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Networking 05 / Smile!

Smile

Sonríe, por favor. Este es un principio simple y básico de marca personal, y mucha gente se lo salta.

A nadie le gusta hacer negocios con alguien que frunce el ceño. Es más fácil entablar relaciones laborales con alguien que dice buenos días con una sonrisa.

Esta regla básica fue creada en 1936 por Dale Carnegie en su libro How to Win Friends and Influence People, pero creédme, sigue vigente.

 

 

Photo by Joanna Nix on Unsplash

Convencido de que todo deja marca, ayudo a humanizar empresas y ayudo a profesionales a proyectar su marca para lograr sus objetivos.

Soy socio de Soymimarca, consultora especializada en personal branding, consultor en AdQualis Consultants y formador en Ponte en Valor.

Como docente, soy Profesor del Posgrado en Personal Branding (URL / Blanquerna) y del Posgrado en Social Media de UPF. Publicitario colegiado, Estudiante de Humanidades (UOC). Voluntario comprometido en la fundación La Salut Alta.

Muchas experiencias me han dejado marca, entre ellas las de Tiempo/BBDO, J.W.T., Bassat Ogilvy, Saatchi & Saatchi, Altraforma y TVLowCost entre otras.

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2 comentarios
  1. Celestino Martínez
    Celestino Martínez Dice:

    Pero sonríe primero desde el interior y deja salir esa sonrisa al exterior porque casi es mejor un ceño fruncido que una sonrisa falsa.

    En el libro 59 segundos, de Richard Wiseman, que aborda tópicos de la autoyuda enfrentandolos a experimentos científicos, hay un capítulo que se llama La felicidad es un lápiz.

    Dice en él que se pidió a dos grupos que leyesen una tira cómica. Un grupo debía sostener un lápiz en la boca sosteniendolo con los labios y el segundo lo debía sostener con los dientes, sin que sus labios tocasen el lápiz. Para esta última acción, lo más sencillo es sonreir. Pues bien, a los que sonreían les hacía más gracia la tira cómica y se sentían mejor que los del ceño fruncido.

    También se pidió a dos grupos que hiciesen una suma de números: unos frunciendo el ceño y otros sonriendo. Los que sonreían pensaban que la operación era más sencilla.

    Por lo tanto, sonreir siempre es una buena inversión.

    Un saludo,
    Celestino Martínez.

    Responder
    • Guillem Recolons
      Guillem Recolons Dice:

      Gracias Celestino por enriquecer este post de manera tan sobresaliente. No conocía el experimento de Wiseman, pero corrobora todas las teorías que anteponen la sonrisa a cualquier acción.

      Responder

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