¿Y si las empresas actúan como personas y las personas como empresas? El Mundo al revés

Hoy me he despertado provocador y viendo el Mundo al revés. Verás que la cosa tiene más sentido de lo que parece. 

Si tienes poco tiempo, te invito a ver un video-resumen de un minuto. 

El personal branding es ver el mundo al revés

Esta afirmación “el personal branding es ver el mundo al revés” se basa en una observación simple. De un lado, a las empresas les falta humanizarse para conectar mejor. Y de otro lado, a las personas nos iría bien autogestionarnos como empresas. Esto último lo anticipó Tom Peters dibujando un imaginario Me Inc. (traducible como Yo, S.L.) en su artículo “The Brand Called You” de 1997. 

A las empresas les falta humanizarse

A algunas empresas les iría bien humanizarse. En su artículo Adiós Clientes, Hola Personas: Branding to People (B2P), Ivan Díaz (Branzai) lo dice claro: 

Desde que nacemos somos capaces de reconocer a otros humanos. Estamos programados para interactuar con las personas

Muchas empresas insisten en llamarnos clientes. Desde la sociología nos llaman individuos. Muchas marcas insisten en llamarnos usuarios, consumidores, pacientes…También nos llaman ciudadanos, transeúntes, conductores, deportistas, participantes…

Lo cierto es que nuestra singularidad principal pasa por ser personas, seres humanos, no por el rol que ocupamos para una determinada marca o producto. Suelo decir que el branding, si no es humano, no es branding. Y las empresas (no todas) tienen una asignatura pendiente que podemos ayudar a resolver desde las aplicaciones corporativas del personal branding:

El hecho de que una marca se humanice la convierte en conectora. Y ello requiere que el emisor del mensaje y el receptor sean personas. Requiere que el mensaje aporte valor. Y requiere que haya un relato. Eso, la publicidad tradicional basada en el bombardeo masivo de anuncios ya no lo consigue. 

A las personas nos iría bien autogestionarnos como empresas

Lo dicho, el mundo al revés. Si a la empresa y sus marcas les vendría bien humanizarse, a las personas nos vendría bien aprender a gestionarnos de una forma más organizada y eficaz. 

Déjame romper algunas creencias limitantes:

  • Si analizas la competencia de marcas corporativas, ¿por qué no hacerlo de personas que pueden estar ocupando tu territorio de marca?
  • Si una empresa tiene un propósito, una misión y unos valores (algo profundamente humano) ¿no tiene sentido que también lo tenga una persona?
  • Las organizaciones trabajan en base a modelos de negocio para cada una de sus marcas ¿sabes que existen lienzos de modelo de negocio para personas?
  • Toda marca se mueve alrededor de una propuesta de valor ¿podemos sobrevivir las personas (profesionalmente) sin una propuesta única de valor?
  • Las marcas a menudo abanderan un “claim”, un eslógan ¿y por qué una persona no podría tenerlo?
  • Las marcas y sus productos se dan a conocer a través de planes de comunicación ¿habías oído hablar del plan de comunicación personal?

Te doy la bienvenida al vertiginoso y apasionante mundo del Personal Branding (o si lo prefieres, descubrimiento, desarrollo y proyección de la marca personal). No es exclusivo de famosos, ni de súper-directivos, ni de gurús. Es para ti, seas quien seas, estés donde estés, pienses lo que pienses, hagas lo que hagas. Si sigues teniendo dudas, te invito a leer las respuestas a las 20 preguntas más recurrentes que he recibido durante los últimos 10 años. Si ves el mundo al revés, vas por el buen camino. 

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Podcast: Estaríamos mejor si las personas pensaran como empresas y las empresas como personas (Entrevista de Julio Muñiz)

Si quieres profundizar en lo tratado en este post, haz clic en la imagen para escuchar el podcast de una entrevista que me hizo hace unos días el experto en marketing digital y emprendimiento afincado en Florida Julio Muñiz en su programa Inconfundiblemente.

podcast guillem recolons

 

¿Eres de los que confunde autoestima con egoísmo?

Quererse no es malo, lo malo es creerse; creerse el centro del universo. Ayer conversaba con Julio Muñiz, en su podcast Inconfundiblemente, entre otras cosas, sobre las diferencias entre autoestima y egoísmo. Las hay, y más grandes de lo que pensamos. 

Si tienes poco tiempo, aquí tienes un video-resumen de un minuto. 

La autoestima es un hábito, al menos para mí

Entre los hábitos que confesé a Julio que me ayudan mucho a enfocar mi trabajo y mi vida hay uno que destaca: 

Me ayuda mucho madrugar y dedicar un tiempo a caminar y meditar. Eso lo vengo haciendo desde hace 20 años, y la verdad, es un tiempo precioso para ordenar las ideas, preparar el día y, dado que soy más early bird, aprovechar para crear y apuntar o grabar las ideas en mi smartphone. No estoy diciendo que madrugar haya sido el único hábito que practique, pero gracias a eso puedo y meditar, mantenerme en forma física y mental y pensar en cosas nuevas, contenidos, nombres, proyectos,…

Es un momento de encuentro con uno mismo, no es soledad, al contrario, es autoestima. Es un diálogo interior imprescindible para afrontar el día que llega. 

Invertir en ti no es egoísmo, es autoestima

Una de mis definiciones de Personal Branding es: el arte de invertir en ti en base al Valor que aportas a los demás. Invertir en ti no es egoísmo si luego vuelcas el conocimiento y la experiencia en ideas que mejoren la vida de los demás. 

Por contra, sería egoísmo si lo que aprendes lo usas para tu propio beneficio únicamente. Estoy muy de acuerdo con Chris Litster, CEO de Buildium, al que referí hace pocas semanas en el post Liderazgo, vulnerabilidad y marca personal: Nuestra prioridad debe ser servir a las personas al planeta y los beneficios (por ese orden). Cuando inviertes el orden, eso es egoísmo. 

No ver más allá de tus creencias, la peor manifestación de egoísmo

Entre las muchas manifestaciones del exceso de admiración propio, del egoísmo, está sin duda la que pienso que más daño hace a la Humanidad. Se trata de no ver más allá de tus creencias. De pensar que tu forma de entender el mundo (religión, política, relaciones laborales, valores, costumbres, filiaciones deportivas,…) es la única posible.

Esto está haciendo más daño que todos los desastres naturales de mundo. Cuando no te puedes poner en el lugar de alguien que piensa distinto a ti, cuando no existe la empatía, el egoísmo se adueña de la situación y genera el conflicto. 

Ves a una mujer vistiendo burka en un centro comercial de tu ciudad. Tienes dos formas de reaccionar: la tolerante (aunque no lo compartas, lo comprendes y aceptas) y la intolerante (no lo aceptas porque crees que los de fuera se deben adaptar a nuestras costumbres). 

autoestima

Si no lo comprendes, no lo critiques

Aplicar una filosofía así nos iría mejor a todos. Y conste que muchas veces, sin darme cuenta, prejuzgo demasiado rápido. A veces hablamos con desprecio de cosas que no conocemos. Y eso también es egoísmo, o en este caso egocentrismo. 

Si resulta que rechazas todo aquello que no está de acuerdo con tus valores y principios y también lo que no comprendes, tu ecosistema es francamente pequeño. No puedes viajar, no puedes conversar, relacionarte con los demás se hace difícil, incluso en familia… En fin, una calamidad.

Un consejo si eres egoísta

Pienso que no existe el 100% egoísta o el 100% no egoísta. Todos habremos pecado en algún momento de egoísmo. Así que te propongo (si tienes brotes de egoísmo) que los cambies por hábitos de autoestima

Haz una prueba piloto: prueba durante una semana eso de madrugar, caminar en solitario, ver la salida del sol, reflexionar, anotar ideas. 

Te aseguro que evitarás problemas de creatividad, planificarás mejor tus jornadas, mejorarás tu humor y te regalarás momentos de tranquilidad y autoencuentro maravillosos. 

La herramienta que uso para ello se llama acostarsetemprano.ly (es broma), pero sí que es cierto que no necesito despertador porque me acuesto temprano, a eso de las 10 y media de la noche. Dormir es sagrado. Mira el caso de Trump, duerme un máximo de 4 horas diarias. Y así nos luce el pelo (también es broma). Feliz semana, y recuerda, invierte en autoestima

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Ah, me olvidaba: dos recordatorios

Máster Marketing Digital 100% Online (con módulo de Personal Branding)

Sí, debo dar las gracias a Montse Peñarroya, Helena Casas y Alba Espejo por contar conmigo por tercer año consecutivo. La Universitat de Vic (UVic)  presenta sus distintos formatos de formación online en Marketing Digital, Redes Sociales y Personal Branding, y lo hace en español y en tres formatos, todos 100% online:

  • Máster online: Tercera edición. Inicio octubre 2019. 60 créditos. Incluye módulo Personal Branding
  • Postgrado online: Primera edición. Inicio octubre 2019. 30 créditos. Aviso: no incluye el módulo de Personal Branding.
  • Curso de especialización online. Segunda edición. Inicio febrero 2020. 23 créditos. Incluye módulo Personal Branding.

Como soy uno de los profesores, si te matriculas de mi parte obtendrás un 5% de descuento que se puede sumar a otros descuentos por pago anticipado.  

Déjame aquí tus datos y te enviarán una propuesta desde la UVic ya con un 5% menos en tu matrícula.

 

Postgrado presencial en Social Media y Marketing Digital (con módulo de Personal Branding)

Por quinto año consecutivo, volveré a responsabilizarme del área de Personal Branding en este Postgrado de Tecnocampus UPF. Debo dar las gracias a Pedro Rojas y María Redondo por mantener su confianza. 

El postgrado consta de 5 módulos, todos en español.

  1. Redes sociales, herramientas 2.0, marca personal y empleabilidad en el sector 2.0
  2. Desarrollo e implantación del Marketing digital estratégico
  3. Creación, gestión y difusión de contenidos digitales
  4. ORM, medición y monotorización de nuestra imagen en el Web
  5. Emprendimiento en entornos digitales

Más datos:

  • Fechas: del 17 de octubre de 2019 al 21 de julio de 2020
  • Duración: 30 ECTS/ 300 horas
  • Dias y horario: martes y jueves de 18.30h a 21:30h + tutorías personalizadas
  • Lugar: Tecnocampus, Mataró, Barcelona
  • Metodologia: presencial
  • Orientación: profesional
  • Idiomas: castellano
  • Precio: 2.500€ + 150€ de tasas

Preinscripción: hasta el día 20 de septiembre de 2019

Es un lujo compartir cartel con profesionales como los propios Pedro y María, Dolors Reig, Jeroen Sangers, Alex López, Mando Liussi, Christian Delgado Von Eitzen, Ari Vigueras y Víctor Gay Zaragoza, entre otros. 

Solicitud de información e inscripciones: formaciopermanent@tecnocampus.cat / Tel. (+34) 93 70219 59

Tú no tienes una marca. La corrupción del término “Marca Personal”

Los que nos dedicamos a la gestión de marca personal, conocida como personal branding, llevamos años tratando de evitar el equívoco; y temo que no lo hemos conseguido. 

La Chief Operating Office de Facebook, Sheryl Sandberg, lo dijo muy claro hace un par de años. Fue en el marco de una entrevista realizada por Jessica Holand en la BBC titulada “El caso contra las marcas personales”. Lo que dijo es “Tú no tienes una marca, así que no te empaques como una marca”. 

Si solo tienes un minuto, aquí tienes un resumen en vídeo:

Tú no tienes una marca. Tú dejas una (o muchas) marca/s. 

Sandberg se refería a la marca personal como una única versión de la persona. En sus propias palabras: 

Lo que cada uno de nosotros tiene es una voz, que puede ser compleja, contradictoria y a veces equivocada. No te empaques. Habla con honestidad, con hechos y desde tu propia experiencia.

No puedo estar más de acuerdo con ella. Hace pocos días trataba en este mismo blog sobre marca personal y vulnerabilidad. Somos maravillosamente imperfectos, y vulnerables. Eso nos diferencia de las máquinas (por el momento). 

La contradicción, la empatía, la honestidad, los hechos y la experiencia son parte de la rica y compleja marca personal que imprimimos en los demás. Tú no tienes una marca, Starbucks sí la tiene, y Zara, y Audi. Dalí no tenía una marca, la dejó, un gran legado. Churchill no tenía a una marca. Dejó varias marcas. 

Cada persona te interpretará de una manera distinta, y por eso puede dejar una marca personal poco homogénea entre distintas personas. 

El equívoco: pensar que la marca personal se crea como si fuera una marca comercial

Cuando alguien habla de “crear” tu marca personal empieza la confusión. Sé que nadie habla de “crear” con mala intención. Pero si creas marca, será empacada, pensada de una manera única, como un producto comercial. Hemos luchado mucho contra todo esto. El asunto no es crearte un personaje. El personal branding es más complejo, tanto como la personal brand. La corrupción del término marca personal viene de lejos y de personas que tienen doctorados universitarios. 

marcas comerciales / guillem recolons

Los primeros evangelistas estadounidenses (William Arruda, Dan Schawbel, Tom Peters, Catherine Kaputa, Seth Godin, Brenda Bence, Jason Alba…) hablaban de “crear”. Pero para mí la creatividad es partir de cero, o como dice el publicista Toni Segarra, es “no copiar”. Y la marca personal no parte de cero, porque es, según Jeff Bezos, “lo que dicen de ti los demás cuando no estás a su lado”. 

La otra confusión: imagen personal con marca personal

Sandberg también equipara la marca personal a la imagen personal. Según sus palabras: 

El énfasis en presentar una imagen pública fuerte es especialmente pronunciado en estos tiempos de incertidumbre económica; una “economía gigante” creciente y ferozmente competitiva ha hecho de los perfiles digitales una parte crucial para aprovechar las oportunidades de trabajo.

Tiene razón, en tiempos VUCA, si eres uno más, desapareces. Pero no se trata de presentar una imagen pública fuerte. Se trata de presentar tu propia imagen pública, sin más: eso ya te diferencia de quienes no lo hacen. Pero por favor, elimina la palabra “fuerte” de tu vocabulario, porque puede llevarte a modificar tu imagen. 

No abogo que en cada momento comuniquemos nuestros fracasos, pero es absurdo presentarnos como seres inexpugnables. Hace poco explique en este blog la diferencia entre marca personal e imagen personal, y también la diferencia entre marca personal y reputación. El lenguaje genera realidades, eso dicen los coach. 

No nos vendemos nosotros. Compran transformación. 

La otra confusión habitual sobre la marca personal es la de que debemos “vendernos”. No, el personal branding, no va de venderse. Va de ser autoconsciente, de entender si lo que proyectamos (la marca) está alineado con lo que somos (la identidad), va de crear un plan aferrado a una propuesta de valor, una diferencia relevante. Y claro, finalmente hay una etapa marketing, debemos dejarnos ver, sin eso nuestros posibles clientes no verán en nosotros a un agregador de valor, a un transformador. 

Lo que vendemos es nuestro trabajo. Pero no el tiempo que dedicamos, sino el valor que añadimos. Desgraciadamente, muchas empresas todavía pagan a sus empleados por calentar la silla (tiempo). Eso cambiará a resultados, a transformación, a valor. Mi hija lo verá. Afortunadamente. 

En resumen, la marca personal está corrupta, pero no muerta

Hace mucho tiempo que entre colegas hablamos de la necesidad de cambiar el término “marca personal. Han surgido varias ideas. Daniel Romero-Abreu, presidente de Thinking Heads habla de “posicionamiento personal”. Andrés Pérez Ortega prefiere “estrategia personal”. Yo hablo de branding humano “Human branding”. El término marca personal está corrupto, especialmente si personas tan relevantes como Sandberg lo entiende en un sentido único de marketing. 

Se admiten propuestas. De momento, y para salir de equívocos, me considero un estratega de personal branding que también aplica en formación y conferencias. 

Recuerda, tienes una identidad y dejas una marca rica, compleja variada… y única. Descúbrela, trabájala, moldéala, entiéndela y siempre con moderación, proyéctala. O no. 

 

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Liderazgo, vulnerabilidad y marca personal

 

 

La vulnerabilidad es humana, y supone para nosotros una poderosa diferencia frente a los robots (al menos por momento). Hace unos días pude leer un fantástico texto publicado en Fast Company por Chris Litster, CEO de Buildium, una plataforma para ayudar a los administradores de propiedades a racionalizar sus negocios.

No voy a traducir el artículo, pero sí a tratar de extraer algunas lecciones en clave de marca personal. Si tienes poco tiempo, te invito a ver este resumen de un minuto:

La promoción a CEO

Chris Litster fue promocionado a CEO dentro de su compañía, y se propuso ser un líder empático, escuchador, cercano. Listo para “bajar la guardia en el trabajo y crear un espacio para la comprensión y la empatía reales”, algo realmente arriesgado en un modelo de organización tradicional. 

Para mí, hay una pregunta clave que se hace Litster: ¿No sería positivo vivir en un mundo donde la gente fuera honesta sobre sus inseguridades y necesidades, en lugar de proyectar exceso de confianza y agresividad, especialmente en los negocios?

Lección 1: El binomio Liderazgo + vulnerabilidad no es fácil de ejercer

En sus primeros meses como CEO, Litster estaba tan concentrado en “no ser un dictador” que se fue al lado contrario. Por no adoptar un enfoque más vertical, acabó dejando a su equipo mayor en un vacío de liderazgo.

Su equipo dudaba sobre lo que Litster esperaba de ellos, no sentían que contaban con su apoyo, y eso generaba incertidumbre y estrés. 

Vulnerabilidad y claridad no son mutuamente excluyentes

Sólo cuando dejó las cosas claras se empezó a avanzar en la buena dirección. Como lección, vulnerabilidad y claridad no son mutuamente excluyentes. Ser vulnerable implica ser claro en cuanto a necesidades y expectativas y recibir feedback.

Lección 2: Honestidad sí, pero bajo un liderazgo de servicio

Estamos de acuerdo: ser muy honesto con tu equipo es la piedra angular del buen liderazgo. Pero la honestidad debe ir acompañada de una oferta de ayuda, apoyo y guía. 

Está bien reprender a alguien por no haber cumplido con su parte del trato o por no haber conseguido sus objetivos, siempre y cuando tengas a mano los recursos necesarios para ayudarles a superar sus obstáculos. Como lección, no olvidemos que el liderazgo debe ser de servicio. 

Lección 3: Un delgada línea separa la coherencia de la ingenuidad

Litster quiso mejorar los elementos que hacen que una organización se integre al 100% en el siglo XXI: la diversidad y la inclusión. Para ello, organizó un evento para mujeres con objeto de discutir los grandes retos tecnológicos. 

Sin darse cuenta, el evento, que buscaba ser integrador, se convirtió en excluyente. La lección aprendida es que no siempre hay que dar un paso atrás y arrepentirse de una decisión. Litster compartió el proceso de reflexión de esa postura con una filosofía nueva: El acuerdo no es necesariamente la meta; la comprensión sí lo es. 

En este punto, pienso que se requiere cierto coraje para justificar una contradicción aparente. El autor lo llama liderazgo desde la vulnerabilidad

Lección 4: Hay que activar todos los superpoderes

Los que me conocéis de lecturas anteriores sabéis que para mí nuestro Valores son nuestros superpoderes. Litster añade un nuevo superpoder: el de preguntar

Y lo añade a raíz de una anécdota: encontró en su escritorio un papel con un pájaro dibujado y la palabra “buitre”. Inicialmente lo atribuyó a una posible crítica a su estilo de liderazgo

Preguntando, el buitre era la mascota de un equipo en que Litster fue nombrado miembro honorario. Fin de la especulación. Lección clave: pregunta antes de llegar a conclusiones equívocas

Lección 5: Apóyate en otros líderes, evita el síndrome de la soledad del manager

La CEO anterior a Litster, que fue la que le dio las riendas de la empresa, estuvo con él en todo momento. Algo así como una asesora ejecutiva. 

Cierto, los CEO, por el hecho de serlo, no tienen todas las respuestas. En sus palabras “el verdadero liderazgo es saber lo que no se sabe y lo que no se sabrá”. Por eso mismo, tener un punto de apoyo da una visión más profunda y realista de las cosas.

A Litster le está yendo muy bien, y también a su organización. Él admite que vivir en la vulnerabilidad como líder le ha dado el conjunto de herramientas para empezar a mejorar: reconocer errores antes de que se conviertan en letales y corregir el rumbo lo antes posible.

La vulnerabilidad no es el talón de Aquiles

Hemos crecido pensando que la vulnerabilidad es la grieta del barco por la que entra el agua. En liderazgo no es así. Vulnerabilidad es sensibilidad, empatía, es llevar el timón de la nave dirigiendo al equipo para no encallar, para evitar las grietas. 

En clave de marca personal, la oportunidad reside en modificar la idea del líder como alguien irrompible, que lo sabe todo y al que no le importan los problemas de su gente. 

Los grandes directivos de la banca o de grandes empresas actuales dirigen todavía en formato vulnerabilidad cero. Posiblemente necesitemos que llegue la siguiente generación de personas como Chris Litster para lograr un ecosistema empresarial que priorice el propósito, y dentro de él las personas, el planeta y los beneficios (por ese orden).

 

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Qué hacer cuando la deslealtad se convierte en norma

 

 

Para dejar las cosas claras, no voy a hablar de deslealtad matrimonial. El asunto a tratar hoy, muy preocupante desde la perspectiva del branding, es la deslealtad hacia las marcas. 

Hace pocos días pude leer un avance del nuevo Nielsen’s Global Consumer Loyalty en el Press Room de Nielsen Europa. Traduzco los datos que me han parecido más significativos, y a continuación relacionaré esos datos con los de confianza de Edelman. El objetivo es entender mejor que la deslealtad es un problema para muchas empresas y una oportunidad para otras, y también entrever si las recomendaciones personales de empleado a consumidor podrían cambiar esta tendencia. 

Si no tienes mucho tiempo, te lo explico en un minuto en este vídeo:

Deslealtad en auge: un 92% de consumidores son desleales a sus marcas

Infografia Deslealtad Marcas Nielsen

Descarga la infografía completa desde Nielsen Inc en este enlace

En otras palabras, sólo el 8% de las personas se consideran leales a sus marcas favoritas, según el estudio referenciado de Nielsen. El dato es mundial, en Europa y América las cifras son menos dramáticas, pero…

¿No te parece una locura? Como ex-publicitario no dejo de pensar en lo mal que lo estarán pasando ahora anunciantes y agencias. Lograr la lealtad a la marca era el TODO en publicidad, el objetivo supremo. 

Nos gusta probar cosas nuevas ¿un principio de deslealtad?

El informe señala que un 42% de los consumidores de todo el mundo dice que les encanta probar cosas nuevas y casi la mitad (49%) de los consumidores -aunque prefieren atenerse a lo que saben- pueden ser movidos a experimentar.

La cuestión aquí es si se trata de un problema de deslealtad. Yo más bien veo un exceso de oferta. Y una facilidad de adquirir bienes y servicios no vista hasta la fecha. Joe Ellis, Vicepresidente Senior de Nielsen Consumer Insights, lo llama “el efecto Amazon”.  Podemos hacer compra online y recibir un encargo en 2 horas en casa. Probar cosas nuevas es más fácil que nunca. 

Y quizás el temor más fundado: la indiferenciación hace que muy pocas marcas (Coca Cola, Nike, Apple) conserven más consumidores. Ojo al dato: sólo el 28% de los consumidores están influenciados por el hecho de que una marca sea conocida, reconocida y de confianza

¿Estarán relacionadas deslealtad y desconfianza?

Me lo pregunto. Relacionar dos estudios con bases y metodologías tan distantes como el de Nielsen y el Edelman Trust 2019 puede ser perverso por mi parte. Pero no cabe duda de que somos más leales a las marcas en las que confiamos

Quizás uno de los problemas es que la publicidad outbound, la de la interrupción, la que odiamos, nos aleja de las marcas, no nos acerca como hace dos décadas. Anunciantes y agencias están buscando nuevas fórmulas inbound, con contenidos atractivos que no interrumpan sino que nos lleguen de forma viral, recomendados por nuestros pares. 

A las empresas les es difícil abandonar el hábito de la publicidad repetitiva y poner a su gente a cargo de dotar de confianza a sus marcas

El estudio de Edelman Trust 2019, que traté hace pocos meses con el artículo “Tímida recuperación  de confianza” muestra algo más de optimismo que el de Nielsen. Estando la confianza por los suelos en países como España, por ejemplo, en positivo vemos que los expertos técnicos y empleados de empresas son conductores de confianza naturales. 

A las empresas les es difícil abandonar el hábito de la publicidad repetitiva y poner a su gente a cargo de dotar de confianza a sus marcas. Traté el tema en “Hola empresa: ¿sabías que tu gente es tu marca?” El artículo tuvo mucho éxito en ámbitos RR.HH, pero más bien escaso en responsables de marketing y comunicación. Maldito miedo…

Se buscan profesionales valientes

Yo te entiendo, marcom. Has contratado a una buena agencia. Tienes un presupuesto razonable… ¿para qué arriesgarte con experimentos con un ROI más alejado, que no solo dependen de tu departamento? Reconozcámoslo, eso es meterse en líos. Por eso te propongo que tomes tú las riendas de esto y plantees un piloto ¿qué puede salir mal?

Precisamente los programas de Employee Advocacy están para esto, para que pongas en valor a tus influencers de la casa, para que apuestes por la cantera antes que contratar a famosillos que cualquier día te abandonarán para ir a la marca de un competidor.

Si la deslealtad se convierte en norma, apuesta por los únicos capaces de devolver la confianza a su lugar, y trabajan a escasos metros de tu mesa: tus compañeros de trabajo.

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El relato personal: ¿hasta dónde debo exponerme en redes sociales?

 

 

Me lo pregunto a menudo, ¿hasta dónde exponerme en Internet, en redes sociales? Como dijo Alaska en su letra más recordada ¿a quién le importa lo que yo haga? ¿a quién le importa lo que yo diga?

Si solo tienes un minuto, aquí tienes un resumen en vídeo:

Desventajas de exponerme, la parte negativa del relato personal

Seré directo: exponerme equivale a desnudarme. Al menos en sentido metafórico. Significa desvelar momentos de mi vida que tal vez muchos desconocen. Significa mostrar vulnerabilidades, miedos, dudas, fracasos, debilidades. Sí, exponerme requiere valentía

Quizás para los de mi generación, exponerme sea anti-natura. Nos decían que fuéramos discretos, que la información es poder, y que había que administrarla bien. Los hijos de la guerra fría crecimos con películas de espías. El espía no era más que alguien que sabía obtener información arriesgando su vida por ello. Bueno, y lo sigue siendo…

Exponerme me deja al descubierto para ataques de trolls, de cazadores de datos, de algoritmos publicitarios, de la misma administración pública, de CEOs de redes sociales sin ningún escrúpulo para comerciar con datos privados.

Ventajas de exponerme, una forma de acelerar la empatía

Sí, exponerse -de forma adecuada- también tiene sus ventajas. Significa transmitir valores personales, comunicar el relato personal. Explicar muchos porqués, muchos cómos, muchos qués. Dejar claro si encajaremos con un proyecto o con otro, con un equipo o con otro. 

La gran pregunta que me viene en mente para escenificar la ventaja de exponerme es ésta: ¿Por qué deberías confiar en mí si no sabes lo que me mueve, lo que me hace levantar de la cama todos los días? Las relaciones profesionales ya no solo pivotan alrededor de una propuesta de valor, ahí detrás hay un ser humano con propósito y unos valores que actúan como pilares. 

He sido un ingenuo durante mucho tiempo; y posiblemente eso me acompañe hasta el final. Durante años, he confiado en personas guiado únicamente por sus competencias. Y no siempre he acertado. Ahora lo tengo claro. Compro tu relato personal, tu ADN emocional, tu forma de ver el mundo y de querer cambiarlo. Tu forma de entender a los demás. Y espero que hagas lo mismo conmigo.

¿A quién le importa?  Quizás a personas como tú o yo

Como dice Sting, “sé tu mismo, no importan lo que digan” (be yourself, no matter what they say). De esa manera conectarás, transmitirás confianza. Otra cuestión es la forma de exponerme. Diría que docenas de selfies en el WC no importan a nadie. Tampoco el cenizo crónico, el pesimista patológico o el que replica lo que dicen los demás sin proponer un relato y una propuesta propia. Trabajar el relato personal es un pequeño reto. Te invito a compartirlo.

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PD: Hasta siempre Manuel Miguel Hernández Pujadas

Hoy he sabido que ha fallecido Manuel Miguel Hernández Pujadas, coach, consultor, profesor de universidad, mentor, consejero, gestor del cambio, comunicador y estratega. Le conocí en 2016 como uno de los ponentes de TEDx Lleida. Compartimos escenario, nervios y risas.

Solo puedo decirte lo que dijiste al final de tu charla, “que la fuerza te acompañe”. Y puedo hacer más, dejar aquí este legado tuyo en forma de charla sobre los secretos de la buena comunicación. ¡Buen viaje, amigo!

Hola empresa, ¿sabías que tu gente es tu marca?

 

 

Pues es así: tu gente es tu marca. Y te lo dice un publicitario colegiado. Los datos no engañan: Solo un 33% de consumidores confían en las marcas. Por contra, un 90% de los mismos consumidores confía en las recomendaciones de personas afines (fuente: Nielsen).

Si solo tienes un minuto, en este vídeo te hago un resumen:

La era Mad Men ha terminado

Muchos me preguntan si las agencias eran así, como en la ficción de Don Draper en Mad Men. Las agencias de publicidad fueron muy importantes durante esa época y hasta finales de los 80. La razón es que eran proveedoras no solo de creatividad, sino de investigación, de marketing (muchas empresas no tenían entonces ese departamento), de planificación estratégica, de compra de medios… Vamos, nada que ver con lo que son ahora, básicamente “boutiques” de estrategia y creatividad. 

Pero ahora la publicidad es algo que nuestros millennials esquivan con maestría. Utilizan AD blockers, no ven TV convencional, pocos escuchan la radio y consumen básicamente Internet sin barreras. Más info en el estudio SmartMe Analytics de IAB Spain.

Así es, la era Mad Men ha terminado. Ahora las agencias buscan fórmulas alternativas al anuncio tradicional, a eso que interrumpe lo que queremos ver, leer o escuchar. 

Personas confían en Personas. Si te parece lógico, ¿por qué no lo aplicas?

El estudio Edelman Trust confirma año tras año que nuestras máximas fuentes de confianza son personas como nosotros, expertos técnicos de empresas y expertos académicos

Entonces, ¿por qué muchas empresas insisten en “taladrarnos” con publicidad a la vieja usanza, con testimonios inverosímiles (supongo que no pensarás que Rafa Nadal conduce un Kia), con mensajes insoportables insertados en los vídeos de YouTube, con newsletters largas y aburridas, con blogs corporativos que no van firmados y no admiten comentarios, con los mismos valores corporativos falsos ideados por una gran consultora…?

¿Tan difícil resulta humanizar nuestra relación con el mercado? El mercado, recogiendo el Cluetrain Manifesto, se compone de seres humanos, no de sectores demográficos. Y las empresas se componen de personas. Blanco y en botella… leche o mejor: Tu gente es tu marca.

empresa y embajadores de marca

Foto: Burst en Stocksnap

La clave es dar poder a tu gente, esa es la fuerza de una marca, de una empresa

Hay muchas empresas que se dedican a crear aplicaciones para que los empleados compartan contenido corporativo en sus redes personas. Se trata de un buen negocio. Pero eso no trata de pedir a tu gente que comparta contenidos. Un programa como Dios manda de embajadores de marca internos (employee advocacy) requiere empoderar (no sabes cómo odio esta palabra) a los profesionales de la casa. 

Si a mí en una empresa me piden que comparta contenidos creados por alguien sin nombre, ¿por qué debo hacerlo? ¿qué salgo ganando?

Muchos empresarios tienen miedo. “Si empodero a mi gente, me quitarán a mis mejores profesionales” dicen. Ya. Y si no los empoderas, se quedarán contigo para siempre. No hay opción, no se trata solo de conseguir que los empleados amplifiquen el mensaje de la marca. Se trata de darles herramientas para entender el propósito y los valores, para hacerlos suyos, para gestionar su marca personal, para colaborar en los contenidos que crea cada marca,… No lo olvides: Tu gente es tu marca.

Tu gente es tu marca. Te toca mover ficha

En este partido, si no ganan todos no gana nadie. No se puede pedir sin dar.

Si quieres saber más sobre cómo llevar a buen término un programa de embajadores de marca internos, te invito a suscribirte a este blog y de regalo te llevas un ebook que lo explica de arriba a abajo. Que pases una feliz semana.

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Me suscribo a este blog y tras confirmar la suscripción vía correo electrónico recibiré inmediatamente la descarga gratuita del ebook “Employee Advocacy: El poder de los embajadores de marca de la casa”.

 

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Tu identidad digital no se crea, se refleja

 

 

Trato aquí la identidad digital desde el punto de vista de nuestra marca personal, no de las técnicas para verificar nuestra identidad en la red. Esto, por tanto, no versará de registros, claves, blockchain… Va de identidad en el sentido más metafísico y relacionado con marca personal.

Aclarado este punto, debo confesar que este post es fruto del cansancio en leer y releer artículos que nos hablan incesantemente de “crear” nuestra identidad digital.

Si no tienes mucho tiempo, aquí tienes un vídeo-resumen de 1 minuto:

Marca personal es identidad percibida, por uno mismo y por los demás

No olvidemos que nuestra marca personal es algo que dejamos, no que creamos. La creación de una marca está en el terreno del branding, y si creas una marca personal desde cero, será la marca de un personaje.

Por tanto la identidad ya está, ya existe, está ahí, es percibida por uno y por los demás. Y lo digital es un medio, como lo es el mundo real de átomos, carne y hueso.

Hay negocios como Amazon que han creado su identidad desde lo digital y luego la están reflejando en lo real. Pero las personas no somos negocios. Nuestra identidad es, o debería ser, una.

Reflejar la identidad en el entorno digital es difícil, pero no partimos de un folio en blanco

En formaciones, muchas personas me preguntan ¿por qué no basta con darle a un botón para trasladar nuestra identidad al mundo digital? También me lo pregunto yo. Pero es así, un botón no basta. Hay que trabajar.

La ventaja es que no hay que crear esa identidad digital, hay que reflejarla. Crearla significa que estaríamos manipulando o falseando la realidad, creando un entorno Matrix. Aquí de lo que se trata es de ser lo más fieles y auténticos posible.

Si una persona proyecta una imagen en el entorno digital diferente a la que proyecta en la vida real, está falseando su marca personal.

3 pasos clave para reflejar tu identidad real en identidad digital

  1. Muéstrate como eres
  2. Muéstrate como eres
  3. Muéstrate como eres

¿A qué no esperabas que fuera tan sencillo? Pues lo es. Quizás necesites a un experto para que te ayude a poner en marcha entornos digitales: redes sociales, web, blog, email, trabajo en la nube, aplicaciones de productividad… Fuera de los aspectos técnicos, lo demás se llama coherencia. 

Hace un tiempo escribí un post titulado Muéstrate como eres, en persona, en papel y online. Eso de que el papel lo aguanta todo no es cierto. Si mientes en un CV, te expones a no tener más oportunidades de entregar tu CV. Es como mentir en una entrevista. Es como mentir en “lo digital”. Recuerda, tu identidad digital no se crea, se refleja. 

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Política, Religión, Deportes, Sexo: PRDS y #MarcaPersonal

 

 

Llevo un tiempo reflexionando sobre si la política nos une o nos separa, si la religión nos une o nos separa, y lo mismo con deportes y sexo, el grupo que bauticé como PRDS.

¿Tú qué crees? ¿Nos unen los aspectos PRDS o nos separan? ¿Y qué tendrá eso que ver con la marca personal?

Si tienes poco tiempo, te invito a ver este vídeo de un minuto:

PRDS: Política, religión, deportes y sexo pertenecen a creencias, filiaciones y valores

En efecto, política, religión, deportes y sexo o PRDS pertenecen a nuestro grupo de creencias, filiaciones y valores, por esa razón nos unen, y por esa misma razón nos separan. El problema con esto es que tanto política como religión como deportes como el tratamiento alrededor del sexo se convierten en factores polarizantes (o estás conmigo o contra mí) y de discriminación.

Si a PRDS añadimos la raza, que no es creencia ni valor, tendríamos la respuesta a la mayor parte de los conflictos de nuestro planeta.

A lo largo de la historia, muchas han sido las guerras producidas por disputas territoriales (política) y religiosas. Y muchas han sido las personas asesinadas por cuestiones de filiaciones deportivas o maltratadas y asesinadas por cuestiones de discriminación sexual.

#Política “Solo hay una regla: cazar o ser cazado” Frank Underwood en House of Cards

En política parece haber desparecido el centro, y el mundo tiende a polarizarse hacia las posiciones extremas. Cazar o ser cazado significa que no hay lugar para huir, esconderse o ser fabricante de armas, solo para ser verdugo o víctima.

La discusión política “saludable” está dando paso al silencio o al enfrentamiento entre iguales. En marca personal, no está prohibido hablar de política, pero sí preguntarse esto:

  1. ¿Estoy respetando las opiniones de los demás, aunque no las comparta?
  2. ¿Aporta algo a alguien lo que voy a decir, compartir, comentar?

Invertir esos 10 segundos en las respuestas a estas preguntas puede ser la salvación a un despido disciplinado, al fin de una carrera profesional o a ser expulsado de un foro o red social.

#Religión Creyente y no creyente son humanos, merecen un gran respeto. Dalai Lama

Con la segunda PRDS, el problema, a mi juicio, es que muchas religiones son excluyentes, no incluyentes. Yo me eduqué en la religión católica, que durante siglos fue excluyente, y ahora ha evolucionado y respeta otras creencias. Desgraciadamente, todavía subsisten muchas corrientes religiosas excluyentes.

Claro, podemos hablar de religión pero con las dos premisas del Dalai Lama:

  1. Respetar a quien cree en otras religiones
  2. Respetar a quien no cree en ninguna

Nietzsche prejuicios

#Deportes En el fútbol todo se complica por la presencia del otro equipo. Jean Paul Sartre

La “D” de PRDS no puede aplicarse a todos los deportes. Afortunadamente, en la mayoría de deportes impera el fairplay. Golf, tenis, atletismo, motociclismo, esquí, remo… En otros, por desgracia, las filiaciones pueden ser extremas, especialmente en Fútbol, basket, baseball y algunos otros.

El extremismo muchas veces obedece a rivalidades locales. El “derby” entre las dos ciudades importantes enfrenta a clubs, pero también a ciudadanos.

En marca personal, conviene actuar con cierto sentido común:

  1. Por supuesto que podemos celebrar los triunfos de nuestro equipo, pero sin humillar al contrario
  2. Como fairplay, abriremos nuevos caminos si somos capaces de felicitar al adversario cuando le van bien las cosas o animarle cuando le van mal.

#Sexo ¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio. Albert Einstein

La “S” de PRDS no es un creencia, ni filiación ni valor. Pero tratar sobre cuestiones de sexo es delicado, porque puede discriminar. La redes sociales se encargan de censurar -a veces exageradamente- las fotografías que consideran “indecorosas”.

Pero las mismas redes no pueden controlar ciertas formas de discriminación por sexo, referidas a colectivos como el LGTBI (Lesbianas, Gays, Bisexuales, personas Transgénero e Intersexuales). Y también al colectivo heterosexual.

El prejuicio se ceba sobre cuestiones relacionadas con sexo, así que en marca personal trataría de:

  1. Reconocer el derecho al honor y la intimidad
  2. Respetar a cualquier persona con independencia de su condición

El experimento de la cueva de los ladrones

Hace unas semanas traté el tema de la influencia social con el experimento de Solomon Asch sobre conformidad social.

Siguiendo con el tema, y relacionado con lo que trata este post sobre PRDS, te dejo este magnífico vídeo con un experimento que llevó a cabo uno de los fundadores de la psicología social, Muzafer Sherif, llamado “La cueva de los ladrones”.

¿Qué te ha parecido? ¿te sorprende? Después de verlo, ¿no crees que las banderas nos separan? ¿no crees que los símbolos, las filiaciones, algunas creencias culturales actúan como prejuicios?

Trata con sumo cuidado todo lo referente a PRDS política, religión, deportes y sexo. Especialmente en los medios escritos (y eso incluye Whatsapp, Messenger, además de las redes sociales). Tu marca personal es consecuencia de lo que haces, pero también de lo que dices, cómo lo dices, a quién lo dices, y también lo que callas.

 

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Los embajadores de marca de la casa: el puente de confianza

 

 

Guillem: Deja que te haga una pregunta, Nancy: En quién confías más, ¿en un influencer que te recomienda un producto o servicio, en un usuario convencido, o en el experto que lo ha creado pensando en ti (el embajador de marca de la casa)?

Nancy: Buena cuestión, Guillem. Para mí lo ideal es la combinación del “Brand lover” o “Brand advocate” con el máximo conocedor y experto de ese producto o servicio, lo que conocemos como el embajador de marca de la casa o “employee advocate”.

Guillem: Para que nuestros lectores entiendan la diferencia de perfiles, vamos a definir mejor las motivaciones, comportamientos y capacidad de comunicación de cada grupo de portavoces de la marca.

Si no tienes mucho tiempo, te invitamos a ver un resumen de este post en un vídeo de un minuto.

Los tres tipos de embajadores de marca

El embajador de marca externo 1: el perfil influencer

Puede representar a una marca, siempre a cambio de una remuneración económica. Su alcance de comunicación es importante, ya que suele tratarse de personas con un fuerte nivel de influencia y con unas comunidades muy grandes. Son atractivos para la marca. Quizás su punto débil es su desconocimiento del servicio o producto. Decía David Ogilvy “el consumidor no es estúpido, es mi esposa”, y los consumidores cada vez están más y mejor informados como para dejarse convencer por alguien únicamente por su fama.

El embajador de marca externo 2: el brand lover o brand advocate

A diferencia del anterior, su motivación es la experiencia positiva con la marca, producto o servicio. Están convencidos de que es la mejor marca, la recomiendan de forma natural a sus amigos, familiares, colegas… Son oro para las marcas, a veces no son fáciles de identificar porque usan más el word-of-mouth, y no siempre utilizan redes sociales para proyectar sus recomendaciones. Sus comunidades son pequeñas (comparadas con las del influencer), pero su credibilidad es altísima, y convierten más que los influencers.

El embajador de marca de la casa: el employee advocate

Es el embajador de marca interno. El embajador de marca de la casa es un profesional conocedor profundo del producto o servicio. Es el experto técnico, un perfil que incluye a I+D, marketing, ventas, producción… y que conoce más que nadie las ventajas de uso del producto o servicio. Son influencers cualitativos y expertos, sus comunidades son pequeñas, pero su capacidad de multiplicar el alcance e “engagement” de la comunicación corporativa es proporcionalmente el más alto. Son las enfermeras y médicos del hospital, son los ingenieros y los mecánicos de un modelo de automóvil, es el diseñador y el guía de una ruta turística, es el arquitecto y también el vendedor especializado inmobiliario. Unos por su conocimiento técnico, otros por su conocimiento de las motivaciones y necesidades de sus clientes.

Tus primeros clientes están dentro de casa

Así lo dice Richard Branson: el primer convencido es quien ha probado y mejorado el producto antes de lanzarlo al mercado. Y ese es el máximo transmisor de confianza pública, por encima de la publicidad, de las relaciones públicas, de las promociones. La comunicación persona a persona es imbatible. Y hoy existe el ecosistema perfecto para que una persona de dentro, un embajador de marca de la casa, comunique con un posible cliente de fuera, le convenza, le tranquilice, le asegure en su decisión.

El ebook “Employee Advocacy: El poder de los embajadores de marca de la casa” ya está aquí

Nancy: Guillem, ¿qué información nos da este ebook que hemos trabajado juntos desde Integra Personal Branding contigo?

Guillem: Tras un prólogo y una introducción, podemos adentrarnos en el contexto que favorece la implementación de los programas de Employee Advocacy, con estadísticas muy claras. Luego se analizan una a una las ventajas de estos programas tanto para los profesionales de la organización como para la propia marca de la organización. Sigue con los contenidos del programa, en un workshop de entre 12 y 16 horas de duración. Analiza datos clave sobre el ROI o retorno de inversión. Y finaliza con las claves del cuándo, cómo, dónde y quién puede implementar los programas.

Nancy: Y además es gratuito, solo necesitas suscribirte a este blog mediante este formulario. Esa suscripción, además de este ebook, te proporcionará en los próximos meses nuevos contenidos sobre casos concretos, formatos de formación, aplicaciones de seguimiento principales y mucho más. Si estás en América, también te puedes suscribir al blog de Integra Personal Branding y recibirás el mismo ebook

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