personal anti-branding

Se impone el Personal Anti-Branding

Tenía mis duda con el título… Personal Anti-Branding o Anti-Personal Branding? Me voy a intentar explicar, pero creo que ya estás imaginando de dónde sale todo esto.

Curioso: en política, ganan los candidatos peor valorados

En efecto, la victoria de Donald Trump y la que se produjo en las últimas elecciones españolas de Mariano Rajoy ponen de manifiesto algo inaudito: no votamos al candidato que creemos mejor capacitado para el puesto. En ambos caso, el ganador de las elecciones ha sido el candidato peor valorado.

Misoginia, xenofobia, corrupción, nacionalismo exacerbado… ¿nuevos valores?

No estoy aquí para analizar políticamente los resultados electorales, para eso hay politólogos excepcionales. Pero parece que últimamente se imponen los contravalores a los valores. Ayer di una charla en Lleida (a la que me llegue el vídeo prometo compartirlo) en que hablaba de eso, de la importancia de los valores, a los que yo llamo superpoderes.

Pero quizás me esté equivocando. El triunfo de los populismos, sean de uno u otro signo, nos indica que las posiciones moderadas de diálogo no son bien valoradas por los votantes. Y recalco votantes, que no personas, ya que la abstención es un signo de democracias maduras pero también de descrédito de la política.

El mundo se polariza hacia los extremos

No se puede generalizar aún, pero parece que solo funciona el blanco el negro: el gris y las gamas de colores no atraen a un perfil cada vez mayor de votantes. No me sirve eso que dicen que los votantes de derechas son iletrados, varones y de interior y los de izquierdas son universitarios y de costa: eso es simplificar demasiado y estereotipar, al fin y al cabo, todos tienen el mismo derecho a votar.

Errores demoscópicos exigen mirar hacia otras fuentes de información

Espero que ningún sociólogo se lo tome a mal, pero la demoscopia, tal y como la conocíamos, ha muerto. La razón es que no consigue hacer emerger el voto oculto, y la gente manifiesta que votará lo que el entrevistador o medio de comunicación parece que quiere oir.

La clave está en las súper redes sociales

Posiblemente Zuckerberg y sus amigos ya sabían que ganaría Trump con muchas semanas de antelación. Puro análisis big-data. Posiblemente también se sabía desde Twitter y desde otras redes sociales, mucho más fiables como proyección de tendencias.

Si gana el malo, el personal branding político debe reorientarse

Si tomamos lo de Trump o de Rajoy como una lección, parece que los candidatos deben ganarse a pulso el desprecio de los medios de comunicación del “establishment” para ganar. Hace unas semanas os decía que el personal branding político no funciona en un sistema de partitocracia. Pero en un sistema más orientado al candidato, como el norteamericano, funciona y bien.

Trump ha ganado rodeado de polémicas sobre impuestos, falta de respeto a mujeres, xenofobia, levantar muros. Vaya, la representación del anticristo y la antidemocracia. Pero Trump no es idiota, y no se ha metido con los que sabía que le llevarían a la casa blanca: los blancos, la religión y las principales instituciones. Y no ha pasado nada, porque cuando hay pobreza, miseria, falta de esperanza, el discurso nacionalista y del miedo calan más que el continuismo, sobre todo cuando detrás del escenario se vigila en no ofender a determinados lobbies.

Bienvenido Personal Anti-Branding

Bajo este contexto, desde las candidaturas políticas habrá que ir pensando en cómo generar polémicas que asusten a tertulianos y medios de comunicación pero que calen en los discursos populistas. Habrá que pensar en cómo caer mal a los principales periodistas e influencers de un país. Habrá que trabajar en contra-valores. Se impone el personal anti-branding.

De lo que se trata es de ganar ¿no? Una vez conseguida la victoria ya se puede volver a ser una persona normal, tender puentes, sonreir, hablar bien de tu adversario… Igual que ha hecho Trump.

Image: Wikimedia Commons CC By Mayer, Merkel, & Ottmann: lithographers James Albert Wales: artist – Library of Congress[1], Public Domain

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Guillem Recolons
Convencido de que todo deja marca, ayudo a empresas a conectar mejor con sus stakeholders a través de programas de personal branding (gestión de marca personal) y employee advocacy (programas de embajadores internos de marca).

Colaboro con Ponte en Valor, Soymimarca, MoreThanLaw, Noema Consulting, Brandergizers y Quifer Consultores.

Como docente, participo en el Posgrado en Social Media de UPF, ISDI, el EMBA de IESE, entre otras. Publicitario colegiado, Master en Marketing. Estudiante del grado de Humanidades.

Mi ADN publicitario viene de 20 años en agencias: Tiempo/BBDO, J.W.T., Bassat Ogilvy, Saatchi & Saatchi, Altraforma y TVLowCost entre otras.
14 comentarios
  1. Sylvie
    Sylvie Dice:

    Gracias Guillem. Interesante ángulo de visión. Se me ocurren preguntas como: ¿La sociedad norteamericana, se declara en rebeldía frente al establishment, o han integrado el reality show como forma de vida? Por ganar todo vale y, “ya si eso, vemos cómo hacemos”, es una estrategia posiblemente válida para in candidato, pero el votante traga por los anti-valores ( lo musmo en EEUU que en España) … Asusta un poco ¿no?
    Gracias

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    • Guillem Recolons
      Guillem Recolons Dice:

      Desde luego, es poco esperanzador, Sylvie. Cae al suelo todo lo que nos han enseñado en la infancia. Los valores parecen no importar. Quiero pensar que se trata de dos accidentes, de dos excepciones. Seguiremos siendo fieles a nuestros valores, pero parece que habrá que evangelizar. Gracias por escribir!

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  2. Alicia Ro
    Alicia Ro Dice:

    Interesantísimo el tema que has sacado. Daría para un buen debate en la Sexta. Tus conclusiones me generan dudas y conflictos internos. Mis maestros en Personal Branding ? me enseñaron que la Marca Personal debe partir de algo muy auténtico. ¿Los candidatos “buenos” deberían dejar de lado sus valores, principios y verdadera Marca Personal para hacer ruido desagradable y así lograr su objetivo, o sea, ganar las elecciones? ¿Y una vez conseguida la meta podrían volver a ser ellos mismos? ¿Por qué a los votantes les atraen tanto los “chungos”? ¿Quizá hay más chungos a nuestro alrededor de lo que imaginamos (o queremos creer)?
    En ocasiones veo chungos…
    Ahí dejo mis preguntas por si tus lectores se animan a contestarlas o a lanzar nuevos interrogantes.

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    • Guillem Recolons
      Guillem Recolons Dice:

      Hola Alicia! Pensaba que sabías que parte de mi marca personal es la ironía. Por supuesto que no hablo en serio, solo ironizo con el hecho (ya irrefutable) de que parece que sacando los valores verdaderos se consiguen peores resultados que utilizando contra-valores, corrupción, mentiras, manipulaciones, inmovilismo… Eso da pie al escrito, pero puedes estar segura que soy el mayor de la autenticidad y de los valores (a los que llamo superpoderes) que has conocido. Un abrazo grande y gracias por escribir!

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  3. Sergio Galfione
    Sergio Galfione Dice:

    Muy buen artículo, Guillem.

    Entiendo que no está bueno esto de los extremos que generan dolorosas grietas.
    Sigo creyendo en que los grises acercan posturas que ayudan a crecer a las sociedades.
    Tomando tu último párrafo y, haciendo una analogía con el rugby, no creo en el tercer tiempo respetuoso cuando no existió tal respeto durante la contienda.

    Cordiales saludos,

    Sergio Galfione

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    • Guillem Recolons
      Guillem Recolons Dice:

      Cierto Sergio, un tercer tiempo respetuoso no existirá. Aunque Trump se ponga piel de cordero, sigue siendo un lobo, y no tardará en emerger su rol natural. Gracias por escribir, Sergio. Saludos cordiales!

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  4. Juan Madueño Criado
    Juan Madueño Criado Dice:

    Unas reflexiones muy acertadas acerca de la desnaturalización de los buenos modos en política, a tenor de la victoria de Donald Trump en EEUU. Quizás estemos ante un cambio de paradigma, en el que la grosería y la falta de respeto, con el consiguiente retumbar en los oídos de los votantes, sean el medio para ser más populares, y por lo tanto, para alzarse con las victorias.

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  1. […] un artículo reciente tras la victoria de Donald Trump, nos hablabas de personal anti-branding. ¿Es posible que esto […]

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