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Internet es cruel con aquellos sin mensaje y que “están” pero no “son”

El castellano diferencia de forma notable los verbos ser y estar. A estar le da una connotación más transitoria, acorde con una ubicación (estar ahí), mientras que el ser es permanente e implica una compleja estructura que conforma la personalidad. Esas diferencias, por supuesto, se mantienen dentro y fuera de internet, aunque internet permite anonimatos engañosos y es un gran amplificador de errores.

El que está pero no es: El “unbranded”, un perfil de amplia implantación

Por internet deambulan almas de toda índole. Nos centraremos un perfil a efectos de branding personal: esas personas que van sin norte ni mensaje, esas personas que están pero no son.

A veces relacionamos la crueldad de internet y las RRSS a perfiles muy activos y con mensajes comprometidos. Cierto, un político, por ejemplo, que utiliza Twitter como agenda y como foro de debate se llevará muchas broncas, insultos etc. Pero seguramente esta persona tiene una hoja de ruta que prevé ciertos momentos de crisis que se activarán con ciertas palabras o conceptos clave. Trasladar un concepto sólido en 140 caracteres no es fácil, y a menudo se requiere abrir el enlace que incluye una explicación exhaustiva. Como la mayoría de usuarios no abre los enlaces, se centra la crítica en el twit. Pero ahí detrás, no hay crueldad, existe el roce que conlleva el compromiso con unas ideas y valores.

Pero quizás internet muestre su mayor grado de agresividad contra los que no han definido un objetivo y un mensaje: “están” pero no “son”. Se mueven por las redes dejando comentarios sueltos, repitiendo constantemente lo que ya han dicho otros (hasta un extremo enfermizo), pero sin dejar una marca que les identifique, que hable de sus valores, de su propuesta de valor, de sus metas profesionales. Posiblemente a estas personas nadie las critica: sencillamente pasan tan desapercibidas como los perfiles inactivos, “están”, pero no “son”. Forman parte del paisaje digital, se confunden entre ceros y unos. Son “unbranded”.

En cuanto a los inactivos, sabemos que representan cerca de un 40% de perfiles creados en redes sociales. Gente que abre cuenta, mira, prueba y finalmente abandona, pero sin eliminar el perfil. Eso causa una dejadez similar a colocar perfiles sin foto o con informaciones erróneas. ¿Por qué estas personas no eliminan sus perfiles? ¿Creen que por el hecho de que ellas no los ven tampoco los ven los demás?. Hay muchas personas que crean un perfil “para que no me lo quiten”, en un intento de proteger el nombre, pero a la larga esos perfiles son o bien eliminados por las mismas redes o bien requeridos por otras personas que los quieren utilizar en serio.

Hasta aquí el perfil de los que “están” sin ser.

Branding Personal: La cuestión es ¿Cómo se puede “estar” y “ser”?

¿Cómo? Trabajando el branding personal. Nadie dice que sea fácil, pero tiene sus compensaciones. Y dado que la frontera entre lo personal y lo profesional cada vez se desdibuja más, cuando trabajemos nuestro branding personal trabajaremos también nuestra área profesional. Todo esto tiene poco que ver con internet, el branding personal utiliza muchos medios en su zona de visibilidad pública. Pero para ser fieles al título del artículo, internet tiene que ser un reflejo con 100% fidelidad de lo que somos y de lo que podemos aportar, de nuestra marca.

Un proceso de gestión de marca personal es continuo y se define en tres etapas básicas:

1. Necesitamos saber qué somos, en qué somos buenos y qué hacemos mejor que nadie (Autoconocimiento)

2. Necesitamos conocer nuestro norte, saber dónde queremos ir, con quien, con qué soluciones, nuestra visión, misión, valores, posibles clientes, socios, mensajes, relatos (estrategia personal)

3. Necesitamos darlo a conocer a todos aquellos que puedan sacar un provecho de nuestras propuestas de valor, utilizando los medios clásicos o los nuevos según la intensidad que nos permita nuestro tiempo (visibilidad personal)

Nos tenemos que imaginar un iceberg. La parte visible es muy pequeña comparada con el todo. Y sin la masa de hielo sumergida, no existiría iceberg visible. Es decir, el iceberg necesita cimentarse, al igual que un proceso de marca personal. Necesita partir de un mejor conocimiento de uno mismo (no se ve) y de una estrategia personal (no se ve) para que al final se perciba por los demás.

Con una estrategia detrás, nuestros mensajes no son salvas sueltas, son piezas de un puzzle que iremos construyendo poco a poco y que nos irán posicionando como especialistas sin dejar de lado nuestro lado más humano, nuestro relato. Y eso vale para un autónomo, para un profesional empleado o para alguien que busca trabajo: sin norte no somos nada, no dejamos una marca valuosa y simplemente “estamos”, pero no “somos”. Para acabar, nadie como Mario de Benedetti para explicar la diferencia entre ser y estar con su poema “Ser y estar“.

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