la última cocacola del desierto

El síndrome “soy la última cocacola del desierto”. Diagnóstico y tratamiento.

Permíteme que esta semana abuse un poco de mi marca sarcástica en un post breve. Hace unos días, recuperé uno de los test de personalidad que está haciendo furor en la red, el Crystal Knows, y apareció este titular sobre mí:

guillem recolons / crystal knows

Traduzco: “Guillem aprende rápidamente, y tiene fuertes competencias analíticas, creativas y sociales… aunque a veces se puede mostrar sarcástico”. Ya ves. Uno es como es. Por cierto, debo reconocer que Crystal es un buen test, ya que permite que otras personas en la red puedan confirmar o ampliar el feedback sobre una persona. Una buena herramienta, y además utiliza la base de DISC para trazar sus perfiles.

Volviendo a mi sarcasmo, hoy quiero analizar un perfil que observo de forma repetitiva dentro y fuera de las redes sociales. El de esa persona que cree ser la salvadora de la humanidad. El síndrome de ser “la última cocacola del desierto“. Tomo prestado el nombre a mi buena amiga y partner dominicana Anabel Ferreiras.

Diagnóstico

Reconocerás este perfil con facilidad. Son personas que creen que los demás debemos comportarnos conforme a sus reglas. Y si no lo hacemos, nos “abroncarán” públicamente, llegando a extremos de confrontación. No toleran otro código de conducta que no sea el suyo, y en base a eso gestionan su comunidad.

Sus valores dictan su comportamiento de una manera rígida, imperturbable e inviolable. Estas personas caminan erguidas como un palo, y les cuesta mucho mostrar el lado humano que todos tenemos. Su propósito vital, más allá de su trabajo, de su propuesta de valor, es ser guardianes de la moral. Si existiera la inquisición, muchos de nosotros ya habríamos sido torturados y quemados por marcar claras diferencias con su modelo.

Tratamiento

No es fácil gestionar el cambio de estas personas. El hecho de que actúen guiados por sus verdaderos valores lo pone difícil: un valor raíz no cambia de la noche a la mañana.

La experiencia es un grado, dicen. Así que yo me permito dos sugerencias, o al menos dos formas de reaccionar que no son excesivamente sangrientas:

  1. Ignóralos. Deja que sigan creyendo que son la última cocacola del desierto. Ya sabes que no les vas a mover al cambio. Eso -aviso- les va a molestar más que una reacción airada. Pero es elegante por tu parte y no deja excesivas secuelas.
  2. Lleva la botella de ron y prepara un cubalibre. A veces descoloca más un acercamiento amistoso al “enemigo” que la reacción airada o incluso a ignorarles. Tratar de mostrar proximidad cuando te invitan al combate es desmontar la estrategia. Imagínatelo. Tiene las armas cargadas y a punto, y tu apareces con una botella de ron, hielo, limón y dos vasos. Te acercas con una bandera blanca -por si acaso- y comentas con semblante educado: “Traigo ron, vasos y hielo. Me han dicho que usted tiene Coca Cola… ¿unimos fuerzas?”

Elijas una u otra opción, te aseguro que no conseguirás generar un cambio. Pero al menos, en la segunda opción, te irás contento a casa habiendo compartido un cubata con las persona que cree ser la última cocacola del desierto. Para explicarlo a los nietos.

Buena semana, y no olvidemos que lo que hagan los demás, nos guste más o menos, forma parte de su marca personal.

Coca Cola image by Shutterstock.com

 

 

 

Convencido de que todo deja marca, ayudo a humanizar empresas y ayudo a profesionales a proyectar su marca para lograr sus objetivos.

Soy socio de Soymimarca, consultora especializada en personal branding, consultor en AdQualis Consultants y formador en Ponte en Valor.

Como docente, soy Profesor del Posgrado en Personal Branding (URL / Blanquerna) y del Posgrado en Social Media de UPF. Publicitario colegiado, Estudiante de Humanidades (UOC). Voluntario comprometido en la fundación La Salut Alta.

Muchas experiencias me han dejado marca, entre ellas las de Tiempo/BBDO, J.W.T., Bassat Ogilvy, Saatchi & Saatchi, Altraforma y TVLowCost entre otras.

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