Unas claves y una historia para tu próxima reinvención profesional

En el transcurso de tu vida, habrá momentos buenos y momentos malos, momentos en los que te parecerá que eres invencible y momentos en los que te sentirás derrotado e inútil. Los momentos en los que te crees invencible no duran mucho, así que deberías disfrutarlos y saborearlos porque enseguida encontrarás algo que te recordará que estás subido en una montaña rusa, y que pronto volverás a bajar. Sin embargo, superar los momentos en los que te sientes derrotado e inútil es mucho más difícil.

El Síndrome de la Reinvención Abrupta

Un clásico de estos momentos duros es el del despido de un trabajo, y no es menos duro si hablamos de un despido directo o de un despido interior. De un día para otro, pasas de ser valioso en una organización a sentirte desplazado y a dudar de ti mismo, de tus conocimientos y de volver a encontrar una ocupación en la que te sientas realizado. He conocido a muchas personas en esa situación y, la gran mayoría, corren el riesgo de caer en lo que llamo el Síndrome de la Reinvención Abrupta.

Este peligroso síndrome arrastra a las personas que lo sufren a reinventarse, algo muy común en esta situación, pero cortando repentinamente con su entorno profesional anterior y enfocándose en un área generalmente muy alejada de la que ha conocido y dominado hasta entonces. Por ejemplo, hace unos años conocí a varios excelentes vendedores intentando transformarse en diseñadores de páginas web o en community managers. Como era previsible, les fue imposible empezar desde cero en sectores tan competidos y volvieron a su ocupación de vendedores “a la vieja usanza”, sin haber sacado partido de aquella experiencia y con la frustración de volver a un entorno del que había intentado escapar.

La reinvención profesional no es fácil de gestionar, y las más exitosas suelen venir de la hibridación de nuevos conocimientos y experiencias anteriores. A mi alrededor tengo muchos ejemplos de reinvenciones profesionales exitosas, pero he elegido dos de estos casos por ser los que he vivido más de cerca y porque son bien conocidos.

Casos reales de reinvención exitosa

Eva Collado y Guillem Recolons pueden decir que se han reinventado profesionalmente de manera exitosa. Eva es una de las expertas en gestión del capital humano más solicitadas por empresas de España y Latinoamérica y Guillem es uno de los pioneros y referentes en personal branding a nivel nacional. Pero como sucede en la mayoría de casos que eligen el camino de la reinvención profesional, han trabajado muy duro y durante mucho tiempo para conseguir estos éxitos y han tenido que superar muchos obstáculos en el camino.

Eva era responsable de desarrollo de recursos humanos en una multinacional de e-commerce y Guillem era publicitario en una importante agencia de publicidad cuando se vieron en la encrucijada que supone tomar la decisión de reinventarse profesionalmente. Para los dos, el camino fácil hubiera sido seguir año tras año haciendo lo mismo en otras empresas iguales a las que dejaban pero, incluso con buenas ofertas sobre la mesa, decidieron tomar el camino difícil.

Sin embargo, sabían que tenían que comenzar por adquirir nuevos conocimientos y potenciar ciertas habilidades así que, una vez definidos sus propios entornos de aprendizaje, decidieron perfeccionar sus habilidades digitales, comerciales, de autogestión y de networking. Como aseguran Eva y Guillem y como demuestran sus trayectorias profesionales, la suma de experiencia, nuevas competencias y conocimiento de nuevas tendencias del sector en el que te quieras enfocar son la llave de tu futuro y la clave de la reinvención profesional.

Unas claves para tu camino

Como te puedes imaginar, este es un proceso largo y que conlleva un grandísimo esfuerzo, así que será muy importante que no te precipites y que elijas bien la dirección de la reinvención y los conocimientos que habrás de sumar para llevarla a cabo. Además, tienes que tener paciencia porque los resultados no llegan el primer día y una mala elección puede encasillarte después en un área en la que en realidad no vas a encajar.

Seguramente esto no es lo que quiere escuchar una persona que está pensando en reinventarse profesionalmente. Es difícil pedir paciencia y fe en uno mismo a una persona que se siente derrotada e inútil, que se ve como una piedra abandonada en un camino.

Una historia para no olvidar

Por eso quiero contarte una historia. Una historia real que comienza así, con una piedra abandonada en un camino, una piedra más en un montón de piedras desechadas de una mina de diamantes en Sudáfrica, una piedra más hasta que Julie, una niña de 9 años, reparó en ella mientras jugaba por la zona.

Julie no tenía mucho más para jugar que aquel montón de piedras. De hecho, no tenía mucho más en la vida. Sus padres habían muerto, sus hermanos trabajaban como esclavos en la mina de diamantes y de ella solo cuidaba su tío discapacitado.

Como sospechó su tío en cuanto Julie le entregó aquella piedra que le había llamado la atención, lo que había dentro de la roca iba a cambiar sus vidas y también la historia de la joyería ya que, hasta entonces, nunca se había encontrado un diamante tan grande. Con un peso de 890 quilates, desde entonces se le conoce como el diamante Incomparable.

Tras varias compras y recompras, el diamante Incomparable en bruto acabó en Nueva York. Si la historia de su hallazgo había sido curiosa, no lo fue menos la del proceso de corte, tallado y pulido. Esta delicada tarea le fue encargada a Samuel Black, un reconocido experto en el facetado de diamantes.

Durante los cuatro años en los que estudió la piedra, Black tuvo que tomar varias decisiones. La más importante fue la de renunciar a cortar el diamante más grande del mundo, que habría de superar los 530 quilates del Cullinan I, para evitar el alto riesgo que presentaba la operación en una piedra de forma tan irregular. Finalmente optó por cortar una piedra de 407 quilates y otras 14 piedras más pequeñas.

diamante incomparable

Los 890 quilates del Incomparable en bruto, y una vez tallado con 407 quilates. Fuente: famousdiamonds.tripod.com

Así y todo, el Incomparable es el cuarto diamante más grande de la historia y el más grande de los diamantes café. A finales de los 80 salió a subasta por unos 20 millones de dólares, aunque no encontró comprador y actualmente su valor estaría por encima de los 55 millones de euros.

Me gustaría que no olvidaras esta historia si estás pensando en una reinvención profesional y que pensaras en ella la próxima vez que te sientas derrotado e inútil. Aunque en ese momento será difícil que creas en ti mismo, recuerda que hasta el diamante más grande necesita de alguien que sea capaz de ver su potencial para ayudarle a brillar y de tiempo para ir puliendo las aristas, así que confía en ti y no te precipites a la hora de elegir qué quieres ser en el futuro.

5 mujeres programadoras que cambiaron el mundo

Me pareció tan inspirador el artículo de Joe Myers5 female coders you have probably never heard of who changed the world”  (5 mujeres programadoras que cambiaron el mundo a las que probablemente no conozcas) que no me he podido resistir a la tentación de traducirlo.

La programación informática es un campo dominado por los hombres, ¿no es así?

Pues bien, en términos absolutos es así. Los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos muestra que el 73% de los trabajadores de la informática de Estados Unidos son programadores masculinos. Al otro lado de la tecnología en general, las mujeres están poco representadas.

mujeres poco representadas

Imagen: Statista

Sin embargo, una investigación reciente sugiere que las mujeres son consideradas mejores programadoras- pero sólo si ocultan su género.

A continuación destacamos los perfiles de las cinco mujeres que han hecho contribuciones significativas a este campo – y de hecho ayudaron a cambiar el mundo.

Margaret Hamilton

Margaret Hamilton fue directora de ingeniería de software para el proyecto que escribió el código de la Guía de Apollo Computer (AGC). Desarrollado en el Laboratorio de Instrumentación del MIT para la misión Apolo 11, los programadores, literalmente, tuvieron que empezar de cero.

Margaret Hamilton MIT

Margaret Hamilton MIT

El equipo escribió el código para el primer ordenador portátil. Su trabajo hizo posible el primer alunizaje y dio lugar a una nueva industria. Hamilton se convirtió en una experta en programación de sistemas, pero como ella explicó a Wired :

“Cuando llegué por primera vez, nadie sabía qué era lo que estábamos haciendo. Era como el Lejano Oeste. No había reglas. Todo lo aprendimos por nosotros mismos.”

Grace Hopper

La contralmirante Dra. Grace Murray Hopper fue pionera en el desarrollo de lenguajes de programación accesibles escritos en Inglés.

Estaba convencida que la informática debía extenderse a las aplicaciones de negocio no científicas y requirió lenguajes de programación más simples. Partía de la idea de que los ordenadores no entienden Inglés, y llevó años antes de que se aceptaran sus ideas.

Pero a través de su perseverancia desarrolló un medio de programación utilizando palabras en lugar de números – el conocido como lenguaje COBOL ( Co mmon B usiness O rientated L anguage).

Ella se describe en el show televisivo de David Letterman como la “Reina de Software”.

Las mujeres ENIAC

Se trata de un grupo de seis mujeres jóvenes que desarrollaron el primer ordenador programable totalmente electrónico como parte del programa militar de la Segunda Guerra Mundial del ejército de Estados Unidos. Cuando la ENIAC fue presentado, estas mujeres no recibieron ningún reconocimiento.

Ada Lovelace

La hija del poeta inglés Lord Byron, Ada Lovelace fue una matemática victoriana. Trabajó con Charles Babbage en sus máquinas calculadoras, y él se refería a ella como la “encantadora de los números”.

En aquel momento eran pocas las mujeres que estudiaban ciencias o matemáticas, y hoy se considera a Lovelace como la fundadora de la ciencia de la informática y la primera programadora de ordenadores del mundo.

Ada Lovelace

Ada Lovelace, Wikimedia Commons

El Museo de Ciencia británico argumenta que configuró la informática moderna del siglo, al comprender la capacidad de las máquinas calculadoras de “manipular símbolos en vez de sólo números”.

Sus notas sobre la traducción del italiano de una descripción de la máquina incluyen lo que se considera como el primer algoritmo diseñado para el procesamiento de la máquina. También sugirió la posibilidad de un dispositivo de este tipo para la creación de gráficos o música.

Joan Clarke

Inmortalizada en la película de Keira Knightley The imitation game, Joan Clarke trabajó junto a Alan Turing en Bletchley Park – el centro de descifrado británico durante la Segunda Guerra Mundial.

Clarke (más tarde Murray) trabajó en el proyecto para romper los sistemas de cifrado nazis de Enigma. Un matemático de Cambridge, ella y el resto del equipo construyeron algunos de los primeros ordenadores, conocidos como bombes . Estos fueron utilizados para descifrar los códigos alemanes. A menudo se sugiere que sus esfuerzos acortaron la guerra hasta dos años.

Máquina de Turing Bombe

Máquina de Turing Bombe británica en funcionamiento en el Bletchley Park Museum

Clarke fue empleada originalmente como oficinista en Bletchley. Una vez que fue promocionada para trabajar en descifrar códigos, tuvo que ser designada oficialmente como lingüista ya que no había procedimientos establecidos para un criptoanalista de sexo femenino.

Conclusión del traductor

Aunque pueda parecer una obviedad, me atrevo a decir sin prejuicios de ninguna clase que cuando una mujer se propone la excelencia, lo más probable es que la consiga. Hay razones antropológicas, como el hecho de que las mujeres siempre han necesitado esforzarse el doble (física e intelectualmente) que los hombres para ganarse un puesto en la sociedad.

Incomprensiblemente, nuestra sociedad enferma continúa debatiendo la paridad en pleno XXI, como si no tuviéramos millones de muestras que sitúan a la mujer en igual plano que el hombre (en muchos casos, claramente superior).

El caso de estas cinco mujeres permite la comparativa sin distracciones de ninguna clase, ni de sex appeal, ni de religión ni de formación, ni de rol… de nada. Cinco mujeres que hicieron lo que parecía reservado a hombres y que desafiaron las convenciones de su tiempo. ¿Lo más triste? que prácticamente no habíamos oído hablar de ellas. Quizás necesitamos más historiadoras…

Nina Simone: la marca personal fraguada por la adversidad

Habrían de pasar aún veinte años para que fuese conocida como Nina Simone, y alguno más para convertirse en una de las más grandes divas del jazz pero, a la edad de cuatro años, Eunice Kathleen Waynon, ya cantaba y tocaba el piano con soltura en los oficios religiosos. Su familia apenas podía mantenerse pero, a los seis años, y gracias a una ayuda anónima, pudo comenzar sus estudios de piano clásico.

Cuatro años más tarde, Eunice, que ya era una pianista prodigiosa, ofreció un concierto en la biblioteca de su ciudad. Sentados en la primera fila, sus orgullosos padres aguardaban a que comenzase el concierto cuando fueron obligados a levantarse de sus asientos para que unos ciudadanos blancos ocupasen su lugar.

Este hecho marcaría para siempre a Eunice que, con los años, se convertiría en una activa defensora de los derechos de la población afroamericana.

A pesar de este incidente, Eunice continuó sus estudios de piano y canto hasta que, tras ver denegada una beca de estudios, asumió que no iba a ser la primera concertista negra de la historia de los Estados Unidos y comenzó a trabajar como pianista en un bar de Atlantic City.

Cada noche debía tocar y cantar durante seis horas, así que creó un repertorio de música popular, que personalizaba con toques de jazz y clásicos y que interpretaba con un estilo vocal intenso y desgarrado. Sería entonces cuando adoptaría el nombre artístico de Nina Simone para que su madre no se enterase de que tocaba el piano en un bar.

Su inconfundible estilo pronto la haría popular, posibilitando la grabación del primero de una larga lista de discos. Comenzó entonces una carrera llena de éxitos, que no la hicieron abandonar de su posición comprometida contra la discriminación racial.

Hay pocos ejemplos tan claros en el mundo del espectáculo de lo que es una marca personal: la suma de conocimiento, actitud y valores hacían de Nina Simone una artista irrepetible e inimitable.

Por eso, en estos tiempos en los que soplan vientos de cambio, encuentro inspiradora su historia, la de alguien que supo crear su marca y su futuro a partir de la adversidad.

No hablo de milagros, de secretos, de atracción, ni de positivismo barato. Hablo de estudiar, de practicar, de ser constante, de tener determinación e integridad.

En los próximos años tendrás que acostumbrarte a evolucionar, a cambiar de ocupación, a adquirir conocimientos de manera continua. Lo que no cambiará nunca, si está bien construida, es tu marca.

En la discografía de Nina Simone hay música que podríamos clasificar como jazz, soul o pop, aunque sería irrelevante hacerlo. El estilo, o la marca, de Simone son tan inconfundibles que traspasan los límites de las etiquetas.

Hace ya casi diez años que el piano y la voz de Nina Simone se apagaron para siempre, pero nos queda su música y una declaración de intenciones que, aún hoy, no hace más que reforzar su marca:

Me gustaría que se me recordara como una diva comprometida con sus sentimientos hacia el racismo y sobre cómo debería ser el mundo; y que, hasta el final de sus días, permaneció fiel a sí misma

Nina eligió como título de su autobiografía “I put a spell on you”, uno de sus temas más conocidos, en el que versionaba al extravagante Screamin’ Jay Hawkins, y no se me ocurre mejor cierre para apreciar las inimitables cualidades artísticas de la Simone.