué? y la única respuesta que pudo obtener fue “para que el CEO sea cada día más rico”. Se fue de ahí, claro.

Actualmente me encuentro impartiendo formación para otra de las grandes, EY (antes Ernst & Young). Su visión corporativa es esta: quieren construir un mejor mundo laboral, más justo, equitativo y sostenible. Sé que estas palabras Building a better working world pueden sonar a mera declaración de intenciones. Pero el nivel de compromiso va más allá de eso; está incorporado en la marca, de forma inseparable. Y no solo eso: existe un site específico y monográfico sobre el purpose de EY en el mundo. Empieza con una pregunta mágica: ¿Por dónde empezarías si quisieras cambiar el mundo?

EY logoY como el movimiento se demuestra andando, desde RR.HH de EY están promoviendo la gestión de marca personal (personal branding) de su gente sin ningún prejuicio y anunciándolo a toda pantalla y con el tag #YoConstruyoEY. Tengo la inmensa fortuna de formar parte de un grupo excepcional con Laura Chica, Eva Collado, Francisco Alcaide y Alex López, entre todos estamos trabajando en distintos formatos para reforzar la marca de los profesionales de esta firma de consultoría.

La gran diferencia es que hay un norte, un punto de destino, un WHY (según lo define el experto en liderazgo Simon Sinek en su Golden Circle). Y eso facilita las cosas. Los que integran EY saben que no trabajan solo por ganar dinero o crear un plan de carrera: detrás hay algo más alto: energía sostenible, apoyo a los refugiados, transformar comunidades, cambiar las cadenas de suministro, adelantar el cambio digital, mejorar la movilidad urbana…

Todo esto, junto al hecho de que la compañía hace pública su apuesta por el personal branding, configuran sin duda una de las mejores operaciones de employer branding que he visto en años. Si a eso le añadimos que muchos de sus directivos son sociales (activos y proactivos en redes sociales), diríamos que hay poderosas razones para elegir EY como destino inspirador.

Uno de los trabajos que me gusta más, por su dificultad, es ayudar a los profesionales a dibujar su propósito, su visión, su WHY. A menudo se quedan pensativos, y les digo, ¿te sentirías cómodo haciendo tuya la visión de la empresa en la que trabajas?

El personal branding en la empresa no empieza por el employer branding, empieza con una Visión que sea algo más que un conjunto de palabras sin significado. Si la visión es realizable e inspiradora, la empresa dispondrá de grandes embajadores de marca internos que atraerán el mejor talento externo. Las personas confían en personas, recordémoslo.

 

Cover image: betterworkingworld.ey.com