blog de guillem recolons, personal branding

Razones para gestionar tu marca personal (IV)

Progresar en tu organización

¿Quién no ha sentido alguna vez una sensación de topar contra un muro que impide progresar en una empresa?

Espero que no te hayas perdido la 1ª parte “Si no la gestionas tú, la gestionará tu enemigo”, la 2ª “No te valoran profesionalmente como te corresponde” y la 3ª “Ser un referente en mi mercado”.

Llegados al tema de hoy, es esencial reproducir un párrafo clave de la primera persona que acuñó el término “personal branding”, Tom Peters, en su artículo de 1997 “The Brand called You”.

“Regardless of age, regardless of position, regardless of the business we happen to be in, all of us need to understand the importance of branding. We are CEOs of our own companies: Me Inc. To be in business today, our most important job is to be head marketer for the brand called You.”

Curiosamente, hoy muchos creen que esto de la gestión de marca personal solo aplica a profesionales liberales, autónomos o free-lance. Es cierto que estos perfiles tienen un reto importante al pasar de ser personas a empresas, pero lo interesante del artículo de Peters es que el plantea el personal branding en el marco del intraemprendedor, de un profesional que trabaja en una empresa, por cuenta ajena.

¿Por cuenta ajena? ¿Cuándo desterraremos esta idea?

Si interiorizamos que trabajamos por cuenta ajena nunca podremos esperar ningún progreso, nos convertiremos en peones de ajedrez, con los movimientos muy limitados. Aunque seas el “empleado” 23.400 de una organización, una pequeña parte te pertenece, la marca para la que trabajas acaba siendo patrimonio tuyo, al menos en el plano emocional.

Por tanto, ya tenemos el paso N1 para progresar en una organización

6 Propuestas para progresar en una organización

1 Entender que nuestros objetivos pueden estar alineados con los de la empresa. Es decir, dejar de lado eso de “cuenta ajena” y pensar que somos parte activa de la estructura. Sin ese marco mental será difícil pretender hacer carrera internamente.

2 Entender que somos una empresa dentro de una empresa. Si las empresas necesitan humanizarse para conectar mejor con sus públicos, los profesionales de las organizaciones necesitan plantearse objetivos, estrategias y planes como si fueran empresas. En este sentido, es básico trabajar nuestro modelo de negocio. Sin un plan estamos perdidos (aunque el plan puede cambiar debido a un factor inesperado).

3 Proactividad como bandera. Aunque nuestras ideas puedan topar contra el muro del “aquí las cosas siempre se han hecho así”, no debemos tirar la toalla, ya que el día que lo hagamos nos convertiremos en peones intercambiables y prescindibles. No seré el primero que lo dice, pero lo cierto es que la base del éxito es insistir, insistir, insistir.

4 Dominio de la comunicación. Si no comunicas no existes, así que de poco nos servirá haber gestionado un gran proyecto si no se ha enterado nadie. Es importante recoger los feedbacks de nuestros clientes (sean externos o internos) y anotarlos en un cuaderno de logros, escribir en un blog o –si la empresa tiene red interna- darlo a conocer a nuestros compañeros de una forma amena, no pedante. Si tenemos un jefe de esos que anula el talento estas herramientas nos serán útiles, aún a riesgo de que el jefe se cabree.

5 No bajar la guardia. El trabajo para toda la vida no existe. Acostumbramos a recordar aquello de “todo el mundo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena”. En el trabajo, mantengamos la agenda activa y no olvidemos mantener nuestros perfiles en redes sociales al día. Networking activo, una herramienta clave para no tener que empezar de cero si vienen mal dadas pero también para progresar en la organización.

6 Formarnos e informarnos de forma constante. Habilidades directivas, de gestión de equipos, de comunicación, idiomas, nuevas habilidades que nos permitirían ampliar competencias internas, ponernos al día de las novedades de nuestro sector, entender la diferencia de culturas (en una multinacional), habilidades de negociación…Todo ayuda para mostrar nuestra insatisfacción con el statu quo y nuestras ganas de mejora constante.

Y aunque pueda parecer contradictorio, no tener prisa. A mayor tamaño de empresa, menor suele ser la velocidad de implantación de cambios. Incluye la paciencia en tu plan; lo bueno se hace esperar.

Imagen: Freepik

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