Señales (no KPI’s) de una marca personal saludable

Ya te avanzo que una marca personal saludable no consiste en tener muchos seguidores en las redes sociales. Aunque tampoco es incompatible con eso.

Existen algunos signos, a menudo imperceptibles en nuestro día a día, que indican que progresamos adecuadamente.

Por el contrario, una enfermedad muy propia del entorno latino, conocida como #NoFeedback, impide entender el buen o mal ritmo de nuestra marca personal. Los jefes no dan feedback a sus equipos ni los equipos a sus jefes. Pero con feedback todo es progreso, ya que podemos reforzar lo positivo y minimizar o corregir lo negativo.

Ahí van 10 señales atípicas (pero verdaderas) de una marca personal saludable

  1. Eres un crack (o eso dicen). Tu grupo de amistades se reúne cada seis meses y varias personas coinciden en decirte que eres el crack de ………………….…. (pon aquí tu especialidad). Te parecerá banal, pero tiene más importancia de la que crees: te han identificado como un especialista con una propuesta de valor clara y robusta.
  2. Tu madre sabe a qué te dedicas. Y no solo eso, te consigue clientes. Si eres Community Manager (por ejemplo) y tu madre entiende lo que haces, premio. Lee el punto 1. Eres un crack, ya lo decía tu madre.
  3. Te desvirtualizas encima. Las personas a las que conoces en redes sociales quieren conocerte personalmente. Asisten a tus presentaciones, tú también a las suyas, o te envían mensajes para tomar una café y desvirtualizarte (palabro de nuevo acuño que refiere a pasar del mundo de los bits al de los átomos).
  4. No seas ordinario. Pasas de lo ordinario a lo extraordinario. Haces cosas que para ti son normales, pero la gente a tu alrededor lo considera un hito. Y nunca le habías dado importancia.
  5. El síndrome morriña. Cuando estás algún tiempo sin hacer algo que hacías habitualmente, tu entorno te pregunta si estás bien, si te pasa algo.
  6. Mahoma y la montaña. Estás acostumbrado a buscar clientes, y de pronto son los clientes los que te buscan a ti. Y no solo eso, además te encuentran (síntoma de marca personal saludable y de SEO impecable).
  7. Tu Bucay/Coelho interior. Cada vez necesitas menos a Bucay y a Paulo Coelho para motivarte. Has aprendido a hacerlo solo y a que tu entorno lo haga por ti. No dejes nunca tu vida en manos de las frases Mr. Wonderful que encuentres en Facebook, Google, Pinterest…
  8. Caminante, sí hay camino. Aprendes cómo tu brújula ya sabe marcar el norte de tu camino. Te ha costado años conseguirlo, pero ahora puedes tomar decisiones rápidas, certeras, y sin consultar demasiado con el oráculo (ni con el GPS).
  9. Chic@ para todo. Mi abuelo me decía que si quieres que alguien haga algo, encárgalo a una persona ocupada. Cuando en la oficina o en tu labor diaria cuentan contigo para cualquier batida, significa que te has convertido en un líder informal. De acuerdo, no te pagan por ello, pero eres influecer de la cabeza a los pies. Y eso, en un futuro, se cobra.
  10. Te ha tocado. Y pensabas que no tenías ningún número. Te han elegido, sí. Eres tú. Cierras los ojos y los vuelves a abrir, te pellizcas, se trata de ti… ¿Has pensado que no es suerte? ¿Has pensado que quizás lo merecías?

Gracias Ana Reyes y Fran Segarra por ayudarme con vuestras ideas a escribir estas 10 señales de una marca personal saludable.

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Propuesta de Valor: ¿sabes cuál es la tuya?

Hace unos días, mi colega personal brander y apreciada amiga Ilana Berenholc me entrevistó sobre la propuesta de valor para el blog de la filial brasileña de AICI (Association of Image Consultants International). Aquí se puede leer el post de título Proposta de Valor: Você sabe qual é a sua? .

Me ha parecido interesante traducirla (con ayuda de Google) al castellano por si el portugués te cuesta. Ahí va eso: 

Propuesta de Valor: ¿sabes cuál es la tuya?

En Brasil, los Consultores de Imagen se quejan de que el mercado está saturado y, cuando observamos detenidamente, la sensación es que todos hacen lo mismo. ¿Cómo solucionar este problema?

Este es un problema grave porque, si la percepción es que todos hacen lo mismo, sencillamente se convierten en commodities. El precio baja cada vez más y al cliente no le importa elegir uno u otro profesional, porque no ven ninguna diferencia entre los profesionales.

En personal branding, trabajamos no solo en cómo lograr la relevancia y la diferencia, sino sobre todo en cómo identificar la propuesta de valor: ¿por que elegir un consultor y no otro? ¿cuál es el valor que va a sumar uno u otro en función de su experiencia, de sus habilidades, de sus valores, de su forma de hacer las cosas?

A los Consultores de Imagen, lo que yo diría es que trabajen su propia marca, encuentren su diferencial, separen su oferta del resto. Separar significa sumar más valor que los demás. Sin embargo, es más fácil decirlo que hacerlo.

¿Cómo definirías la propuesta de valor?

Soy publicista. Para mí, una marca es una propuesta única de valor. Por lo tanto, una marca personal es una propuesta única de valor personal. Es tan importante lo que hacemos como el cómo lo hacemos.

La propuesta de valor responde a una cuestión: ¿Qué problema resuelvo? y también, en otro enfoque ¿qué oportunidad detecto?.

Si digo que soy un Consultor de imagen, estoy utilizando una definición de mi actividad profesional. Pero eso no es una propuesta de valor. Una propuesta de valor sería decir “consigo que mis clientes destaquen y mejoren su perfil de carrera gracias a mi trabajo”. Esto es una propuesta de valor.

La propuesta de valor se centra en tu cliente, no en ti. Hablar de consultor de imagen, consultor de carrera o personal brander no resuelve ningún problema para el cliente. La manera de resolver problemas es explicando exactamente a tu cliente cómo llegará del punto A al punto B.

Para trabajar la propuesta de valor, recomiendo responder estas cuatro preguntas:

  • ¿Cuál es el problema que resolvemos? (pain)
  • ¿Cuál es la oportunidad que detectamos? (gain)
  • ¿Cuál es la necesidad que satisfacemos?
  • ¿Cuáles son los beneficios que traemos?

Estas son cuatro formas distintas de encontrar nuestra propuesta de valor.

Un ejemplo: Si te defines como “senior manager”, no puedo saber qué problema resuelves. “Senior manager” sólo explica la categoría profesional dentro de la empresa. Sin embargo, si lo enfocas como “promuevo el desarrollo de certificaciones profesionales para distintos colectivos”, aquí entiendo a la perfección el problema que resuelves. En el primer caso, sólo dices cuál es tu posición dentro de la empresa, y en el segundo, das una respuesta a las necesidades de su cliente.

Otro ejemplo es Sarah Harmon, Head of Spain & Portugal Linkedin Talent Solutions, que en su perfil, en lugar de escribir su título profesional como su cargo, escribía Chief Motivator @ LinkedIn Iberia, transforming the way companies hire, sell and grow. (Motivadora jefe en LinkedIn de Iberia, transformo la forma en que las empresas contratan, venden y crecen). De esta forma, explica el problema que resuelve para las empresas.

¡Ojo! No podemos crear una propuesta de valor que no esté fundamentada en una realidad

Nuestra propuesta de valor está formada por una serie de atributos. Si analizamos una marca muy conocida, por ejemplo IKEA, los atributos que más reconocemos son precio y diseño, atributos que nadie había unido antes. Nuestra propuesta de valor está formada por atributos racionales y emocionales, aquellos más derivados de nuestros valores. Y es mucho más difícil imitar un atributo emocional.

Un ejemplo es una cliente con quien trabajé: Es manager de auditoría. Todos los clientes quieren trabajar con ella porque siempre está alegre, con una sonrisa lista. Ella rompió la idea establecida de que los auditores son personas muy serias, grises, aburridas. Su propuesta de valor es “Manager de auditoría, especializada en Inmobiliaria e Infraestructuras. Auditando con una sonrisa.”

Mi consejo para todos los profesionales que parecen clonados a otros es que trabajen a fondo su propuesta de valor. Reconozco que esto no es fácil en cualquier proceso de marca personal, pero es la clave para diferenciarnos. Recomiendo que se haga con la ayuda de un especialista, un personal brander o alguien que pueda entender la identidad del profesional: ¿Cómo soy exactamente? ¿Cómo me ven los demás? ¿Cuáles son mis atributos ocultos que no conozco?

Como resumen, la propuesta de valor es algo que responde a tres preguntas: qué problemas resolvemos, qué oportunidades detectamos, qué necesidades cubrimos. Para ello, necesitamos entender nuestros principales atributos, y para ello necesitamos la ayuda de alguien que entienda cómo realmente somos. Es importante que entendamos que estamos formados de elementos racionales y emocionales, que son elementos de conexión.

Sobre los valores, afirmas que transmitir es mejor que explicar. Explícamelo.

La persona que es consciente de sus valores los puede utilizar en su comunicación. Pero hay matices.  Si te digo que soy una persona solidaria, que me gusta ayudar a los demás o que soy altruista es una cosa.  Si me ves en el Instagram ayudando a una ONG, estoy transmitiendo esos valores de una manera mucho más potente que explicándola.

Hay varias formas de expresar nuestros valores; podemos expresar con palabras, vídeos, imágenes y otras cosas. Si una persona publica en Instagram Stories un vídeo cantando con su hija, eso transmite vitalidad, alegría, transmite una cantidad de informaciones que otro formato no permitiría.

Tenemos que entender el juego que conseguimos con las redes sociales, sabiendo que cada una tiene su código. LinkedIn no es lo mismo que el Instagram. Esta última nos permite mostrar mejor no sólo quienes somos, sino cómo somos. Debemos utilizar más los hechos y menos las palabras. Tenemos que utilizar todos los medios no sólo para explicar cuál es nuestra oferta profesional, sino también explicar quiénes somos, cómo somos, y cómo podemos ayudar.

¿Existe el riesgo de que los profesionales presenten propuestas de valor similares?

Claro que lo hay. Lo que pasa es que conocemos muy bien a nuestros competidores, pero nuestros clientes no. Y, muchas veces, quien gana es quien tiene el mejor SEO, aquel que consiguió posicionar su sitio web mejor que los demás. Y eso es algo contra lo que tenemos que luchar. Muchas veces, el primero que aparece en Internet no es el mejor.

Lo importante es que para ello tengamos testimonios que avalen que somos buenos y que muestren que trabajamos de una manera que ningún otro trabaja. Necesitamos aprovechar el impulso que el buen feedback de nuestros clientes puede darnos para luchar contra estos expertos en SEO.

La diferencia puede llegar con testimonios de nuestro trabajo. Esta es la mejor forma de luchar contra nuestros competidores que no tienen el mismo nivel que nosotros.

Entiendo que Brasil es un país con mucha competencia – no hay lugar en el mundo con tantos profesionales que estén trabajando en la misma área. Para ello, trabajar la propuesta de valor es fundamental.

La propuesta de valor es sólo para aquellos que ya tienen experiencia o alguien que está empezando ahora también puede identificar la suya?

Unos y otros pueden identificar y competir en igualdad de condiciones. Alguien que comienza NO puede utilizar su experiencia anterior, pero sí puede basar su propuesta de valor en sus competencias.

Una persona joven tiene pocos vicios y tiene la ventaja de poder adaptarse a las necesidades del cliente por estar menos contaminada. Desprende más energía. Y en común con los expertos, tiene el apoyo de sus valores, que pueden ser su forma de conectarse con sus clientes. Las personas jóvenes trabajan con más facilidad en el entorno digital y también pueden utilizar esta competencia como diferencial. También tienen una formación más moderna y actualizada, y más creatividad, es un arma brutal.

Quizás les sea más difícil a los jóvenes trabajar con un presidente de una empresa de 50 años, pero pueden comenzar a trabajar con otros perfiles de clientes. Hay una frase inglesa que me gusta mucho que traducida sería “Recoge primero las manzanas del árbol que estén al alcance de tu mano.”

¿Algo más para acabar?

Tenemos que utilizar una estrategia crossmedia, utilizando muchos medios. Tenemos que recuperar la idea de que los medios off-line tienen una ventaja única. Si apareces en una entrevista para un programa de televisión, a las pocas horas estarás en el portal digital del canal de televisión. Te beneficiarás de los dos entornos – OFF y ON – en una sola entrevista. Lo mismo sucede para una revista, una entrevista en la radio (con su podcast)… Si puedo dar un consejo es que, a pesar de que hoy hay una gran oferta digital, debemos recordar que la mayoría de los medios offline tienen un espejo online, por lo que vale la pena no olvidar que existe un mundo con gran audiencia, que también tiene repercusión digital.

 

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¿Podemos promover una cultura de conexión humana en la era de las máquinas?

Sobre la conexión humana

Pienso que los que nos dedicamos al branding, ya sea personal o corporativo, tenemos mucho que ver con la conexión humana.

Llevo unos días leyendo textos y revisando vídeos interesantes sobre esa conexión humana en un mundo en que las máquinas cada vez “aprenden” más y más.

Un vídeo de visión obligada es el de Yuval Noah Harari, autor de Sapiens y Homo Deus. Se pregunta qué pasará en el mercado laboral, en la economía y con el poder del ser humano en las próximas décadas. Asusta imaginar que las máquinas aprenderán inteligencia emocional, aspectos como la empatía, que creíamos reservados únicamente al género humano. Pero el camino es este.

Recomiendo también dos artículos. El primero, firmado por la filósofa e investigadora Gloria Origgi, nos dice que digamos adiós a la era de la información y demos la bienvenida a la de la reputación. Viene a confirmar que ya no consumimos información, consumimos información filtrada por fuentes que para nosotros son de confianza.

El segundo destaca el informe de PwC (de obligada lectura) Will Robots really steal our jobs? (¿es verdad que los robots nos quitarán el trabajo?). Aquí nos da una visión algo más optimista pero a la vez preocupante en el horizonte de 2030. Especialmente en sectores como el transporte, fabricación y construcción.

Este gráfico, fruto de este estudio, habla por sí solo:

PWC will robots steal jobs

Pero más allá de catastrofismos, PwC define cuatro mundos de colores:

  • El mundo rojo, territorio emprendedor para intermediar entre trabajadores y empleadores ofreciendo servicios de alto valor desde startups.
  • El mundo azul, donde destaca tres áreas: tamaño de las organizaciones como factor competitivo, habilidades de los profesionales y competencias digitales.
  • El mundo verde, definido por los entornos colaborativos, donde prima la equidad y especialmente la responsabilidad social dentro y fuera de las empresas.
  • El mundo amarillo, el de los knowmads que buscan un mayor significado a lo que hacen y que podrán competir mejor dada su flexibilidad para moverse en entornos de cambio.

Me gusta esta visión “color parchís” porque creo que en ella está la clave para competir en entornos cada vez más automatizados. Los cuatro mundos utilizarán la robotización como instrumento al servicio del ser humano.

George Orwell ya avanzaba que lo importante no será mantenerse vivo sino mantenerse humano.

En cualquier caso, y volviendo a la responsabilidad de los brandólogos o branders con la conexión humana, ahí va mi predicción:

La comunicación será efectiva cuanto mayor sea la conexión humana entre marca y mercado. En otras palabras, la marca debe humanizarse, y la única forma que tiene de hacerlo es comunicando sus valores a través de personas.

¿Cómo se hace eso? Fomentando los programas de embajadores de marca internos. Ya he repetido varias veces que los consumidores son personas. Que las empresas son personas. Y que personas hablan con personas.

Promover una cultura de conexión humana es poner dirección, ventas, marketing y RR.HH al servicio de la filosofía People trust People (personas confían en personas). Un buen ejemplo de cultura de conexión humana es la campaña de EY Spain #YoConstruyoEY, que define sin complejos que la marca EY es la gente que la compone y construye cada día.

Los programas de personal branding corporativo, employee advocacy y employer branding están al servicio de esta idea: humanizar las marcas en la era de las máquinas. Seamos fieles a la idea de Orwell, mantengamos la conexión humana por encima de todo. Human Branding.

 

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Marca Personal, éxito y gestión de la envidia

Afortunadamente, no me encuentro entre la tribu que no digiere el éxito ajeno. Al contrario, cuando veo progresos de un competidor, mi primera reacción es felicitarle. La segunda es entender que debo mejorar constantemente para no quedarme descolgado. Sin envidia. Y la tercera es contar con el/ella en eventos futuros relacionados con mi profesión (en este caso, personal branding).

 

Sin embargo, creo que en la humanidad este comportamiento no es el habitual. Lo habitual es la aparición de la envidia en forma de menosprecio al trabajo ajeno o ignorancia (si no lo veo, no existe).

 

¿Cómo puede el profesional que da un paso adelante, que tiene éxito, gestionar la envidia ajena?

 Desde el punto de vista de personal branding, entendido como gestión de marca personal, apunto algunas ideas que pueden ayudar a armonizar, suavizar y, sobre todo, normalizar la situación para la persona agraciada y para mejor comprensión de su entorno:
  1. Actuar guiados por nuestros valores personales, no querer gustar a todo el mundo. Recordemos que Gandhi tenía tantos amigos como detractores, y también Donald Trump. Una sobre-actuación para tratar de satisfacer a todos puede ser contraproducente y generar falsas expectativas futuras.
  2. Si en el éxito ha estado involucrado un equipo de personas, debemos agradecérselo de forma personal y pública. Desde una empresa, por ejemplo, en canales de comunicación interna y también en medios externos como redes sociales y profesionales. Tratar un éxito personal como fruto de un esfuerzo colectivo puede ayudar a transmitir la idea de que se trata de un éxito colectivo.
  3. Si se trata de una mejora en la categoría profesional, gestionarla como un co-branding a tres marcas, la propia, la de las personas que integran el equipo más cercano y la marca de la organización. Llevarlo con cierta dosis de humildad. Por ejemplo, en una red profesional como Linkedin, al redactar el cambio de categoría profesional, desactivar las notificaciones. De esta manera evitaremos aparecer en el timeline de todos los contactos con el cambio. En el titular profesional, aprovechar para redactar una propuesta de valor, no un cargo, que incluya al equipo y la marca. Por ejemplo, imaginemos a alguien ascendido a responsable de diversificación. En ese caso podríamos redactar algo como “Generando oportunidades de crecimiento en nuevos mercados con el equipo imbatible de la (Empresa o Marca) XXXX”.
  4. Tener cuidado con lo que se publica en las redes más personales, como Facebook o Instagram. Son las que pueden despertar mayores rumores y envidias. Adoptar el minimalismo podría ser una buena técnica, y en este sentido, menos es más; no exagerar la comunicación del éxito o esperar que lo haga otra persona sería apropiado.
  5. En redes híbridas como Twitter, proyectar un tipo de liderazgo transversal, basado en el apoyo de la comunidad, es adecuado. Por ejemplo, no aparecer en una fotografía en solitario, mejor con personas.
  6. Si disponemos de un blog propio, tenemos la oportunidad de construir un relato sobre la compañía, sus marcas, logros, equipos, visión, actuar como un verdadero embajador de la marca, un transmisor de confianza pública con mayor poder que la publicidad o las RRPP. Esto mismo, en redes sociales que priman la brevedad, es difícil de gestionar. En caso de ausencia de blog propio, existe Pulse, el blog de Linkedin. En un caso así sería interesante validar el contenido con un colega, superior o amigo antes de publicar para no herir susceptibilidades.
  7. Por último, no hacer nada de todo lo anterior si atenta contra los valores personales, aunque prefiero entender que si es un éxito merecido, las recomendaciones anteriores no se verán como algo contra-natura.

Dice el refranero popular que la envidia sigue al mérito como la sombra al cuerpo. Feliz semana!

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El síndrome “soy la última cocacola del desierto”. Diagnóstico y tratamiento.

Permíteme que esta semana abuse un poco de mi marca sarcástica en un post breve. Hace unos días, recuperé uno de los test de personalidad que está haciendo furor en la red, el Crystal Knows, y apareció este titular sobre mí:

guillem recolons / crystal knows

Traduzco: “Guillem aprende rápidamente, y tiene fuertes competencias analíticas, creativas y sociales… aunque a veces se puede mostrar sarcástico”. Ya ves. Uno es como es. Por cierto, debo reconocer que Crystal es un buen test, ya que permite que otras personas en la red puedan confirmar o ampliar el feedback sobre una persona. Una buena herramienta, y además utiliza la base de DISC para trazar sus perfiles.

Volviendo a mi sarcasmo, hoy quiero analizar un perfil que observo de forma repetitiva dentro y fuera de las redes sociales. El de esa persona que cree ser la salvadora de la humanidad. El síndrome de ser “la última cocacola del desierto“. Tomo prestado el nombre a mi buena amiga y partner dominicana Anabel Ferreiras.

Diagnóstico

Reconocerás este perfil con facilidad. Son personas que creen que los demás debemos comportarnos conforme a sus reglas. Y si no lo hacemos, nos “abroncarán” públicamente, llegando a extremos de confrontación. No toleran otro código de conducta que no sea el suyo, y en base a eso gestionan su comunidad.

Sus valores dictan su comportamiento de una manera rígida, imperturbable e inviolable. Estas personas caminan erguidas como un palo, y les cuesta mucho mostrar el lado humano que todos tenemos. Su propósito vital, más allá de su trabajo, de su propuesta de valor, es ser guardianes de la moral. Si existiera la inquisición, muchos de nosotros ya habríamos sido torturados y quemados por marcar claras diferencias con su modelo.

Tratamiento

No es fácil gestionar el cambio de estas personas. El hecho de que actúen guiados por sus verdaderos valores lo pone difícil: un valor raíz no cambia de la noche a la mañana.

La experiencia es un grado, dicen. Así que yo me permito dos sugerencias, o al menos dos formas de reaccionar que no son excesivamente sangrientas:

  1. Ignóralos. Deja que sigan creyendo que son la última cocacola del desierto. Ya sabes que no les vas a mover al cambio. Eso -aviso- les va a molestar más que una reacción airada. Pero es elegante por tu parte y no deja excesivas secuelas.
  2. Lleva la botella de ron y prepara un cubalibre. A veces descoloca más un acercamiento amistoso al “enemigo” que la reacción airada o incluso a ignorarles. Tratar de mostrar proximidad cuando te invitan al combate es desmontar la estrategia. Imagínatelo. Tiene las armas cargadas y a punto, y tu apareces con una botella de ron, hielo, limón y dos vasos. Te acercas con una bandera blanca -por si acaso- y comentas con semblante educado: “Traigo ron, vasos y hielo. Me han dicho que usted tiene Coca Cola… ¿unimos fuerzas?”

Elijas una u otra opción, te aseguro que no conseguirás generar un cambio. Pero al menos, en la segunda opción, te irás contento a casa habiendo compartido un cubata con las persona que cree ser la última cocacola del desierto. Para explicarlo a los nietos.

Buena semana, y no olvidemos que lo que hagan los demás, nos guste más o menos, forma parte de su marca personal.

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La normalidad está sobrevalorada

No, no te invito a convertirte en anti-sistema, no va por ahí. Simplemente se trata de que nuestra sociedad, históricamente ha sobrevalorado la normalidad.

Somos hijos de la generación de la cautela y la discreción. Hijo, no hagas esto, que no lo hace nadie. Hijo, haz esto, que es lo que hace todo el mundo.

El cuento ha cambiado, y seguirá haciéndolo. Según el informe “Trabajar en 2033” de PwC, “Distinguirse entre la gran multitud será el gran reto de los trabajadores que, por otra parte, exigirán a las empresas un nuevo modelo y de relación laboral que les permita trabajar de manera independiente y para varios empleadores”.

La normalidad está sobrevalorada: hoy, si haces lo que hace todo el mundo, no vas a ninguna parte.

Haber cursado un grado y un máster ya no es un elemento de diferenciación. Puede que lo sea de relevancia, has adquirido nuevas competencias, pero tus 200 compañeros de estudios también. ¿Cómo asegurarás que te elijan a ti para un trabajo, y no a los otros 200?

Acumular 10 años de experiencia profesional puede parecer diferencial, pero si miramos a nuestro lado, veremos miles de personas iguales.

En el terreno de valores, ser voluntario de una ONG, aunque interesante tampoco es diferenciador.

Tener un blog es genial, pero muchos profesionales disponen de uno, y actualizado.

¿Dónde puede estar entonces la diferencia?

No se trata de sacar el conejo de la chistera, es tan simple como SUMAR. Me explico: si además de haber estudiado un grado, dominas un idioma extranjero, tienes alguna experiencia profesional, haces voluntariado y tienes un blog, te aseguro que serás una persona única en el mundo.

La clave de todo esto es considerar nuestros valores y rasgos de personalidad como atributos emocionales que, sumados a los racionales, marcan la diferencia. Se trata de ver cuál es nuestra propuesta de valor.

A menudo se considera que la diferencia obedece a factores de imagen (Josef Ajram y sus tatuajes, por ejemplo). Los medios impulsan esa creencia. Pero nada es casual, un tipo como Ajram no es diferente por su aspecto, lo es por defender un modelo diferencial de inversión (trading) y por buscar la superación en todo lo que hace (deporte…).

El profesor Xavier Sala i Martín no es diferente por llevar chaquetas de colores, lo es por explicar la economía mediante símiles muy fáciles de entender para profanos y por ser profesor titular de la universidad de Columbia.

Más allá de lo que esperarías: casos

personas extraordinarias

Esta semana he finalizado un proceso de personal branding apasionante con el Dr. Salvadó. Es alguien que más allá de su excelencia como médico anestesista, consiguió bajar 30 kilos de peso, prepararse hasta completar dos ironman y crear un catálogo de servicios de salud fuera de lo normal en un perfil como el suyo. Beyond Health (más allá de la salud), es la esencia de su proyecto.

Mi admirada Paula Fernández-Ochoa es abogado, especialista en marketing jurídico, en marca personal, y por si fuera poco es una deportista consagrada, cuya cuenta en Instagram @vivircorRiendo la convierte en una profesional excepcional.

La especialista en capital humano y colega Eva Collado Durán es también una experta en marca personal y en redes sociales y transformación digital. Eso la distingue de cualquier directivo, consultor o formador RR.HH, añadiendo el valor de la suma. Y para sumar más, es una conectora emocional nata.

La personal brander Helena Casas es además una captadora de emociones, psicóloga y fotógrafa, experta en marketing digital, cantante… Su visión de la marca personal es 360º, lo que la sitúa en un plano más allá de lo esperable, de la normalidad.

Mi buen amigo y humanista digital, Joan Clotet, es un knowmad en estado puro. Él trabaja en una gran organización, pero es un emprendedor con múltiples proyectos que suman a su marca personal, y también a la de su organización. Desde luego, encontrar knowmad en una organización está fuera de la normalidad.

 

Resumiendo, y por no frustrar expectativas, no exageremos. No se trata de ser una persona extraordinaria, solo de llevar ADN emprendedor sin importar si tienes un único cliente (profesional por cuenta ajena) o muchos. Y ese ADN viene de la suma de competencias, valores e inquietudes. Dentro de un foco, claro. Es, por decirlo de alguna manera, la marca personal perfecta.

 

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#TheFollowerObsession ¿Seguidores? ¿fans? ¿contactos? Mejor pocos y buenos

Hoy trato sobre una enfermedad que se está convirtiendo en epidemia: #TheFollowerObsession, o la absurda obsesión por coleccionar seguidores, contactos o fans. Hace unos meses abordé el tema desde otro ángulo en el post Marcar paquete como propuesta de valor ¿funciona?. Ahí me refería a esa absurda costumbre de algunos de colocar su nombre junto a su número de contactos. Por ejemplo, en Linkedin, que supuestamente es una red seria y no debería admitir este tipo de fantochadas, se populariza esta costumbre.

En esta ocasión, quiero darle otro enfoque, mucho más operativo, y que ya viene anunciado en el título:

Mejor pocos y buenos

La grandes preguntas sobre el sentido de nuestra presencia digital las podría listar así:

  • ¿Para qué estamos ahí? ¿qué justifica nuestra presencia?
  • ¿A quién queremos llegar?
  • ¿Con qué objetivos?
  • ¿Con qué propuesta de valor?
  • ¿Con qué mensajes? ¿con qué contenidos?
  • ¿Con qué intensidad de interacción o engagement?
  • ¿Cómo vamos a controlar si logramos los objetivos?

Pronostico que hay pocas personas que se han formulado estas preguntas antes de lanzarse al gran circo de Internet. Y menos aún las que las han respondido y actuado en consecuencia. Sin embargo, es un ejercicio que, a pesar de su complejidad (no nos gusta hacernos preguntas), despeja muchas duda y se muestra eficaz en el desarrollo del área comunicativa nuestra marca personal.

El clásico error: querer llegar a todo el mundo

Si no definimos a quién queremos llegar y con qué propuesta de valor, acumularemos contactos, pero no tendrán más peso estratégico que el de engrosar un número.

De acuerdo, dicen que necesitamos unas comunidades mínimas en las redes sociales para que todo funcione. Yo lo pongo en duda. Si tengo 150 seguidores, y 100 contratan mis servicios o los de la empresa para la que trabajo, ¿para qué necesito 50.000?

Puedo entender que las marcas comerciales necesiten comunidades grandes en productos o servicios B2C de venta masiva. Las personas no, seamos agentes libres o trabajando por cuenta ajena.

La teoría de los 1.000 seguidores verdaderos

Carlos Rebate, en su magnífico libro Influencers, todo lo que quieres saber sobre influencia digital (Empresa Activa, 2017), refiere al artículo de Kevin Kelly (co-fundador de Wired) titulado 1.000 true fans. La teoría de Kelly es que en realidad no necesitamos más de 1.000 fans, entendidos como seguidores verdaderos. Son Brand Advocates, personas dispuestas a compartir, comentar, recomendar y “comprar” lo que hagamos. Y el “comprar” aunque entrecomillado, se refiere literalmente a personas que comprarán y probarán los servicios o productos que ofrezcamos o prescribamos.

Si esto es así, y es así, ¿de dónde viene la obsesión de conseguir seguidores a toda costa?

El marketing de atracción pone las cosas fáciles

El término inbound marketing o marketing de atracción trata de la capacidad de los contenidos de alto valor de invertir el ciclo clásico de la publicidad. En pocas palabras, no es el mensaje el que llega de forma no deseada a nosotros, somos nosotros quienes llegamos al mensaje por la riqueza de su contenido. Contenido de valor, que nos induce cambios, y que a menudo llega por recomendaciones de personas a las que consideramos referentes o creíbles en el campo de actividad del que trate el contenido.

Una lectura recomendable sobre el tema (y gratuita) la encontramos en el ebook de Oscar del Santo y Daniel Álvarez Marketing de atracción 2.0. El marketing de atracción facilita la creación de comunidades de valor. Quizás no sean muy grandes, pero lo importante es que nos ayudará a conseguir de forma meritoria los 1.000 fans verdaderos.

obsesion seguidores redes sociales

Fuente: Shutterstock

Tu comunidad depende de tu modelo de negocio

Muchos se preguntan por qué hay personas con comunidades verdaderas tan grandes. Es sencillo de explicar. Si eres consultor, por cuenta propia o ajena, tu comunidad será pequeña y muy valiosa, y se moverá en un “boca a oreja” de valor que te hará crecer. Si eres periodista presentador de TV tendrás una comunidad ingente, aunque quizás nunca consigas 1.000 fans verdaderos. Si eres conferenciante, escritor de éxito, profesor universitario, es más posible que tus comunidades sean grandes. También si trabajas en el ámbito del marketing digital, donde tus comunidades conectadas te seguirán masivamente.

Si eres ingeniero, trabajas en una industria, y no tienes blog o plataforma de creación de contenidos, tu comunidad será pequeña. Pero puede que sea de más valor que la de un coleccionista de followers.

¿Quieres 100.000 seguidores? Es fácil si tienes a mano £189.99

Aunque hay compañías que ofrecen seguidores a cambio de dinero, ninguna ofrece de momento fans verdaderos. Se trata de bots generados por ordenador, que ya se han sofisticado tanto que hasta te pueden dar likes a publicaciones de forma automatizada. Pero claro, no esperes que te pongan un comentario o que te ofrezcan una colaboración, un trabajo, o participar en un proyecto. Eso no pasará, al menos de momento.

Además, si tienes la tentación de comprar seguidores, existe software de dominio público que te delatará sin piedad. El rotativo La Vanguardia publicaba hace pocos días que Twitter tiene 330 millones de usuarios, de los que un 10% o quizás más son falsos. El Telegraph, por su lado, afirma que el “pack” de 100.000 seguidores está a menos de 200 libras esterlinas. Y también tenemos packs “más creíbles” de 1.000 seguidores por 15€.

Deshazte de falsos seguidores

La revista PC Actual publicaba hace poco un listado de herramientas para 1. conocer que parte de nuestra comunidad es fake y 2. en sus versiones premium, deshacernos a golpe de un solo click de todos los falsos seguidores y quedarnos con lo más parecido a seguidores verdaderos.

  • Twitter Audit > Aquí puedes ver, por ejemplo que el presidente del gobierno español tiene un 34% de usuarios falsos en Twitter, y un porcentaje no determinado de dudosos.

Otras herramientas que recomienda la revista son SocialRank, Social Audit Pro. Me ha gustado especialmente Status People, porqué también te da el porcentaje de seguidores inactivos ¿quién los quiere? Aunque hay muchas herramientas para Twitter e Instagram, para Facebook y otras redes parece que de momento no hay gran cosa.

Hacer las cosas bien, ser persistentes y mirar a medio plazo, el secreto para conseguir pocos pero buenos seguidores

A los amantes de la fugacidad y el cortoplacismo lamento decirles que no hay receta. Para el resto, garantizo que con estrategia clara, paciencia, propuesta sólida de valor, buenos contenidos y una interacción razonable, los mil seguidores reales llegarán. Yo estoy a medio camino, pero satisface ver como poco a poco la cosecha da pequeños frutos.

Concluyendo, cambia #TheFollowerObsession por #RealFanCommunity. Créeme, te irá mejor. Buena semana!

 

PD: Esta semana se presentan dos libros a tener en cuenta: Aprendiendo de los mejores 2, de Francisco Alcaide, que tras superar la barrera de los 30.000 ejemplares vendidos en su primera versión, se atreve con nuevos personajes inspiradores. En otro frente, mi compañero de batallas Jordi Collell ha lanzado (ya disponible en Amazon) Tu start-up personal, una verdadera hoja de ruta para el personal branding. 

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Executive Branding: de ejecutivos a changemakers

Es interesante la expresión “changemakers que utilizan los autores del libro “Social Selling”, Tim Hughes y Matt Reynolds (Kogan Page, 2016). Podríamos traducirla literalmente como “hacedores del cambio”, aunque la expresión más aceptada es “agentes del cambio”.

Sin ninguna duda, los impulsores del negocio en las organizaciones son los vendedores (comerciales, account managers…) junto a los ejecutivos que toman las grandes decisiones. Pero con la cuarta revolución ha emergido una figura nueva:  los Changemakers o agentes del cambio.

Mi colega Eva Collado define a estos changemakers como líderes informales de las organizaciones, conectados, formados, informados, y que acaban tomando decisiones clave que anteriormente tomaban los grandes directivos (Hughes los llama C-Suites). Raquel Roca preferiría llamarlos Knowmads, esos nómadas del conocimiento que muchos creen que son siempre agentes libres, pero que realmente también los encontramos en empresas trabajando por cuenta ajena.

De ejecutivos a changemakers

Los ejecutivos de las organizaciones ya no tienen únicamente como misión tomar las grandes decisiones, gestionar equipos o clientes. Su máxima prioridad, en la economía conectada, es actuar como changemakers, como agentes del cambio. Pero, ¿por qué?

Porque ayer no existe, aunque la marca que ha dejado nos puede afectar al mañana. Y la decisión, el proceso de cambio, hay que tomarla hoy. Este galimatías temporal puede ser la clave que justifica que estos nuevos ejecutivos ejerzan como agentes del cambio en un entorno difícil. Vivimos en aguas movedizas, donde éxitos pasados no solo no garantizan éxitos futuros sino que los niegan.

Este barrizal, formado por átomos y bits (lo real y lo digital) requiere modificar la forma de pensar de los ejecutivos para adaptarse a situaciones imprevistas, no tratadas todavía en casos de estudio de escuelas de negocio. Si antes pensábamos que el fracaso es la antesala del éxito, ahora deberíamos entender que el cambio es la palanca de la supervivencia y del crecimiento.

Se nos llena la boca de transformación digital, pero esa no es la espoleta del cambio

La expresión transformación digital se está gastando por exceso de uso y por uso indebido. Estoy trabajando con un directivo de una organización del área de telecomunicaciones. Hablando con él, trabajando su modelo de negocio, me doy cuenta de algo importante:

 Primero se requiere trabajar en la transformación de personas y el cambio cultural de la organización, y de ahí a la transformación digital

Y ahí es donde veo el verdadero sentido del cambio. La personas, primero. La cultura organizativa, después. Y la transformación digital, al final, como una de las líneas del cambio.

El error que cometen muchos ejecutivos en organizaciones es tratar de implantar la transformación digital sin antes haber trabajado a fondo en un cambio de personas y cultura empresarial. Comenzar la casa por el tejado. A menudo nos dejamos llevar por palabras más que por conceptos y planes de acción.

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No todos están listos para el cambio. Fuente: Shutterstock.com

Executive branding para changemakers

El executive branding es un proceso de personal branding pensado para agentes del cambio, para profesionales que deben decidir y gestionar la transformación.

Algunas escuelas de negocio ya lo han incluido en sus planes formativos. Pero en mi modesta opinión y basado en mi experiencia, un proceso de executive branding está más cerca de la consultoría que de la formación. No podemos considerar a un individuo que debe tomar decisiones críticas como si se tratara de un colectivo.

El branding para agentes del cambio es un proceso muy introspectivo, en que los valores personales juegan un papel relevante, y donde la empatía se convierte en la palanca de la transformación de personas y equipos. Las organizaciones son sus personas. Y quienes las dirigen deberían imprimir su ADN y enriquecer así unos valores corporativos excesivamente poco diferenciados.

El executive branding no pretende únicamente empoderar a ejecutivos para desarrollar su marca personal o formarlos en competencias digitales. Debería ser más ambicioso y ordenado, con la idea de gestionar un cambio permanente en personas, cultura, organización y desarrollo de negocio. Solo así se puede llegar a la transformación digital, un concepto al que le quedan 15 o 20 años de existencia hasta que millennials y centennials lleguen a ocupar puestos de responsabilidad.

El proceso y los artífices

Por no extenderme -y por proteger un poco el método- no desglosaré el proceso de executive branding, pero sí los recursos necesarios para llevarlo a cabo.

Dado que para mí se trata de consultoría, es un bis a bis. Pero no de un consultor a un “cliente”, sino de un equipo a un cliente.

  1. La parte introspectiva requiere, a mi modo de verlo, a una persona formada en psicología. Últimamente se ha focalizado mucho el autoconocimiento en el coaching, pero me niego a creer que cuatro o cinco años de formación en psicología se pueden comparar a seis meses o un año de coaching. Si además de psicología hay formación en coaching, mejor, pero no es indispensable.
  2. La parte estratégica requiere dos elementos clave: por un lado a alguien con mentalidad y experiencia en estrategia, y también a alguien con experiencia directiva y de transformación cultural.
  3. Finalmente, la parte de comunicación requiere a alguien con competencias y experiencia en esta área. Alguien que pueda no solo desarrollar sino acompañar en un plan de acción que ponga la propuesta de valor y de cambio al servicio de la organización y sus principales stakeholders.

En resumen, diría que para forjar a un changemaker se necesitan changemakers. Que tengas una semana inspiradora.

 

Dedicado a Christian Fernández, un verdadero changemaker. Y a mis buenos amigos psicólogos y personal branders Helena Casas, Fran Segarra, y Elena Arnaiz.

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Personal Branding FAQ 20 Preguntas frecuentes (4)

Lo prometido es deuda. Tras la primera, la segunda, y la tercera entrega de hace unos días presento un Preguntas Frecuentes (4) con nuevas cuestiones que emergen en charlas y formaciones. Por el momento, he tratado las siguientes cuestiones y sus respuestas:

Preguntas frecuentes (1)

  • Personal Branding FAQ 1. ¿Esto lleva mucho tiempo?
  • Personal Branding FAQ 2. ¿Esto es para cuando me quede sin trabajo?
  • Personal Branding FAQ 3. ¿Se trata de publicitar mis productos y servicios?
  • Personal Branding FAQ 4. Una marca personal ¿se tiene, se crea, se construye?
  • Personal Branding FAQ 5. ¿Por qué debería yo gestionar mi marca personal?

Preguntas frecuentes (2)

  • Personal Branding FAQ 6. Siendo empleado, ¿tiene sentido para mí la marca personal?
  • Personal Branding FAQ 7. Siendo directivo ¿qué necesidad tengo de gestionar mi marca personal?
  • Personal Branding FAQ 8. ¿Cuánto tardaré en ver resultados en un proceso de personal branding?
  • Personal Branding FAQ 9. ¿El personal branding es marketing personal?
  • Personal Branding FAQ 10. ¿Marca personal es lo mismo que personal branding?

Preguntas Frecuentes (3)

  • Personal Branding FAQ 11. ¿Cómo puedo conocer cuál es mi marca personal?
  • Personal Branding FAQ 12. ¿Empieza mi marca personal en las redes sociales?
  • Personal Branding FAQ 13. ¿Qué relación tiene la gestión de marca personal con la gestión de carrera?
  • Personal Branding FAQ 14. ¿Hasta qué punto debería exponer mi vida privada?
  • Personal Branding FAQ 15. ¿El personal branding es para todo el mundo?

Llega el momento de concluir con las últimas cinco nuevas cuestiones

Preguntas frecuentes (4)

Personal Branding FAQ 16. ¿Tiene cabida el personal branding en la empresa?

Es curioso que el creador del término personal branding, Tom Peters, pensara en el mismo como una competencia relacionada con la figura del empleado intra-emprendedor. Su concepto del Me Inc, o YO, S.L. Luego, con los años y la aparición de los blogs y las redes sociales, se asoció el término a los profesionales independientes, autónomos, knowmads…

Hace un año publiqué un post titulado Personal Branding en las organizaciones que retrata cómo el personal branding en la empresa puede contribuir a:

  • Empoderar a directivos y resto de profesionales y colocarles en el centro de la marca (your people are your brand). Esto se logra con programas de executive branding y personal branding.
  • Conectar con mayor eficacia a la organización con sus stakeholders externos (clientes, colaboradores, proveedores, opinión pública, potenciales clientes…) a través de los programas de Employee Advocacy o Embajadores internos de la marca, con evidentes ventajas hacia la empresa utilizando como palanca la confianza que generan los perfiles más técnicos, pero también con evidentes ventajas para los empleados.
  • Como consecuencia de lo anterior, atraer el mejor talento externo mediante programas de Employer Branding. Recordemos, primero es prioritario que la empresa y sus profesionales estén alineados, y solo así se podrá encontrar el mejor talento.

Personal Branding FAQ 17. ¿Qué requisitos debe reunir un consultor de marca personal (personal brander)?

  • Consultores / formadores que proyecten una marca personal sólida, tanto offline como online, y sean reconocidos por el mercado como referentes
  • Consultores / formadores con experiencia en consultoría y formación en personal branding integral (autoconocimiento, estrategia, visibilidad)
  • Consultores / formadores con experiencia como empleados y directivos en organizaciones. Lo que se conoce como profesionales que han estado en la línea.

Personal Branding FAQ 18. ¿Es necesario un blog para gestionar nuestra marca?

Necesario no. Pero ayuda, y mucho. Le debo a este blog (con 10 años de vida) el que muchos de mis clientes me hayan contactado. Es un hogar digital. Por supuesto, puedes escribir en lugares como Pulse (el blog de Linkedin), pero no olvides que esa casa no es tuya. Ahí no puedes tener una sección about me, portfolio, FAQ, contacto…

He tratado muchas veces las ventajas del blog, estés o no trabajando por cuenta ajena. Te invito a leer Personal Branding y blog ¿inseparables? para tomar mayor conciencia de las ventajas de este formato.

Personal Branding FAQ 19. ¿Cómo puedo formarme en Personal Branding?

Como dice el consultor y amigo José Miguel Bolívar, tiempo sobra, lo que falta es foco. Tienes diversas formas en base al tiempo (foco) y al presupuesto.

  • Libros: Si estás empezando, te recomiendo “Marca personal para Dummies” de Andrés Pérez Ortega, “El reto” de Pablo Adán, “Desmárcate” de Xavi Roca, “El mapa de tu talento” de Arancha Ruiz o “Cómo vender su marca personal” de Raquel Gómez. Si quieres inspirarte en personas que han levantado su propia marca, te aconsejo “Marca eres tú” de Eva Collado Durán y “Un café con Chan” de Ami Bondía. Si ya conoces el concepto y quieres ser un pro, sin duda “Expertología” de Andrés Pérez Ortega es la opción. Si quieres adentrarte en autoconocimiento, yo probaría con “Quién eres tú” de Laura Chica, “Tu futuro es hoy” escrito por la propia Laura Chica con Francisco Alcaide y “Smart Feedback” de Rosa y Jane del Troco y Noemí Vico. Si quieres ahondar sobre estrategia, yo sugiero “Tu modelo de negocio” de Clark, Osterwalder y Pigneur. Si quieres herramientas de visibilidad, prueba con “Tu plan de visibilidad” de Neus Arqués y “Te van a oir” de Andrés Pérez Ortega.
  • Blogs: Entra en Feedly y coloca la palabra “personal branding” o “marca personal” y suscríbete a los 10 o 12 blogs que te aparezcan primero. Perdón ¿no conoces Feedly? Ay, ay, ay…
  • Consultoría: Hay muchos y muy buenos consultores/as de personal branding en España / Latinoamérica. No me cabrían aquí. Cuando te recomienden a uno, búscalo en las redes sociales y su propio blog (si no tiene, descártalo) y asegúrate de que es especialista en personal branding, no alguien que lo tiene como un servicio más. Rehuye de los que utilizan el término “Personal Branding 2.0”. Los precios de consultoría dependen mucho del caché del consultor y de la metodología que emplee. No es lo mismo un proceso de 3 sesiones que uno de 15 o una mentoría mensual permanente.
  • Formación: Las mejores formaciones son las que contratan las empresas para sus profesionales. Me sabe mal decirlo, pero es así. Un taller de dos días no se lo puede permitir todo el mundo, y menos con especialistas de los buenos. En formación universitaria tienes el Posgrado en Personal Branding de Blanquerna URL, un curso casi 100% online con una semana presencial en Barcelona.
  • Cursos online: Hay muchos, aunque la calidad es decepcionante. Afortunadamente, esta semana, Udemi y el gran mentor Andrés Pérez Ortega han lanzado el curso “Diseña tu estrategia de marca personal paso a paso“. Lo estoy siguiendo y es genial.
  • Congresos: En lengua española, hay un congreso, el Personal Branding Lab Day (PBLabDay para los amigos) que ya prepara su cuarta edición para junio. En lengua portuguesa y española, está PBEX Brasil, Personal Branding Experience, que suele hacerse en noviembre. Además de eso, yo me suscribiría a la alerta de Google “congreso marca personal” porque van saliendo eventos puntuales a considerar.
  • Vídeos: Hay miles. Es difícil elegir. Me gusta el Google Actívate de Claudio Inacio, es autobiográfico e inspirador. También el TEDx Cuesta del Bailío de Arancha Ruiz, el TEDx Fundesem de Andrés Pérez Ortega y, si me lo permites, el TEDx Lleida de un tal Guillem Recolons.
  • Wikipedia: Ni se te ocurra. Es lo contrario de la realidad. Algún día prometo, con mis colegas de profesión, darle un cambio como merece.

Personal Branding FAQ 20. ¿Cuando termina un proceso de Personal Branding?

Lo sospechas, ¿verdad? No termina. Bueno, miento, acaba en el momento del traspaso. No así nuestra marca personal, que actúa como un legado cuando ya no estamos.

Eso no significa que no conozca a personas que han decidido terminar con su proceso. Son un grupo reducido que se ha formado y no le ve las ventajas y sí los inconvenientes. Los respeto, en el mundo debe haber de todo. Un proceso de personal branding es un proceso de capacitación, y como decía Sócrates, “solo sé que no sé nada”. La capacitación es algo inherente a nuestra vida. El día que dejamos de capacitarnos dejamos de crear Valor.

 

Confío en haber aclarado dudas y conceptos con esta cuarta parte de Preguntas frecuentes (4). Esto termina aquí, pero no descarto que más adelante vuelva con una nueva recopilación. Feliz semana!

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Agentes libres: El vivo ejemplo del personal branding

Cuando Tom Peters escribía su texto “The brand called you” en 1997 no lo hizo pensando en las redes sociales. Sencillamente, no existían. Lo hizo previendo que muchos profesionales podrían mejorar su grado de autonomía, estuvieran o no trabajando para terceros. Su idea del “Me INC” traducida aquí como YO, S.L. es un buen ejemplo de este grado de independencia o interdependencia.

Pocos años más tarde, en 2002, Daniel Pink publicaba “Free Agent Nation, the future of working for yourself“. Dibujaba proféticamente un panorama de empleados corporativos convirtiéndose en agentes libres ¿Con qué idea? agilizar la operatividad de las empresas. Un ejemplo ¿te imaginas que en las grandes organizaciones hayan tan pocas bajas laborables como en los autónomos? La productividad nacional se incrementaría escandalosamente.

A eso sumemos la irrupción de los millennials en el panorama laboral. Su filosofía está más cerca del agente libre que del trabajador de una estructura vertical. Y a eso añadamos la irrupción de los knowmads, nómadas del conocimiento que no necesariamente deben excluir a empleados por cuenta ajena.

Los agentes libres: ¿se puede ser a la vez empresario y empleado?

Un buen ejemplo de agentes libres son los agentes inmobiliarios y algunos agentes de seguros. Son su propia empresa, pero al mismo tiempo representan una marca. Son embajadores de dos marcas, la suya propia y aquella (o aquellas) que representan. De hecho, no son empleados, se emplean a sí mismos, pero forman parte del conglomerado de una gran marca que les da prestigio, cobertura y servicio.

Hace unos meses, en México, tuve oportunidad de conocer personalmente a muchos agentes aseguradores en una reunión anual de la empresa GNP Seguros. Eran agentes libres, personas dueñas de sí mismas, independientes pero que compartían un proyecto común en la marca corporativa.

Hace unos días conocí personalmente a varios agentes inmobiliarios de RE/MAX en la República Dominicana, y me llevé la misma sensación. Mejor aún, fijaos la importancia y simbiosis entre marca personal y corporativa:

 

Candia Arias, broker y agente inmobiliaria de Remax

Candia Arias, broker y agente inmobiliaria

 

 

 

El sueño de Tom Peters y de Dan Pink

De acuerdo, no en todos los países la figura del agente de seguros o inmobiliario es tan libre. En España, por ejemplo, existe cierto rechazo -y miedo- hacia esta idea emprendedora, y muchos prefieren la seguridad de una nómina fija.

Un texto que me llama la atención en la web de RE/MAX en la República Dominicana es el siguiente:

La figura del Agente RE/MAX va mucho más allá de la de cualquier agente inmobiliario. Gracias al sistema de trabajo que brinda RE/MAX, además de los Brokers, los Agentes también pueden crear su propio negocio. Con la principal ventaja de recibir las comisiones más altas del mercado, todos los Agentes RE/MAX contarán siempre con apoyo del Broker y de toda la organización RE/MAX, desarrollando su negocio con total autonomía.

Es, efectivamente, el sueño de Dan Pink, la nación de agentes libres. Con las posibilidades de la comunicación actual, cualquiera de estos agentes podría disponer de su propio blog, su propio canal de YouTube ¿por qué no?

carteles de agentes re/max

De hecho, algunos ya lo tienen. Para los demás, es una asignatura pendiente. Les conté en una charla que hay dos tipos de personas, amigas de Google o enemigas. Ser amigo de Google significa generar valor en Internet, desde un blog, desde artículos en prensa, entrevistas de radio, vídeos, publicaciones en redes sociales… Ser enemigo significa ignorar todo eso y dejar que las oportunidades pasen tras uno si darse cuenta.

Como diría el amigo Álex López, si tu cliente es digital tú no puedes permitirte el lujo de no serlo. La buena noticia es que con voluntad y formación no hay nada imposible.

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