¿Cuál es el detonante de tu carrera profesional?

¿Por qué estudiaste lo que estudiaste? ¿por qué empezaste en esa empresa tu primer trabajo? Cuando pregunto sobre el detonante de carrera las personas se suelen quedar en blanco.

La respuesta habitual, cuando emerge, es “no lo sé”. “Estudié eso porque es lo que se me daba mejor”. O “fue la primera empresa que me aceptó como candidato”. Yo no me lo creo. Siempre hay un detonante, aunque esté depositado en nuestro subconsciente.

Si no te gusta la palabra detonante, algo bélica, puedes cambiarla por “catalizador” o “impulsor”. Pero en cualquier caso siempre existe algo que nos empuja a hacer lo que hacemos.

Cuando armas tu relato, el detonante es un elemento clave. Yo suelo distinguir el impulso idealista del impulso canalizador.

El impulso idealista

El idealista, como su nombre indica, se basa a menudo en un sueño de infancia: seré médico para salvar vidas, seré policía para acabar con “los malos”, seré comerciante como mi padre, seré presidente de mi país para que nadie pase hambre y todos vivamos mejor. Sí suena utópico, pero ¿acaso un niño quiere ser político pudiendo ser presidente? ¿o enfermero pudiendo ser cirujano? Los niños piensan en grande. Es una pena que se pierda esa primera ambición en cuanto maduramos.

El impulso canalizador es el que te lleva a esa primera decisión firme sobre el tipo de estudios a cursar o el que te lleva a tu primera nómina en una organización.

Por poner un ejemplo, mi impulso idealista estaba compuesto de la pasión temprana por la fotografía, la música y las formas de comunicación no verbal, pero especialmente por la admiración que me produjo ver al físico británico Stephen Hawking comunicarse mediante un sistema primario de ordenador. Hawking podía renunciar a hablar, a mover sus piernas, pero no a comunicarse.

Años más tarde de mis pensamientos utópicos, en 1993, BT (British Telecom) lanzó un anuncio corporativo con música de Pink Floyd y un insight de Hawking que debería estar escrito en la frente de nuestros gobernantes:

For millions of years, mankind lived just like the animals. Then something happened which unleashed the power of our imagination. We learned to talk and we learned to listen. Speech has allowed the communication of ideas, enabling human beings to work together to build the impossible. Mankind’s greatest achievements have come about by talking, and its greatest failures by not talking. It doesn’t have to be like this. Our greatest hopes could become reality in the future. With the technology at our disposal, the possibilities are unbounded. All we need to do is make sure we keep talking.

Durante millones de años, la humanidad vivió como los animales. Entonces sucedió algo que desató el poder de nuestra imaginación. Aprendimos a hablar y aprendimos a escuchar. El habla ha permitido la comunicación de ideas, facilitando a los seres humanos trabajar juntos para construir lo imposible. Los mayores logros de la humanidad se han producido al hablar; sus mayores fracasos al no hacerlo. No debería ser así. Nuestras mayores esperanzas podrían convertirse en realidad en el futuro. Con la tecnología a nuestra disposición, las posibilidades son ilimitadas. Todo lo que tenemos que hacer es asegurarnos de mantener el diálogo.

El impulso canalizador

detonante marca personal

Paco y Elena

El impulso canalizador es el plan de acción. Una vez has decidido cuál de tus fantasías de infancia podría ver la luz, necesitas activar los resortes necesarios para que se haga realidad.

En mi caso, fue la pareja que ves en esta fotografía. Tíos míos, debía correr el año 1977 (yo con 15 años) cuando se tomó esta fotografía. Solían moverse en una moto que hoy llamaríamos vintage, una NSU de la que creo que hay pocos ejemplares en el mundo. Formaban una pareja atípica por la época: su forma desenfadada de vestir, el peinado. No sé si era la pareja perfecta, pero era un buen modelo en el que inspirarse. Pronto supe que eran publicitarios. Elena tuvo un paso fugaz por la publicidad, pero Paco Miret fue y sigue siendo uno de los grandes creativos publicitarios.

Paco trabajaba en Tiempo BBDO, una de las grandes agencias españolas y una de las top 10 mundiales. Necesitaban un ayudante para el estudio de arte. Y ese fui yo. Conocía las técnicas fotográficas (en mi casa siempre tuve equipo de revelado) y me apasionaba lo relacionado con el diseño.

Mi primera nómina es de enero 1979, en Tiempo BBDO. 5.000 pesetas al mes (unos 30€). Tenía 16 años. Categoría profesional: botones. Hoy, con 55, sigo siendo publicitario, aunque he cambiado la forma de reforzar las marcas. Ahora estoy convencido que debe hacerse a través de las personas. Y por eso me dedico al personal branding.

Ya ves como una fantasía de infancia o juventud puede determinar tu carrera y forjar tus primeras pasiones.

Me gusta recordar la frase del psicólogo Carl Jung:

Yo no soy lo que me sucedió, yo soy lo que elegí ser

Te lo vuelvo a preguntar ¿cuál es tu detonante?

Imagen cabecera de shutterstock.com

¿Y tú? ¿Has descubierto ya tus superpoderes? #TEDxLleida16

¿Superpoderes? ¿De qué va esto?

El 30 de septiembre recibo una llamada de alguien con superpoderes. Ricard Pons, buen amigo y personal brander, además de otros roles no menores. Solemos hablar de vez en cuando, y vernos cuando se puede. Me propone para un TEDx de ponente. No me lo creo. ¿Por qué yo? ¡Ostras! ¡Parece que va en serio! Poco después hablo con Pau Samo, su gran colega, buen amigo mío y coordinador del TEDxLleida. Pau confirma.

¡Caramba! La cosa se complica. La fecha que me proponen no me va bien. Consulto con Eva y Fran, los responsables del compromiso que tenía adquirido para el 11 de noviembre, fecha prevista para el TED. ¡Salvados! El otro compromiso es flexible en fechas. El 12 de octubre ya está anunciada mi participación en la web de TEDxLleida. Queda menos de un mes. Ya no hay vuelta atrás. O sí. Una gripe oportuna. No. Me lanzo. Con dos. Además, prepararlo puede ser divertido. Allá voy. Vaya… ¿y de qué hablo? Me dicen que la audiencia es muy amplia, no especializada. Vamos, que entre el público podría estar mi madre. Un reto.

Buscando tema

Hablar de personal branding como si estuviera en un congreso no funcionará. Pero habré visto cientos de charlas TED a lo largo de mi vida. Y hay un patrón. Siempre hay una idea inspiradora. Casi siempre hay un relato personal relacionado con esa idea. Miro hacia mi interior. ¿Para qué estoy aquí? ¿Tengo una visión? ¡Sí! ¡Es eso! Ayudar a dibujar futuros. Esa es mi visión desde hace muchos años. Y ahora la cuestión: ¿Qué me llevó a definir esa visión? ¡Claro! Trabajar con personas. Pasé de trabajar para “grandes” marcas y empresas a trabajar con “pequeñas” marcas. Y no hay color. From big to small. Las pequeñas son humanas, son personas, reales, duraderas, auténticas. De hecho, sin las pequeñas no existirían las grandes. Esto se pone bonito. Pero necesito algo más. ¿Qué nos diferencia a empresas y personas? ¡Voilà! Lo tengo. Y empieza por “V”. Son los valores.

Small Data: el poder de las personas

Small Data: el poder de las personas. Genial. Ya tengo título. Seguramente no soy la primera persona a la que se le ocurre lo de “Small Data”. En efecto. Miro en Google. Ricard mira en Google. Compartimos enlaces. Pero no hay que temer nada. Mi enfoque es distinto, habla de humanizar, de dotar a marcas corporativas y empresas de alma. Y eso sólo se consigue con el poder de las personas. Las personas y sus superpoderes. Sin ser muy conscientes, las personas tenemos algo, un driver, que nos convierte en superhéroes… ¿Qué será? Son los valores.

Los superhéroes ya no gastan capa

No. Esa idea de un tipo que vuela o trepa y lleva capa la dejamos para el cine y los cómics. En la vida real los superhéroes no llevan capa. Y muchas veces no sabemos que lo son. El mundo está lleno de personas que han superado obstáculos impensables. Personas corrientes. Viven en tu escalera. Entre tus amigos. Entre tus familiares, tus colegas, tus clientes… Viven dentro de ti. Tienen más aspecto de Woody Allen que de Arnold Schwarzenegger. Y entonces, ¿qué les ha permitido levantar cabeza y tirar hacia adelante? Son los valores.

Las empresas aún no conocen el alcance de ese driver en las personas

Está muy verde. Pocas empresas han comprendido el poder de su gente más allá de sus competencias profesionales básicas. Todavía, en pleno SXXI, llaman “empleados” a sus profesionales. RAE. Empleado = Utilizado, usado, Gastado. Así no vamos a ninguna parte. ¿Dónde está nuestra humanidad? Pero volviendo al meollo de la cuestión. Las empresas tienen gente, y esa gente tiene superpoderes. Lo sé. Pensarás que estoy como una cabra. Y no vas mal del todo.

Estás a pocos segundos de saber qué narices son los superpoderes. Y cómo pueden ayudar a las empresas a multiplicar su fuerza de conexión con sus mercados. Te dejo con el vídeo Small Data: El poder de las personas. Contiene una pequeña historia personal. Estoy muy seguro de que cuando acabes de verlo palparás tu propia espalda en busca de una capa. No busques, son tus valores. 

¡Feliz semana!

 

Knowvacaciones, las vacaciones de los knowmads

¿Las personas que trabajamos en diversos proyectos colaborativos hacemos vacaciones?

La respuesta es sí, de forma inequívoca. Aunque posiblemente sean unas vacaciones diferentes, algo deconstruidas, por etapas y con muchos momentos de desconexión total pero sin romper el hilo. Son las vacaciones de los knowmads.

Knowmads

Para saber qué es un knowmad te recomiendo, si no lo has leído ya, el libro de Raquel Roca Knowmads, los trabajadores del futuro, pero a modo de avance, Knowmad es un neologismo que combina las palabras know (conocer) y nomad (nómada) y que tiene su razón de ser en la innovación y la flexibilidad. El trabajador del conocimiento es el trabajador del futuro.

Según Raquel Roca, “Un tipo de profesional que supone la evolución –más sofisticada y completa- de casi todos los otros perfiles laborales, como autónomo, freelance, emprendedor o auto empleado, al que se le añade unas características (como soft skills, capacidad de aprendizaje…) que van más mucho allá de un régimen o forma de financiación. Cualquier persona, desde CEO o empresario hasta el empleado de primera línea, puede ser knowmad. Y no es moda pasajera porque va a ser el tipo de profesional que más crezca y se desarrolle en el futuro cercano, básicamente porque es el que reúne todas las condiciones para trabajar con las exigencias que piden los nuevos tiempos, y que por lo tanto también será el que requieran las empresas”.

Cómo gestionar las vacaciones

Con paciencia, por supuesto, sin perder la cabeza y dejando entender a nuestro círculo cercano que en determinados momentos del día o la semana necesitaremos como el pan acercarnos a un lugar con WIFI para resolver asuntos que no pueden esperar (demasiado).

No cabe duda de que las vacaciones son un momento de descanso, pero precisamente esa paz que nos separa del ajetreo habitual nos inspira creatividad, nuevas ideas y –al menos en mi caso- soluciones a proyectos en marcha. ¿Dejaremos escapar esa fuente de inspiración?

San Skype

Espero que no se enfaden conmigo los muy religiosos, pero herramientas de trabajo a distancia como Skype o Hangout, como Google Drive, o el gestor de proyectos colaborativos Slack se han unido al teléfono, mail, Whatsapp… nos salvan la vida, ya que evitan que debamos estar presencialmente en reuniones y nos permiten seguir nuestro ritmo de descanso con apenas pequeñas intervenciones para resolver asuntos puntuales.

Bajando el ritmo

Los que estamos abonados a servicios de noticias online, suscritos a vídeos, a blogs o hacemos seguimiento de determinadas personas, lo que solemos hacer es reducir el “ruido” por unos días y buscar la información que necesitemos cuando la necesitemos.

Maldito agosto

Reconozco que siento cierta envidia por los que pueden hacer sus vacaciones cuando su mente se lo pide. Eso pasa en todos los países del mundo excepto en España. En España tenemos la desgracia de que no está bien visto hacer vacaciones en junio, julio, septiembre… a pesar de ser meses de verano.

Eso es un problema, ya que –por ejemplo- este año se me ha ocurrido salir de la ciudad el 22 de julio y la que se ha liado. Como si no tuviera derecho a hacer las vacaciones cuando mi logística personal me lo permita.

Knowmads pero no tan raros

A los knowmads también nos gusta aprovechar este tiempo para leer, para hacer siestas, contemplar paisajes, embobarnos con las olas del mar, hacer deporte, pasear, quedar con amigos, degustar nuevos platos, escribir, reunirnos con la familia…

No somos tan raros. Solo pasa que necesitamos seguir “on” si no queremos que algunos proyectos interesantes se vayan al traste y nos encontremos con una vuelta de vacaciones complicada.

Muchas personas se plantean nuevos propósitos a la vuelta de vacaciones. Los knowmads lo hacemos 365 días al año.

¿Eres uno de nosotros?

En este excelente artículo de Social You podrás saber si tienes ADN de Knowmad. Si es así seguro que ya te estarás planteando las vacaciones de los knowmads.

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Gestionando nuestra comunicación personal

Si aceptamos que la marca personal es la huella que dejamos en los demás, deberíamos distinguir entre nuestra área de comunicación pública (la que conocemos de nosotros y conocen los demás en nuestro entorno), nuestra área ciega (los demás la conocen y nosotros no) y nuestra área secreta (nosotros la conocemos, los demás no). Solo así mejoraremos nuestra estrategia de comunicación personal.

La ventana de Johari

Posiblemente conozcas esta útil herramienta que diseñaron en su día los psicólogos Joseph LuftHarrington Ingham, pensada para ayudarnos a entender mejor nuestra relación con nosotros mismos y con los demás.

Gestionando nuestra comunicación personal / marca personal

Wikimedia Commons

En la zona superior de la ventana se maneja la información disponible a los demás y en la zona inferior la no disponible a los demás.

Arena (área pública) es lo que nosotros sabemos de nosotros mismos y los demás también. Es nuestra zona pública, pero no representa la totalidad de nuestra marca, ya que nos falta conocer más información sobre nosotros (blind spot, punto ciego) y ya que nos falta incluir esas informaciones que reservamos para nosotros (façade o área secreta). Del área desconocida no hablaremos, son informaciones que quizás yacen en nuestro inconsciente y que aparecerán -o no- algún día.

Necesitamos más arena. No nos podemos permitir desconocer lo que conocen otros sobre nosotros, y para que esa área ciega deje de serlo debemos recurrir a una acción tan efectiva como poco utilizada: pedir feedback.

¿Cómo pedimos feedback?

Mensaje: para tener un 360 no hace falta lanzar 20 preguntas complejas. Yo propongo tres, solo tres, que nos darán toda la información que necesitamos para que nuestra área ciega pase a pública (conocida por nosotros):

  1. Defíneme en tres palabras
  2. Qué crees que hago especialmente bien
  3. En qué crees que podría mejorar

No, no son preguntas dicotómicas de sí o no, son abiertas, lo que hará el análisis de resultados algo más largo, pero también más rico.

Público: No necesitamos entrevistar a 400 personas, con 20 nos bastará. Pero sería interesante que pertenezcan a ámbitos diferenciados de nuestra vida: 5 amigos, 5 familiares, 5 compañeros de estudios y 5 compañeros de trabajo. Como bonus extra podríamos elegir también a 5 superiores, es una información de de gran valor.

Medio: Existen varias plataformas que nos ayudarán a gestionar esta información. Lo importante es que sea anónimo para que se animen a contestar sin miedo. Personalmente me gusta mucho Google Forms, un cuestionario online muy personalizable y gratuito de Google que también tiene aplicativo para Chrome y para smartphone. También he utilizado Survey Monkey, quizás algo más “friendly” en cuanto a diseño y mejor adaptado para versiones smartphone. Pero en el mercado hay muchas más aplicaciones, como Survio, PoolDaddy… En la base del post incluyo un enlace con las 10 más importantes.

Gestionando secretos

Seguimos necesitando más arena. El feedback nos ha ayudado a conocernos mejor, pero ahora necesitamos hacer algo para que los demás nos conozcan un poco mejor. Analicemos de nuestra façado o área secreta: ¿Qué es lo que no hemos contado de nosotros que nos podría beneficiar como profesionales -y como personas-? Necesitamos contestar a eso. Es obvio que siempre tendremos algún secreto guardado, pero ciertas informaciones relativas a nuestros hobbies, pasiones, hábitos de lectura, de viaje, gastronómicos o altruistas nos pueden reforzar nuestro posicionamiento de marca.

A menudo utilizo el ejemplo del que se prepara para una 1/2 maratón (o maratón entera) ¿qué información se extrae de ahí? planificación, control, disciplina, cultura del esfuerzo, autosuperación personal. ¿Y si somos poetas de fin de semana? creatividad, pasión, ¿y si somos cocineros de fin de semana? trabajo en equipo, rigor, empatía, sociabilidad… ¿y si reconocemos en nuestro CV o extracto en Linkedin que nos han despedido de una empresa? sinceridad, proximidad, cultura del aprendizaje, superación…

La delgada línea fina que separa nuestra vida personal de nuestra vida profesional cada vez es más borrosa, ciertas informaciones es mejor pasarlas a la esfera pública para ganar en autenticidad y en proximidad. La decisión es nuestra. No es necesario confesar nuestras gamberradas de infancia, no se trataría de nada distintivo, se trata de sopesar si soltamos lastre o dejamos que el globo vaya cayendo.

Para saber más:

Jane del Tronco: 10 pasos para gestionar y aprovechar un feedback 360

Carlos Guerra: 10 herramientas gratuitas para hacer encuestas online

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