Accionariado emocional ¿ingenuidad, utopía o camino?

Hace algún tiempo que recreé este concepto del “accionariado emocional” entendido como la co-propiedad simbólica a una marca u organización. Al cabo del mes, pasan por mis manos muchos artículos sobre employer branding (atracción de talento) y sobre retención de talento. Lo explico en forma breve:

Retención de talento

Como concepto me parece que “retención del talento” obedece literalmente a esta imagen de un tipo enjaulado en una empresa. Creo que no requiere grandes explicaciones. Sin embargo, el concepto “retención del talento” sigue ocupando titulares y pocos se han preocupado de explicar que en realidad, se trata de fidelizar, de convencer, y no de retener.

Atracción del talento

En este caso, el employer branding entendido como atracción del talento, no siempre utiliza los anzuelos adecuados para hacerlo. Al talento se le puede atraer de muchas maneras, pero salir de pesca no es una de ellas. Básicamente porque no somos ni peces ni zapatos, somos personas. Tampoco somos talento. Aunque la tercera acepción de la RAE sobre talento se refiere a personas inteligentes, las dos primeras definen la capacidad de entender o la capacidad para el desempeño. Por tanto, son cualidades humanas, así que podríamos definir el talento como una cualidad, y no como la persona que la posee.

¿Cuál es el tema? No se trata de talento, se trata de personas.

Puede parecer superficial dejar todo esto en una cuestión léxica. Pero no lo es: en el primer caso, no hablamos de retener talento, hablamos de persuadir a personas, de convencerlas, de ilusionarlas, fidelizarlas. En el segundo caso no hablamos de atraer talento, hablamos de persuadir a personas, de convencerlas, de ilusionarlas hacia un proyecto… ¿ves la coincidencia? Exacto! Al final resulta que hay un denominador común entre fidelizar y atraer personas: siempre se trata de persuadir, convencer, ilusionar, y, si me permites, emocionar.

Accionariado emocional: personas satisfechas convencen a personas satisfechas

En este gráfico muestro las razones principales que llevan a un profesional a quedarse -a gusto- en la organización o marca para la que trabaja:

convicción profesionales

@guillemrecolons

Esto me lleva a pensar en el concepto de accionariado emocional, de la idea de sentirse parte de la marca, aunque no se posean títulos sobre ella. El accionariado emocional es lo mejor para atraer a nuevos profesionales. Lo primer que hace un posible candidato cuando le hacen una oferta de trabajo -no lo olvidemos- es ver cómo está “la casa” por dentro. Y estamos a un click de una comprobación tan fácil como esa.

El accionariado emocional puede parecer ingenuidad, utopía, pero también un camino a recuperar, dentro del contexto de un branding más humano, human branding.

Recuperemos la esencia de aquel yogur que antes se llamaba Bio y que aseguraba “lo que hace en el interior se ve en el exterior”.

Feliz semana!

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¿Cuál es el impacto positivo que quieres dejar en la sociedad? ¿Lo tienes? Se llama propósito

¿Por qué te levantas todas las mañanas, más allá del dinero o la felicidad? ¿Está en tus manos mejorar el mundo, o una pequeña parte del mismo? ¿Por qué o por quiénes estás dispuesto a luchar? ¿Qué es lo que hace que a veces no recuerdes la hora de comer? y añado ¿Cuál es el impacto positivo que quieres dejar en la sociedad?

Demos la bienvenida al Propósito, al purpose, a la visión, a la búsqueda de sentido.

Hace un tiempo publiqué en este blog el post La persona como ser irrepetible, una reseña del magnífico libro del psicólogo Viktor Frankl “El hombre en busca de sentido” y sus observaciones sobre el propósito durante su cautiverio en diversos campos de concentración nazis durante la 2ª Guerra Mundial. Una conclusión de sus estudios es que las personas con un propósito superior, con algo que les estuviera esperando más allá de las alambradas, sobrevivían mejor que las demás.

En el ámbito de las organizaciones, como comentaba Iván Díaz, experto en branding y fundador de Branzai, “La realidad, es que toda aquella compañía que disponga de elementos de foco, es decir de proposiciones que ayuden a caminar en un mismo sentido, crece por encima de la media. Es más, toda compañía que tenga definido un Brand Purpose, es altamente probable que tenga una mayor cultura de marca, y eso por sí mismo ya te hace estar por encima de la media.”

El filósofo transcendentalista Ralph Waldo Emerson (1803-1882) dijo “El próposito de la vida no es ser feliz. Es ser útil, ser honorable, ser compasivo, hacer que marque la diferencia que hayas vivido y vivido bien “. Estoy de acuerdo, la felicidad puede ser una consecuencia de tu propósito y la manera como lo llevas a cabo, no un fin en sí misma.

Ayudar a dibujar futuros“. Ese es mi propósito. Tardé años en descubrirlo, y lo hice sencillamente analizando el impacto positivo de lo que hacía en mi trabajo como personal brander.

De acuerdo, y ¿cómo se aplica esto en una organización?, ¿quién es el reponsable?

Te recomiendo la lectura de un fantástico artículo de Harvard Business Review titulado Creating a Purpose-Driven Organization, de Robert E. Queen y Anjan V. Zhakor, dos profesores y consultores. Es un artículo largo pero lleno de ejemplos, fruto de sus investigaciones y experiencia en consultoría.

Es extraordinaria la fuerza movilizadora de un buen propósito. Pero también desmoviliza su ausencia o un propósito que no sea auténtico. En el artículo se habla de una empresa que en plena crisis de 2008 triplicó sus ingresos en los años siguientes, fidelizó mejor a sus profesionales y mucho más. Por tanto, no es únicamente una mejora de aspectos intangibles.

Lo sé, pensarás que es mucho más fácil redactar el propósito de una organización sin ánimo de lucro (ONG, administraciones, escuela pública, hospitales públicos…). No es así. Hasta una empresa funeraria puede generar un impacto positivo en la sociedad, humanizando el trato con los familiares, facilitando los trámites… Lo mismo con una empresa de material bélico ¿acaso los cascos azules de las O.N.U. no actúan como fuerza pacificadora? No sirven las excusas. Toda organización (no criminal) crea un impacto positivo en la sociedad. Hay que investigar cuál es. Y lo más importante, compartirlo.

No puedo estar más de acuerdo con la frase de Simon Sinek, experto en liderazgo: “Los clientes nunca sentirán nada por una empresa hasta que su gente lo sienta primero”.

En cualquier caso, y volviendo a recomendar la lectura del artículo, resumo sus 8 claves para crear una organización con propósito superior:

  1. Visualizar una fuerza laboral inspirada.
  2. Descubrir el propósito.
  3. Reconocer la necesidad de autenticidad.
  4. Convertir el mensaje auténtico en un mensaje constante.
  5. Estimular el aprendizaje individual.
  6. Convertir a los mandos intermedios en líderes impulsados ​​por objetivos.
  7. Conectar a las personas con el propósito.
  8. “Liberar” a los agentes del cambio

Conectar a la gente con su propósito

Quinn y Thakor concluyen que “aunque un propósito no garantiza beneficios económicos, hemos visto resultados impresionantes en muchas organizaciones. Y otra investigación -particularmente el estudio de Gartenberg, que incluyó a 500.000 personas en 429 empresas e involucró 917 observaciones anuales entre 2006 y 2011- sugiere un impacto positivo tanto en el rendimiento financiero operativo (rendimiento de los activos) como en las medidas de rendimiento prospectivas cuando el propósito se comunica con claridad.

Así el propósito no es solo un ideal elevado; tiene implicaciones prácticas para la salud financiera y la competitividad de su empresa. Las personas que encuentran sentido en su trabajo no acumulan su energía y dedicación:. Las liberan, desafiando las suposiciones económicas convencionales sobre el interés propio. Crecen en lugar de estancarse. Hacen más, y lo hacen mejor.”

¿Sigues pensando que el propósito obedece a una retórica vacía y simplista? Si has desterrado la idea, tienes una misión como líder de tu organización: conectar a la gente con su propósito. 

 

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La paradoja de la marca personal, ¿me preocupo de la imagen que proyecto o del valor que aporto?

Hace poco pude leer un artículo muy interesante, redactado por Daniel Romero-Abreu y publicado desde Fundacom.lat. Se titula Más allá de la marca personal: el posicionamiento personal y recomiendo encarecidamente su lectura, de la cual extraigo algunas partes en este post.

Ante todo quiero constatar que Daniel es una autoridad en la materia, presidente fundador de Thinking Heads. Ha creado una metodología que trasciende, según sus palabras, la gestión de la marca personal. Se trata de la Personal Positioning Strategy (PPS), y la define como “un sistema único de gestión de la propia marca personal de un individuo y que toma como eje de actuación —frente a los modelos tradicionales basados en la imagen— el conocimiento que el personaje es capaz de generar”.

En el artículo de referencia, Romero-Abreu asegura “…Proliferan los vendedores de Marca Personal como vendedores del bálsamo de Fierabrás en tiempos de El Quijote. Sin embargo, la compra de la creación de una marca que te dé resplandor no es el remedio mágico a nuestros males”. También afirma que “…la marca (personal) debe ser la consecuencia de lo que uno es o vale profesionalmente, y no al revés”. El estilo se impone a la sustancia.

Debo confesar que lo que está sucediendo con el término marca personal es lo más parecido a una adulteración, a la creación de un sucedáneo. Primero porque la confusión entre personal branding (gestión consciente de tu estrategia personal) y marca personal (el resultado) es común en muchos foros. Pero en segundo lugar parece que toda la parte de sustancia (fondo) queda reducida a la mínima expresión, quedando al servicio de la forma.

Las confusiones

Me imagino a un ser que llega de otro planeta aterriza en el mundo, y por sus propios medios trata de averiguar de qué trata esto del personal branding y marca personal.

Se encontraría con una definición muy confusa en la Wikipedia: Arranca así: “La marca personal, en inglés personal branding, es un concepto de desarrollo personal consistente en considerar a determinadas personas como una marca.” Ya me parece terribe que se traduzca marca personal como personal branding, cuando debería ser personal brand. Pero también que nos consideren, sin más, como marcas.

Y eso no es todo. Ese ser llegado de otro mundo encontraría más elementos de confusión, como verás en el experimento siguiente.

El experimento

Llevo un tiempo con un experimento de observación sobre la terminología alrededor de la marca personal. Lo llevo a cabo desde varias plataformas digitales, como blogs, redes como Instagram, Pinterest, Linkedin y Twitter. Sobre todo, lo centro en el seguimiento de hashtags como #marcapersonal y #personalbranding.

Normalmente sigo vía Feedly a un número limitado de profesionales de los que aprendo y a los que respeto. En este caso, me he dejado llevar por la corriente, sin pretender ser selectivo. No, no pretendo publicar ningún libro blanco con los resultados del experimento, pero sí me está sirviendo para ratificar la posición de Daniel Romero-Abreu.

Estas son algunos de los elementos asociados:

  1. Parece que esto va de famosos, de gente guapa.
  2. Se sostiene abiertamente que “marca es estilo”.
  3. En redes muy gráficas como Pinterest o Instagram, las frases de motivación personal copan el término.
  4. En Google Alerts, el récord deportivo y la marca personal van de la mano.
  5. Conseguir más seguidores en las redes sociales parece ser la Meca de la marca personal.
  6. Los colores que eliges en tu vestuario son más importantes que tu forma de pensar y actuar.
  7. El posicionamiento de marca es el lugar que ocupas en Google, no en la mente de los demás.
  8. La marca personal solo existe en medios digitales. Por la calle no dejamos ninguna marca.
  9. La palabra “ingresos pasivos” se vincula a menudo con la marca personal.
  10. Y así podría seguir…

Lo que no se asocia a la marca personal ni al personal branding

Me ha costado mucho, fuera de los círculos íntimos que sigo, encontrar asociaciones de marca personal o personal branding con:

  • Valor
  • Aportación de valor
  • Estrategia personal
  • Propuesta de valor
  • Purpose o propósito
  • Valores

Podría concluir que se confunde a menudo la gestión de marca personal (personal branding) con el marketing personal, con los elementos que hacen a la persona más visible.

No hace mucho, mi buen amigo y mentor Andrés Pérez Ortega, en su post La esclavitud de los números, refería a que muchas de las personas que defendemos una idea estratégica del branding personal no aparecemos en las búsquedas de marca personal. El motivo es que quienes dominan las primeras páginas son quienes dominan el SEO. Lo cual hace cuestionar, en la opinión de Andrés -que comparto-, la idoneidad de Google como herramienta “seria” de búsqueda.

La paradoja de la marca personal

Hace un tiempo publiqué el post ¿Un profesor de marca personal sin marca personal? Hacía referencia a que a veces, quienes hablan de todo esto se han basado en esas evidencias efímeras, sin investigar a fondo. Seguramente, sin haber leído libros como Expertología, sin haber leído a Edward de Bono, a Al Ries y Jack Trout, a Ivan Díaz . La paradoja de la marca personal es que nos hemos de preocupar tanto del valor que aportamos (el fondo) como de “lo guapos” que estamos en Google.

Nuestro ser de otro mundo tendrá que investigar mucho para entender que la marca personal no es solo la imagen que proyectamos, que esto, al final, gira en torno al valor.

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Un buen contenido favorece un buen networking. El caso de Julia.

Hace unos días hablaba de la importancia de un buen contenido como elemento conector. Era en el post dedicado a la fuerza de los embajadores de marca internos. Quizás pienses que quienes creamos o curamos contenidos hablamos de conexión teórica. Hoy te traigo una historia que demuestra cómo puede un buen contenido despertar ciertos engranajes y generar contactos de gran valor.

El caso de Julia, la mezzosoprano

rangos de voz en opera

Fuente: Wikipedia

Para entender qué es una mezzosoprano no hay nada como este gráfico que he descargado desde Wikipedia. Siempre nos fijamos en las sopranos, pero en la historia de la ópera ha habido grandes mezzosopranos, como Cecilia Bartoli o Teresa Berganza.

El caso es que hace poco dediqué un post a la maravilla de la imperfección humana, la que nos distingue de las máquinas, con María Callas como protagonista. En Si no fuera humana, seguramente hubiese cantado mejor comentaba un documental extraordinario sobre la gran soprano, que a pesar de su voz metálica y sus imperfecciones, pasó a la historia como una de las mejores intérpretes del género operístico.

Y la magia de las redes sociales hizo que este post fuera leído por Julia, una mezzosoprano en una red tan aparentemente alejada del arte como Linkedin.

Cómo conecta Julia

A Julia le gustó el escrito. Y ella, como le pasa a mucha gente, se mueve mejor en el mundo de las relaciones personales, el mundo real, el de los átomos.

Julia supo que Eva Collado Durán, gran amiga y colega, estaría firmando libros en la Feria del Libro de Madrid. Y resulta que Julia es muy seguidora (ahora se diría “fan”) de Eva, y también de mis queridos y admirados Laura Chica, y Paco Alcaide. Los tres grandes autores y conectores estaban firmando sus libros a pocas casetas de distancia. Julia planificó su visita a la feria, “esta es la mía”, debió pensar.

Pensado y hecho, Julia se presentó en las tres casetas, compró los tres libros, el de Eva Marca eres tú, el de Laura 365 citas conmigo, y el de Paco Aprendiendo de los Mejores II. Logró que le dedicaran los libros y regaló a cada autor un doble CD titulado “The Callas effect“, una de las mejores y más generosas selecciones musicales de María Callas que he escuchado.

La carta de Julia Arrellano, mezzosopranoComo Julia sabe que Eva y yo nos vemos con frecuencia, le dejó una bolsa de papel con el rótulo for you para mí. Aquí tienes el contenido de la bolsa, que Eva me entregó ayer en un almuerzo. Qué maravilla. Hacía tiempo que no recibía una carta de puño y letra con una caligrafía impecable. Y junto a la carta, el mismo CD. En un momento de la vida en que es difícil emocionarse, regalos como este (la carta, sobre todo) no tienen precio. Tanto a Eva como a mí se nos puso la piel de gallina con el relato.

Fantasma 2.0, observador o persona que consume redes sociales, pero que no participa de ellas

No desvelaré el contenido de la carta, pero hay un detalle que me llama la atención. Julia se considera una “fantasma 2.0”. Hace años utilicé un gráfico que hablaba de prosumers (productores y consumidores de contenidos). Y resulta que la tipología de “observadores” son mayoría. Pasan por las redes, por los blogs, leen, consumen contenidos, pero no se sienten cómodos entrando en conversación digital.

Mi respeto mayúsculo a estas personas, las observadoras. No son trolls, en absoluto. Solo son personas que se sienten más cómodas actuando con medios “de siempre”. Y una carta lo es. En un momento donde todo es digital, oler el papel de una carta, recibir un CD físico y leer un texto manuscrito, eso es sentir la humanidad en su esplendor. Gracias de corazón, Julia. Un buen contenido (los libros de mis amigos, el post sobre Callas…) favorece un buen networking. Sin duda.

¿Y quién es ella?

Aquí te dejo un vídeo con una interpretación de Vous soupirez madame de la ópera Béatrice & Bénédict de Hector Berlioz. Por cierto, una de las que canta es Julia, mi ya admirada amiga y mezzosprano Julia Arellano. Con vestido negro, para más señas.

 

 

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Si no fuera humana, seguramente hubiese cantado mejor

Esta frase “Si no fuera humana, seguramente hubiese cantado mejor” la pronunció María Callas, la considerada mejor soprano de todos los tiempos. Tuve el placer de ver el documental “María by Callas” dirigido por Tom Volf (2017). Lo curioso del documental es que es la historia de la diva contada sobre todo por ella misma. Cartas de su puño y letra, entrevistas que concedió…

Según la sinopsis de FILMAFFINITY, se trata de un “íntimo retrato de la vida y el trabajo de la cantante de ópera Maria Callas. Con testimonios de la propia Callas, Onassis, Marilyn Monroe, Alain Delon, Yves Saint-Lauren, John Fitzgerald Kennedy, Luchino Visconti, Winston Churchill, Grace Kelly, Liz Taylor y otras personalidades que conocieron a la diva.”

Esta mujer no tuvo una vida fácil, pero no te quiero avanzar nada. Si puedes, pásate por el cine a verla, sin prejuicios (tipo > no me gusta la ópera). Solo para entender que la parte visible de un iceberg esconde a menudo miedos, complejos, interminables horas de esfuerzo, juventudes robadas y mucho más.

Pero volvamos a la frase, que pronunció pocos años antes de su muerte prematura a los 53, “si no fuese humana…”.

La perfección no parece algo posible en el ser humano

Llevo algunos posts insistiendo en este concepto: si es perfecto, difícilmente es humano. Ya, podríamos decir que obras como La última cena (Da Vinci), o El rapto de Proserpina (Bernini) o la actuación de Nadia Comaneci en las barras asimétricas en Montreal 1976 son perfectas. En realidad, rozan la perfección. En un futuro muy próximo, posiblemente un robot lo hará perfecto.

El rapto de Proserpina

Detalle de “El rapto de Proserpina” de Gian Lorenzo Bernini

La cuestión, como avancé en ¿Podemos promover una cultura de conexión humana en la era de las máquinas? es que lo humano será diferencial precisamente por ser humano, imperfecto, por incorporar valores, ética, por ser cambiante.

Me reafirmo cuando leo contenidos como este de la revista digital Puro Marketing: El 90% de los contenidos digitales serán generados por “bots” en 5 años. Lo podemos ver como un problema, yo prefiero verlo como una oportunidad, lo humano es espontáneo, quizás errático, pero conecta más.

Lo que somos, lo que pensamos, lo que hacemos, lo que proyectamos, los resultados y el legado, el gran hexágono de la marca personal

La vida de María Callas me ayuda a entender que quizás la marca personal, vista con perspectiva de años, es más de lo que creemos. No es solo lo que somos, nuestra identidad. Ni lo que pensamos, nuestro ADN emocional y cognitivo. Tampoco es solo lo que hacemos, alrededor de una propuesta de valor que consigue resultados para nuestros clientes. Ni es solo lo que proyectamos, identidad percibida. Ni los resultados, lo que conseguimos nosotros. También es lo que dejamos, en forma de legado de VALOR. Seis partes que forman un hexágono

Seguramente piensas que en el caso de Maria Callas el hexágono es fácil. Mi buen amigo y colega, el Profesor Vladimir Estrada, trabaja con un modelo tridimensional de marca personal formado por 1. Lo que somos 2. Lo que hacemos 3. Lo que logramos. Me apasiona la simplicidad del modelo. El caso de la soprano me hizo pensar que hay algo más que conforma nuestra marca personal, y son esos tres puntos adicionales que configuran la parte humana.

Y ahí está la diferencia en Callas: si no fuera humana, su marca personal no existiría.

Entraré más a fondo en otro post sobre este hexágono. De Callas nos queda un legado, desde 1977 no está con nosotros. Tuvo amigos porque tuvo grandes y poderosos enemigos. Tuvo la mejor voz porque su madre no le permitía estar más de 30 segundos frente a un espejo. Según ella, llegó lejos en la música porque no amó. Y cuando lo hizo (con el armador griego Onassis), dejó de cantar.

Callas no era perfecta, según ella misma, cuando se encontraba emocionalmente bien, no quería cantar. Si no fuera humana, no nos hubiera dejado esta maravilla:

Gracias, amigo Marc, por educar mis oídos tozudos para saborear arias como ésta.

El personal branding es como la cirugía plástica: no se explica, se nota

¿Qué tendrá que ver la cirugía plástica con Personal Brand (marca personal) y Personal Branding (el proceso)?

Empiezo con una pregunta algo particular. Mi intención es responderla, y agradezco a dos buenos amigos del entorno de la cirugía plástica, los Doctores Salvadó y Vila-Rovira que me hayan inspirado (sin saberlo) para redactar estas líneas.

Marca personal

Hace algunas semanas descubrí una de las mejores definiciones que he leído de marca personal (en inglés personal brand), la de Joan Clotethumanista digital y persona inspiradora. Dice así:

Marca personal es identidad percibida. Es lo que los demás piensan y especialmente sienten sobre lo que decimos y hacemos (o no). Inspirada en nuestros valores y proyectada en nuestros canales de influencia.

Si me parece tan buena es porque contiene el todo y las partes:

  • Identidad percibida. No la controlas. Es lo que ven y perciben los demás. Como dice Bezos, lo que dicen de ti cuando no estás delante. Es el resultado de lo que proyectas.
  • Lo que los demás piensan y sienten sobre lo que decimos y hacemos (o no). Si me lees de vez en cuando, te habrás hartado de la frase “Todo deja marca“, una especie de mantra personal. Pues también deja marca lo que no pensamos, lo que no sentimos, lo que no decimos, lo que no hacemos.
  • Inspirada en nuestros valores. Representan el factor humano y pilar de la marca personal: somos lo que somos. Y es absurdo cambiarlo, nuestros valores nos mueven. Recordemos que las emociones y los errores son los factores que nos humanizan.
  • Proyectada en nuestros canales de influencia. Muchos pensaréis en redes sociales. Pero cada uno tiene sus canales de influencia. Algunos no necesitan internet, ya que su buen hacer se propaga de boca a oreja. Si eres uno de ellos, como mis amigos los doctores referenciados, felicidades, no hay mejor forma de crecer que haciendo crecer a tus clientes directos. Si tu modelo de negocio requiere amplificación, necesitas redes sociales, y, sobre todo, un lugar propio, web, blog o ambos.

Personal Branding

El personal branding, proceso por el que gestionamos nuestra personal brand o marca personal, tiene buenas definiciones. Quizás porque acaba de salir del horno, os recomiendo una lectura de la definición que hace mi buen amigo y colega, el profesor Vladimir Estrada, desde el blog Soymimarca.

El profesor lo define así (resumo):

Personal Branding es el proceso estratégico a través del cual una persona, con o sin asesoría especializada, gestiona integralmente, en un concepto/proyecto de marca y la comunica al mundo.

Permíteme profesor descuartizar tu definición para sacarle todo el provecho:

  • Proceso estratégico: Parte del propio diagnóstico de marca personal, ¿cuál es la marca que dejo en mi entorno? Este es un proceso de autoconocimiento que empieza pidiendo feedback, pero que no acaba ahí. (Aprovecho para recomendar la lectura de Smart Feedback). Sigue con una estrategia personal y finaliza con un plan de proyección (comunicación y networking).
  • Con o sin asesoría especializada. En efecto, no es necesario contratar a un personal brander para trabajar una gestión CONSCIENTE de nuestra marca personal. Básicamente es una cuestión de velocidad y precisión. Velocidad porque el/la personal brander se ha especializado en esto, y sabe por dónde empezar y cómo seguir. Precisión porque con los casos que lleva a sus espaldas (la experiencia es un grado) sabe qué errores no cometer. Claro, tiene un precio. Puedes aprender a esquiar solo o con monitor, automedicarte o ir al médico. Conoces las consecuencias de una u otra acción.
  • Gestiona íntegramente un concepto/proyecto de marca. Explicado fácil, si solo gestionamos nuestra comunicación, no sabremos qué marca debemos modificar o reforzar. Íntegramente se refiere a autoreconocernos (quién soy y qué marca dejo), trabajar una estrategia personal (qué marca quiero dejar, acorde a quien soy y mis competencias, propuesta de valor y valores) y plan de visibilidad (cómo doy a conocer esas competencias, propuesta de valor y cómo transmito mis valores).
  • Y la comunica al mundo. Si no comunicamos, existimos, incluso nos pueden encontrar. Pero debemos conseguir que otros comuniquen y divulguen nuestra marca por nosotros. Es el boca-oreja, el medio más efectivo en B2B. Si te diriges a audiencias grandes, necesitas comunicar sí o sí, y para ello tienes medios tradicionales pero efectivos (libro, revistas, periódicos, radio, TV,…) y medios online de fácil medición de eficacia (el mejor, no lo dudes, un blog).

Personal Branding, cirugía plástica y la esperanza del personal branding en las organizaciones

¿De qué te has operado últimamente?

Muchas personas que van al psicólogo/a no lo cuentan a nadie. En la vieja Europa parece que ir al psicólogo es como estar tarado. Mi cuestión es ¿somos perfectos? ¿no necesitamos ayuda?

De la misma manera, muchos profesionales que han encargado un proceso de personal branding prefieren ocultarlo. Como ese hombre o esa mujer que se operan para lograr una apariencia más joven. Nunca lo dicen. Pero se nota. Y créeme, no hay nada de malo. No hay que sentir vergüenza por querer estar mejor contigo mism@.

antes despues cirugía plastica

Parece que si reconoces que vas al psicólogo, pides ayuda para gestionar tu marca personal o rejuveneces una parte de tu cuerpo, cometes un pecado. Nuestros amigos en América tienen menos manías en compartir estas cosas.

Algo positivo pasa con algunas organizaciones

Veo una luz al final del túnel. Las organizaciones (que defino como agrupaciones de personas que comparten una visión y misión de forma temporal, es decir, que impulsan una o varias marcas) lo ven de otra manera.

Marca corporativa = Marcas Personales

Una marca corporativa es (o debería ser) la unión de varias marcas personales ¿no lo crees? Pues haz un ejercicio de inversión de términos (pensamiento lateral):  Lo contrario de una marca personal es una marca impersonal ¿Quieres que tu organización sea una marca impersonal, fría, distante, robotizada, inhumana?

Esta semana han pasado dos cosas que refuerzan mi teoría. Y las dos tuvieron lugar al comenzar la semana, un lunes:

En clave inteligente (clave-i), algunas organizaciones lo explican sin problemas

La primera es que mi colega, mentora y admirada Eva Collado Durán (felicítala, por favor, su libro Marca eres tú -Rasche 2015- ya va por la 3ª edición) y yo compartimos una formación interesante. O más. Trabajamos durante dos días un programa de Embajadores de Marca Internos (employee advocacy) en una PYME llamada Clavei, orgullosa de su tesoro más preciado: sus personas.

En Clavei pudimos constatar algo importante: Marca eres tú, y ella, y él, y nosotros, y vosotros, y nosotros. Marca son ellos. Soy mi marca, pero contigo, con los demás, conformamos una supermarca con superpoderes: la organización del siglo XXI. La empresas como Clavei (transformación digital) no tienen como objetivo crecer. Quieren ser mejores, quieren ser David, no Goliat.

Su fuerza reside en su humildad y su profesionalidad. Su marca es más una unión de marcas personales dirigidas por un equipo visionario ¿crecer? sí, pero de forma humanizada, personalizada. Human branding del bueno. Una gran lección. Y no tienen reparo en decir públicamente que forman a sus personas (incluyendo a su fundador e impulsor) en programas de “marca personal corporativa” (antes un oxímoron).

Marca personal VS Marca impersonal

El mismo lunes, mis amigos y colegas Andrés Pérez Ortega y Cláudio Inácio lanzaban un street personal branding vídeo que grabaron de forma improvisada en plena calle en Huelva (mayo 2018). Si tienes poco menos de 7 minutos, verás a qué nos referimos con conceptos como humanizar, coherencia, marca personal, gestionar la comunicación en redes sociales y alguna cosa más. Todo con humor, un valor que nunca se debe ocultar (por favor).

Si quieres verlos en acción con otros temas, ver a mi querida Elena Arnaiz (mi psicóloga del norte) o mi querida Eva Collado Durán (alias M.A.) contando verdades como puños en plena calle suscríbete al canal Street Personal Branding. Vale la pena.

Como conclusión a todo esto, gestionar la marca personal puede que no se vea, pero como en el caso de la cirugía plástica, se nota. ¡Feliz semana!

Before-after woman & lips photos by Shutterstock

Recomendaciones de la semana

¿Es usted una persona interesante? El periodista y director de Expansión y Empleo Tino Fernández presenta un artículo de interesante lectura sobre el valor de los profesionales y su relación con la búsqueda de empleo. En la pieza intervienen amigos y personas a las que sigo y admiro, Ovidio Peñalver y Carlos Rebate (autor de Influencers). También aporta sus ideas el profesor José María GasallaMiren Olcoz (Sodexo) con una micro intervención de último minuto de un tal Guillem Recolons.

No te quedan excusas para no aprender. Alex Durán, experto en talento y Director de Proyectos de Consultoría y Formación, del equipo de la consultora ConTalento Recursos Humanos, lo tiene claro. “Ya nadie va a pagarte exclusivamente por los títulos que tengas o hayas conseguido en tu etapa académica, sino que son tus habilidades, competencias y reciclaje continuo los que marcarán la diferencia. El mercado ya no solo reclama títulos, reclama mentalidad líquida y adaptación como elementos clave del nuevo profesional surgido de esta catarsis mundial.”

No te des tanta importancia. Elena Arnaiz ¿recuerdas, mi psicóloga del norte? Un post para leer hasta la última línea (aunque ella no cree que lo hagas), con un lenguaje fresco, directo, tal cual. “Te sobran ideas y te falta quitarte importancia…  Y cómo tú también te das más importancia a ti que a mí, lo vas a amoldar a tus esquemas de conocimiento e interpretación de la realidad”. Muy Elena.

La esclavitud de los números. Andrés Pérez Ortega, experto en estrategia personal y street personal brander. Andrés se pregunta por qué quien busque en Google el término “marca personal” no encontrará a ninguno de los referentes que han hecho grande este concepto:

AmiNeusGuillemEvaClaudioPabloJordiElenaAranchaDavid y muchos otros deberían estar ahí sin discusión.” Las cosas del SEO, ya sabes, a veces parece que Google valora más parecer bueno que serlo.

 

Los mercados ya son conversaciones, no monólogos

¿Por qué diantres nos cuestan tanto las conversaciones en el entorno digital?

Llevo días leyendo artículos que recomiendan o alertan sobre la necesidad o no de mantener conversaciones en Internet, especialmente en blogs, webs y redes sociales.

Sinceramente, no soy capaz de ver dónde puede estar la polémica en algo que -para mí- es muy simple: ¿quién nos dice que el protocolo de la vida real debería ser distinto del protocolo en entornos virtuales?

Tú piensa lo que quieras, yo no veo ninguna diferencia entre nuestra forma de dirigirnos a los demás en un bar o en el muro de Facebook

Veamos. Cuando alguien te regala un libro ¿qué haces? Primero, lo agradeces, y otro día quizás correspondes regalando otro libro. En la red es exactamente igual. Si alguien te da un feedback sobre algo que has escrito, lo normal es agradecerlo, incluso aunque el feedback no sea positivo. Otro día, le regalarás tu feedback (créeme, eso es un regalo de gran valor). Y eso va con el carácter, si eres de agradecer, agradeces, si eres de soltar una maldición, la sueltas. Como en un bar.

Se han creado conceptos interesantes como el de netiqueta (etiqueta en la red), de mi admirada Doctora Mar Castro. De ella os recomiendo la lectura de Netiqueta, una necesidad (2015), un post breve y conciso. Destaco un pasaje que acierta de pleno en la idea del protocolo digital.

En Internet se comparten conocimientos, información y experiencias en espacios de diálogo e interacción humana de tamaño incalculable, que promueven la acción y aportan valor a los participantes (Mar Castro)

En el artículo se habla también de respeto. Y yo añado: el mismo respeto que mantienes (o deberías mantener) en un bar, una oficina, un almuerzo, una reunión familiar, una reunión de negocios, un centro de culto, un gimnasio. Incluso, y excusa el ángulo escatológico, en un lavabo público. ¿Nunca te has preguntado por qué muchas personas son marranas solo fuera de sus casas?

No conozco personalmente a Mar Castro, pero mi forma de comportarme con ella en las redes es respetuosa, como ella conmigo.

Los mercados son conversaciones

Con esta frase empieza el maravilloso Cluetrain Manifesto, escrito en 1999 (antes de Facebook, Linkedin, YouTube, Instagram, Twitter…) por cuatro visionarios. Deja que destaque los 6 primeros puntos del manifiesto, para mí la base del nuevo protocolo de comunicación y de lo que yo llamo Human Branding:

  1. Markets are conversations.
  2. Markets consist of human beings, not demographic sectors.
  3. Conversations among human beings sound human. They are conducted in a human voice.
  4. Whether delivering information, opinions, perspectives, dissenting arguments or humorous asides, the human voice is typically open, natural, uncontrived.
  5. People recognize each other as such from the sound of this voice.
  6. The Internet is enabling conversations among human beings that were simply not possible in the era of mass media.

Traducido (por ellos) y comentado por mí, sería algo así:

  1. Los mercados son conversaciones. > Añado: Por tanto, ya no son monólogos. La publicidad, basada antaño en un monólogo con el “mercado”, tiene los días contados si no se adapta a esta realidad (me consta que lo están intentando, aunque dudo que la respuesta sea colocar “influencers” por todas partes).
  2. Los mercados consisten en seres humanos, no en sectores demográficos. > Añado: (dedicado a un tal Zoido) No somos “turba”, somos individuos que nos unimos tras una causa, creencia, afición. Quizás nos unimos en multitudes, pero seguimos siendo individuos, humanos. Y eso, como sostiene Yuval Noah Harari en su obra “Sapiens, de animales a dioses“, ese mito, ese relato, nos distingue de los animales.
  3. Las conversaciones entre seres humanos suenan humanas. Se conducen en una voz humana. > Añado: Puede que los robots puedan imitar muchas de nuestras cosas, pero no les daremos nuestra alma. Ahí acabaría la raza humana en la dimensión en que la conocemos ahora.
  4. Ya sea transmitiendo información, opiniones, perspectivas, argumentos en contra o notas humorosas, la voz humana es abierta, natural, sincera. > Añado: Este concepto de autenticidad y coherencia es inherente a la marca personal y contrario a la idea de los trolls.
  5. La gente se reconoce como tal por el sonido de esta voz. > Añado: la palabra voz es una abstracción, no se refiere a nuestro sonido sino a nuestro ADN físico y emocional.
  6. La Internet hace posible tener conversaciones entre seres humanos que simplemente eran imposibles en la era de los medios masivos de comunicación. > Añado: Ya era hora. Tenemos la oportunidad de conectar con personas a las que no conocemos por afinidades profesionales, creencias o ideas. Hagámoslo, carajo!!

Los monologistas, al teatro

Los mercados son conversaciones, diálogos, tertulias, oportunidades. Ya no son monólogos. Los monólogos están bien en el Club de la Comedia, y ni siquiera son verdaderos monólogos, ya que los asistentes muestran sus emociones: es un  diálogo, una conexión absolutamente fascinante (ostras, ya parezco el Punset).

Human SEO, otra manera de verlo

El conocido como SEO (Search Engine Optimization) referido como técnicas para destacar en lugares como Google debe -a mi juicio- dar un vuelco. El SEO no prioriza las conversaciones entre humanos, la calidad de una buena tertulia, prioriza las relaciones entre el hombre y una máquina con un algoritmo cambiante. Creo que Google me castigará por estas palabras, pero me da exactamente igual. No quiero miles de visitas, quiero llegar a posibles clientes, amigos, colaboradores.

Hace años que oigo hablar de la web 3.0, la 4.0 y la 5.0. Y lo que me gustaría es oír hablar de la web que imita a la calle. Si un semáforo en rojo fuera Google, estaría lleno de luces rojas alrededor, letreros en todos los idiomas y repetidos mil veces. Qué cansino, por Dios. Me basta con una luz roja, y si quieres, una señal acústica para personas con dificultades de visión.

A Google le falta ser más como el bar del desayuno, una auténtica red social en toda regla. Y si no crees en la conversación (y su protocolo) en la red, imagino que tampoco crees en la conversación fuera de ella. Las cosas son más simples de lo que parecen. Si te saludan, saludas. Si te recomiendan, agradeces. Si te dan feedback, lo devuelves. Si comparten un contenido, lo agradeces… Y como compartía hace poco el gran Dan Schawbel, “If you work like a robot, you will be replaced by a robot”. Sigamos siendo humanos. No es tan difícil, creo.

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Una tecnología al servicio de un mundo más humano es posible

Hace pocas semanas trataba la conexión humana en el post de título ¿Podemos promover una cultura de conexión humana en la era de las máquinas?

Como seguimiento a las ideas contenidas en ese artículo, hoy destacamos en este post colaborativo conclusiones de dos hechos que se han producido recientemente y que apuntan en esa dirección, en la idea de lograr un mundo más humano en plena era de las máquinas.

Los humanos están infravalorados

La primera es el reconocimiento por parte del Elon Musk (Tesla) de que la automatización no siempre es sinónimo de eficacia. Así se desprende del artículo de  Xataka firmado por Raúl ÁlvarezLos problemas de Producción en Tesla se deben a la excesiva automatización. Los humanos están infravalorados.

De la lectura se deduce que tal vez la visión de Musk de un mundo automatizado no es posible sin la conexión humana. De la misma manera que lo que diferencia a un humano de una máquina es la capacidad de errar, vemos que la intuición, la experiencia y la empatía siguen siendo -de momento- patrimonio de nosotros los seres humanos.

Mi colega personal brander Helena Casas, también psicóloga y fotógrafa, apunta que es cierto que hemos avanzado en tecnología de una forma increíble en los últimos años. A pesar de los errores en la línea de producción de Tesla, la robotización y automatización llevada a la excelencia serán una realidad en muy pocos años. Los expertos no se acaban de poner de acuerdo debido a dos aspectos opuestos:

  1. El avance de la tecnología está siendo exponencial en las últimas décadas
  2. La inteligencia artificial tal como tal sigue en pañales debido a que de momento solo se trata de un algoritmo producto de un cruce de datos masivos.

Esa falta de acuerdo viene precisamente de la falta de conocimiento que todavía se tiene sobre el funcionamiento de la mente y el alma como tal. No es una cuestión de neurociencias, es una cuestión de lo que parece ser física cuántica. No pueden hacer nada solamente con el cerebro de una persona… “se necesita a la persona”

Hater, ¿por qué escribiste eso?

La segunda es una reciente charla TED de Dylan Marron (no disponible en modo abierto todavía). Marron está abordando un enfoque distinto al problema del odio en Internet. Sus vídeos como “Sentado en un baño con personas trans”, acumulan millones de visitas, aunque también generan toneladas de odio en Internet.El neo-futurista Marron desarrolló un mecanismo de supervivencia: conectar con las personas que llenan la red de odio y hacerles una pregunta simple: “¿Por qué escribiste eso?”

Estas grabaciones se han capturado en el podcast de Marron bajo el título: “Conversaciones con personas que me odian“. Según él mismo reconoce, eso no traerá la paz en el mundo, pero afirma que le ha causado una corriente de empatía con sus matones. “Empatizar con alguien con quien estoy profundamente en desacuerdo no borra de repente mis creencias profundamente arraigadas ni apruebo las suyas”, advierte. “Simplemente estoy reconociendo la humanidad de una persona a la que se le ha enseñado a pensar de una determinada manera, alguien que piensa de manera muy diferente a mí”. En el fondo Marron admite que necesitamos poner las bases de un mundo más humano.

The Human Branding

El nexo común de las dos historias es evidente: necesitamos poner mecanismos que nos permitan humanizar. Humanizar las empresas (caso de Tesla y de muchas otras). Y humanizar las relaciones que se producen en los entornos digitales. Recuerdo un viejo anuncio de la US Army en que soldados estadounidenses cruzan amenazas con soldados afganos. Todos llevan gafas oscuras. En el momento en que se las quitan, se dan cuenta de que son personas iguales, de la misma especie, y la agresividad se vuelve en confianza.

Puede parecer superficial reducir la idea de un mundo más humano a un concepto como Human Branding (Branding humano). Pero cada uno aporta su grano de arena en el campo en que es competente, y ahí puede que todos los que nos dedicamos a esto podamos compartir un propósito mayor que que el ayudar a pocas personas.

Helena Casas añade que nos encontramos ante lo que podríamos llamar una nueva era, más allá de lo que conocemos actualmente como cuarta revolución industrial:

Es el momento en el que toca ser más humanos.. más personas!

Recordando la capacidad de desarrollo intelectual y físico de la época greco-romana, toca alimentar y hacer crecer esas capacidades que nos diferenciarán, durante unos años más, de cualquier simulacro de Inteligencia Artificial. Todo lo que se rija por patrones, automatización y falta de matices, sucumbirá a la robotización.

Seamos humanos, seamos personas bien diferentes las unas de las otras, para aportar lo mejor a esta nueva era que incluso nos lleve a ser capaces de hacer convivir a las personas y a las máquinas en pro de la raza humana y no a su exterminación. Un mundo más humano es posible.

 

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24 abril en Barcelona > Doy una charla sobre Marca Personal para emprendedores en la Fundación Inceptum (c/Rector Triadó 31 de Barcelona) a la 19h, entrada gratuita. Regístrate aquí.

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Espacio Knowmads Huelva 2018

 

9 de mayo en Huelva > Participo en la jornada #EKHuelva18 “Espacio Knowmads Huelva” patrocinado por la Fundación Cajasol y organizado por el gran David Barreda, en que me encontraré en el escenario además de David a Andrés Pérez Ortega, Eva Collado Durán, Elena Arnáiz y Adela de la Mora. Inscripción gratuita (quedan pocas plazas) aquí. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2 al 6 de julio en Barcelona > Curso > Marca personal para diferenciarte y conseguir tus objetivos “Els Juliols” en la Universitat de Barcelona. Cinco mañanas, en que intervendremos Mari Carmen Martín Muñoz, Paula Fernández-Ochoa, Francesc Segarra, Emili Rodríguez y un servidor Guillem Recolons. Inscripciones en este enlace.

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¿Podemos promover una cultura de conexión humana en la era de las máquinas?

Sobre la conexión humana

Pienso que los que nos dedicamos al branding, ya sea personal o corporativo, tenemos mucho que ver con la conexión humana.

Llevo unos días leyendo textos y revisando vídeos interesantes sobre esa conexión humana en un mundo en que las máquinas cada vez “aprenden” más y más.

Un vídeo de visión obligada es el de Yuval Noah Harari, autor de Sapiens y Homo Deus. Se pregunta qué pasará en el mercado laboral, en la economía y con el poder del ser humano en las próximas décadas. Asusta imaginar que las máquinas aprenderán inteligencia emocional, aspectos como la empatía, que creíamos reservados únicamente al género humano. Pero el camino es este.

Recomiendo también dos artículos. El primero, firmado por la filósofa e investigadora Gloria Origgi, nos dice que digamos adiós a la era de la información y demos la bienvenida a la de la reputación. Viene a confirmar que ya no consumimos información, consumimos información filtrada por fuentes que para nosotros son de confianza.

El segundo destaca el informe de PwC (de obligada lectura) Will Robots really steal our jobs? (¿es verdad que los robots nos quitarán el trabajo?). Aquí nos da una visión algo más optimista pero a la vez preocupante en el horizonte de 2030. Especialmente en sectores como el transporte, fabricación y construcción.

Este gráfico, fruto de este estudio, habla por sí solo:

PWC will robots steal jobs

Pero más allá de catastrofismos, PwC define cuatro mundos de colores:

  • El mundo rojo, territorio emprendedor para intermediar entre trabajadores y empleadores ofreciendo servicios de alto valor desde startups.
  • El mundo azul, donde destaca tres áreas: tamaño de las organizaciones como factor competitivo, habilidades de los profesionales y competencias digitales.
  • El mundo verde, definido por los entornos colaborativos, donde prima la equidad y especialmente la responsabilidad social dentro y fuera de las empresas.
  • El mundo amarillo, el de los knowmads que buscan un mayor significado a lo que hacen y que podrán competir mejor dada su flexibilidad para moverse en entornos de cambio.

Me gusta esta visión “color parchís” porque creo que en ella está la clave para competir en entornos cada vez más automatizados. Los cuatro mundos utilizarán la robotización como instrumento al servicio del ser humano.

George Orwell ya avanzaba que lo importante no será mantenerse vivo sino mantenerse humano.

En cualquier caso, y volviendo a la responsabilidad de los brandólogos o branders con la conexión humana, ahí va mi predicción:

La comunicación será efectiva cuanto mayor sea la conexión humana entre marca y mercado. En otras palabras, la marca debe humanizarse, y la única forma que tiene de hacerlo es comunicando sus valores a través de personas.

¿Cómo se hace eso? Fomentando los programas de embajadores de marca internos. Ya he repetido varias veces que los consumidores son personas. Que las empresas son personas. Y que personas hablan con personas.

Promover una cultura de conexión humana es poner dirección, ventas, marketing y RR.HH al servicio de la filosofía People trust People (personas confían en personas). Un buen ejemplo de cultura de conexión humana es la campaña de EY Spain #YoConstruyoEY, que define sin complejos que la marca EY es la gente que la compone y construye cada día.

Los programas de personal branding corporativo, employee advocacy y employer branding están al servicio de esta idea: humanizar las marcas en la era de las máquinas. Seamos fieles a la idea de Orwell, mantengamos la conexión humana por encima de todo. Human Branding.

 

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La normalidad está sobrevalorada

No, no te invito a convertirte en anti-sistema, no va por ahí. Simplemente se trata de que nuestra sociedad, históricamente ha sobrevalorado la normalidad.

Somos hijos de la generación de la cautela y la discreción. Hijo, no hagas esto, que no lo hace nadie. Hijo, haz esto, que es lo que hace todo el mundo.

El cuento ha cambiado, y seguirá haciéndolo. Según el informe “Trabajar en 2033” de PwC, “Distinguirse entre la gran multitud será el gran reto de los trabajadores que, por otra parte, exigirán a las empresas un nuevo modelo y de relación laboral que les permita trabajar de manera independiente y para varios empleadores”.

La normalidad está sobrevalorada: hoy, si haces lo que hace todo el mundo, no vas a ninguna parte.

Haber cursado un grado y un máster ya no es un elemento de diferenciación. Puede que lo sea de relevancia, has adquirido nuevas competencias, pero tus 200 compañeros de estudios también. ¿Cómo asegurarás que te elijan a ti para un trabajo, y no a los otros 200?

Acumular 10 años de experiencia profesional puede parecer diferencial, pero si miramos a nuestro lado, veremos miles de personas iguales.

En el terreno de valores, ser voluntario de una ONG, aunque interesante tampoco es diferenciador.

Tener un blog es genial, pero muchos profesionales disponen de uno, y actualizado.

¿Dónde puede estar entonces la diferencia?

No se trata de sacar el conejo de la chistera, es tan simple como SUMAR. Me explico: si además de haber estudiado un grado, dominas un idioma extranjero, tienes alguna experiencia profesional, haces voluntariado y tienes un blog, te aseguro que serás una persona única en el mundo.

La clave de todo esto es considerar nuestros valores y rasgos de personalidad como atributos emocionales que, sumados a los racionales, marcan la diferencia. Se trata de ver cuál es nuestra propuesta de valor.

A menudo se considera que la diferencia obedece a factores de imagen (Josef Ajram y sus tatuajes, por ejemplo). Los medios impulsan esa creencia. Pero nada es casual, un tipo como Ajram no es diferente por su aspecto, lo es por defender un modelo diferencial de inversión (trading) y por buscar la superación en todo lo que hace (deporte…).

El profesor Xavier Sala i Martín no es diferente por llevar chaquetas de colores, lo es por explicar la economía mediante símiles muy fáciles de entender para profanos y por ser profesor titular de la universidad de Columbia.

Más allá de lo que esperarías: casos

personas extraordinarias

Esta semana he finalizado un proceso de personal branding apasionante con el Dr. Salvadó. Es alguien que más allá de su excelencia como médico anestesista, consiguió bajar 30 kilos de peso, prepararse hasta completar dos ironman y crear un catálogo de servicios de salud fuera de lo normal en un perfil como el suyo. Beyond Health (más allá de la salud), es la esencia de su proyecto.

Mi admirada Paula Fernández-Ochoa es abogado, especialista en marketing jurídico, en marca personal, y por si fuera poco es una deportista consagrada, cuya cuenta en Instagram @vivircorRiendo la convierte en una profesional excepcional.

La especialista en capital humano y colega Eva Collado Durán es también una experta en marca personal y en redes sociales y transformación digital. Eso la distingue de cualquier directivo, consultor o formador RR.HH, añadiendo el valor de la suma. Y para sumar más, es una conectora emocional nata.

La personal brander Helena Casas es además una captadora de emociones, psicóloga y fotógrafa, experta en marketing digital, cantante… Su visión de la marca personal es 360º, lo que la sitúa en un plano más allá de lo esperable, de la normalidad.

Mi buen amigo y humanista digital, Joan Clotet, es un knowmad en estado puro. Él trabaja en una gran organización, pero es un emprendedor con múltiples proyectos que suman a su marca personal, y también a la de su organización. Desde luego, encontrar knowmad en una organización está fuera de la normalidad.

 

Resumiendo, y por no frustrar expectativas, no exageremos. No se trata de ser una persona extraordinaria, solo de llevar ADN emprendedor sin importar si tienes un único cliente (profesional por cuenta ajena) o muchos. Y ese ADN viene de la suma de competencias, valores e inquietudes. Dentro de un foco, claro. Es, por decirlo de alguna manera, la marca personal perfecta.

 

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