Las habilidades inhábiles (relato corto)

A menudo pensamos que unas habilidades que adquirimos hace mucho tiempo nos pueden ser útiles toda la vida. Desgraciadamente no es así.

Vengo hablando mucho de la importancia del contexto. El contexto es el que confirmará si esas habilidades son vigentes o deben ser actualizadas.

Si estudiaste una ingeniería de la construcción y sobreviene una  crisis como la que hubo en 2008 en muchos países, posiblemente esa crisis te arrastre. A no ser que tengas habilidades adicionales que te permitan una salida, un plan B.

Aquí traigo un relato breve (nuevamente anónimo) que escenifica bien esa necesidad de adaptarnos:

El lugar adecuado

Una madre y un bebé camello charlaban bajo un árbol.

El camello bebé preguntó: “¿Madre, por qué los camellos tienen jorobas?”

La madre camello lo consideró y dijo: “Somos animales del desierto, así que tenemos las jorobas para almacenar agua y así poder sobrevivir con muy poca reserva”.

El camello bebé pensó por un momento y dijo: “De acuerdo… ¿por qué nuestras piernas son largas y nuestros pies redondeados?”

La mamá le respondió: “Son para caminar por el desierto”.

El bebé se detuvo. Después de un rato, el camello le preguntó: “¿Por qué nuestras pestañas son tan largas? A veces se interponen en mi camino”.

La mamá respondió: “Esas largas y gruesas pestañas protegen tus ojos de la arena del desierto cuando sopla el viento.

El bebé pensó y pensó. Y respondió: “Ya veo. Así que la joroba es para almacenar agua cuando estamos en el desierto, las piernas son para caminar por el desierto y estas pestañas me protegen los ojos del desierto. Entonces ¿qué hacemos en un zoológico?”

Nuestras habilidades y competencias son útiles en el lugar y momento correcto

Así es. Tener un Ferrari en la selva amazónica es tan inútil como la joroba del camello en el zoológico, cuyo utilidad es únicamente fotográfica. Desde luego, nuestras habilidades no caducan. Nuestra pareja de camellos podría ser “liberada” por un grupo ecologista y devuelta al desierto. Quizá lo que necesiten practicar entonces es otra habilidad: la de utilizar unas habilidades “oxidadas”. Afortunadamente, el instinto es poderoso.

Adquirir nuevas habilidades, una competencia obligada del SXXI

Mi colega Eva Collado Durán habla a menudo del “estado beta permanente” como una de las competencias de los profesionales del siglo XXI. El estado beta permanente significa no dejar caer los codos a la hora de estudiar, de ponernos al día.

Un director comercial está obligado a formarse permanentemente en nuevas formas de aproximación a clientes, nuevos canales de venta, social selling… Si viene una  situación de crisis, la empresa siempre considerará a aquellos profesionales que dominen esas nuevas habilidades.

Hoy disponemos de muchísimos recursos para no quedarnos “oxidados”. Entre ellos, los libros, los MOOC de las universidades, cursos en empresa, talleres, webs educativas, postgrados, másters (muchos de ellos con la facilidad de ser online).

Si te encuentras como nuestros camellos en el zoológico, piensa qué nueva habilidad puedes desarrollar para no quedarte como un mero objeto de exposición.

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Churchill y la cuerda del elefante: Nunca te rindas #Relato

Una de las muchas citas que conforman el legado y marca personal de Winston Churchill es la de “Nunca te rindas”.

El “Nunca te rindas” más popular

Para ser precisos, las palabras del gran primer ministro británico fueron:

“Never give in, never, never, never, never, in nothing great or small, large or petty, never give in except to convictions of honor and good sense. Never yield to force; never yield to the apparently overwhelming might of the enemy.”

(Nunca te rindas, nunca, nunca, nunca, en nada, grande o pequeño, largo o corto, nunca cedas ante tus convicciones de honor y sentido común. Nunca te rindas ante la fuerza, nunca sucumbas ante el poder aparentemente abrumador del enemigo”.)

El contexto lo es todo

El contexto de las palabras es importante. Muchos pensábamos que las pronunció tras ganar el bando aliado la 2ª Guerra Mundial. No es así, las pronunciaba cada día desde las ondas de la radio para animar a los ciudadanos a resistir mientras las bombas alemanas destrozaban la ciudad de Londres. Impresionante, ¿no?

Relato corto: La cuerda del elefante

Hoy, siguiendo el hilo del relato corto No juzgues sin conocer el contexto y el relato del otro, que publiqué hace unos días, traigo otro relato, desgraciadamente anónimo, que dibuja muy bien la idea de que a menudo vivimos en una jaula de la que no es posible salir.

la cuerda del elefante / relato

Google CC Search

Eduardo vio pasar a un grupo de elefantes de circo. Algo le llamó la atención: esas enormes criaturas se enlazaban unas a otras a través de una ridícula cuerda atada a su pata delantera. Sin cadenas, sin jaulas. Era obvio que los elefantes podían romper sus lazos en cualquier momento. Y, por alguna razón, no lo hacían.

Vio al domador y le preguntó por qué estos animales simplemente se paraban ahí y no intentaban escapar.

Bueno, dijo el domador, cuando son muy jóvenes y mucho más pequeños usamos la misma cuerda del mismo tamaño para atarlos y, a esa edad, es suficiente para sostenerlos. A medida que crecen, están condicionados a creer que no pueden separarse. Creen que la cuerda aún puede sostenerlos, así que nunca intentan liberarse.

Eduardo no podía creerlo. Los elefantes podían  liberarse en cualquier momento de sus ataduras, pero como creían que no podían, estaban atrapados.

No hagas como ellos. Nunca te rindas

Al igual que los elefantes, ¿cuántas veces has pasado por la vida aferrándote a la creencia de que no puedes hacer algo, simplemente porque ya has fracasado antes?

El fracaso es parte del aprendizaje; nunca debes abandonar la lucha. Cuida tu marca personal. Como repetía Winston Churchill día tras día, nunca te rindas.

Elephant in a bridge illustration by Orla on Shutterstock.com

No juzgues sin conocer el contexto y el relato del otro

Observa al chico de la imagen. No lo conoces, pero quizás serías capaz de aventurar un estereotipo del personaje en base a tu experiencia… ¿Niño pijo que se ha escapado de casa? ¿joven aventurero en busca de experiencias?

Lo cierto es que tenemos una cierta tendencia a juzgar y fabricar historias sin antes conocer el contexto y el relato. Todo se debe a la fuerza imaginativa que causa la primer impresión. ¿podría tratarse de un asesino en serie viajando tras su próxima víctima? ¿y del próximo inquilino de la Casa Blanca dentro de 10 años?

Una historia corta de contexto y relato que te sorprenderá

Un chico de 24 años que miraba por la ventana del tren gritó….

“¡Papá, mira los árboles que van detrás!”
El padre sonrió y una pareja joven que estaba sentada cerca, miró con cierta lástima el comportamiento infantil del chico cuando éste volvió a gritar…

“¡Papá, mira cómo las nubes nos persiguen!”

La pareja no pudo resistirse y le dijo al padre…

“¿Por qué no lleva a tu hijo a un buen médico?” El padre sonrió y dijo… “Lo hice y acabamos de salir del hospital, mi hijo era ciego de nacimiento y acaba de recibir sus ojos hoy”.

Cada persona en el planeta tiene una historia. No vale la pena juzgar sin conocer el contexto y el relato de las personas. Esa verdad podría sorprenderte.

Confieso que he buscado con ahinco al autor de este relato sin éxito. Si sabes quién es, por favor, escríbeme al final del post para incluirlo.  

La importancia del contexto

En plena era de la postverdad, nos olvidamos del contexto y buscamos el titular fácil. Y eso nos convierte en tertulianos de tweets. Y sabemos que el contexto es con mucha frecuencia lo que da sentido a la historia, como en el caso de nuestro joven del tren. Prejuzgar es demasiado fácil.

La marca personal, el contexto y el relato

Si no queremos que los demás fabriquen su verdad sobre nosotros, es vital que dominemos el contexto y el relato propios. Muchas de las respuestas acerca de por qué hay que trabajar la marca personal (lo que conocemos como estrategia de personal branding) están tras la necesidad de controlar nuestro relato.

No dejemos que prejuzguen. Quizás tampoco sea necesario desvelar todos nuestros secretos, algo de discreción es apreciada. Pero cuando alguien nos busque, fuera y dentro de la red, mejor que no se haga una idea equivocada, sesgada o incompleta de quiénes somos y de qué podemos hacer por los demás.

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Un buen contenido favorece un buen networking. El caso de Julia.

Hace unos días hablaba de la importancia de un buen contenido como elemento conector. Era en el post dedicado a la fuerza de los embajadores de marca internos. Quizás pienses que quienes creamos o curamos contenidos hablamos de conexión teórica. Hoy te traigo una historia que demuestra cómo puede un buen contenido despertar ciertos engranajes y generar contactos de gran valor.

El caso de Julia, la mezzosoprano

rangos de voz en opera

Fuente: Wikipedia

Para entender qué es una mezzosoprano no hay nada como este gráfico que he descargado desde Wikipedia. Siempre nos fijamos en las sopranos, pero en la historia de la ópera ha habido grandes mezzosopranos, como Cecilia Bartoli o Teresa Berganza.

El caso es que hace poco dediqué un post a la maravilla de la imperfección humana, la que nos distingue de las máquinas, con María Callas como protagonista. En Si no fuera humana, seguramente hubiese cantado mejor comentaba un documental extraordinario sobre la gran soprano, que a pesar de su voz metálica y sus imperfecciones, pasó a la historia como una de las mejores intérpretes del género operístico.

Y la magia de las redes sociales hizo que este post fuera leído por Julia, una mezzosoprano en una red tan aparentemente alejada del arte como Linkedin.

Cómo conecta Julia

A Julia le gustó el escrito. Y ella, como le pasa a mucha gente, se mueve mejor en el mundo de las relaciones personales, el mundo real, el de los átomos.

Julia supo que Eva Collado Durán, gran amiga y colega, estaría firmando libros en la Feria del Libro de Madrid. Y resulta que Julia es muy seguidora (ahora se diría “fan”) de Eva, y también de mis queridos y admirados Laura Chica, y Paco Alcaide. Los tres grandes autores y conectores estaban firmando sus libros a pocas casetas de distancia. Julia planificó su visita a la feria, “esta es la mía”, debió pensar.

Pensado y hecho, Julia se presentó en las tres casetas, compró los tres libros, el de Eva Marca eres tú, el de Laura 365 citas conmigo, y el de Paco Aprendiendo de los Mejores II. Logró que le dedicaran los libros y regaló a cada autor un doble CD titulado “The Callas effect“, una de las mejores y más generosas selecciones musicales de María Callas que he escuchado.

La carta de Julia Arrellano, mezzosopranoComo Julia sabe que Eva y yo nos vemos con frecuencia, le dejó una bolsa de papel con el rótulo for you para mí. Aquí tienes el contenido de la bolsa, que Eva me entregó ayer en un almuerzo. Qué maravilla. Hacía tiempo que no recibía una carta de puño y letra con una caligrafía impecable. Y junto a la carta, el mismo CD. En un momento de la vida en que es difícil emocionarse, regalos como este (la carta, sobre todo) no tienen precio. Tanto a Eva como a mí se nos puso la piel de gallina con el relato.

Fantasma 2.0, observador o persona que consume redes sociales, pero que no participa de ellas

No desvelaré el contenido de la carta, pero hay un detalle que me llama la atención. Julia se considera una “fantasma 2.0”. Hace años utilicé un gráfico que hablaba de prosumers (productores y consumidores de contenidos). Y resulta que la tipología de “observadores” son mayoría. Pasan por las redes, por los blogs, leen, consumen contenidos, pero no se sienten cómodos entrando en conversación digital.

Mi respeto mayúsculo a estas personas, las observadoras. No son trolls, en absoluto. Solo son personas que se sienten más cómodas actuando con medios “de siempre”. Y una carta lo es. En un momento donde todo es digital, oler el papel de una carta, recibir un CD físico y leer un texto manuscrito, eso es sentir la humanidad en su esplendor. Gracias de corazón, Julia. Un buen contenido (los libros de mis amigos, el post sobre Callas…) favorece un buen networking. Sin duda.

¿Y quién es ella?

Aquí te dejo un vídeo con una interpretación de Vous soupirez madame de la ópera Béatrice & Bénédict de Hector Berlioz. Por cierto, una de las que canta es Julia, mi ya admirada amiga y mezzosprano Julia Arellano. Con vestido negro, para más señas.

 

 

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Los prismáticos del jabalí (cuento de Navidad)

En Barcelona, mi ciudad, no tenemos renos, ni nieves, ni auroras boreales. Hay algunos abetos, eso sí, y algún que otro jabalí que se deja ver si no hay mucha luz. Nuestra Navidad no coincide del todo con la de los cuentos de elfos ni con la iconografía que hemos importado de los EE.UU.

También tenemos algunas leyendas que convierten estos días en especiales. No, no se trata de fantasmas ni de personajes como Ebenezer Scrooge (Cuentos de Navidad, 1843, Charles Dickens), de esos con corazón duro que se ablanda al acercarse la noche mágica.

Pero hay algo de eso. Nuestra leyenda se ha ido forjando con el paso de los años. Cuando llega la Navidad, nos gusta especialmente ayudar a los demás, nos aparece nuestro YO solidario. El voluntariado ya es un modus vivendi de los catalanes cuando la ocasión lo requiere. Hasta somos capaces de dejar alimentos para los pobres jabalís que habitan en las montañas que nos cierran el paso por el oeste, la serra de Collcerola.

En diciembre hay dos momentos cruciales: el gran recapte y la Marató. El gran recapte d’aliments de la última edición logro recoger más de 4 millones de kilos, cantidad que cubre un tercio de las necesidades anuales de los más necesitados. Por su lado, la Marató de TV3 logró recaptar en un día más de 7.200.000€ para investigar las enfermedades infecciosas. La causa cambia cada año, pero la voluntad de ayudar se mantiene. Las cifras pueden parecer banales, pero hay pocos lugares en Europa que reúnan cantidades así y miles de voluntarios para conseguirlas.

La marca Barcelona no es solo el Barça, o el Español, o la Sagrada Familia. Barcelona es su gente, con ese ADN que nos aleja de la violencia y nos acerca a trabajar en equipo, formando castells.

Desvío un instante el relato. Los que me conocéis sabéis que soy madrugador y que me apasiona caminar, correr, pasear. A diferencia del resto de los mortales, necesito hacerlo solo. Es mi momento, y no lo quiero compartir. Sean las 6 o las 7 de la mañana, sea verano o invierno, cada día tengo un diálogo interior conmigo mismo que me ayuda a saber dónde estoy y cómo voy a preparar el día. Y me gusta hacerlo en mi pequeño paraíso: la Carretera de las Aguas, cuyo origen se debe a una antigua conducción de la distribución de agua, motivo de su trazado horizontal y de su nombre. Su distancia es de unos 10 kilómetros, y existe un proyecto para alargarla hacia el norte añadiendo otros 10. Una de las cosas que veo a menudo en ese camino de vistas privilegiadas son jabalíes.

Los jabalíes no están en estas montañas solo porque encuentren cobijo y alimento. También son testigos de lo que acontece en la ciudad. Ahí, perpetrados tras los miles de árboles que limpian Barcelona, disfrutan a través de sus prismáticos particulares de una de las panorámicas más excepcionales. Cada jabalí nos podría explicar historias increíbles sobre las mujeres y hombres que desfilan por el camino mágico. Cada jabalí puede disfrutar como nadie de estos amaneceres únicos, con la ciudad a sus pies, el mar de fondo, y un cielo rojizo digno de las postales que se venden en las Ramblas.

Ay, si los jabalíes hablaran…

 

Feliz navidad, y si vienes por Barcelona no olvides ponerte los prismáticos del jabalí. Te llevarás el mejor recuerdo. Aquí te dejo mi pequeña colección de fotos a vista de jabalí desde la Carretera de les Aigües.

 

 

Amaneceres #morningwalk #igersbarcelona #sunrise? #barcelona #collcerolamola

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Españoles… la seducción ha muerto

La seducción está en horas bajas. ¿Qué está pasando?

Vemos un trailer de una película que nos seduce para ir a verla. Luego se verá si responde a las expectativas o defrauda.

En un mercado de barrio, un charcutero nos deja probar un poco de queso y nos seduce para comprar una pieza.

Vemos a un deportista famoso llevando unas zapatillas, y nos seduce la idea de tenerlas.

Me gusta escuchar “Lucía” de Serrat o “Amor particular” de Lluís Llach, dos obras de arte. Las dos me seducen tanto como para reproducirlas sin tregua. ¿soy raro?

¿Por qué entonces la seducción está muerta en la política española?

Nadie te puede obligar a sentir

La situación que está viviendo España con respecto a Cataluña, es de pura falta de seducción. Te pueden obligar a pagar impuestos, a circular por la derecha, a ser puntual en el trabajo, pero nadie puede obligarte a sentir. Seas español, argentino o chino. El sentimiento viene de la seducción (me gusta lo que me propones) y la convicción (me conviene), pero jamás de la obligación.

No consumo jamón ibérico porque sea andaluz o extremeño, lo consumo porque me gusta. Lo mismo me sucede con el queso cabrales, las anchoas del cantábrico o un buen Ribera de Duero. Y no pienso renunciar a eso pase lo que pase ¿soy raro?

Legalidad vs Legitimidad

Estamos asistiendo a un combate de boxeo en que los contrincantes son la legalidad contra la legitimidad. En un combate a tres asaltos, siempre ganará la legalidad, pero si es a 20 asaltos la legitimidad lleva las de ganar.

Por aclarar conceptos, mientras la legalidad genera obligación, la legitimidad genera responsabilidad (política o ética) y reconocimiento.

Lo triste de todo esto es que los que defienden la legalidad (Gobierno de España) y los que defienden la legitimidad (Gobierno de Cataluña) deban subir a un ring. ¿Por qué no en una mesa, sin golpes, con argumentos que seduzcan a la otra parte?

A un pueblo, o a una buena parte del mismo, no se le puede obligar a sentir algo que va contra sus valores. Y aunque algunos no lo entiendan, los valores de muchos catalanes son diferentes, ni mejores ni peores, solo distintos.

Cuestión de relato

Soy publicitario, y cuando hablo de seducción, hablo de emociones, de persuasión. El relato catalán ha conseguido seducir a la mitad de los catalanes para iniciar una relación distinta con España. Y nada menos que un 80% de los catalanes está dispuesto a votar para decidir entre continuidad o cambio. Por supuesto, ambas opciones son lícitas.

El Gobierno Español podía haber optado por seducción o desencanto. No ahora, hace unos años. Esgrimiendo el argumento único de la legalidad, el Gobierno se ha olvidado de seducir ¿Dónde está aquel Adolfo Suárez y aquel primer Felipe González de chaqueta de cuero que sedujeron con tanta fuerza para aceptar mayoritariamente “el cambio”?

¿Utopías?

Lo fácil siempre es echar la culpa al que no cumple la ley. Curiosamente, los grandes progresos de la humanidad han llegado gracias al diálogo, y también a poner por delante la legitimidad frente a la legalidad. Así ha sucedido en todas las revoluciones. Así se abolió la esclavitud, así se consiguió el voto femenino, romper el muro de Berlín…

Lo sé. En muchos casos esos cambios han comportado sangre, violencia. Pero en pleno siglo XXI hay otros caminos explorables. Y están a nuestro alcance.

Seducción o fuerza

Es posible que para el caso catalán sea demasiado tarde para seducir, y la única opción contemplable para el Gobierno Español sea la fuerza. Ese sería el fracaso de la legitimidad. La Moncloa puede conseguir una Cataluña aplacada y resignada a seguir como una Comunidad Autonómica ¿pero cuánto tiempo puede sostenerse un Estado-Nación, una idea tan caduca y obsoleta como la misma monarquía?

El Presidente del Gobierno Español puede ganar la actual batalla contra la independencia. Lo que está claro es que si no activa mecanismos de seducción, la mitad de los catalanes seguirán sin sentirse españoles.

Entender que la solución a esto pasa por tener vencedores y vencidos es retroceder 300 años y volver al Felipe V que abolió la instituciones catalanas y prohibió la lengua catalana. La historia demuestra que de nada sirvió. Esta lengua está más viva que nunca, y con ella, una cultura e idiosincrasia particulares.

Necesitamos pensadores con la mente despejada y sin creencias limitantes que piensen en cómo seducir. Y no valen políticos ni periodistas (ya que estos últimos dependen de las inversiones en publicidad de los políticos). Si no arranca esta iniciativa el divorcio está más que consumado. No es el fin del mundo, es un cambio de relación, es el fin de la seducción.

¿Alguna idea? (lo sé, soy raro).

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¿Cuál es el detonante de tu carrera profesional?

¿Por qué estudiaste lo que estudiaste? ¿por qué empezaste en esa empresa tu primer trabajo? Cuando pregunto sobre el detonante de carrera las personas se suelen quedar en blanco.

La respuesta habitual, cuando emerge, es “no lo sé”. “Estudié eso porque es lo que se me daba mejor”. O “fue la primera empresa que me aceptó como candidato”. Yo no me lo creo. Siempre hay un detonante, aunque esté depositado en nuestro subconsciente.

Si no te gusta la palabra detonante, algo bélica, puedes cambiarla por “catalizador” o “impulsor”. Pero en cualquier caso siempre existe algo que nos empuja a hacer lo que hacemos.

Cuando armas tu relato, el detonante es un elemento clave. Yo suelo distinguir el impulso idealista del impulso canalizador.

El impulso idealista

El idealista, como su nombre indica, se basa a menudo en un sueño de infancia: seré médico para salvar vidas, seré policía para acabar con “los malos”, seré comerciante como mi padre, seré presidente de mi país para que nadie pase hambre y todos vivamos mejor. Sí suena utópico, pero ¿acaso un niño quiere ser político pudiendo ser presidente? ¿o enfermero pudiendo ser cirujano? Los niños piensan en grande. Es una pena que se pierda esa primera ambición en cuanto maduramos.

El impulso canalizador es el que te lleva a esa primera decisión firme sobre el tipo de estudios a cursar o el que te lleva a tu primera nómina en una organización.

Por poner un ejemplo, mi impulso idealista estaba compuesto de la pasión temprana por la fotografía, la música y las formas de comunicación no verbal, pero especialmente por la admiración que me produjo ver al físico británico Stephen Hawking comunicarse mediante un sistema primario de ordenador. Hawking podía renunciar a hablar, a mover sus piernas, pero no a comunicarse.

Años más tarde de mis pensamientos utópicos, en 1993, BT (British Telecom) lanzó un anuncio corporativo con música de Pink Floyd y un insight de Hawking que debería estar escrito en la frente de nuestros gobernantes:

For millions of years, mankind lived just like the animals. Then something happened which unleashed the power of our imagination. We learned to talk and we learned to listen. Speech has allowed the communication of ideas, enabling human beings to work together to build the impossible. Mankind’s greatest achievements have come about by talking, and its greatest failures by not talking. It doesn’t have to be like this. Our greatest hopes could become reality in the future. With the technology at our disposal, the possibilities are unbounded. All we need to do is make sure we keep talking.

Durante millones de años, la humanidad vivió como los animales. Entonces sucedió algo que desató el poder de nuestra imaginación. Aprendimos a hablar y aprendimos a escuchar. El habla ha permitido la comunicación de ideas, facilitando a los seres humanos trabajar juntos para construir lo imposible. Los mayores logros de la humanidad se han producido al hablar; sus mayores fracasos al no hacerlo. No debería ser así. Nuestras mayores esperanzas podrían convertirse en realidad en el futuro. Con la tecnología a nuestra disposición, las posibilidades son ilimitadas. Todo lo que tenemos que hacer es asegurarnos de mantener el diálogo.

El impulso canalizador

detonante marca personal

Paco y Elena

El impulso canalizador es el plan de acción. Una vez has decidido cuál de tus fantasías de infancia podría ver la luz, necesitas activar los resortes necesarios para que se haga realidad.

En mi caso, fue la pareja que ves en esta fotografía. Tíos míos, debía correr el año 1977 (yo con 15 años) cuando se tomó esta fotografía. Solían moverse en una moto que hoy llamaríamos vintage, una NSU de la que creo que hay pocos ejemplares en el mundo. Formaban una pareja atípica por la época: su forma desenfadada de vestir, el peinado. No sé si era la pareja perfecta, pero era un buen modelo en el que inspirarse. Pronto supe que eran publicitarios. Elena tuvo un paso fugaz por la publicidad, pero Paco Miret fue y sigue siendo uno de los grandes creativos publicitarios.

Paco trabajaba en Tiempo BBDO, una de las grandes agencias españolas y una de las top 10 mundiales. Necesitaban un ayudante para el estudio de arte. Y ese fui yo. Conocía las técnicas fotográficas (en mi casa siempre tuve equipo de revelado) y me apasionaba lo relacionado con el diseño.

Mi primera nómina es de enero 1979, en Tiempo BBDO. 5.000 pesetas al mes (unos 30€). Tenía 16 años. Categoría profesional: botones. Hoy, con 55, sigo siendo publicitario, aunque he cambiado la forma de reforzar las marcas. Ahora estoy convencido que debe hacerse a través de las personas. Y por eso me dedico al personal branding.

Ya ves como una fantasía de infancia o juventud puede determinar tu carrera y forjar tus primeras pasiones.

Me gusta recordar la frase del psicólogo Carl Jung:

Yo no soy lo que me sucedió, yo soy lo que elegí ser

Te lo vuelvo a preguntar ¿cuál es tu detonante?

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Unas claves y una historia para tu próxima reinvención profesional

En el transcurso de tu vida, habrá momentos buenos y momentos malos, momentos en los que te parecerá que eres invencible y momentos en los que te sentirás derrotado e inútil. Los momentos en los que te crees invencible no duran mucho, así que deberías disfrutarlos y saborearlos porque enseguida encontrarás algo que te recordará que estás subido en una montaña rusa, y que pronto volverás a bajar. Sin embargo, superar los momentos en los que te sientes derrotado e inútil es mucho más difícil.

El Síndrome de la Reinvención Abrupta

Un clásico de estos momentos duros es el del despido de un trabajo, y no es menos duro si hablamos de un despido directo o de un despido interior. De un día para otro, pasas de ser valioso en una organización a sentirte desplazado y a dudar de ti mismo, de tus conocimientos y de volver a encontrar una ocupación en la que te sientas realizado. He conocido a muchas personas en esa situación y, la gran mayoría, corren el riesgo de caer en lo que llamo el Síndrome de la Reinvención Abrupta.

Este peligroso síndrome arrastra a las personas que lo sufren a reinventarse, algo muy común en esta situación, pero cortando repentinamente con su entorno profesional anterior y enfocándose en un área generalmente muy alejada de la que ha conocido y dominado hasta entonces. Por ejemplo, hace unos años conocí a varios excelentes vendedores intentando transformarse en diseñadores de páginas web o en community managers. Como era previsible, les fue imposible empezar desde cero en sectores tan competidos y volvieron a su ocupación de vendedores “a la vieja usanza”, sin haber sacado partido de aquella experiencia y con la frustración de volver a un entorno del que había intentado escapar.

La reinvención profesional no es fácil de gestionar, y las más exitosas suelen venir de la hibridación de nuevos conocimientos y experiencias anteriores. A mi alrededor tengo muchos ejemplos de reinvenciones profesionales exitosas, pero he elegido dos de estos casos por ser los que he vivido más de cerca y porque son bien conocidos.

Casos reales de reinvención exitosa

Eva Collado y Guillem Recolons pueden decir que se han reinventado profesionalmente de manera exitosa. Eva es una de las expertas en gestión del capital humano más solicitadas por empresas de España y Latinoamérica y Guillem es uno de los pioneros y referentes en personal branding a nivel nacional. Pero como sucede en la mayoría de casos que eligen el camino de la reinvención profesional, han trabajado muy duro y durante mucho tiempo para conseguir estos éxitos y han tenido que superar muchos obstáculos en el camino.

Eva era responsable de desarrollo de recursos humanos en una multinacional de e-commerce y Guillem era publicitario en una importante agencia de publicidad cuando se vieron en la encrucijada que supone tomar la decisión de reinventarse profesionalmente. Para los dos, el camino fácil hubiera sido seguir año tras año haciendo lo mismo en otras empresas iguales a las que dejaban pero, incluso con buenas ofertas sobre la mesa, decidieron tomar el camino difícil.

Sin embargo, sabían que tenían que comenzar por adquirir nuevos conocimientos y potenciar ciertas habilidades así que, una vez definidos sus propios entornos de aprendizaje, decidieron perfeccionar sus habilidades digitales, comerciales, de autogestión y de networking. Como aseguran Eva y Guillem y como demuestran sus trayectorias profesionales, la suma de experiencia, nuevas competencias y conocimiento de nuevas tendencias del sector en el que te quieras enfocar son la llave de tu futuro y la clave de la reinvención profesional.

Unas claves para tu camino

Como te puedes imaginar, este es un proceso largo y que conlleva un grandísimo esfuerzo, así que será muy importante que no te precipites y que elijas bien la dirección de la reinvención y los conocimientos que habrás de sumar para llevarla a cabo. Además, tienes que tener paciencia porque los resultados no llegan el primer día y una mala elección puede encasillarte después en un área en la que en realidad no vas a encajar.

Seguramente esto no es lo que quiere escuchar una persona que está pensando en reinventarse profesionalmente. Es difícil pedir paciencia y fe en uno mismo a una persona que se siente derrotada e inútil, que se ve como una piedra abandonada en un camino.

Una historia para no olvidar

Por eso quiero contarte una historia. Una historia real que comienza así, con una piedra abandonada en un camino, una piedra más en un montón de piedras desechadas de una mina de diamantes en Sudáfrica, una piedra más hasta que Julie, una niña de 9 años, reparó en ella mientras jugaba por la zona.

Julie no tenía mucho más para jugar que aquel montón de piedras. De hecho, no tenía mucho más en la vida. Sus padres habían muerto, sus hermanos trabajaban como esclavos en la mina de diamantes y de ella solo cuidaba su tío discapacitado.

Como sospechó su tío en cuanto Julie le entregó aquella piedra que le había llamado la atención, lo que había dentro de la roca iba a cambiar sus vidas y también la historia de la joyería ya que, hasta entonces, nunca se había encontrado un diamante tan grande. Con un peso de 890 quilates, desde entonces se le conoce como el diamante Incomparable.

Tras varias compras y recompras, el diamante Incomparable en bruto acabó en Nueva York. Si la historia de su hallazgo había sido curiosa, no lo fue menos la del proceso de corte, tallado y pulido. Esta delicada tarea le fue encargada a Samuel Black, un reconocido experto en el facetado de diamantes.

Durante los cuatro años en los que estudió la piedra, Black tuvo que tomar varias decisiones. La más importante fue la de renunciar a cortar el diamante más grande del mundo, que habría de superar los 530 quilates del Cullinan I, para evitar el alto riesgo que presentaba la operación en una piedra de forma tan irregular. Finalmente optó por cortar una piedra de 407 quilates y otras 14 piedras más pequeñas.

diamante incomparable

Los 890 quilates del Incomparable en bruto, y una vez tallado con 407 quilates. Fuente: famousdiamonds.tripod.com

Así y todo, el Incomparable es el cuarto diamante más grande de la historia y el más grande de los diamantes café. A finales de los 80 salió a subasta por unos 20 millones de dólares, aunque no encontró comprador y actualmente su valor estaría por encima de los 55 millones de euros.

Me gustaría que no olvidaras esta historia si estás pensando en una reinvención profesional y que pensaras en ella la próxima vez que te sientas derrotado e inútil. Aunque en ese momento será difícil que creas en ti mismo, recuerda que hasta el diamante más grande necesita de alguien que sea capaz de ver su potencial para ayudarle a brillar y de tiempo para ir puliendo las aristas, así que confía en ti y no te precipites a la hora de elegir qué quieres ser en el futuro.

La marca personal del autónomo (relato frugal)

Esta semana han pasado dos cosas que aúnan un elemento común: el maravilloso mundo del autónomo.

La nueva ley de autónomos

Los autónomos llevamos tiempo reivindicando un status más humano por parte de la Hacienda española, que nos trata más o menos como a apestados.

  1. Una de las reivindicaciones principales gira en torno a la reducción de la cuota mínima mensual de autónomos (267,03€), que la pagas igual factures 0€ o 5.000€.
  2. Otra es que la cuota fuera proporcional a los ingresos, que como todo el mundo sabe, son variables.

Otra vez será, no ha habido suerte 

Pues ni la 1 ni la 2. La cuota subirá ligeramente y no será proporcional a los ingresos. Bravo! 

Sí, de acuerdo, hay algunos supuestos de mejora. Los podéis leer en este artículo, pero una cosa me queda clara: todos los que han debatido, redactado y votado esta ley son políticos en nómina; ni un solo autónomo. Eso puede explicar la falta de sensibilidad ante las reivindicaciones de este colectivo al cual pertenezco y es posible que tú que lees esto también.

El autónomo no enferma, no tiene accidentes, tiene un metapoder

Siempre que se comparan las estadísticas, se llega a la conclusión de que a pesar de lo mal tratado que está este colectivo por la administración (o precisamente por eso), el autónomo nunca cae enfermo. Y cuando lo hace, es para morir.

Sí, en efecto, si un autónomo no trabaja, no cobra. Pero sí paga. Ahí hay una diferencia importante. Por eso el autónomo se ha forjado para trabajar en condiciones infrahumanas de fiebre alta, fuertes migrañas o enfermedades que para otro colectivo significaría una baja laboral prolongada. Esto les (nos) confiere un estatus especial, de supercrack, un metapoder que no se apaga ni con kriptonita.

Un relato frugal (y real) para confirmar la teoría anterior

El detonante

Jueves tarde. Hace dos días. La Doctora Francisca Morales, coordinadora y tutora académica del Máster en Dirección de Comunicación Empresarial e Institucional de la UAB (Universitat Autònoma de Barcelona), me había convocado por tercera vez en los últimos cinco años para dar la clase de clausura del año académico. ¿Sobre qué? Has acertado: Personal Branding.    

El viaje del antihéroe

Hago el trayecto en moto, como he hecho siempre (tengo cierta alergia al automóvil), y cuando estoy entrando en el campus universitario de la UAB en Bellaterra, pasa algo.

El enemigo invisible

desperfectos de la moto

Reguero de aceite en la parte central de la calzada / detalle de caballete incrustado en motor

El sol de frente me impide ver con claridad un reguero de aceite que se prolonga durante más de cincuenta metros. Sin siquiera tocar el freno (iba a apenas 20Km/h), la rueda delantera se desliza y hace que la moto y su ocupante (yo) caigamos del lado izquierdo. El aceite era el enemigo invisible.

No fue una caída espectacular, de esas de las películas. Pero yo no iba preparado. Sin guantes, en manga corta, acabé con mi lado izquierdo lleno de rascadas, hematomas, el pantalón roto, el zapato roto.

La reacción ilógica

¿Qué hubiera hecho una persona en su sano juicio? Llamar a una ambulancia, las marcas de asfalto estaban presentes en las heridas, con peligro de infección. Había un ligero golpe en el casco. Un conductor que vio la caída me ayudó a levantar la moto (pesa más de 200K), yo me había levantado por mi propio pie.

¿Qué hice yo? Mirar el reloj, faltaban 15 minutos para empezar mi conferencia y aun quedaba poco más de un Km hasta llegar a la sala de grados de la Escuela de Postgrado. La moto no arrancaba. Esperé dos minutos. Arrancó. Ví que el caballete se había clavado en el cárter debido al impacto y de un lado casi rozaba con el suelo. Había que ir con cuidado. Llegué al recinto.

Primeros auxilios       

Le pregunté al portero si había botiquín. Por supuesto. Me lavé las heridas con agua y jabón. Dejé secar. Luego bien fuerte con agua oxigenada. Dejé secar. Y luego añadí antiséptico yodado. Faltaba un minuto para empezar la clase.

Subo un piso, veo a la Doctora, mi buena amiga Francisca. Me cree loco por querer dar la clase. Pero cuando veo a tantas personas sentadas y esperando la charla, me vengo arriba. No hay renuncia. Escuece, pero mi mente ahora no está en las heridas, está con un equipo de cracks preparados para ser DirCom (director de comunicación) por cuenta ajena o propia (les han explicado la verdad sobre lo que hay ahí fuera).

Francisca Moralesa

La Dra. Francisca Morales introduciendo la clase en el Máster DCEI / estado tras el accidente

No hay dolor

No hay dolor. Hay motivación, hay diversión, hay ganas de que te pregunten y de que sepas contestar. Fue bien. Al menos esa fue mi impresión. Un par de horas que me pasaron como 10 minutos. Es como una droga, el efecto es breve pero intenso.

la marca personal del autonomo

Momento de la clase

Acaba, aplausos, más preguntas, esta vez individuales. Han montado un piscolabis con cuatro cosas de picar y una especie de Lambrusco. Todo entra bien. Momento de euforia para ellos (se van de vacaciones) y para mí.

Segundos auxilios

Francisca me acompaña a un pequeño dispensario de la Universidad. Una mujer genial. Me limpian (bien) las heridas y me ponen gasas.

Al día siguiente voy al hospital. Radiografías, más limpieza. Nada roto. Contusión costal izquierda y dermoerosiones varias en brazo, codo, antebrazo, mano y rodilla. Tratamiento: reposo (busco en un diccionario qué significa), curas tópicas durante unos días, antiinflamatorios y beber mucha agua para no estornudar (el costillar está tocado).

La vida sigue igual

¡Estoy bien, caramba! ¿No te he dicho que soy un autónomo?

 

Vector by Shutterstock.com

PD: La noticia de la charla ha quedado recogida en este artículo de la UAB: Fin de curso para los DirCom de la UAB

#Storytelling Cómo tejer el relato perfecto

¿Puede alguien decir que una historia, por bien contada que esté, es inmejorable? ¿quizás un relato perfecto?

Llevo algunos años siguiendo a los grandes del storytelling, leyendo sus libros, yendo a charlas (las que he podido), leyendo artículos, asistiendo a talleres, empapándome de los mejores TED. Incluso he impartido mis propios talleres sobre la materia y alguna que otra ponencia. En el fondo, el relato es uno de los formatos de mensaje más importantes en la gestión de nuestra marca personal dada su capacidad de conectar.

¿Existe el relato perfecto?

Como a ti, desde pequeño, las historias me cautivaban. Primero los cuentos, y los contadores de cuentos. Años más tarde, me dediqué a la publicidad para ayudar a contar historias (eso sí, con patrocinador). Podría hablar de una docena de anuncios, de libros, de canciones, de películas y de obras de arte que estarían cerca del relato perfecto. De mi relato perfecto, claro.

Hay innumerables ejemplos de excelente relato personal en el discurso de Martin Luther King “I have a dream”, en el discurso final de Chaplin en “El gran dictador”, en discursos de graduación como el de Steve Jobs en Stanford, el de J.K. Rowling en Harvard o el de Emmanuel Faber en HEC.

Pero fue leyendo el libro “The social employee” donde encontré un relato que juraría que contiene todos los ingredientes que componen ese relato, ese storytelling perfecto.

El caso Chipotle, content marketing en estado puro

Hacia el final del libro hay un capítulo dedicado a cómo el marketing de contenidos puede empoderar a los empleados en una organización. Trata de un caso de éxito, el de la marca de restauración y catering mexicana Chipotle Mexican Grill.

La campaña que crearon en 2011 de nombre Back of start (volver al inicio) relata magistralmente a través de un vídeo animado la historia de la marca a través de sus valores.  Se trata de una marca que aboga por la agricultura y ganadería sostenible. Aunque no todo el mundo comulga con este mensaje, el vídeo va directo al córtex emocional, con un mensaje claro, rotundo.

La idea original de Chipotle fue simplemente dejarlo en un post de YouTube. Pero se hizo viral, lo que demuestra que la capacidad de un vídeo de extenderse como una plaga solo obedece a la excelencia, no al deseo. Empezó a ganar premios y a crear debates de gran calidad y también controversia. Obviamente, la competencia atacó duramente la sostenibilidad en los valores de la marca. Se convirtió en el anuncio TV más visto en EE.UU, aunque no había sido concebido como tal.

Una de las ideas clave, de acuerdo con The social employee, es la del “consumo contributivo”. Se basa en que a muchos consumidores les gusta pensar que están “haciendo el bien” con sus decisiones de compra. Sabemos que, efectivamente, como consumidores nos gusta la idea del compromiso por algo. Y no requiere necesariamente ser una causa como el cáncer de mama o la pobreza. En alimentación, puede ser algo tan simple como la integridad. Si has visto el vídeo de Emmanuel Faber (CEO de Danone) que he mencionado antes, la apuesta por una causa como la justicia social puede estar detrás de una gran marca.

Back to start

No te quiero mantener en vilo por más tiempo. Si aún no conoces la campaña, aquí tienes el vídeo:

Los componentes del relato perfecto

Este ejemplo de Chipotle va como anillo al dedo para estructurar lo que podría ser el esquema de componentes del relato perfecto. Y si me lo permites, te lo cuento con una imagen:

Infografía: componentes del relato perfecto, por Guillem Recolons

Background infographics by Shutterstock 

Humano

El componente humano del relato es esencial para llevar el mensaje al cerebro y al corazón. Recuerdo la película de animación Robots, en la que a pesar de ser máquinas, los robots tenían comportamiento y emociones humanas, lo que los hacía cercanos y generaba empatía. Hemos de asegurarnos que el contenido conecta y muestra los valores de nuestra marca, sea comercial o personal. Necesitamos encontrar el núcleo emocional de la historia y su relación con visión, misión y valores.

En storytelling corporativo, Scott Davis lo define así en el libro referenciado:

Si la historia no llega a tus empleados, si no son capaces de convertirla en elevator pitch, si no saben que rol deben desarrollar para vitalizar la marca, no sentirán la marca como propia. En este caso, la empresa desperdicia una gran oportunidad de branding

Diferente

No hay dos gotas de agua iguales. Nos gusta pensar eso para entender que somos esencialmente distintos a los demás. Pero la diferenciación no debería ser un fin en sí mismo, sino un potente medio para dar valor a un discurso. Stay hungry, stay foolish (mantén tu hambre, mantén tu locura) no son palabras de Steve Jobs, pero él dio un sentido magistral a esta invitación a ver la vida de otra manera en su discurso a una promoción de graduados de la Universidad de Stanford.

Humanización y diferenciación van de la mano. Crean orgullo de pertenencia. No sé que sienten los empleados de Apple, pero yo estaría más que orgulloso de trabajar para una marca que aboga por pensar diferente.

Simple

Es lo más difícil. Nuestro objetivo es lograr transmitir una idea. Una. Entre las cosas que odiaba de trabajar en publicidad, una de las peores es que muchos clientes nos daban en el briefing un listado con cinco objetivos… ¿cinco? ¿en 20 segundos? Imposible. El buen relato es el que consigue transmitir una idea central y que se puede resumir en pocas palabras:

En el siglo 33, se sucede un período de guerras civiles en la galaxia. Una princesa rebelde, con su familia, sus custodios y el tesoro del clan, está siendo perseguida. Si puede cruzar el territorio controlado por el Imperio y llegar a un planeta amistoso, estará a salvo. El Soberano lo sabe y publica una recompensa por la captura de la princesa

¿Te suena? Elementos como la propuesta de valor y formatos como el mencionado elevator pitch ayudan a quedarse con la esencia a la hora de resumir y convencer cuando hay poco tiempo.

Relacionado: Trabajando la propuesta de valor

Una disciplina que ayuda a la hora de simplificar conceptos es el mapa mental como árbol de contenidos. Nos obliga a estructurar las partes esenciales de un discurso antes de desarrollarlas. De hecho, cada una de las partes admite un contenido propio.

Viralizable

El sueño del creador de historias. Con “viralizable” no he encontrado una mejor palabra para expresar que la historia tenga elementos lo suficientemente atractivos, sorprendentes y ricos como para expanderse al estilo de un virus o una epidemia. Como comentaba antes, no basta con el simple deseo de que un relato sea viralizable, sería demasiado fácil. El caso de Chipotle no lo pretendía, pero la suma de elementos (humanidad, diferencia, simplicidad y capacidad de transformar) lo consiguió.

Por tanto, abandona la idea de dar un briefing a un profesional o una agencia con un “quiero que sea haga viral”. Eso implicaría que lo viral se fabrica en serie, y no es así. Depende del nivel de transgresión de una historia. Susan Boyle, una completa desconocida, con un aspecto desaliñado que llevaba impreso la palabra “fracaso”, levantó a un escenario con su manera de cantar en el programa Britain’s got talent. En este caso, la clave del éxito de la historia (más de 150 millones de visionados en YouTube) fue el elemento sorpresa: Boyle rompió las creencias limitantes, las barreras, el status quo.

Transformador

Esta es mi favorita. Transformador. Que mueve al cambio, que moviliza, que amplia la visión de algo. En el vídeo de Chipotle, la transformación tiene lugar dentro de la propia historia, y la audiencia la asume como propia: es el viaje de un agricultor y ganadero hacia la producción masiva y luego la vuelta a lo auténtico, a la naturaleza. Quien vea ese anuncio puede cambiar su idea sobre la conveniencia de las grandes cadenas de comida rápida y abonarse al servicio de Chipotle. Y no solo por la sostenibilidad del planeta, por la de cada uno de sus habitantes, personas y animales.

Ciertamente, los relatos de Martin Luther King, Kennedy, Jimmy Carter, Obama, Gandhi, J. K. Rowling, Emmanuel Faber o Steve Jobs nos han movido a cambiar alguna cosa. Han tenido efecto transformador.

 

Espero que este texto te ayude a interiorizar las claves de un relato perfecto, o al menos lo más redondo posible. Doy las gracias a los que me han ayudado a entender mejor la importancia del relato, especialmente a Antonio Núñez, George Lakoff, Daniel IglesiasVíctor Gay Zaragoza, Christian Salmon… y a Chipotle, claro.