TV: Sólo vemos el 2,6% de los anuncios emitidos en ‘prime time’

Mensaje urgente para todas las marcas que se anuncian en TV o que piensan hacerlo pronto:

Los telespectadores sólo ven el 2,6% de los anuncios emitidos en ‘prime time’. Eso es lo que se extrae del último índice de publicidad en televisión elaborado por Zenithmedia, correspondiente a los tres primeros del año.

De los 1.492 ‘spots’ que han emitido hasta marzo cada día de media las cadenas nacionales y autonómicas en la franja de mayor audiencia, los telespectadores sólo vieron un 2,6%.

También analiza el índice de lo que los expertos denominan “volatilidad” en ‘prime time’, es decir, el porcentaje de espectadores que ‘huyen’ de una cadena en los cortes publicitarios.

En conjunto, uno de cada cinco televidentes (20,0%) hace ‘zapping’ durante las interrupciones comerciales.

¿Un consejo? No invierta en prime-time. La única empresa en España que utiliza como matriz la no-inversión en prime-time es TVLowCost. Su argumento central se basa en que la suma de audiencias de mañana, sobremesa y madrugada llega al 40%. Los espacios van menos saturados y en consecuencia, los spots son más rentables. Además, esta compañía se ha especializado en “packs TV” que incluyen investigación, creatividad, la producción de los spots y su puesta en antena. Desde 180.000€ para una campaña nacional.

mequedouno: nace un smart cost / high value con una visión lateral de negocio

mequedounoHacía ya tiempo que no veíamos en la red una idea realmente nueva. Ya la tenemos: después de una pre-campaña de lo más sugerente, hoy ha nacido mequedouno.com, una nueva tienda online que ofrece cada día un auténtico “chollo”, sólo durante 24h si antes no se han roto stocks.

Mequedouno utiliza el código de humor, una vía emocional infalible. El primer producto a la venta es un disco duro iOmega multimedia con un precio de 90 euros, muy por debajo de lo que encontraríamos incluso en outlets online.

La parte interesante es que no estamos comprando a un distribuidor de la otra parte del planeta. Compramos en casa y tenemos nuestra garantía en casa. Lo ideal es suscribirse en su web para recibir cada día el correo del artículo ofertado. Parece que de momento la oferta se centra en electrónica de consumo, pequeño electrodoméstico… A ver si la cosa funciona y en poco tiempo nos ofrecen alternativas de otros sectores.

Por resumirlo en pocas palabras, diría que hablamos de un smart cost / high value, una compra inteligente. Enhorabuena a sus promotores!

El nuevo consumidor

Debido a su interés, reproducimos el artículo de Lucas Carné, Director de Privalia, aparecido hoy en Cinco Días.

elnuevoconsumidor1La democratización de la moda, la economía de escala que ha encontrado su paradigma en internet y la introducción total de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana han dado como resultado un nuevo establishment del mercado, en el que el consumidor es el auténtico protagonista: más informado, selectivo e infiel que nunca.

En los ochenta se inició el fenómeno de la democratización de la moda. Las prendas diseñadas para toda la vida dejaban paso a colecciones efímeras y económicas, con niveles de calidad y diseño más que aceptables. El fenómeno fue en aumento hasta que, en los años noventa, contagió a otros sectores como la decoración, los viajes, el consumo doméstico, la restauración…

En el caso de las primeras marcas, el crecimiento de outlets ha sido espectacular en los últimos años. El sector ha explotado en todos sus formatos: outlet malls, outlet urbano multimarca o monomarca… Y el último gran salto ha sido el outlet online. El pago electrónico o el hecho de no probarse género, barreras que parecían insalvables hace poco tiempo, se han evaporado por las reglas de un mercado cada día más autónomo y fragmentado. Con este nuevo eslabón del low cost, las firmas exclusivas se ponen al alcance del bolsillo medio; si además recibes el muestrario y la compra en casa, la revolución está servida.

El terreno estaba abonado para que conceptos como low cost, marca blanca y outlet germinaran; la crisis económica ha hecho el resto. Gastar, sí, pero selectivamente, sería el lema. Los datos confirman que la nueva fórmula no sólo se defiende con éxito en momentos de dificultad económica, sino que muestra crecimiento mientras la mayoría de sectores pierden fuelle.

Sin embargo, este modelo no es coyuntural. En un entorno de crisis gana posición competitiva, pero el mercado que abre, permanece, al menos, en gran parte. Esto ya lo hemos visto: es normal que mujeres que lucen propuestas de grandes diseñadores para ocasiones especiales vistan prendas económicas en su día a día, o que profesionales que cruzan el charco en business se escapen de fin de semana con paquetes económicos.

Ahora también es compatible que alguien adquiera una gran marca a un precio elevado en una tienda física y que, paralelamente, compre un producto análogo a menos de la mitad de precio por internet. El consumidor actual sabe que tiene la opción de disponer de bienes y servicios a buen precio y, más allá de su necesidad de ahorro, disfruta encontrando oportunidades y consumiendo más: se engrosa el fondo de armario, la agenda de viajes, las salidas de ocio y las prendas de marca del vestidor.

El low cost ya no es el secreto de unos pocos, con menos euros en el bolsillo o en la cuenta corriente; es el territorio común del consumidor actual, informado, sagaz y desleal, que si puede consumir dos veces, no lo hará sólo una al doble de precio.

Interesante debate sobre el low cost en BTV

El pasado 5 de febrero por la noche tuvo lugar un interesante debate sobre el low cost en Barcelona Televisió.

Los ponentes que defendían la idoneidad del low cost en tiempos de crisis eran Josep Frances Valls, catedrático de marketing de ESADE y autor del libro “Fenómeno Low Cost”, Elisenda Camps, periodista y autora de “Luxe Low Cost”, y Guillem Recolons, consultor de marketing y publicidad, coautor del blog lowcost attitude.

Josep Francesc Valls, Elisenda Camps y Guillem Recolons

Josep Francesc Valls, Elisenda Camps y Guillem Recolons

 

 En el lado contrario se situaban Joan Ollé, presidente del consejo de API’s de Barcelona, Manel Ruiz, director técnico de la Unió de Consumidors de Catalunya y Rafael Serra, presidente de UCAVE (Unió Catalana d’Agències de Viatges Emissores).

 

Aquí ponemos un enlace con el vídeo del debate.

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Un nuevo modelo de valor basado en una combinación de ingenio creativo, nuevo enfoque en planificación de medios y producción de spots priorizando el mensaje principal y la marca: eso es TVLowCost

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Empezamos el año hablando de éxitos low cost: YOIGO YA TIENE UN MILLÓN DE CLIENTES

logo-yoigoNos complace compartir la noticia de que el cuarto operador de telefonía móvil en España, Yoigo, ha alcanzado el millón de clientes en poco más de dos años desde que inició su andadura comercial el 1 de diciembre de 2006.

Para el consejero delegado de Yoigo, Johan Andsjö, esta cifra tiene especial trascendencia ya que demuestra que en España puede “triunfar la telefonía low-cost”. “Nos decían que no había sitio para otra operadora, que no íbamos a conseguir clientes, que era una apuesta demasiado arriesgada”, enfatizó el directivo.

El operador de bajo coste, que hasta el momento ha desplegado 2.500 antenas, dispone de un canal de ventas ‘on-line’ y de más de 400 tiendas exclusivas.

Andsjö destacó que el mercado ha cambiado en dos años y consideró que Yoigo era una ‘pieza fundamental’ en este transformación. El directivo puso como ejemplo del cambio la tarifa única a 8 céntimos por minuto para cualquier destino y a cualquier hora, o el acceso a Internet desde el móvil por 1,2 euros al día.

Antes de aparecer la compañía había tres grandes operadoras a las que, según Andsjö, parecía imposible hacer frente pero “en Yoigo lo hemos conseguido con nuestros principios de justicia, sencillez, transparencia y un toque de imaginación”.

Si los shoppers* ven televisión durante el día, ¿Porqué todo el mundo utiliza el prime-time para llegar a ellos?.

tumba011Es algo absurdo. Si un 43% de amas de casa y un 41% de seniors mira televisión fuera de las horas de mayor saturación (sobremesa y noche), ¿Qué sentido tiene dedicar el 80% de un presupuesto de medios a colocar spots en prime-time?.

 

Por alguna razón que desconozco, las centrales de compra de medios y muchas agencias de publicidad siguen abonadas al prime-time, el momento de mayor saturación publicitaria, de menor atención hacia el bloque publicitario, de mayor zapping, de mayor dispersión de targets.

 

Es evidente que  muchos anunciantes necesitan un nuevo punto de vista sobre la planificación en TV. Quizás necesitan de una manera de pensar más lateral, menos vertical, menos lógica. La crisis pide soluciones… y yo conozco alguna.

 

 *Shopper: responsable de la compra en el hogar

 

La filosofía de convertir la búsqueda de chollos en actitud inteligente se extiende entre los consumidores – Las marcas blancas y el consumo de bajo coste llegan al sector servicios

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Reproduzco el artículo “Yo no soy tonto” de Lluís Pellicer aparecido en El País el 11 de noviembre de 2008

La ganga de toda la vida hecha negocio. Vuelos low cost, ropa low cost, abogados low cost… ¡Incluso masajes! Toda una industria abocada al concepto low cost se consolida en España. El precio de los productos diferencia a estas empresas, que siguen creciendo alrededor de un público que cada vez busca más el chollo. 

 

Lo hacen dos de cada tres consumidores, que compran marcas blancas, acuden a supermercados de superdescuento y son asiduos a las rebajas. Ciudadanos que los estudios de mercado denominan low cost y que, sin embargo, cada día gastan la nada desdeñable cantidad de 36 millones de euros.

El lema de un anuncio, Yo no soy tonto, venía a definir un nuevo tipo de cliente: el que sabe valorar la calidad, pero también es capaz de comparar y quedarse con lo más barato. Las aerolíneas pusieron de moda en Europa el concepto low cost con una estructura de costes que queda en apuros cada vez que se encarece el combustible. Ryanair, Easyjet y Vueling son sólo tres de las más conocidas. El éxito de estas líneas obligó a compañías de bandera como Iberia a lanzar su propia aerolínea barata.

Lo mismo ha sucedido en otros muchos sectores, desde las compras cotidianas hasta la telefonía móvil, pasando por la moda. Algunas empresas llevan años dedicadas a este segmento, pero han echado raíces después de que la clase media las haya hecho suyas. La crisis de momento las fortalece. Además de permitir cuadrar algunos presupuestos familiares, dejan todavía espacio para el ocio.

A la empresaria Bettina Gölzenberger se le ocurrió abrir una empresa de servicios legales en Barcelona a precio asequible cuando estaba en un establecimiento Masajes a 1.000. “La imagen de los abogados suele ser de difícil acceso, hasta algo rancia. Yo quería hacer lo contrario: un local funcional, donde se puede acudir sin cita previa y con precios muy transparentes”, asegura. Y puso en marcha Lomaslegal, con una tarifa de 30 euros por consulta mínima.

Pero ni tan sólo este nicho de mercado está exento de competencia. Legálitas, por ejemplo, ofrece sus servicios por 88 euros al año gracias a una estructura de costes basada en la economía de escala: tiene 250.000 clientes directos y otros 8 millones a través de acuerdos con empresas. “Nos dimos cuenta de que sólo el 20% de los ciudadanos acudían a un abogado, y en la mayoría de ocasiones, por cuestiones graves”, explica su director general adjunto, Juan Pardo.

El triunfo de las low cost tiene que ver, precisamente, con la popularización de servicios y bienes de consumo que antes no estaban al alcance de todo el mundo. Antonio López, catedrático de Sociología de la Uned, explica que la eclosión de estas firmas coincidió con la existencia de una “demanda embolsada de clientes que no se podía satisfacer por el cauce tradicional”. Un informe de la consultora TSN cifra el volumen de estos consumidores en el 22% del total. Un grupo que concentra el 18% del gasto en productos de gran consumo, los primeros que tuvieron sus etiquetas low cost bajo el paraguas de las marcas de distribuidor o blancas. Una tercera parte de estos ciudadanos, además, acuden a superdescuentos como Mercadona, Día o Lidl.

Según el informe, estos consumidores compran habitualmente marcas blancas y usan cheques descuento. La crisis no hace sino potenciar esta conducta. El bolsillo se ajusta, y durante los nueve primeros meses del año las compras de productos de gran consumo cayeron un 2,5% en cada hogar respecto al mismo periodo de 2007, según TSN y la Asociación Española de Fabricantes y Distribuidores. Las marcas blancas ganaron cuota de mercado, y creció el número de personas que dicen guiarse primero por el precio y que buscan productos en oferta. Incluso El Corte Inglés ha lanzado Aliada, su marca de bajo coste.

Las aerolíneas y el gran consumo son el origen del fenómeno low cost. “Todo empieza en Estados Unidos, en la década de los sesenta. Con la liberalización aérea surgen compañías que se diferencian por precio. El fenómeno se mezcla entonces con el de la distribución de alimentos”, explica el profesor de Esade Josep-Francesc Valls.

El boom llega a Europa en la década de los noventa, y junto a las aerolíneas surgen otras primeras empresas de servicios. Pero éstas irrumpen con una fuerza arrolladora en el siglo XXI. “La clase media se endeuda, incrementa su nivel de vida y gasta muy por encima de lo que lo hacía antes. Ahí entra una masa muy importantes de consumidores con poder adquisitivo real”, afirma Félix Cuesta, profesor del Instituto de Empresa.

Y unas empresas arrastran a otras. El mayor ejemplo es la multinacional sueca Ikea, que ofrece muebles más asequibles eliminando los costes del montaje y el traslado. Y de inmediato, el efecto imán: surgen empresas del sector con precios muy competitivos con un modelo similar.

Con mucho ruido publicitario, estas empresas siguen abriéndose camino. Son decenas las actividades que tienen sus empresas de bajo coste. Esta etiqueta ha hecho fortuna en el sector hotelero, con establecimientos que se ubican en las áreas metropolitanas de las grandes ciudades. El sector calcula que en 2010 habrá entre 40.000 y 50.000 habitaciones baratas de dos y tres estrellas, cuando en 2006 apenas había 8.000 en toda España. En este mercado hay firmas que se dedican sólo a este segmento, como Sidorme, pero las grandes también se han tenido que posicionar ahí. Una de las primeras en hacerlo fue Accor, que sigue expandiéndose con sus marcas Ibis, Etape y Formule 1.

El bajo coste lleva tiempo extendiéndose ya a todos los rincones: la informática (Media Markt), la telefonía móvil (Yoigo, MÁSMovil), los seguros (Direct Seguros)… Incluso a la industria del automóvil, en la que India y China están llevando la iniciativa. El conglomerado indio Tata Motors ha lanzado el Tata Nano, un coche para cuatro personas que cuesta poco más de 1.500 euros. A pesar de haber realizado una campaña publicitaria agresiva y con guiños a la población inmigrante, un portavoz de la patronal española del sector, Anfac, señala que el vehículo todavía no ha llegado a Europa. Y cuando lo haga, probablemente será más caro, puesto que se habrá adaptado a la normativa de seguridad y medio ambiente. “Son coches destinados a abastecer esos mercados, con necesidades de motorización”, sostiene la patronal.

Aun así, un estudio de la consultora Roland Berger señala que la demanda de estos coches crecerá mucho más que el resto. En 2012 se requerirán al menos 18 millones de unidades, y no sólo en los países emergentes. Prueba de ello es que Renault usó su filial rumana Dacia para lanzar un modelo barato que primero iba a venderse sólo en países en desarrollo y que luego se comercializó en Europa bajo el lema El coche de los 5.000 euros. Los precios de los coches que anuncia su web, no obstante, hoy superan los 7.000 euros.

Internet ha sido, sin duda, el factor clave para el despegue de estos negocios, puesto que les ha permitido reducir costes y dirigirse directamente a un público segmentado. “Ha sido fundamental. Tremendo. No sólo para el negocio. Nos permite bucear, obtener todo tipo de información… Hallar alternativas”, afirma Félix Cuesta. La Red ha permitido que el concepto low cost haya llegado también al sector financiero. Banesto, por ejemplo, apostó por el modelo de banca directa de bajo coste con iBanesto, que hoy ocupa el segundo lugar entre los bancos por Internet, tras ING.

La moda también se ha apuntado al fenómeno. Incluso algunas calles de las grandes ciudades se caracterizan por concentrar H&M y las marcas de Inditex, Primark o Esprit. Tienen nombre propio, el masstige (de la combinación mass y prestige). “Unos consumidores buscan lo más barato, de forma que entonces el producto es en realidad una commodity. Pero a veces se busca diseño y prestigio, pero igualmente asequibles, como las ropas de Zara, por ejemplo”, afirma Cuesta. El messtige es un bajo coste con un planteamiento emocional, por lo que no es raro que H&M haya recurrido a las divas Madonna o Kylie Minogue para lograr más notoriedad.

¿Es el bajo coste sinónimo de baja calidad? “Para nada”, dice rotundo Rubén Sánchez, portavoz de la organización de consumidores Facua. “En principio no hay ningún problema. No más que el que puede dar otra sociedad tradicional. Lo hay si obligan a contratar productos accesorios fuera del precio ofertado, como hacen algunas aerolíneas. Pero la mayoría de empresas venden más barato porque los precios medios del sector todavía dan margen para ganar”, explica Sánchez.

No obstante, algunas empresas rehúsan anunciarse como low cost. Lo explica la abogada Bettina Gölzenberger, fundadora de Lomaslegal. “Nos dimos a conocer como low cost, pero hemos abandonado esa etiqueta porque parece que en servicios como la abogacía se está rebajando la calidad. No es así, y de hecho no quiero dejar de incidir en que somos más económicos”, sostiene. “Somos low cost pero high quality [alta calidad]”, redunda Juan Pardo, de Legálitas.

Tal y como avanza la crisis, nadie se arriesga a decir que el sector está a salvo. Algunas aerolíneas, por ejemplo, han salido maltrechas de las subidas de los combustibles y otras han tenido que reducir la calidad de su servicio. En todo caso, todos los consultados coinciden en que sufrirán menos que el resto. Antonio López, de Uned, recuerda que los restaurantes de comida rápida han incrementado su facturación. “El público objetivo es distinto. Se trata de un capitalismo de consumo popular, que ha podido ampliar su horizonte de gasto con precios más asequibles”, asegura. Y caprichos, necesidades y antojos hechos necesidades quizá pasan, más aún en tiempos de crisis, por las empresas de bajo coste.

Cambio de mentalidad

El auge del bajo coste tiene que ver mucho con la popularización del consumo. Pero eso no significa que el comprador sea más pasivo y lo adquiera todo. No, este movimiento está facilitando que surja un consumidor más inteligente,

que antes de comprar usa toda la información que tiene a su alcance, incluido Internet, que ha favorecido la transparencia. Y, por ello, conoce todas las alternativas que están su alcance.

“Habrá más búsqueda del chollo, sin duda, pero también se exigirá un buen servicio. Se irá a por lo razonable”, asegura Antonio López, catedrático de la Uned. Y tiene un ánimo crítico. Es decir, sabe que en algunos casos (el más claro, el de las aerolíneas) lo que se abarata es el coste de acceso. Pero también es consciente de que todo lo accesorio deberá pagarlo.

La extensión del bajo coste tiene que ver mucho con un cambio de mentalidad de la clase media. Y sobre todo de sus preferencias. “La clase media deja de comportarse como un nuevo rico al consumir, y en vez de hablar de lo caro que le ha costado algo, prefiere presumir de lo barato que le cuestan las cosas”, añade Félix Cuesta, profesor del Instituto de Empresa y presidente del Centro Virtual de Asesoramiento Empresarial.

López coincide con él. “Cuando me casé hace 15 años, lo más importante de una vivienda para la familia era el comedor, al que se dedicaba la mayor parte del dinero. Hoy ya no es ese espacio de lujo. Es un sitio funcional. E Ikea lo vio claramente. Lo representativo de una familia ya no es el comedor, ¡es el televisor de plasma y el coche! Han cambiado los marcadores sociales”, explica.

Pero el comportamiento del consumidor no es siempre predecible. “Hay otra dimensión de lo superfluo”, dice López. “El consumidor mezcla ambas cosas, lo barato con lo caro. De vez en cuando se permite pequeñas indulgencias y se salta esta fidelidad”, sostiene Cuesta. Coincide con Cuesta el profesor de Esade Josep-Francesc Valls. “Un turista puede contratar un vuelo barato y luego irse a un hotel mucho más caro o irse de compras”, afirma. Es decir, le permiten racionalizar su presupuesto y dedicar más dinero en aquello que disfruta más.

 

 

Contrariamente a lo que muchos puedan pensar, las agencias de publicidad raramente piensan en formato “low cost”

Un enfoque de pensamiento lateral avanzado: la filosofía de la agencia TVLowCost en el Reino Unido.

Lo transcribo literalmente para no desenfocar el concepto con una traducción subjetiva.

1° « Low Cost » means you have a choice

Everyone knows and accepts this today. Neither easyJet nor Ryanair hides the fact that their flight times can be altered, they use secondary airports and give a sparse service. Such ‘Challenger Brands’ are in fact hugely admired and appreciated for their revolutionary approach to real consumer needs, costs and value for money. When Renault created the Logan, the manufacturer didn’t need to boast that it had a GPS; when SNCF launched the TGV, it didn’t run on every track at all times of the day. No one is « disappointed » because the rules of the game are known and substantial savings can be made. With TVLowCost© sacrifices are also made : no more automatic prime time; no more essential foreign shoot; no more filming on 35 mm. Everything is focussed on the product’s actual benefits, underlining Value for Money and the reasons for purchase.

 

2° Original and “cannier” solutions

The main point with most ‘Low Cost’ business models is their tailor-made and ‘cannier’ approach to each job: using only the necessary equipment, only those services required, providing only the basics which consumers want to pay for. Everything is efficiently organized to the benefit of those consumers. At the same time, wages are paid in the normal way, on time and for the number of hours worked. On inspection, such « Low Cost » operators must have particularly sensitive skills because, for example, how could they continue to run their respective services if their customers didn’t return for more? Again and again?

 

3° “Low Cost” philosophies are rare in ad agencies

Anyone can find different ways of selling cheaper without making a loss. But you do need that will-power, and most won’t even give it a try. In truth most agencies priorise awards and so pile on expensive production costs to gain that ultimate prestige, despite the pressures of today’s economic reality. Whatever the climate, some seem to have their heads well and truly planted in the sand. But not all brands can afford such high-rolling attitudes [and good luck to those that can] since their scales and lower experience with Media generally make them more cautious. Happily, for all brands tip-toeing around TV for the first time – perhaps some lapsed TV ones too – and for smaller brands in larger company portfolios, there is another way … TVLowCost.

Low Cost, ¿Una nueva forma de pensamiento lateral?. La charla sobre low cost y TVLowCost en ESADE

Los pasados 13 y 15 de mayo tuvieron lugar en Madrid y Barcelona respectivamente los monográficos sobre low cost bajo el título “El modelo de negocio low cost y las principales opciones estratégicas de los competidores”. La conferencia se dirigía a antiguos alumnos de ESADE, y lo cierto es que ambas sesiones fueron un éxito tanto desde el punto de vista de asistencia como de interés. El profesor a cargo de la charla, Michele Quintano, contó con la ayuda de Guillem Recolons para describir el modelo de TvLowCost.

El objetivo principal de la sesión fue demostrar que el modelo de negocio low cost “se aleja del concepto de bajo precio y es algo distinto”, según expresó Michele Quintano, profesor visitante del Departamento de Dirección de Marketing, que partió de la idea de que low cost “es plantear, mediante la innovación, nuevos procesos de producción y comercialización de productos y servicios”, donde no necesariamente debe ligarse precio bajo con bajo valor.En primer término, el profesor Quintano comentó el modelo tradicional de “bajo precio” con ejemplos típicos como el discount en la distribución de bienes de consumo, las marcas blancas, las promociones, etc., en donde existe una relación directa entre precio y calidad en el ámbito de las expectativas. Sin embargo, el low cost es un modelo nuevo que “intenta eliminar todos los costes de complejidad (diferenciación)”, en el que se bajan los precios de venta pero, al mismo tiempo, “se está ofreciendo valor y se potencia la satisfacción al consumidor”. Entre los aspectos clave de este modelo, Quintano destacó la optimización de los procesos (gestión de la información, distribución, negocio electrónico, etc.), que permite garantizar el mantenimiento de altos niveles de calidad, aunque se reduzcan precios.

 Quintano también aludió a los distintos sectores en los que las empresas aplican el modelo de negocio (transporte, seguros y banca, automóvil, moda, muebles, informática y sector farmacéutico, entre otros) y dijo que éstas “han contribuido al incremento del tamaño de mercados maduros”. Después de reseñar algunos ejemplos, se centró en las compañías aéreas low cost y en las fórmulas que utilizan para asegurar una reducción de costes y precios sin sacrificar la calidad de sus servicios como, por ejemplo, las conexiones punto a punto o el ajuste de precios a la demanda que realizan easyJet o Ryanair. En la misma línea, repasó otros casos de interés (Dacia, ING Direct, IKEA y Línea Directa Aseguradora) por el concepto diferenciado de negocio que aplican.

 

Michele Quintano finalizó su exposición comentando las estrategias alternativas con las que las organizaciones pueden enfrentarse al éxito de estas compañías low cost: wait and see (observar y esperar); coexistir a través de la financiación; emprender una estrategia dual, ofrecer soluciones o convertirse en low cost.

 

A continuación, Guillem Recolons tomó la palabra prosiguiendo con el análisis del concepto y señaló que “el low cost es una actitud, porque en el fondo no deja de ser una compra inteligente influida por los valores que cada persona otorga a los servicios que intervienen en el proceso de compra”. Por otro lado, puso de relieve la dicotomía que existe entre el posicionamiento de las empresas que utilizan este modelo, como Zara o IKEA, y la percepción que tienen los consumidores de las mismas.

Posteriormente, Recolons relató cómo se originó la idea de TVLowCost, “de un aparente hueco en el mercado”, en un entorno caracterizado por la existencia de dos tipos de empresas de publicidad: por un lado, las agencias pertenecientes a grandes multinacionales, que ofrecen unos servicios costosos y, por otro, pequeñas empresas locales, normalmente incapaces de proyectarse más allá de su ámbito de acción. Así nace esta iniciativa, “que se materializa a través de un vehículo: el pack todo incluido”, con una oferta de servicios preestablecidos (por ejemplo, una campaña en la televisión nacional, producción, investigación y honorarios incluidos, sin fee mensual), a un precio muy atractivo.

Asimismo, el socio fundador de la multinacional TVLowCost indicó que el objetivo no es competir con las grandes agencias, sino “generar un nuevo mercado”, dirigiéndose a aquellas compañías con facturaciones entre los diez millones de euros y los treinta millones que hasta ahora no se habían planteado el uso de la televisión para publicitarse ya que, por lo general, tienen una importante barrera presupuestaria. Su fórmula no es otra que un conjunto de variables adecuadamente combinadas, como la especialización en el medio televisivo, una estructura propia mínima -y la consiguiente subcontratación de creativos de alto nivel-, la presentación de múltiples propuestas creativas o la máxima utilización de las nuevas tecnologías y de Internet.

Para finalizar la sesión, Guillem Recolons comentó varios ejemplos de spots publicitarios realizados por TVLowCost, en los que los asistentes pudieron conocer producciones sencillas y diferentes formatos pensados para empresas de tamaño medio.