El síndrome “soy la última cocacola del desierto”. Diagnóstico y tratamiento.

Permíteme que esta semana abuse un poco de mi marca sarcástica en un post breve. Hace unos días, recuperé uno de los test de personalidad que está haciendo furor en la red, el Crystal Knows, y apareció este titular sobre mí:

guillem recolons / crystal knows

Traduzco: “Guillem aprende rápidamente, y tiene fuertes competencias analíticas, creativas y sociales… aunque a veces se puede mostrar sarcástico”. Ya ves. Uno es como es. Por cierto, debo reconocer que Crystal es un buen test, ya que permite que otras personas en la red puedan confirmar o ampliar el feedback sobre una persona. Una buena herramienta, y además utiliza la base de DISC para trazar sus perfiles.

Volviendo a mi sarcasmo, hoy quiero analizar un perfil que observo de forma repetitiva dentro y fuera de las redes sociales. El de esa persona que cree ser la salvadora de la humanidad. El síndrome de ser “la última cocacola del desierto“. Tomo prestado el nombre a mi buena amiga y partner dominicana Anabel Ferreiras.

Diagnóstico

Reconocerás este perfil con facilidad. Son personas que creen que los demás debemos comportarnos conforme a sus reglas. Y si no lo hacemos, nos “abroncarán” públicamente, llegando a extremos de confrontación. No toleran otro código de conducta que no sea el suyo, y en base a eso gestionan su comunidad.

Sus valores dictan su comportamiento de una manera rígida, imperturbable e inviolable. Estas personas caminan erguidas como un palo, y les cuesta mucho mostrar el lado humano que todos tenemos. Su propósito vital, más allá de su trabajo, de su propuesta de valor, es ser guardianes de la moral. Si existiera la inquisición, muchos de nosotros ya habríamos sido torturados y quemados por marcar claras diferencias con su modelo.

Tratamiento

No es fácil gestionar el cambio de estas personas. El hecho de que actúen guiados por sus verdaderos valores lo pone difícil: un valor raíz no cambia de la noche a la mañana.

La experiencia es un grado, dicen. Así que yo me permito dos sugerencias, o al menos dos formas de reaccionar que no son excesivamente sangrientas:

  1. Ignóralos. Deja que sigan creyendo que son la última cocacola del desierto. Ya sabes que no les vas a mover al cambio. Eso -aviso- les va a molestar más que una reacción airada. Pero es elegante por tu parte y no deja excesivas secuelas.
  2. Lleva la botella de ron y prepara un cubalibre. A veces descoloca más un acercamiento amistoso al “enemigo” que la reacción airada o incluso a ignorarles. Tratar de mostrar proximidad cuando te invitan al combate es desmontar la estrategia. Imagínatelo. Tiene las armas cargadas y a punto, y tu apareces con una botella de ron, hielo, limón y dos vasos. Te acercas con una bandera blanca -por si acaso- y comentas con semblante educado: “Traigo ron, vasos y hielo. Me han dicho que usted tiene Coca Cola… ¿unimos fuerzas?”

Elijas una u otra opción, te aseguro que no conseguirás generar un cambio. Pero al menos, en la segunda opción, te irás contento a casa habiendo compartido un cubata con las persona que cree ser la última cocacola del desierto. Para explicarlo a los nietos.

Buena semana, y no olvidemos que lo que hagan los demás, nos guste más o menos, forma parte de su marca personal.

Coca Cola image by Shutterstock.com

 

 

 

El fenómeno de la “Tinderización” de Linkedin se une al de la “CEOización”

Tinderización en Linkedin, sin barreras de entrada

El fenómeno de la “TINDERización” de Linkedin se debe a que en las redes sociales en general no hay barreras de entrada. Y en las profesionales como Linkedin, que tal vez deberían ser algo cuidadosas en la aceptación de perfiles, pasa exactamente lo mismo. Cualquiera puede entrar con un perfil en que no es obligatorio poner un nombre real, una fotografía. en que se puede inventar el sector, el cargo…

Hace tiempo escribía un artículo sobre el hecho peculiar de que en Linkedin todo el mundo es CEO, una denuncia sobre la ligereza en que una persona se autotitula CEO aunque sea taxista o tenga una empresa con dos amigos. Y lo peor, CEO no debería ser un título de Linkedin, ya que no supone una propuesta de valor.
Pues el mismo fenómeno de la CEOización se ha trasladado a la TINDERización, es decir, perfiles trol que utilizan una red profesional como si fuera un lugar de citas.

 

El caso de AMD no es único, desgraciadamente

Recientemente, un post colocado por AMD en Linkedin reproduce una conversación en el área de mensajes privados que bien se podía haber producido en Messenger, en Whatsapp o en TInder. Un sujeto se presenta y ante la pregunta ¿qué puedo hacer por ti? el tipo no tiene otro discurso que “ir a tomar algo”.

 

La influencia Microsoft… ¿Positiva?

Los cambios que se están produciendo en esta red social desde que fue adquirida por Microsoft son algo incomprensibles si pensamos que Linkedin es una red estrictamente profesional:
  • Han eliminado prácticamente todas las ventajas de los perfiles Premium,
  • Han “ningunizado” los grupos de debate, foros en los que era posible adquirir conocimientos, compartir contenidos y generar contactos de valor. Ahora ni siquiera podemos saber a qué grupos pertenece cada miembro.
  • Y para seguir con los despropósitos habría que leer al experto Pedro de Vicente en su último artículo Linkedin: Lo que hemos perdido tras los cambios de 2017.
La pregunta que cabría hacerse es ¿qué está haciendo exactamente Microsoft con Linkedin? ¿Cuál es su hoja de ruta? ¿Será Linkedin una red amarilla? ¿Un lugar abonado para la mentira?
Lo cierto es que de un tiempo a esta parte, las publicaciones en grupos Linkedin o perfiles de empresa están dejando de tener engagement, lo que parece favorecer un escenario de caos, ya que las publicaciones que mejor funcionan son las personales, pero sin un timeline cronológico que las ordene o clasifique por sectores.
El caso de AMD no es único ni será el último. Pienso, y que no se ofenda nadie, que muchos orientadores laborales están forzando a desempleados de larga duración sin competencias de comunicación ni conocimiento de protocolos digitales a que se creen un perfil en Linkedin porque desde ahí encontrarán trabajo. Error de libro. Las redes sociales no son para todo el mundo, y menos aún las profesionales.

 

La oportunidad para beBee

Mientras se produce esta tinderización y CEOización, van apareciendo competidores como BeBee, de momento muy pequeños, pero ofreciendo contenidos de alta calidad, aprovechando el espacio que deja Linkedin al exterminar (no literalmente) sus grupos.
Puedes encontrar estas reflexiones y también las de Eva Collado, Andrés Pérez Ortega, Fernanda Brunsizian (Linkedin) y las mías en un artículo de Tino Fernández (Diario Expansión) titulado ¿Puede una red profesional degenerar en una red para ligar? 
Smartphone images by Shutterstock.com

¿Sólo proyectamos nuestra mejor marca personal?

Somos un país de extremos, de eso no hay duda. Hemos pasado de superar el síndrome de Solomon a convertir las redes sociales en escaparates de éxito personal enlatado. Escaparates de nuestra mejor marca personal.


El “Síndrome de Solomon” saca a relucir nuestra baja autoestima y la importancia casi enfermiza que damos a lo que opinen los demás de nosotros. Y hace que nos escondamos y no saquemos a relucir nuestras fortalezas por miedo a romper el statu quo.

El efecto escaparate

 

Lo que está sucediendo ahora es que las redes proyectan nuestro mejor yo, nuestra mejor marca personal, es un “efecto escaparate”. Los escaparates muestran lo mejor de cada comercio, y a menudo cuando entramos nos encontramos con una realidad muy distinta, peor, pero real al fin y al cabo.
Cierto, las personas reaccionan mejor con noticias e imágenes positivas que con negativas. Con reacción me refiero a likes, comentarios… y eso a veces crea un entorno Matrix, muy falseado.
Si tuviera que dar un único consejo para que a la larga no nos convirtamos en spammers o en una réplica de Mr Wonderful, daría este:


Mostremos más y mostrémonos menos

 

Publicar autorretratos de forma constante no aporta, cansa. Lo que de verdad interesa es que nos aporten información de valor, sea positiva o negativa. Información que nos provoque una reacción, un cambio.
Si tu vida personal o laboral no es apasionante, no es necesario disfrazarla. Habla de otra cosa. Así de fácil. Estoy recibiendo día a día peticiones de “triunfadores” en las redes sociales que no saben convertir su ¨éxito” en un modelo de negocio.


Ojo con la sobreexposición

 

La sobreexposición es tan negativa como la infraexposición. Volviendo a la metáfora del escaparate, éste no puede ser mayor que lo que hay dentro de la tienda.


Mostrando vulnerabilidades

 

Mostrar nuestra vulnerabilidad es lo contrario de mostrar nuestro lado exitoso. A priori. Me vienen a la mente tres momentos cercanos en que las vulnerabilidades se convertían en fortalezas
  • El CV de errores de Johannes Haushofer, tratado en este post de AdQualis. Haushofer pensó que había llegado el momento de dejar de mostrar el escaparate para enseñar también la trastienda, así que en su CV incluyó cosas como “no acabé los estudios de…” o “no conseguí nota para aspirar a tal carrera en tal universidad…”.
  • El consejo que me dio mi amigo y coach Terry Mclean para reforzar un TED que di en noviembre: muestra tus vulnerabilidades para conectar con tu audiencia: todos las tenemos, y la empatía es la mejor forma de comunicar.
  • El increíble discurso de J. K. Rowling en la Universidad de Harvard en 2008 hablando de los beneficios del fracaso. Obligatorio visionado.

Humanizar es conectar

 

Nuestras vulnerabilidades nos hacen humanos, al igual que reírnos de nosotros mismos. Quizás deberíamos ser más realistas y mostrar tanto lo que nos llena como lo que nos vacía. A eso se le llama mostrar nuestro lado humano. Menos escaparate, menos Matrix, bienvenidos al mundo real.

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Se impone el Personal Anti-Branding

Tenía mis duda con el título… Personal Anti-Branding o Anti-Personal Branding? Me voy a intentar explicar, pero creo que ya estás imaginando de dónde sale todo esto.

Curioso: en política, ganan los candidatos peor valorados

En efecto, la victoria de Donald Trump y la que se produjo en las últimas elecciones españolas de Mariano Rajoy ponen de manifiesto algo inaudito: no votamos al candidato que creemos mejor capacitado para el puesto. En ambos caso, el ganador de las elecciones ha sido el candidato peor valorado.

Misoginia, xenofobia, corrupción, nacionalismo exacerbado… ¿nuevos valores?

No estoy aquí para analizar políticamente los resultados electorales, para eso hay politólogos excepcionales. Pero parece que últimamente se imponen los contravalores a los valores. Ayer di una charla en Lleida (a la que me llegue el vídeo prometo compartirlo) en que hablaba de eso, de la importancia de los valores, a los que yo llamo superpoderes.

Pero quizás me esté equivocando. El triunfo de los populismos, sean de uno u otro signo, nos indica que las posiciones moderadas de diálogo no son bien valoradas por los votantes. Y recalco votantes, que no personas, ya que la abstención es un signo de democracias maduras pero también de descrédito de la política.

El mundo se polariza hacia los extremos

No se puede generalizar aún, pero parece que solo funciona el blanco el negro: el gris y las gamas de colores no atraen a un perfil cada vez mayor de votantes. No me sirve eso que dicen que los votantes de derechas son iletrados, varones y de interior y los de izquierdas son universitarios y de costa: eso es simplificar demasiado y estereotipar, al fin y al cabo, todos tienen el mismo derecho a votar.

Errores demoscópicos exigen mirar hacia otras fuentes de información

Espero que ningún sociólogo se lo tome a mal, pero la demoscopia, tal y como la conocíamos, ha muerto. La razón es que no consigue hacer emerger el voto oculto, y la gente manifiesta que votará lo que el entrevistador o medio de comunicación parece que quiere oir.

La clave está en las súper redes sociales

Posiblemente Zuckerberg y sus amigos ya sabían que ganaría Trump con muchas semanas de antelación. Puro análisis big-data. Posiblemente también se sabía desde Twitter y desde otras redes sociales, mucho más fiables como proyección de tendencias.

Si gana el malo, el personal branding político debe reorientarse

Si tomamos lo de Trump o de Rajoy como una lección, parece que los candidatos deben ganarse a pulso el desprecio de los medios de comunicación del “establishment” para ganar. Hace unas semanas os decía que el personal branding político no funciona en un sistema de partitocracia. Pero en un sistema más orientado al candidato, como el norteamericano, funciona y bien.

Trump ha ganado rodeado de polémicas sobre impuestos, falta de respeto a mujeres, xenofobia, levantar muros. Vaya, la representación del anticristo y la antidemocracia. Pero Trump no es idiota, y no se ha metido con los que sabía que le llevarían a la casa blanca: los blancos, la religión y las principales instituciones. Y no ha pasado nada, porque cuando hay pobreza, miseria, falta de esperanza, el discurso nacionalista y del miedo calan más que el continuismo, sobre todo cuando detrás del escenario se vigila en no ofender a determinados lobbies.

Bienvenido Personal Anti-Branding

Bajo este contexto, desde las candidaturas políticas habrá que ir pensando en cómo generar polémicas que asusten a tertulianos y medios de comunicación pero que calen en los discursos populistas. Habrá que pensar en cómo caer mal a los principales periodistas e influencers de un país. Habrá que trabajar en contra-valores. Se impone el personal anti-branding.

De lo que se trata es de ganar ¿no? Una vez conseguida la victoria ya se puede volver a ser una persona normal, tender puentes, sonreir, hablar bien de tu adversario… Igual que ha hecho Trump.

Image: Wikimedia Commons CC By Mayer, Merkel, & Ottmann: lithographers James Albert Wales: artist – Library of Congress[1], Public Domain

Contar una historia en 6 segundos

Cuando empecé a trabajar en publicidad, el formato habitual de anuncio publicitario era de 30 segundos (30”). Desde luego, contar una historia en medio minuto no era una labor fácil, ya que normalmente se daba el caso desafortunado de que el cliente quería explicar más de una idea.

El tiempo es oro

El formato de 30” venía importado de los países anglosajones, donde sigue siendo el estándar, pero como Spain is different muy rápidamente se impuso el formato reducido de 20” y poco más tarde, con la aparición de la TV privada, el de 10”.

Si ya es difícil contar una historia en 30, imagínate en 10”. Los creativos publicitarios tenían que exprimir al máximo sus neuronas para conseguir transmitir alguna idea en ese tiempo. Pero por contradictorio que parezca, esa fue la única solución para convencer a los clientes de 1 anuncio = 1 idea.

Más difícil todavía, 6 segundos

Muchas lunas más tarde, y en 2012, en plena era digital, surgió Vine, una app pensada para publicar vídeos de tan solo 6”. Parecía imposible, pero Vine -que fue adquirida por Twitter- supuso un desafío que muchos creadores aceptaron: surgieron los Viners, contadores de historias breves que se convirtieron en protagonistas del storytelling en formato corto.

Artistas en 6”, los Viners

Aunque en esta red he sido más observador que creador, lo cierto es que me saco el sombrero con creadores como Andrea Compton, Herrejón, Antón Lofer, Jorge Cremades y un pequeño ejército de artistas capaces de contar mucho con muy poco.

Vine cierra sus puertas

Twitter ha tomado esta semana la decisión de cerrar Vine, que se ha visto superado por las nuevas funciones de vídeo de Instagram y Snapchat. Lo cierto es que muchos viners sabían hace tiempo que esto podía pasar y migraron hacia otras plataformas. La plataforma promete mantener la app, pero ya no se podrán subir vídeos. Una pena. Queda claro que no siempre una buena idea es una idea rentable. Larga vida a Vine, el micro-storytelling.

Vine image by Shutterstock.com

¿Qué sería de Internet sin esos seres sobrenaturales, los trolls?

Una vez más, veo que la RAE necesita ponerse al día:

TROL

Del noruego troll ‘ser sobrenatural’.

  1. En la mitología escandinava, monstruo maligno que habita en bosques o grutas.

Así que mejor nos quedamos con la definición de Wikipedia, algo más cercana a la realidad:

En la jerga de Internet, un trol1 o troll describe a una persona que publica mensajes provocadores, irrelevantes o fuera de tema en una comunidad en línea, como ser un foro de discusión, sala de chat, comentarios de blog, o similar, con la principal intención de molestar o provocar una respuesta emocional negativa en los usuarios y lectores, con fines diversos (incluso por diversión)2 o, de otra manera, alterar la conversación normal en un tema de discusión, logrando que los mismos usuarios se enfaden y se enfrenten entre sí.

Tampoco pienses que la definición de Wikipedia me emociona. Eso de “provocar una respuesta emocional negativa…” no siempre es característica de un troll. En el tiempo que llevo deambulando por Internet, he conseguido distinguir cinco tipos de troll, desde los más inofensivos hasta los más “sobrenaturales”:

El alterego

Ahora en serio… ¿quién no tiene un lado canalla?  El alterego, disponiendo de un perfil con su nombre real y muy “limpio” crea un segundo perfil, una máscara. Y lo hace destapando su lado canalla en lo FSRP (fútbol, sexo, religión y política).

Es un troll muy común: desde altos ejecutivos que deben reprimir sus instintos primarios hasta profesionales independientes.

¿Es aconsejable? No soy nadie para recomendarlo, pero es un perfil inofensivo, normalmente no actúa contra nadie sino a favor de una causa.

El graciosillo

Este perfil es algo más molesto. Podríamos llamarlo un “metomentodo”, un toca pelotas. Suele meterse en foros y conversaciones que le son ajenas y bromea desde la ignorancia.

No llega al punto de agresividad, pero a los integrantes de la conversación les gustaría verlo desaparecer. Suele ser creativo en sus expresiones, utiliza bien las palabras, pero fuera de contexto.

El garrulo cibernauta, también conocido como hater

Quizás sea el troll más abundante y llamativo. ¿Has entrado alguna vez a ver los comentarios en un diario online? Sí, son ellos. Ninguno actúa con su nombre real, todos son sabios, descalifican y no saben escribir. Son garrulos cibernautas.

Su razón de ser es desahogarse. Muchos reprimen en la red sus frustraciones. Suelen abusar de las mayúsculas, emoticonos…

En la vida real son inofensivos, pero en la red son matones. No es fácil deshacerse de ellos, tienen más tiempo que tú y eso les da siempre la última palabra.

Para ponerle el punto de humor a este perfil de troll, nada mejor que ver este clip Hater Hater de Antonia San Juan:

El troll a sueldo

Sí, muchos trolls cobran, son contratados por empresas, partidos políticos, periódicos… para machacar a sus adversarios. Son semi-profesionales, pueden hacer mucho daño.

Su lema podría ser “no es nada personal, solo negocios”.

Se dedican a difundir falsos rumores, a hacer grande lo pequeño. Falsifican imágenes y vídeos con cierta facilidad, sus competencias digitales son amplias. Bordean el delito, pero no llegan al nivel del siguiente grupo:

El troll que busca la policía

Es un profesional. Trabaja con múltiples IP’s, lo que le facilita el delito digital. Es mejor no meterse con ellos. Pueden entrar en cualquier red, rastrear cualquier perfil. También pueden practicar el phishing (suplantación de identidad) o el ciberacoso.

Algunos pueden perseguir causas nobles, como desactivar a trolls peligrosos, pero en cualquier caso lo que hacen es ilegal. No suelen hacerlo por dinero.

No son sobrenaturales

Como puedes ver, no se trata de nadie sobrenatural, pero les ha caído el nombre de trolls. Algunos son oportunistas, otros algo malvados, pero son personas humanas, de eso no hay duda.

Lo que sería injusto es ponerlos a todos al mismo nivel.

¿Debo crearme un perfil troll?

Depende. Si la cosa va de alter ego, adelante. Solo hay un “pero”. Tendrás doble trabajo. Y no potenciarás tu marca personal, sino la de un personaje enmascarado.

Trolls image by Shutterstock.com

Palabras inútiles y marca personal

Últimamente a todo el mundo le da por recomendar “palabras clave” que no deben faltar en un CV o perfil de redes profesionales. En muchos casos, palabras inútiles.

Las palabras que de tanto utilizarse pierden fuerza

¿Quién no reconoce que la palabra “calidad” está algo gastada y que a veces produce el efecto contrario?

Muchas palabras que originalmente tienen un significado positivo se pueden volver en contra nuestra por abuso de utilización. “Calidad” es un buen ejemplo, pero también “coach” y muchas otras. ¿Por qué? Por exceso de uso, pero también por intrusismo, por el hecho de que hay personas que utilizan la calidad sin tenerla o el coach sin serlo (por poner dos ejemplos).

Siempre hay un perdedor

Siempre hay alguien que sale perdiendo, y ese es el que de verdad trabaja con principios de calidad o el que de verdad se ha sacado un título oficial de coach. Estos profesionales deben exprimir sus cerebros al máximo para lograr que el mercado les crea, que son auténticos.

Las 10 palabras que no pueden faltar en un CV

Hace pocos días leí un artículo con ese titular tan tentador. Pero igual que es tentador es engañoso, ya que parece que quiere promover que digamos cosas que quizás realmente no somos o no representamos. O lo que es peor: nos quieren homogeneizar, hacer que todos los CV sean iguales.

Las palabras a las que hacen referencia como “obligadas” en todo CV son:

  • Trabajo en equipo
  • Liderazgo
  • Pro actividad
  • Aprendizaje
  • Formación
  • Progreso
  • Objetivos
  • Experiencia
  • Mejorar
  • Disponibilidad

El estudio de LinkedIn

A esas palabras anteriores les sumamos las que un estudio de LinkedIn atribuían como más utilizadas en sus perfiles (en España):

  • Apasionado
  • Creativo
  • Motivado
  • Estratégico
  • Especializado
  • Liderazgo
  • Multinacional
  • Responsable
  • Experto
  • Experiencia internacional

¿Quiere eso decir que estas palabras están prohibidas?

No, por supuesto. Solo quiere decir que están gastadas, que han perdido parte de su valor y que muchas personas -quizás de manera inconsciente- las utilizan aunque no sean del todo ciertas porque “lo hace todo el mundo”. En pocas palabras, si utilizamos esas palabras seremos uno más, miembros una manada indiferenciada. Palabras inútiles.

Creatividad al poder

Si de verdad no queremos aburrir a los reclutadores con palabras inútiles la clave es transmitir esos conceptos utilizando palabras diferentes. El famoso “passionate” utilizado en perfiles anglosajones queda muy bien, pero no distingue. ¿Qué tal si en vez de “apasionado por…” hablamos de “me consideran un referente en…”? ¿O qué tal si en vez de “liderazgo” hablamos de “compromiso de equipo”?

¿Podemos parecer ridículos?

El diario Expansión publicó hace poco un artículo titulado Que te hace parecer ridículo y ahuyenta a los reclutadores  en que se abordaba este tema de las palabras y también la rimbombancia en los títulos profesionales. ¿podemos parecer ridículos? quizás sea exagerado, pero lo que es seguro que que nos percibirán como poco originales y algo “fantasmas”.

La infografía

Pocos días despues de publicarse el artículo, uno de los profesionales a los que más admiro, Andrés Macario, ha convertido en una genial infografía el contenido. ¡Mil gracias, Andrés!. Aquí la tenemos:

palabras que no aportan. Infografía by Andrés Macario basada en un texto de Guillem Recolons

Words image by Shutterstock.com

Reputación digital: ¿Quién quiere a un misógino y racista en su plantilla?

El caso de reputación digital del futbolista recién expulsado del Lleida FC no es el primero y desgraciadamente no será el último

El fichaje

Por simplificar, el Lleida FC, de la 2ª división B, ficha a Eric Zárate (20 años) como nuevo delantero procedente del Albacete B de Tercera División. Zárate también ha jugado en las selecciones inferiores de Catalunya, donde él nació.

El pasado online del jugador

Cuando el futbolista tenía 15 años no podía reprimir sus emociones en la red y se dedicaba a escribir en su perfil de Facebook comentarios racistas, machistas y anti-catalanes. A pesar de que ya están borrados, he aquí algunas de sus perlas:

reputación online eric zarate

Ya no le quieren

El Lleida FC, poco tiempo después de contratarlo, lo expulsa tras conocer ese pasado digital, como también pasara en su día con el futbolista Sergi Guardiola que había fichado el FC Barcelona.

Nuestro rastro digital puede acabar con nuestra carrera

A pesar de que los comentarios en redes estaban publicados cuando el personaje solo contaba con 15 años, el efecto puede durar toda una vida: ¿Quién quiere a un misógino y racista en su plantilla?

Consejos para evitar que nuestra marca digital no sea negativa

  • Consejo N1: Si eres una persona serena, cuenta hasta 10 antes de publicar nada
  • Consejo N2: Si pierdes los nervios con facilidad, cuenta hasta 100
  • Consejo N3: Si crees que Lewis Hamilton es peor que tú por ser negro, que las mujeres son seres inferiores o que los catalanes merecen ser fusilados en masa, evita tener perfiles en red (incluso como troll) y visita con urgencia una clínica psiquiátrica. Tu reputación digital te lo agradecerá.

Todo deja marca

Todo deja marca, lo que decimos y lo que callamos, lo que hacemos y lo que no hacemos. La red no olvida, y siempre existirá una persona interesada en buscar cosas que puedan dañar tu reputación. Anda con cuidado y dedícate a construir, a crear valor, a dejar una marca personal referente. Un caso de reputación digital (salvable con el tiempo) se puede convertir en un caso de marca personal sin futuro.

Fall down stairs by Shutterstock.com

¿Qué pasa cuando el ECO se queda sin resonancia?

El caso Umberto ECO y su testamento

No deja de sorprenderme que el célebre escritor, filósofo y catedrático recientemente fallecido haya dejado un legado que limite prohiba la exposición de su trabajo en ámbitos de todo tipo, desde académicos hasta artísticos durante 10 años, hasta 2026. En pocas palabras, el Sr. Eco, (DEP) no quiere resonancia. Además de la aparente broma semántica, de la que ruego me perdonéis (soy así, no puedo evitarlo) me parece por lo menos curioso que una persona que ha sido pública -posiblemente muy a su pesar- renuncie a que su legado mantenga viva su marca, extensa, rica y en según que ámbitos ejemplar.

Aún a riesgo de ser políticamente incorrecto, no soy ni he sido nunca un adulador de la obra de Eco. Siempre me ha parecido una lectura tediosa, lenta, a veces desesperante. Quizás es lo que él quería conseguir. Tuve la suerte de que en el examen de Selectividad no me tocó un comentario sobre un texto de Eco, era una posibilidad que mi zona visceral hubiera rechazado. Soy del perfil de mal lector que no acaba un libro cuyas 50 primeras páginas no dicen algo nuevo. En fin, estoy desvelando muchas debilidades en mis preferencias lectoras, pero por favor, levantad la mano los que tras las primeras 100 páginas de “En nombre de la rosa” no habíais pensado en un suicidio rápido. En efecto, era insoportablemente contemplativo, y si el cine lo aguanta todo (la película de Jean-Jacques Annaud era magistral), el papel no lo soporta todo. Un amigo me regaló en un Sant Jordi (día del libro en Catalunya) “El péndulo de Focault” que tras una lectura ligera de 10 páginas pasó a ocupar el rol de pisapapeles.

Cierto, la novela “En nombre de la rosa” llevaba vendidos en  2006 más de 15 millones de ejemplares, pero ¿sin la película de Annaud de 1986 lo hubiera logrado? Tú y yo sabemos que no. Eco debe a Annaud su legado entero, estoy muy convencido de que sin la resonancia de la película a Eco se le conocería en círculos académicos como catedrático de diversas universidades y poco más.

En defensa de Eco debo confesar que me gustaba el personaje: provocador, bebedor de whisky, ácido, crítico contra el “nuevo periodismo”, ajeno a la realidad creada por las redes sociales: un tipo interesante, además de uno de los mejores conocedores de la etapa medieval y renacentista que ha tenido la filosofía y la literatura.

Su legado personal es muy claro: no quiere que nadie hable de él, haga homenajes de ningún tipo hasta 2026, donde su familia ha amenazado en que abrirá su caja de secretos. Pues por mi parte, lo siento, Sr, Eco, yo sí te doy la resonancia que me da la gana porque ningún testamento de un hombre público me puede prohibir que hable de él y de su obra. Ahí va mi peineta. Si en 2026 estoy para contarlo, veremos qué es eso tan importante que te guardas, espero que sea un bombazo, pero por favor, ruego que no sea una nueva novela. Espero que consigas tu objetivo y que en 2026 el eco de tu voz ya no reverbere. Por mí no será, Sr. Eco.

PD: Como actual estudiante de grado de Humanidades temo una venganza cruel de mis próximos profesores de literatura por haber escrito este artículo. Veremos cómo me salgo de esa. 

PD II: el personaje de la fotografía es Jean-Jacques Annaud, un genio que nos regaló obras como “En nombre de la rosa”, El amante”, “El oso”, “Siete años en el Tíbet”, “Dos hermanos”…

¿Quieres humanizar tu marca? III Evita el “no-reply”

Si eres nuev@ en este blog te recomiendo empezar por la parte I de esta pequeña serie de humanizar tu marca, el llamado “evita automatismos” y tambien la parte II “evita la irrelevancia”.

Hoy hablo de uno de los malos vicios de las grandes compañías: el mail no-reply, o traducido libre, “correo electrónico sin respuesta”. En pocas palabras, recibes un e-mail y no tienes opción de contestarlo.

Por un lado entiendo que grandes compañías quieran evitar costes innecesarios en atención al cliente, y de ahí que muchos CAT (centros de atención telefónica) están adelgazando –por utilizar un eufemismo- a favor de fórmulas más actuales y baratas como el community management en las redes sociales.

Por el otro lado, no comprendo como puede darse el caso de que se paralice o corte la comunicación. Esta semana me ha pasado con Google, empresa de la que he recibido varios e-mails sin posibilidad de réplica. La solución del teléfono de atención al cliente con este tipo de compañías es una quimera, quizás lo consigas pero te costará lo suyo.

No reply: Yo puedo hablar contigo pero tú conmigo no puedes

El e-mail “no-reply” es una ruptura clara de la comunicación bidireccional que nos devuelve a la era pre-Internet. La cantidad de tiempo que se puede perder por no tener la posibilidad de responder a un correo con un simple “he ejecutado las acciones que me sugirieron en su correo y la respuesta fue negativa, ¿alguna alternativa?” es ingente, y además este tipo de técnicas a menudo provoca reacciones drásticas (bajas de suscripciones…).

El no-reply es comunicación unidireccional, se corta el proceso, demuestra arrogancia y,a mi jucio, debería estar prohibido (me consta que en algunos países de Europa es obligatorio siempre el email de respuesta). Los clientes esperamos que la comunicación a nivel humano, que requiere un modelo de negocio diferente que el que muchas marcas utilizan hoy basado en un modelo de difusión “hacer, vender” pase a un modelo de “crear y participar”.

Las personas buscamos experiencias con marcas que son como nosotros, y si la marca consigue este nivel de conexión y de comunión de valores, la apoyaremos sin fisuras.

En el mundo online se está viviendo una contradicción: las personas y las empresas son capaces de mostrar su lado más humano, pero también su lado más robótico, impersonal y deshumanizado. Pienso que vale la pena repensar estas tácticas que sólo provocan frustración, pérdida de tiempo y en definitiva, desconexión. Cómo echo de menos ese “Connecting people” que nos proponía Nokia.

Imagen: Dotmailer