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Peter Pan ha muerto

Esta semana se han producido tres eventos en mi entorno que, como no podía ser de otra manera, han dejado marca.

Historia 1: Marta se va antes de tiempo

Nació con una enfermedad del corazón, vivió con ella. La dominó. Segura de sí misma, tuvo tres hijos. Tuve la suerte de trabajar para ella hace unos años. Le preparé una pequeña campaña para su asociación, “Cor Atès” (corazón atendido). Mi hermana, amiga de Marta desde la infancia, me comentó hace unos días que Marta estaba tan bien del corazón que sus pulmones recibían ahora más sangre de la habitual. Marta murió esta semana con poco más de 40 a causa de un bloqueo pulmonar. Vaya paradoja: sobrevive a su verdugo natural, el corazón y cae por un imprevisto. No le tocaba, se va antes de hora. Tengo en mi mente la imagen de la expresión de mi hermana al conocer la noticia.

Historia 2: Luis, contra pronóstico, vive

Luis, con una enfermedad mental, goza de buena salud. Hace unos días, le detectan un dolor en la cabeza y su familia lo lleva a un hospital, a urgencias. En plena visita con el médico de guardia sufre un infarto cerebral y queda en coma. Lo trasladan a la UCI, y en ese momento topo con sus hija mayor desesperada, descompuesta. Los médicos dan pocas esperanzas a Luis de que despierte del coma. Otra paradoja, al día siguiente, ayer, asisto en directo a la llegada de la hija a la UCI para ver a su padre. El padre ha despertado y habla por los codos. Una imagen me deja una marca profunda: la cara de Montse al ver al padre despierto. No la olvidaré jamás.

Historia 3: Peter Pan ha muerto

Foto: Flickr

La última paradoja. En el mismo instante que Montse desprendía una lágrima de alegría al ver a su padre vivo, mi padre, mi Peter Pan, daba su último aliento. Fue ayer, en la misma UCI. Como el caso de Marta, no estaba previsto. De acuerdo, tenía casi 80, pero solo dos semanas antes estaba perfectamente.  No hay derecho. ¿Por qué dejamos que le operaran? Ahora ya es tarde. La imagen de mi Peter Pan, el padre que hizo mi infancia feliz, sin volar, sin reir, y sin escuchar jazz me ha dejado la más profunda de las marcas.

No me atrevo a extraer una moraleja, pero parece que el destino es caprichoso. Peter Pan debería estar volando en nuestro mundo, con Marta. Los dos vuelan más alto, y observan desde la distancia las marcas que han dejado atrás.

Acerca de mí Guillem Recolons

Convencido de que todo deja marca, ayudo a empresas a conectar mejor con sus stakeholders a través de programas de personal branding (gestión de marca personal) y employee advocacy (programas de embajadores internos de marca).

Socio de Integra Personal Branding y de Soymimarca, también colaboro con Ponte en Valor, Brandergizers,, MoreThanLaw, Noema Consulting, AdQualis y Quifer Consultores.

Como docente, participo en el Posgrado en Social Media de UPF y el de la UVIC, en diversos programas en ISDI, ponente en el EMBA de IESE, entre otras. Publicitario colegiado, Master en Marketing. Estudiante del grado de Humanidades.

Mi ADN publicitario viene de 20 años en agencias: Tiempo/BBDO, J.W.T., Bassat Ogilvy, Saatchi & Saatchi, Altraforma y TVLowCost entre otras.

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7 comentarios
  1. mONTSEFABRA
    mONTSEFABRA Dice:

    Hola Guillem, no puedo imaginar qué se siente cuando muere un padre, pero tampoco puedo imaginar una muerte mejor que la que tuvo tu padre con sus seres queridos, con salud hasta el último día. Te acompaño en el sentimiento

    Responder
    • Guillem Recolons
      Guillem Recolons Dice:

      Gracias Montse, el sentimiento se parece a perder una parte de ti mismo. Es difícil definirlo, pero es así. Muchas gracias por tu aliento.

      Responder
    • Guillem Recolons
      Guillem Recolons Dice:

      Gracias Alejo! Creo que estabas lo suficientemente cerca como para sentirlo con tanta intensidad como yo. Un abrazo!

      Responder
  2. Celestino Martínez
    Celestino Martínez Dice:

    Hola Guillem.

    Aquellos que estamos acostumbrados a trabajar con las palabras, nos encontramos, de vez en cuando, con una sensación de doble impotencia cuando descubrimos lo poco que pueden expresar unas palabras en ciertas situaciones.

    Sólo puedo decir que lo siento mucho, que te envío un abrazo y que, como los antiguos, quiero terminar diciendo:

    ¡Larga vida a Peter Pan!

    Responder
    • Guillem Recolons
      Guillem Recolons Dice:

      Gracias Celestino. En realidad las palabras sirven de consuelo cuando las lágrimas empiezan a secarse. ¡Larga vida a Peter Pan!

      Responder
  3. Olga Villacampa
    Olga Villacampa Dice:

    Simplemte decirte que llores por él, que hables de él y que sigas amándole siempre. Un beso muy fuerte con todo mi cariño para ti y los tuyos
    Olga
    Un abrazo de Jordi

    Responder

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