#ExecutiveBranding Tres tipos de directivos según su visibilidad

No existe una única regla para medir el nivel de presencia o visibilidad pública de directivos en medios tradicionales o digitales. Y más en un momento de hibridación ON / OFF, donde muchos medios OFF disponen de plataforma ON donde replicar contenidos: Prensa revistas, TV, radio…

Yo diferencio tres perfiles directivos según su visibilidad y -si me permites el término- su “encontrabilidad”.

  1. El directivo invisible
  2. El directivo discreto
  3. El directivo conectado

Antes de desarrollar los perfiles de cada uno, debo decir que no existe uno mejor que otro, puesto que la elección debería ir alineada a los valores de la persona. No se puede obligar a una persona discreta a dejar de serlo ni se puede silenciar al que quiere conversar.

¿Qué es Executive Branding?

Empiezo definiendo el Executive Branding. La manera fácil es pensar que trata de personal branding para directivos, pero es más que eso.

Executive Branding es el proceso que diferencia y da relevancia a unos directivos frente a otros en un mercado. No es opcional. No hoy. Otra cosa es cómo se modula su visibilidad pública.

Las metodología de gestión se basa en el mismo Iceberg de la Marca Personal:

  • Fase Diagnóstica: pautas de autoconocimiento para identificar la marca que se proyecta hoy a los demás, identificar los valores y comprobar si están alineados con el proyecto profesional
  • Fase Estratégica: definición de propósito, objetivo, propuesta de valor y modelo de negocio. También de territorio de marca.
  • Fase Comunicación: definición de mensajes, palabras clave, plan de visibilidad, y análisis de contenidos afines, entorno de aprendizaje personal (digital)
  • Fase medición: análisis y seguimiento de KPI’s para corrección de las estrategias marcadas.

El executive branding es para directivos, los conocidos como C-Suites, y recordemos que no se refiere únicamente a personas que trabajan EN una organización sino también las que lo hacen PARA una o varias organizaciones (interim managers, consultores,…).

El executive branding no trata de cómo un directivo gestiona su reputación online, esa es una pequeña parte. Trata de cómo trabaja para ser un referente único en su campo de actividad y en su área de influencia.

Directivos según su visibilidad: El directivo invisible

Este perfil corresponde a una persona que prefiere dejar el mínimo rastro tanto digital como en la vida real. Suele tratarse (aunque no siempre) de Baby Boomers que prefieren construir su reputación en entornos reducidos, aunque poderosos. Representa al mayor porcentaje de directivos en términos ponderados de volumen de facturación.

No suelen dar entrevistas y su presencia online va a la deriva, ya que NO la gestionan de manera consciente, y eso les hace aparecer en webs que seguramente no hubieran elegido. Seamos sinceros, no es fácil desaparecer de Internet. Hace poco escribí un post pensado para estos perfiles: Cómo conseguir una marca personal invisible.

Eso no significa que no sea un internauta. Es un perfil e-observador, busca información, sigue (discretamente) a personas, publicaciones, pero su presencia no deja huella alguna. Algunos han podido crear algún perfil troll o falso para poder merodear en redes sociales como Twitter.

Ejemplos de este perfil podrían ser Amancio Ortega (Grupo Inditex) o Florentino Pérez (ACS). 

Directivos según su visibilidad: El directivo discreto

Este es el perfil que quizás más se encuentre en las organizaciones en términos cuantitativos. Por supuesto les importa y mucho su reputación. La construyen en entornos reducidos, y no tienen inconveniente en participar como ponentes en simposios, congresos, entrevistas en medios, etc. Aquí abunda el Generación X.

Aunque no están muy presentes en las redes sociales, su presencia online es amplia, y supera los nombramientos administrativos en empresas. Al participar en entrevistas en TV, radio, prensa, que son medios híbridos, es fácil encontrar muchas referencias suyas.

En cuanto a redes, su presencia, o es nula o se limita redes como Linkedin. Pero es testimonial, no interactúan por no entrar en el círculo de “la conversación en internet” pero sobre todo por miedo a ser abordados por personas a las que no conocen (ni posiblemente quieran conocer).

Ejemplos de este perfil podrían ser Juan Roig (Mercadona), María Dolores Dancausa (Bankinter)…

Directivos según su visibilidad: El directivo conectado

Sin duda, aunque minoritario, es el perfil que más crece. La irrupción de millennials en puestos directivos está cambiando el panorama de la comunicación en el management. La reputación importa, la marca personal importa. Te recuerdo que marca personal, reputación y reputación online no es lo mismo.

Son conscientes de la huella que dejan y más aún de la que no dejan. Tienen un perfil activo en los medios convencionales, pero además publican con frecuencia regular en algunos de ellos, en blogs corporativos…

Disponen de perfiles activos en redes sociales como Linkedin, Instagram o Twitter. Interactúan en algunas de ellas, y no temen en mostrar sus valores y aficiones a través de momentos más allá del trabajo. Entienden que el networking se juega en la red y fuera de ella.

Ejemplos de directivos según su visibilidad de este perfil podrían ser Rosa María García (Siemens), Antonio Huertas (Mapfre), Teresa Palahí (Fundación ONCE) o JM. Álvarez Pallete (Telefónica).

Los tres perfiles de directivos según su visibilidad conviven en un ecosistema empresarial cada vez más complejo. Como decía, no existen reglas ni preferencias. En un momento como actual donde la publicidad es cada vez menos visible y las personas confiamos en personas, quizás me atrevería a aconsejar una migración hacia el directivo conectado. Los programas de Executive Branding están para eso, pero también es lógico pensar que si el directivo no está conectado, no puede pretender que el resto de la organización lo esté. El employee advocacy (programas de impulso de embajadores de marca internos) no tiene sentido alguno sin la complicidad de los directivos.

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Cómo conseguir una marca personal invisible

Lo sé. Eso de “una marca personal invisible” es un oxímoron, una contradicción. Si hay marca personal es porque existen los demás, y si es invisible no deja marca personal.

Por una vez, no nos pongamos exquisitos y vayamos al meollo de la cuestión. No quieres que nadie te encuentre, ni en un listín telefónico, ni en las listas de alumni de la universidad ni en Internet. Dejarás marca en un círculo cerrado de allegados, pero a efectos de fuera del círculo, quisieras una marca personal invisible, inencontrable, inexistente.

¿Es posible conseguir una marca personal invisible?

Es difícil, pero no imposible. Entiendo, aunque no comparto, tus motivaciones. Quizás no eres lo que se conoce como un “ser social”. Quizás tienes un pasado delictivo y no quieres que te encuentren. Tal vez eres un “pez gordo” y prefieres mantener el anonimato. Y no descarto que, sencillamente, seas una persona muy celosa de su privacidad y que no quiere dejar rastro alguno.

Antes de Internet era algo más fácil que ahora conseguir una marca personal invisible. Ahora la cosa se complica, ya que hasta el más pasivo de los internautas puede cometer un error y dar sus datos a sites malintencionados en cuanto a privacidad.

Existen dos escenarios para no dejar rastro, para simplificar lo llamaremos el escenario fácil y el difícil.

El escenario fácil. Hoy no hay rastro de ti en Internet

Si tu marca personal digital es inexistente hoy, lo primero, felicidades. No es fácil. Estás en el 0,1% de seres vivos “conectados” indetectable. Has tenido que sortear muchas trampas, o mejor dicho, e-trampas.

Para asegurarte de que esto siga así, te doy la clave infalible: Hazte anacoreta. Lo que lees. Olvida el smartphone, el wifi, vuelve al papel, recupera tu vieja Olivetti. Vete lejos, en soledad, a una ermita o un monasterio de monjes/monjas que hayan hecho voto de silencio. Cámbiate el nombre, idealmente con primer apellido García y segundo Rodríguez.

Por supuesto, olvídate de familia y amigos, compañeros de trabajo, de estudios. Tus próximos eventos de networking serán con arañas, gavilanes, mariposas, alguna serpiente, y plantas, muchas plantas.

El escenario difícil. Hay rastro tuyo en Internet, y te gustaría que no existiera

Aquí la cosa se complica. Pero no desesperes. Hay salidas, aunque estás en el 99,9% de personas (en la OCDE) que ha dejado rastro digital.

Tus motivaciones tendrás, y seguro que están justificadas. Dejar marca personal es algo natural, significa que lo que dices y, sobre todo, lo que haces, tiene consecuencias hacia los demás. El problema a menudo está en el descontrol del mundo digital. Internet está repleto de seres con malas intenciones que, en la vida real, parecen corderitos.

Así, déjame darte algunas pistas para borrar rastro y evitar dejarlo.

Clave 1. Apúntate a la lista Robinson

¿La conoces? Creo que solo existe en España, por el momento. Es un servicio que evita que las empresas te envíen spam. Es gratuita, fácil de gestionar. Evitarás llamadas, mails… de empresas a las que no hayas autorizado para hacerlo. Aquí tienes el enlace de la Lista Robinson.

Clave 2. Elimina todas tus redes sociales, webs y otros entornos que estén a tu alcance

Para desaparecer, es obvio que deberás empezar por eliminar. Esta es la parte fácil. El problema es que a veces tenemos perfiles en red que creamos hace años y no recordamos ni el mail con el que nos dimos de alta. En este caso, envías un correo al servicio de atención al cliente (aviso, te costará lo tuyo encontrarlo) y explicas el caso. Finalmente te harán caso y lo borrarán.

¿Cuál es el problema? Pues que tú puedes borrar tu cuenta de Twitter -por ejemplo-, pero los retweets que te hayan hecho terceras personas no se borran. Ahí deberás localizar el material que haya tuyo (antes de eliminar el perfil) y pedir a los que han compartido que borren esos mensajes. Lo sé, es laborioso, pero ya he avisado que estamos en el escenario difícil.

Clave 3. Localiza webs externas que te mencionen y negocia eliminar tu rastro

Esto lo puedes hacer haciendo búsquedas específicas en buscadores, por ejemplo poniendo tu nombre y apellidos entre comillas. Eso incluye imágenes, contenido escrito, vídeos… La diferencia de entrecomillar o no es importante:

Por ejemplo, si busco Guillem Recolons obtengo 61.100 resultados, pero a partir de la página 4.000 de Google muchos resultados se refieren solo a Guillem o solo a Recolons. Si busco “Guillem Recolons” encuentro 44.000 resultados, pero todos afines y exactos. Eso significa que sin búsqueda precisa hay cerca de 20.000 resultados que no tienen que ver conmigo.

Cuando las encuentres, empieza la negociación. Según la conocida como “ley del olvido” de Google, si se trata de un contenido con muchos años, tienes derecho a que lo retiren. Mi consejo es que lo hagas con un abogado, puede que gastes algo de dinero, pero ganarás horas de vida y te ahorrarás muchas preocupaciones.

Si estás censado en cualquier país de la Unión Europea, aquí tienes el formulario Google llamado “Retirada en función de la ley de privacidad de la UE”.

Así y todo, nos queda algo muy complicado: eliminar los cargos oficiales en empresas. Si eres o has sido administrador, apoderado, tesorero o cualquier función de obligada escritura pública, mi consejo es que vayas directamente a un despacho de abogados.

Clave 4. No te apuntes a competiciones oficiales (o léete antes la letra pequeña)

Si eres runner en España, posiblemente ya sabes que cualquiera puede ver tus marcas en la web de Runedia. ¿Cómo? ¿Que no te han pedido permiso? Seguro que sí, pero como no leemos la letra pequeña.

Hay infinidad de trampas en Internet que pueden darnos un disgusto. Conozco a muchos clientes míos que antes de la primera sesión yo sabía su dirección personal y teléfono de casa. ¿Cómo es posible? Por las webs con malas intenciones, tipo Softonic, en que a cambio de descargarte un software “gratuito” se quedan con tus datos y los venden a terceras partes. Se puede evitar leyendo la letra pequeña o sencillamente buscando una página de pago. Lo barato sale caro.

En general, desconfía de todo lo que en Internet lleve la palabra “gratis” puesto que para mí, dar mis datos es romper mi privacidad.

Clave 5. Elimina tus cuentas de correo, número de teléfono y aplicaciones

Todas las cuentas de correo que hayas utilizado hasta ahora para redes sociales, compras online, grupos de empresas, escolares, gmail, tienen que desaparecer. Te puedes crear una nueva, eso sí, desde un café internet, desde una IP no reconocible, y que no contenga tu nombre.

Lo mismo con el teléfono móvil. Ya lo puedes vender o regalar, y hacerte con un modelo vintage de Nokia sin conexión a Internet y con un número nuevo. Renuncias a la mensajería instantánea, lógicamente (Whatsapp, Messenger, Telegram…) ya que si no, tus datos estarán en poder de gigantes como Facebook…

En consecuencia, extermina todas las aplicaciones, pero no sin antes darte de baja de forma oficial, con eliminación de tus datos. De lo contrario, seguirán corriendo por el submundo digital y no lograrás una marca personal invisible.

Pues nada, te doy la bienvenida a 1990

Lo has conseguido. No hace falta que te vayas al monte, pero recuerda llevar la vida que llevábamos hasta 1990. Ir a una cabina para llamar. Enviar cartas sin remitente. No utilizar dispositivos electrónicos de ningún tipo, y menos si llevan rastreo o geolocalización. Leer diarios y libros en papel (mientras existan)…

Habrás conseguido casi una marca personal invisible. Al menos, solo será visible para quien tú elijas. Es una opción de vida, y tienes todo el derecho a hacerlo. Yo todavía no conozco a nadie que lo haya conseguido, esto del aislamiento social es complejo. Si conoces a alguien, te invito a contar esa experiencia en los comentarios, quizás podamos escribir un libro a medias…

Feliz semana!

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Diferencias entre marca personal, reputación y reputación online

Hacía tiempo que quería hablarte de la reputación online y de su relación con la reputación “real” y la marca personal. Todo es opinable, no existe una ciencia exacta sobre esto, pero espero ayudarte a entender algo importante: marca personal, reputación y reputación online son cosas distintas.

La reputación online puede ser efímera

Si nuestra marca personal es una base sólida, generada a través de lo que dejamos en los demás (identidad percibida) y en lo que somos (identidad), la reputación es el resultado de nuestra acciones (o inacciones) visto por los otros. Y la reputación online es el resultado de una percepción positiva, neutra o negativa que se produce en el entorno de internet.

Una persona puede gozar de una excelente reputación “real” y de una mala reputación online. Eso es posible. He trabajado para directivos cuya reputación entre sus compañeros, equipo y clientes es impecable, y en cambio su reputación online es negativa. Veamos cuáles pueden ser las causas principales.

Reputación online negativa por ausencia digital

Es la más común. Empresas que “ocultan” a sus profesionales, o los mismos directivos que, por desconocimiento, obvian un mínimo de presencia en la red. La no presencia hace aflorar lo que llamo basura digital, es decir, todo lo que uno no quisiera que apareciera en la red: datos personales, cargos públicos, noticias negativas. Aquí la máxima que aplica es la de tomar las riendas de nuestra marca digital.

Protocolo digital erróneo

Si para ejercer como ingeniero necesitas estudiar cuatro años, para trasladar tu reputación a la red necesitas un mínimo de formación. O eso, o delegar en alguien de la organización  que la gestione por ti (no lo recomiendo salvo en un período de prueba). Trabajar la propuesta de valor, el mensaje para cada stakeholder, el tono, los contenidos, las interacciones… no dista mucho del mundo real, pero requiere sus protocolos.

Relato equivocado

El narcisismo digital, o el hablar siempre de uno mismo o de la empresa de uno aburre a las moscas. Es importante que la narrativa digital sea interesante, que genere interacción y, sobre todo, valor. Compartir contenidos de otras empresas o personas no duele, al contrario, a la larga nos convierte en buenos curadores de contenidos (una de las competencias del profesional del S.XXI).

Compartir contenidos de otras empresas o personas no duele

Hace unos años, el cantante David Bisbal publicó un tweet desafortunado sobre Egipto durante uno de sus viajes. Eso pudo afectar su reputación online, pero en absoluto se tambaleó su reputación real ni su marca personal. A veces, incluso estos errores tienen su lado positivo: humanizan, ya que sitúan a la persona como un mortal como los demás.

A quién más puede afectar una “mala” reputación online es a los directivos más sénior de las organizaciones. Para combatirla existen los programas de Executive Branding.

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Eventos

TEDxEixample Salon

Albert Vilalta

Albert Vilalta, primer español en subir a un escenario TED

TEDxEixample Salon es un TEDx en pequeño formato (una única charla). Será el 22 de Enero a las 19h en la Antigua Fábrica Damm de Barcelona. Entrada gratuita si te suscribes en este formulario.

Contaremos con el privilegio tener con nosotros al arquitecto especializado en sostenibilidad Albert Vilalta. Albert fue 2011 fue el primer TED Fellow de España. Su charla “Architecture at home in its community” lleva más de un millón de reproducciones en la plataforma TED.

 

#BrandingWeekRD

Del 4 al 8 de febrero tendrá lugar la Branding Week en Santo Domingo (República Dominicana). Se trata de un evento organizado por Quifer Consultores dedicado al Personal Branding tanto corporativo como individual. Entre los talleres que se llevarán a cabo destaco:

  • Employee Advocacy
  • Organizaciones Saludables
  • Personal Branding Político
  • Transformación Digital RR.HH.

Branding Week RD

Formaré parte del grupo de formadores y conferenciantes junto a Eva ColladoPaula Fernández-Ochoa y Nancy Vázquez. Para inscripciones, contactar con Anabel Ferreiras en www.madi.digital/brandingweekrd.

 

Ebook DAFO Personal

Estoy preparando un ebook sobre los pasos para crear un DAFO personal. Será exclusivo para suscriptores ¿no lo eres?, ¡ánimo!

Lo creas o no, un empresario también es una persona

Sí, el empresario ha tenido mala prensa como colectivo. Seguramente se debe a esa opacidad en su forma de comunicar (o no comunicar). Afortunadamente, algo está cambiando. Y esos seres que parecían de hierro ahora muestran sus vulnerabilidades, sus emociones, su condición humana.

El empresario es como tú.

El empresario es como tú; es más, tú, quizás no lo sepas, también eres empresario.

Una empresa no deja de ser una tarea que entraña cierta dificultad. Y te pregunto ¿no afrentas diariamente muchas de esas dificultades? ¿no tomas decisiones complejas que pueden perjudicar a unos pocos para beneficiar a unos muchos?

Y rememorando a Tom Peters, cada uno de nosotros es un empresario de su YO, S.L. Tenemos la capacidad de gestionar muchos pequeños departamentos que dependen de nosotros: I+D, producción, branding, marketing, finanzas, RH, logística… Tú eres como el empresario, con la diferencia que tú te auto-gestionas y el empresario gestiona para muchos.

Nuestros superpoderes siempre han estado ahí, pero ahora los transmitimos sin miedo

Nuestros superpoderes (nuestros valores) ahora nos enorgullecen, no nos avergüenzan. Hubo un tiempo en que mostrar ciertos valores como la solidaridad, la empatía, la intuición, la imaginación… era considerado un signo de debilidad del empresario. Las competencias soft no se tenían en cuenta. Lo importante era lo aprendido, no la forma en lo que aplicábamos y transmitíamos.

De ahí a que algunos fueran bautizados como empresaurios. Si recordamos a Gordon Gekko (Wall Street, 1987), lo único que importaba al empresario yuppie de esos años era el éxito a cualquier precio, el lujo desatado y la acumulación de dinero. Lejos quedaba la preocupación por los empleados y socios o valores corporativos reales que fueran más allá de un liderazgo jerárquico y autoritario.

Valores buscan valores, el poder de la conexión

El empresario, y eso te incluye, se empieza a interesar por la forma en que se transmite la confianza. La visión estratégica del negocio ya no es suficiente. Los ejecutivos necesitan alcanzar una visión humanizada. Como sostiene el cirujano y escritor Atul Gawande, “contrata actitud y entrena la habilidad”. Las competencias se pueden adquirir, pero la actitud (cuyo motor son nuestros valores) vienen con nosotros.

Los perfiles millennial han entendido como nadie esta idea, la de priorizar Valores sobre competencias. Eso permite al empresario contar con equipos mejor integrados, que llevan la camiseta de la marca y la lucen con orgullo. Ya no se lidera, se co-lidera. No se crea, se co-crea. Y eso es posible con equipos integrados, motivados y con valores afines.

Valores y propósito importan. Más que nunca.

Empresarios Región Murcia

En plena 4ª revolución digital, recordemos las palabras del futurista Gerd Leonhard “…cualquier cosa que no pueda ser digitalizada o automatizada será considerada de un valor extremo”. Y te aseguro que los Valores y el propósito no son robotizables. Por eso cada vez, el empresario, deberá tener en cuenta estos dos factores.

Cualquier cosa que no pueda ser digitalizada o automatizada será considerada de un valor extremo. Gerd Leonhard.

El propósito ayudará a que todos los que trabajan tras un mismo proyecto encuentren el sentido del mismo. A que vean el lugar hacia donde se dirigen, sepan por qué deben levantarse de la cama por las mañanas.

Los Valores, por su parte, actuarán como los vectores de conexión emocional entre los que participen del proyectos y sus stakeholders, sus grupos de interés.

Esta semana he tenido ocasión de compartir este triángulo poderoso Propósito / Valores / Conexión con un grupo de empresarios del Foro Empresarial de la Región de Murcia. Gracias amigo humanista Juanma Egea por contar conmigo. Lo he comprobado en vivo: un empresario también es una persona.

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Agenda

  • 28N. Update Zaragoza. 28 noviembre en Zaragoza activa. Evento gratuito. Inscripción próximamente en la web de Zaragoza Activa. No te pierdas a mis colegas Víctor Candel, Meme Romero, Elena Arnaiz, Eva Collado, y Juan Martínez (organizador y ponente).
  • 28, 29N. Workshop Marca Personal y Gestión de Relaciones. Ferrovial, en Euroforum II San Lorenzo del Escorial. Se puede seguir en el hashtag #MarcaPersonalSumma
  • 1D. Marca Personal 4.0. Personal Branding Lab Day. Desde YouTube, 11 horas seguidas de Personal Branding conducidas por Nilton Navarro y Alicia Ro con la colaboración de Blanquerna Comunicació i Relacions Internacionals e Infojobs. De 10 a 21h (GMT+1). Gratuito. Se puede seguir en el hashtag #PersonalBrandingLabDay Personal Branding Lab Day 2018

 

Imagen personal y Marca personal ¿es lo mismo?

Es lógico que haya confusión. Cuando escuchas a alguien decir “ese hombre transmite una imagen personal muy sólida”, empieza la fiesta.

La punta del iceberg

Suelo decir que la imagen personal es uno de los elementos de comunicación personal que mayor calado puede tener en la huella que dejamos. Siguiendo la metodología del Iceberg de la Marca Personal, la imagen personal se sitúa en la fase de visibilidad, en la punta del iceberg.

Una correcta imagen personal debe ser capaz de transmitir quizás no quién somos, pero sí cómo somos. Ese es el sentido, dar coherencia a través de nuestros gestos, tono, color y volumen de voz, forma de vestir, de caminar, de mirar, tipo de peinado, captadores de imagen (joyas, tatuajes, complementos) a lo que somos.

Los códigos de imagen desaparecen: no queremos ser como todo el mundo

Antes los códigos estaban claros: un financiero no podía ir tatuado, un CEO tenía que ser alguien sénior, un economista no podía vestir de colores vivos, un conferenciante de negocios no podía ir con jeans. Dale un vistazo a estas paradojas:

paradigmas de imagen personal

Josef Ajram, David Hernández, Xavier Sala-Martín y Álex López

Aquí los tienes, Josef Ajram (fotografía de su site) tatuado hasta las manos, David Hernández (CEO de Pangea), todo un centennial, el profesor de economía Sala-Martín (foto de Elisabeth Magre) luciendo colores y el especialista en ventas y social selling Álex López en una conferencia con jeans y zapatillas deportivas. Una paradoja es una idea extraña o irracional que se opone al sentido común y a la opinión general. Por eso me gustan.

En las empresas, muchos “dress code” se han relajado. Recuerdo hace pocos años que dimos una formación a Panasonic con Andrea Vilallonga y nos comentaron que se había eliminado el dress code. Ya no era necesaria la corbata, y la chaqueta sólo para comerciales. Hasta los japoneses de Japón excusan el uso de la corbata cuando llega el verano.

Así y todo, existen ciertas normas, y las/los profesionales de la imagen están para garantizar que estas paradojas no conduzcan a trasladar una marca personal incoherente de sus clientes.

La confusión, querer decir “imagen personal” y en su lugar utilizar “marca personal”

Hace unos días, leyendo mis alertas de Google sobre el término “marca personal”, di con un enlace del rotativo El Español, cuyo título es Cómo construir tu marca personal con las tendencias de otoño 2018. Y yo pensando que era un diario serio. Está muy claro que el titular debería empezar con un algo así como “Cómo potenciar tu imagen personal…”, pero claro, eso no tiene el mismo impacto y no está tan a la moda. Mola más “Cómo construir tu marca personal…”.

No sabemos quién firma esta aberración, parece que aparece un tal “Jaleos”. Ante la duda, es contenido editorial, y por tanto, avalado por la marca del diario. Veamos. Si eres capaz de “construir” tu marca personal con las tendencias de este otoño, ¿qué pasará cuando llegue el invierno? ¡Dios mío! ¡Cuánto trabajo!

La perversión de utilizar una palabra como “marca personal” en un lugar que no le corresponde solo puede obedecer a dos razones: 1. Ignorancia: le han dado el artículo al becario (con mis respetos) 2. Mala leche: Han utilizado un término erróneo para atraer a idiotas como yo a leer esta sarta de tonterías.

Executive Branding, marca personal e imagen personal

En los procesos de executive branding se trabaja la gestión de marca personal de directivos. Suelo incluir al final del proceso a una especialista en imagen personal para que lo trabajado esté alineado con lo que proyecta el cliente en primera impresión. Aquí se trata el lenguaje no verbal en su espectro más amplio, que nadie crea que se limita a una personal shopper. La forma de hablar en público, los gestos, las miradas, los silencios… se analizan a fondo y se dan pautas de mejora, siempre manteniendo la esencia de la persona.

Hay grandes profesionales en esta materia, la propia Andrea, mi colega y amiga Beth Borés, desde un plano más científico María A. Sánchez... Pero si un lugar del mundo es favorable a las asesoras de imagen personal es Brasil. Los próximos 5, 6 y 7 de noviembre 2018 estaré en Sao Paulo con Ilana Berenholc y Reinaldo Campos impartiendo el workshop BRAVE (Brand Value Evolution) de personal branding a un buen grupo de consultoras de imagen.

Qué tengas una feliz semana, y no olvides que tu imagen personal es parte de tu marca personal.

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Agenda

  • Jueves 18 octubre 19 a 21h en la sede de ICAB (Mallorca, 283, Barcelona), doy una conferencia sobre redes sociales para el entorno legal.
  • Martes 23 octubre de 9 a 14h, nueva edición del Espacio Knowmad, esta vez en Cádiz, con mis colegas Eva Collado, Andrés Pérez Ortega, Elena Arnaiz, Susana Beato, Lola Rueda y el gran David Barreda. Asistencia gratuita.
  • Viernes 26 octubre a las 17h (Spain): Webinar sobre Personal Branding Político impartido con Nancy Vázquez para Quifer Consultores
  • Sábado 27 octubre a las 11h, en la sala Príncipe del Barcelona Meeting Point, imparto charla sobre personal branding para el sector inmobiliario. Inscricpión gratuita (si se hace antes del 19/10) aquí.

¿Cuál es el impacto positivo que quieres dejar en la sociedad? ¿Lo tienes? Se llama propósito

¿Por qué te levantas todas las mañanas, más allá del dinero o la felicidad? ¿Está en tus manos mejorar el mundo, o una pequeña parte del mismo? ¿Por qué o por quiénes estás dispuesto a luchar? ¿Qué es lo que hace que a veces no recuerdes la hora de comer? y añado ¿Cuál es el impacto positivo que quieres dejar en la sociedad?

Demos la bienvenida al Propósito, al purpose, a la visión, a la búsqueda de sentido.

Hace un tiempo publiqué en este blog el post La persona como ser irrepetible, una reseña del magnífico libro del psicólogo Viktor Frankl “El hombre en busca de sentido” y sus observaciones sobre el propósito durante su cautiverio en diversos campos de concentración nazis durante la 2ª Guerra Mundial. Una conclusión de sus estudios es que las personas con un propósito superior, con algo que les estuviera esperando más allá de las alambradas, sobrevivían mejor que las demás.

En el ámbito de las organizaciones, como comentaba Iván Díaz, experto en branding y fundador de Branzai, “La realidad, es que toda aquella compañía que disponga de elementos de foco, es decir de proposiciones que ayuden a caminar en un mismo sentido, crece por encima de la media. Es más, toda compañía que tenga definido un Brand Purpose, es altamente probable que tenga una mayor cultura de marca, y eso por sí mismo ya te hace estar por encima de la media.”

El filósofo transcendentalista Ralph Waldo Emerson (1803-1882) dijo “El próposito de la vida no es ser feliz. Es ser útil, ser honorable, ser compasivo, hacer que marque la diferencia que hayas vivido y vivido bien “. Estoy de acuerdo, la felicidad puede ser una consecuencia de tu propósito y la manera como lo llevas a cabo, no un fin en sí misma.

Ayudar a dibujar futuros“. Ese es mi propósito. Tardé años en descubrirlo, y lo hice sencillamente analizando el impacto positivo de lo que hacía en mi trabajo como personal brander.

De acuerdo, y ¿cómo se aplica esto en una organización?, ¿quién es el reponsable?

Te recomiendo la lectura de un fantástico artículo de Harvard Business Review titulado Creating a Purpose-Driven Organization, de Robert E. Queen y Anjan V. Zhakor, dos profesores y consultores. Es un artículo largo pero lleno de ejemplos, fruto de sus investigaciones y experiencia en consultoría.

Es extraordinaria la fuerza movilizadora de un buen propósito. Pero también desmoviliza su ausencia o un propósito que no sea auténtico. En el artículo se habla de una empresa que en plena crisis de 2008 triplicó sus ingresos en los años siguientes, fidelizó mejor a sus profesionales y mucho más. Por tanto, no es únicamente una mejora de aspectos intangibles.

Lo sé, pensarás que es mucho más fácil redactar el propósito de una organización sin ánimo de lucro (ONG, administraciones, escuela pública, hospitales públicos…). No es así. Hasta una empresa funeraria puede generar un impacto positivo en la sociedad, humanizando el trato con los familiares, facilitando los trámites… Lo mismo con una empresa de material bélico ¿acaso los cascos azules de las O.N.U. no actúan como fuerza pacificadora? No sirven las excusas. Toda organización (no criminal) crea un impacto positivo en la sociedad. Hay que investigar cuál es. Y lo más importante, compartirlo.

No puedo estar más de acuerdo con la frase de Simon Sinek, experto en liderazgo: “Los clientes nunca sentirán nada por una empresa hasta que su gente lo sienta primero”.

En cualquier caso, y volviendo a recomendar la lectura del artículo, resumo sus 8 claves para crear una organización con propósito superior:

  1. Visualizar una fuerza laboral inspirada.
  2. Descubrir el propósito.
  3. Reconocer la necesidad de autenticidad.
  4. Convertir el mensaje auténtico en un mensaje constante.
  5. Estimular el aprendizaje individual.
  6. Convertir a los mandos intermedios en líderes impulsados ​​por objetivos.
  7. Conectar a las personas con el propósito.
  8. “Liberar” a los agentes del cambio

Conectar a la gente con su propósito

Quinn y Thakor concluyen que “aunque un propósito no garantiza beneficios económicos, hemos visto resultados impresionantes en muchas organizaciones. Y otra investigación -particularmente el estudio de Gartenberg, que incluyó a 500.000 personas en 429 empresas e involucró 917 observaciones anuales entre 2006 y 2011- sugiere un impacto positivo tanto en el rendimiento financiero operativo (rendimiento de los activos) como en las medidas de rendimiento prospectivas cuando el propósito se comunica con claridad.

Así el propósito no es solo un ideal elevado; tiene implicaciones prácticas para la salud financiera y la competitividad de su empresa. Las personas que encuentran sentido en su trabajo no acumulan su energía y dedicación:. Las liberan, desafiando las suposiciones económicas convencionales sobre el interés propio. Crecen en lugar de estancarse. Hacen más, y lo hacen mejor.”

¿Sigues pensando que el propósito obedece a una retórica vacía y simplista? Si has desterrado la idea, tienes una misión como líder de tu organización: conectar a la gente con su propósito. 

 

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Executive Branding: de ejecutivos a changemakers

Es interesante la expresión “changemakers que utilizan los autores del libro “Social Selling”, Tim Hughes y Matt Reynolds (Kogan Page, 2016). Podríamos traducirla literalmente como “hacedores del cambio”, aunque la expresión más aceptada es “agentes del cambio”.

Sin ninguna duda, los impulsores del negocio en las organizaciones son los vendedores (comerciales, account managers…) junto a los ejecutivos que toman las grandes decisiones. Pero con la cuarta revolución ha emergido una figura nueva:  los Changemakers o agentes del cambio.

Mi colega Eva Collado define a estos changemakers como líderes informales de las organizaciones, conectados, formados, informados, y que acaban tomando decisiones clave que anteriormente tomaban los grandes directivos (Hughes los llama C-Suites). Raquel Roca preferiría llamarlos Knowmads, esos nómadas del conocimiento que muchos creen que son siempre agentes libres, pero que realmente también los encontramos en empresas trabajando por cuenta ajena.

De ejecutivos a changemakers

Los ejecutivos de las organizaciones ya no tienen únicamente como misión tomar las grandes decisiones, gestionar equipos o clientes. Su máxima prioridad, en la economía conectada, es actuar como changemakers, como agentes del cambio. Pero, ¿por qué?

Porque ayer no existe, aunque la marca que ha dejado nos puede afectar al mañana. Y la decisión, el proceso de cambio, hay que tomarla hoy. Este galimatías temporal puede ser la clave que justifica que estos nuevos ejecutivos ejerzan como agentes del cambio en un entorno difícil. Vivimos en aguas movedizas, donde éxitos pasados no solo no garantizan éxitos futuros sino que los niegan.

Este barrizal, formado por átomos y bits (lo real y lo digital) requiere modificar la forma de pensar de los ejecutivos para adaptarse a situaciones imprevistas, no tratadas todavía en casos de estudio de escuelas de negocio. Si antes pensábamos que el fracaso es la antesala del éxito, ahora deberíamos entender que el cambio es la palanca de la supervivencia y del crecimiento.

Se nos llena la boca de transformación digital, pero esa no es la espoleta del cambio

La expresión transformación digital se está gastando por exceso de uso y por uso indebido. Estoy trabajando con un directivo de una organización del área de telecomunicaciones. Hablando con él, trabajando su modelo de negocio, me doy cuenta de algo importante:

 Primero se requiere trabajar en la transformación de personas y el cambio cultural de la organización, y de ahí a la transformación digital

Y ahí es donde veo el verdadero sentido del cambio. La personas, primero. La cultura organizativa, después. Y la transformación digital, al final, como una de las líneas del cambio.

El error que cometen muchos ejecutivos en organizaciones es tratar de implantar la transformación digital sin antes haber trabajado a fondo en un cambio de personas y cultura empresarial. Comenzar la casa por el tejado. A menudo nos dejamos llevar por palabras más que por conceptos y planes de acción.

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No todos están listos para el cambio. Fuente: Shutterstock.com

Executive branding para changemakers

El executive branding es un proceso de personal branding pensado para agentes del cambio, para profesionales que deben decidir y gestionar la transformación.

Algunas escuelas de negocio ya lo han incluido en sus planes formativos. Pero en mi modesta opinión y basado en mi experiencia, un proceso de executive branding está más cerca de la consultoría que de la formación. No podemos considerar a un individuo que debe tomar decisiones críticas como si se tratara de un colectivo.

El branding para agentes del cambio es un proceso muy introspectivo, en que los valores personales juegan un papel relevante, y donde la empatía se convierte en la palanca de la transformación de personas y equipos. Las organizaciones son sus personas. Y quienes las dirigen deberían imprimir su ADN y enriquecer así unos valores corporativos excesivamente poco diferenciados.

El executive branding no pretende únicamente empoderar a ejecutivos para desarrollar su marca personal o formarlos en competencias digitales. Debería ser más ambicioso y ordenado, con la idea de gestionar un cambio permanente en personas, cultura, organización y desarrollo de negocio. Solo así se puede llegar a la transformación digital, un concepto al que le quedan 15 o 20 años de existencia hasta que millennials y centennials lleguen a ocupar puestos de responsabilidad.

El proceso y los artífices

Por no extenderme -y por proteger un poco el método- no desglosaré el proceso de executive branding, pero sí los recursos necesarios para llevarlo a cabo.

Dado que para mí se trata de consultoría, es un bis a bis. Pero no de un consultor a un “cliente”, sino de un equipo a un cliente.

  1. La parte introspectiva requiere, a mi modo de verlo, a una persona formada en psicología. Últimamente se ha focalizado mucho el autoconocimiento en el coaching, pero me niego a creer que cuatro o cinco años de formación en psicología se pueden comparar a seis meses o un año de coaching. Si además de psicología hay formación en coaching, mejor, pero no es indispensable.
  2. La parte estratégica requiere dos elementos clave: por un lado a alguien con mentalidad y experiencia en estrategia, y también a alguien con experiencia directiva y de transformación cultural.
  3. Finalmente, la parte de comunicación requiere a alguien con competencias y experiencia en esta área. Alguien que pueda no solo desarrollar sino acompañar en un plan de acción que ponga la propuesta de valor y de cambio al servicio de la organización y sus principales stakeholders.

En resumen, diría que para forjar a un changemaker se necesitan changemakers. Que tengas una semana inspiradora.

Dedicado a Christian Fernández, un verdadero changemaker. Y a mis buenos amigos psicólogos y personal branders Helena Casas, Fran Segarra, y Elena Arnaiz.

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