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Ojalá hubieras existido antes, Posgrado en Personal Branding

Hace ya dos años que el rotativo La Vanguardia situaba el personal branding como una de las profesiones de futuro de 2020. Se equivocaban. La cosa se ha adelantado unos cuantos años.

Aunque varía según el autor, mi definición va así: Personal Brand es la marca que proyectas en los demás y Personal Branding sería el proceso estratégico para gestionar dicha marca.

Tenemos que dar las gracias a Tom Peters, Neus Arqués, Andrés Pérez OrtegaDan Schawbel, William ArrudaBrenda Bence, los zapadores del personal branding, los que empezaron a hablar del tema publicando los libros de referencia en la materia. Luego hemos sido otros los que hemos entrado, como Jordi Collell, Pablo Adán, Oscar Del Santo, Arancha Ruiz, muchos otros… y yo mismo.

Aunque todo evoluciona, hoy existe muchísima bibliografía sobre el personal branding, pero hasta ahora, y que yo sepa, no se ha tratado el tema desde una perspectiva formativa universitaria. Hasta ahora. El primer paso -no será el último- lo ha dado Blanquerna Comunicació, de la Universitat Ramon Llull, presentando el primer Posgrado en Personal Branding.

Lo que hace este posgrado único es la novedad, pero sobre todo la calidad de los que van a impartirlo y de su director y coordinador, Jordi Collell (Soymimarca) y Antoni Solanilla. También es destacable lo completo del programa, que se puede consultar en el micro-site del posgrado.

Me hubiera encantado que existiera algo así hace unos años, cuando era estudiante. No tengo duda de que lo hubiera elegido. Pero no me quejo, ahora lo podré ver desde el profesorado, que compartiré con colegas de excepción entre los cuales hay algunos de los pioneros de la marca personal.

Si tienes mentalidad creativa y emprendedora, si te gusta ayudar a las personas, si quieres sentir la satisfacción de convertirte en uno de los pocos consultores en personal branding, no lo dudes, éste es tu posgrado. Creo que empieza en octubre, así que no te duermas, las plazas son las que son.

La felicidad tras el despido

Es un tópico hablar de despido y depresión, de fases de luto, de indefinición, desorientación, crisis. Como hubiera dicho Louis Van Gaal, “siempre negativo”. Pero, ¿Qué pasa con el lado positivo del despido? ¿Por qué nunca se habla de personas que han descubierto que existe una vida mejor tras un ERE? ¿Qué hay de todos aquellos que, de la noche a la mañana, han descubierto que eran auténticos emprendedores? ¿Por qué insistimos tanto en tapar nuestrosfracasos? ¿Hay vida tras el despido?

Como no podía ser de otra manera, comenzaré con un caso que creo conocer bien, el mio.

El caso GR. La vida comienza a los cuarenta

Foto tomada en mi funeral publicitario, en 2004

El qué

Cuento con el privilegio personal y profesional de haber experimentado un despido, lo que fue la palanca de lanzamiento de una nueva vida con más sabores que sinsabores. Con más destellos de felicidad que de tristeza. Si  hoy me dedico al personal branding es gracias a lo que aconteció a finales de 2004.

El cómo

Inicié mi carrera profesional muy joven. Mi primera nómina, un contrato de prácticas en la agencia de publicidad Tiempo BBDO, está fechada en enero de 1979. Yo tenía 16 años y estudiaba por las noches. Ahí entendí que el entorno de la comunicación, lacreatividad, la publicidad y toda la locura que conllevan se convertirían en miprofesión.

Y así fue. Pasé 11 años por J. Walter Thompson, luego por Bassat & Ogilvy y luego por Saatchi & Saatchi. En total, unos 20 años en el entorno de la agencia de publicidad internacional, trabajando para anunciantes de gran presupuesto y para marcas globales. Tras esos 20 años quise probar el sabor de formar parte del accionariado de una empresa, así que acepté la oferta para dirigir la agencia barcelonesa Altraforma. Corría el año 1998 y la experiencia no pudo empezar mejor.

Me sentía a gusto, trabaja con la misma intensidad o más, fines de semana, algunas noches. Pero trabaja “para mi”. Un cachito del resultado (si no recuerdo mal un 15%) era mio. En 2000 y 2001 conseguimos colocar a la agencia en lugares de ranking reservados a grupos muy grandes. Éramos un bombón. Recibimos muchas ofertas de compra de grupos multinacionales. Las circunstancias hicieron que no se aceptara ninguna de esas ofertas (craso error) y que en 2003 se avistaran signos de desaceleración. Algún cliente perdido, algún despido inoportuno, cosas que pasan en las mejores familias y que se suelen superar.

Pero sucedió algo que marcaría mi vida para siempre. Sin saberlo, me instalé en la “zona de confort“, en esa zona cerebral que impide ver la necesidad de cambiar la manera de hacer las cosas. Es posible que alguna circunstancia adversa en mi entorno familiar influyera en mi estado de ánimo, pero fuera como fuere en septiembre de 2004 llegué a un acuerdo de salida con el socio mayoritario de la agencia. Eufemismos al margen, me despidieron de la compañía. Hablemos claro, por favor. Vendí mis acciones y me fui en diciembre de ese mismo año, tras una fiesta de Navidad que se convirtió en mi funeral publicitario.

En enero de 2005, y gracias a algún anunciante que no se quería desprender de mi, inicié mi propio negocio, Lateral Consulting. Lo de lateral venía por la influencia positiva de Edward de Bono y su “Lateral thinking”, un libro que se debería leer a los bebés en la cuna.

Ahí descubrí que se podía trabajar como un burro y ser feliz. Las presiones eran mis presiones, nadie me ponía metas, me las ponía yo solo. Sin  saberlo, ideé mi propio personal branding plan. En 2007 acepté una oferta para gestionar en España el negocio de TVLowCost, una joven agencia francesa que rompió moldes y abrió en dos años filiales por todo el mundo desafiando con su filosofía a las grandes multinacionales. El invento no funcionó aquí, lo que me dio nuevos parámetros para saber lo que no hay que hacer, pero afortunadamente mi negocio con Lateral Consulting funcionaba bien.

En 2007, desde Lateral, empecé a trabajar en proyectos de estrategia y comunicaciónorientados a personas, a profesionales. Políticos, emprendedores, personas que habían sufrido un despido… Aun no lo sabía, pero mi buena amiga Linda Reichard un día me dijo que lo que yo hacía se llama “personal branding“.

A principios de 2010, de la mano del que luego sería mi actual socio, Jordi Collell, asistimos a una jornada en Madrid sobre marca personal capitaneada por el sherpa Andrés Pérez Ortega, y en octubre de ese mismo año abríamos SOYMIMARCA.

El porqué. Key learnings.

La felicidad existe. Solo hay que ir a buscarla. Y eso se consigue superando miedos.

Arriesgar es clave. Si no arriesgas puedes vivir razonablemente bien con un sueldo digno, pero será difícil que vayas a trabajar con el grado de motivación adecuado.

Se puede vivir con  menos. Muchas personas se cierran en banda a emprender por miedo a no llegar a los niveles de retribución  que tenían trabajando como empleadas.

Think big. Piensa en grande. Si tienes una buena idea, ponle recursos, no seas tacaño. No hay idea que prospere sin una inversión decente.

Rodéate de los mejores. Hasta ahí el tópico. Pero quiero decir rodéate de las mejores personas, de gente a la que puedas confiar las llaves de tu vida. Despréndete rápidamente de quien no comparta tu grado de entusiamo por el proyecto, se convertirá en un agente tóxico.

Hazte un plan. Tu plan. Sigue un guión. Y ves adaptándolo según las circunstancias. No te cierres a cambios de rumbo, pero mantén el destino. Y recuerda, como dijo el poeta griego Constantino Kavafis, que lo importante no es solo llegar al destino, sino aprender del viaje sin forzar la travesía.

 

La estrategia del CEO ultradiscreto

Os remito el artículo de Tino Fernández  “La estrategia del CEO ultradiscreto” publicado el pasado jueves en Expansión en que he participado junto muchos otros, y que analiza la conveniencia o no de los CEO de dar la cara ante la opinión publica. Hay gustos y opiniones para todo. Y tu ¿Qué piensas?


Son fundadores, presidentes y primeros ejecutivos de firmas. Casi nunca conceden entrevistas, y suelen racionar de forma exagerada sus apariciones en público. Puede ser un plan bien estudiado o simplemente su forma de ser, pero esta actitud particular tiene consecuencias en la marca, en la empresa y en las personas que trabajan en ella.


En abril de 2009, dos empleados de un establecimiento de Domino’s Pizza en Carolina del Norte colgaron en YouTube un vídeo en el que realizaban actos repugnantes con la comida que pensaban a enviar a domicilio. Aquel clip logró un millón de visitas en dos días. La rapidez con la que se propagó la broma letal para el buen nombre de la firma contrastó con la tardanza en responder de su primer ejecutivo, que se disculpó en un vídeo. La compañía se movilizó también en Twitter Facebook, pero la lentitud de la respuesta hizo que sólo la vieran 66.000 personas al término del día. Alguien comentó entonces que “el daño hecho en 30 minutos de exposición en internet a 49 años de historia de la marca no se cura con este parche”.


Los CEO son la cara pública de su organización y, en tiempos de confusión, se espera que sean visibles y sinceros sobre cualquier problema que surja. El episodio de Domino’s Pizza plantea el debate de los directivos, fundadores de compañías o presidentes que prefieren mantener un perfil bajo; que rara vez conceden entrevistas ni salen en fotografías o participan en actos públicos. La cuestión es si se trata de una estrategia diseñada al caso o es más bien una cuestión personal. Y sea lo que sea, conviene analizar qué consecuencias tiene esta discreción –en ocasiones excesiva– en la compañía y en su marca, así como en aquellos que trabajan en ella.


Vivian Acosta, socia directora general de consultoría de Norman Broadbent, recuerda que “hay un estilo de liderazgo que resulta ser austero en la comunicación. Es propio de aquellos que vinculan su éxito al de su organización antes que buscar su reconocimiento personal. Relacionan su marca personal con su puesto y con la compañía; trabajan más hacia adentro que hacia fuera; y generan más equipo. La marca de una empresa la construye un equipo. Así se genera más cohesión y más conciencia de grupo. Es por tanto el equipo directivo el que crea la marca y no un solo directivo”. Un caso de discreción en este sentido es el del que fuera CEO de BankinterJuan Arena, quien jamás se dejó hacer fotos durante su mandato ni comparecía ante los medios, a excepción de las juntas de accionistas. “Lo importante es el banco, y no yo”, parecía ser su lema. Esta actitud le generó mucho sentido de grupo y pertenencia, y una estrategia de diferenciación. En sus años en Bankinter quería demostrar que se puede gestionar una compañía en la sombra sin necesidad de ser la cara visible de la empresa.


 Santiago Álvarez de Mon, profesor del IESE, explica que “hay incluso directivos muy transparentes internamente pero que se repliegan de cara al exterior. Prefieren que sean sus equipos los que salgan a la palestra y figuren. Se trata de un perfil bajo típico de aquellos que están a gusto con su trabajo y a quienes les gusta lo que hacen, pero desean minimizar el impacto exterior de la actividad que desarrollan. No quieren personalizar la empresa”.


Acosta recuerda las teorías de Jim Collins referidas al quinto nivel de liderazgo, que se basan en que la mayoría de las firmas grandiosas de hoy siempre han sido grandiosas. La mayoría de las empresas, sin embargo, sólo llegan a ser buenas. Los directivos que convierten las compañías buenas en excelentes destacan por ser discretos, humildes y no mantienen demasiadas intervenciones públicas.


Según Collins, el verdadero líder de nivel 5 es el que genera un cambio a largo plazo y sostenible; a quien le interesa más el éxito de la organización que sus logros personales y tiene suficiente confianza en si mismo para contratar gente competente; el que es modesto; quien asume responsabilidades –no echa la culpa a los demás cuando las cosas no funcionan como se esperaba–; y aquel cuya máxima ambición es la organización.


Álvarez de Mon considera que esta actitud de discreción es, antes que una estrategia, una forma de ser, y coincide con Ovidio Peñalver, socio director de Isavia Consultores, en que “hay ejemplos de líderes que son tímidos, que adolecen de recursos al presentarse ante el público; que no tienen buena imagen, o que no se encuentran cómodos”.


Peñalver añade que “para cualquier compañía resulta muy conveniente estar presente. Se trata de una cuestión de supervivencia, porque si no estás, no existes, y esa presencia puede ser muy variada: publicar libros, hacer anuncios, conceder entrevistas, estar en ferias y eventos”.


Para cualquier organización resulta conveniente ‘estar presente’


El experto identifica tres estrategias posibles: la primera es “sólo imagen de marca de la compañía y opacidad personal”. Es característico de grandes empresas, y se lleva a cabo a través del responsable de comunicación o de una agencia de medios. En este sentido Andrés Pérez, consultor en posicionamiento personal, asegura que “algunos departamentos y directores de comunicación tiene excesivamente ‘ocultos’ a sus directivos. Son ellos los que realmente dominan la comunicación de la empresa y la discreción excesiva de esos CEO, presidentes o fundadores, antes que una estrategia o una razón meditada, se debe a una cuestión de bloqueo, o a que les han metido cierto miedo a intervenir en público”. Peñalver explica que en esta primera estrategia “se vende el nombre de la organización y quien aparece en público necesita el permiso de esta. Si ponemos como ejemplo algún país, podríamos decir que Suiza tiene muy buena imagen de marca, pero muy poca gente podría decir el nombre de su presidente. En este caso, lo que se vende es el país”.


Otro plan es el de las compañías que giran en torno a la marca de una persona. Peñalver aclara que “se trata de líderes muy mediáticos, con una personalidad arrolladora. Aquí, más que de una estrategia, se trata de la personalidad de estos individuos. En el Banesto de Mario Conde todo giraba alrededor suyo. Si nos vamos a otros ejemplos, en Venezuela se habla mucho de Chávez y menos del país. Y hay partidos políticos, como UPyD, que giran en torno a su líder, Rosa Díez“.


El socio director de Isavia identifica también un modelo mixto: el que se basa en una compañía muy valorada y un fundador o presidente con un sello personal espléndido. “Es el caso de Steve Jobs enApple. Y podría decirse que es el caso de Emilio Botín en Santander“.


Cuestión de mínimos


Santiago Álvarez de Mon advierte de que no se puede ser un primer ejecutivo sin asumir que se debe representar a la marca: “Debe haber unos mínimos para esto. Va en el sueldo y es su responsabilidad. La discreción debe ser practicada con moderación para que no sea secretismo”.


Por su parte Vivian Acosta afirma que “cuando uno no crea una marca, los demás la crean por él. Si dejas que otros acuñen esa marca, lo que resulta puede ser negativo”.


 


Para Guillem Recolons, socio de Soymimarca, la no presencia “provoca una deshumanización de la empresa. Si no hay una persona al frente es más fría. En gestión de crisis, no hay nadie que asuma la responsabilidad, y se tiende a cargar contra la marca. Ante la inaccesibilidad, además, se da una falta de diálogo, y no hay quien dé la cara. El primer embajador de la marca es el CEO. Si su imagen es opaca toda la compañía rezuma opacidad“. Andrés Pérez coincide en que “esa opacidad genera desconfinza. Si eres invisible se puede llegar a pensar que tienes algo que ocultar”.


El socio de Soymimarca añade que “a largo plazo en España vamos a importar el tipo de actitudes de los líderes que utilizan la comunicación persona a persona“, atendiendo a cómo perciben los demás el mensaje y cómo lo transmiten a su red de personas de confianza. Es el caso de Barack Obama y las acciones en torno a su persona, que convirtieron su marca personal en todo un símbolo e icono adorado por las grandes masas sociales.


Líderes mediáticos


En plena crisis de la industria del automóvil en Detroit, en la década de 1980, el presidente de Chrysler,Lee Iacoca, se hizo famoso al poner su imagen y su personalidad al servicio de la compañía, convirtiendo en mundialmente conocida la frase “si encuentra un coche mejor, cómprelo”.Quince años después, Chrysler utilizó su potencial mediático para una nueva campaña de ofertas.


El Iacocca español fue Manuel Luque, director general de Camp, que como líder mediático puso de moda el lema de los automóviles aplicado a los detergentes. Incluso quienes nunca lo han visto conocen el anuncio de Colón y su “busque, compare, y si encuentra algo mejor… Cómprelo”.


De igual forma que una discreción exagerada puede ser negativa, aquellos líderes que deciden ser mediáticos pueden caer en el exceso. Hay quien piensa que los líderes más eficaces parecen ser aquellos que “son” su propia empresa y que encarnan la imagen de su compañía, sobre todo cuando se trata de transmitir valores y emociones. Andrés Pérez, consultor en posicionamiento personal, cita los ejemplos exageradamente mediáticos de Donald Trump Richard Branson.


Pérez recuerda que “el liderazgo se basa en alguien con objetivos claros, que ha de tener definidos los objetivos de su gente. Branson sabe lo que quiere, lo que quieren las personas, y lo comunica perfectamente”.


La decisión de ser un directivo mediático se puede deber a una visión patrimonialista del tipo “la empresa soy yo”; o también al modelo “la compañía es mi trampolín”, algo propio de aquellos directivos que utilizan la plataforma mediática para ponerse a tiro de los cazatalentos. Además, la gran personalidad emblemática de ciertos jefes, como puede ser el caso de Jack Welch, CEO de General Electric, o Steve Jobs, CEO de Apple, puede llegar a convertirse en un inconveniente, porque una figura gigante como la de estos líderes puede provocar un eclipse de talento en la organización, que en ocasiones queda atrofiada y resulta incapaz de responder adecuadamente cuando estos dirigentes se van de la compañía (Welch) o fallecen (Jobs).


Este liderazgo implica que aquellos que lo ejercen pasen muchos años como CEO, influyendo en el diseño y la estrategia de las firmas. Su forma de gestionar queda institucionalizada y resulta casi imposible encontrar nuevos líderes que los reemplacen.

Y Soymimarca se quitó el chupete

Ayer hizo un año desde que Soymimarca abrió sus puertas. Como muchos sabéis, estoy involucrado en este proyecto de personal branding hasta la ceja. Lo cierto es que ha sido un año interesante, lleno de ideas, de proyectos, de experiencias, de prisas, nervios, clientes, colaboradores, amigos, alegrías, esperanzas.

Aunque parezca mentira, el proyecto continúa. Y lo digo por que ya sabéis que muchas de las nuevas iniciativas empresariales no pasan del primer año. Soymimarca ha conseguido consolidarse en el panorama del personal branding con una nota bastante buena. Y ha superado el primer año. Ahora, sin chupete ni pañales, encara una segunda fase llena de retos.

Durante este año han aparecido iniciativas muy buenas en este campo que vale la pena mencionar: Javier Zamora con su Oidea Comunicación, Arancha Ruiz que ha reconvertido su “Historias de Cracks” a un formato muy potente en marca personal, Ruth Rios y su equipo en Verbung Comunicación, Jane Rodríguez del Tronco desde el Grupo TBC-Aranda, Myriam Rius, Pablo Adán de MGT Comunicación, al que “fichamos” para el proyecto Soymimarca, y algunos más…

Los maestros, los que han abierto el camino, siguen estando ahí. Gracias Andrés Pérez Ortega y gracias Neus Arqués por animarnos a seguir día a día.

También ha habido un lado oscuro, el de los falsos gurús que han invadido el mercado vendiéndose como fórmulas mágicas de marca personal online o “creative” personal branding. Es inevitable, pero es lo que hay y es lo que seguirá habiendo.

Sea como sea, este segundo año promete. Si alguien se ha perdido el libro que regala Soymimarca “Personal y Transferible. Un año de marca personal intensiva” aún está a tiempo. Sólo tiene que subscribirse (no RSS) por e-mail al blog y listos. www.soymimarca.com

Los profesionales buscan ‘personal branding’

Aquí os dejamos el artículo de María Paz López aparecido el pasado jueves en La Vanguardia

Estrategias para el empleo en tiempos de crisis

Los profesionales buscan ‘personal branding’

El método tiene dos fases: autoanálisis de puntos fuertes y cómo comunicarlos a otros | La identidad digital se cimenta en interacción y contactos; si no interactúas, no existes

Hace pocos años, hablar de marca personal sugería un universo deportivo de mejora de tiempos de competición. Pero los vocablos mutan con los usos sociales, y la eclosión en el mundo de la empresa y de las profesiones del concepto anglosajón personal branding –esto es, la marca en sentido comercial aplicada a las personas– ha dado a la expresión marca personal un nuevo significado.

augusto costhanzo

En España, cada vez más directivos y ejecutivos de empresas, y profesionales de disciplinas diversas, incluidos maestros de oficios, recurren a agencias y expertos para que les ayuden a configurar su propia marca personal, la que, en el mejor de los casos, les llevará a conseguir un nuevo empleo, avanzar en su carrera o brillar más en su ámbito de actuación. Internet y las redes sociales se han convertido en elementos esenciales de esa apuesta.

“El método de creación de marca personal toma elementos de la psicología, el marketing, la gestión de empresas, la comunicación y la filosofía”, explica el químico Andrés Pérez Ortega, asesor de personal branding (www.marcapropia.net) y autor de los libros Expertología. La ciencia de convertirse en un profesional de referencia (ed. Alienta) y Marca personal. Cómo convertirse en la opción preferente (ed. ESIC). Atención, aclara Pérez Ortega: “La creación de una marca, ya sea para una persona o para un producto, tiene dos etapas. La primera es de análisis de uno mismo, de sus creencias, valores, fortalezas y habilidades, y la segunda es de comunicación de esa marca, de establecimiento de relaciones. Y todo tiene que hacerse buscando la autenticidad, no el maquillaje o las falsas apariencias”.

La marca –recalcan los expertos– no es un mero envase; es confianza de los otros en esa persona o producto, es transmisión de credibilidad. Entre los casos citados por las agencias consultadas, hay algunos ilustrativos (que prefieren no dar su nombre). Un directivo del Barça, por ejemplo, empresario consolidado en su sector, hizo en el extranjero un curso de actualización para emprendedores. En ese curso fue premiado, con lo que creció su reputación como “joven emprendedor”, lo cual paradójicamente lesionó su perfil de empresario ya asentado. Para reposicionarse, dio conferencias en escuelas de negocios, y así creó una marca personal de experto sénior en gestión empresarial.

Otro caso: una periodista mexicana especializada en gestión de proyectos de comunicación en su país deseaba dar un giro a su carrera. Con ayuda de un experto en marca personal, redefinió la suya: centrarse en proyectos de comunicación en el ámbito de la mujer y trabajar en Europa. Las sesiones se realizaron a través de Skype y pagó los servicios por PayPal.
Las herramientas de internet resultan básicas para crear y transmitir la marca personal. Conviene tener tarjeta de visita también en formato electrónico, y empaquetar en la red el currículum vitae clásico según nuevos modos que enseñen lo que el profesional sabe hacer, con minivídeos, gráficos y enlaces. Llevar un blog temático ayuda (los motores de búsqueda los privilegian), así como tener perfiles en LinkedIn yFacebook, y no descuidar los mensajes de Twitter.

“La identidad digital en la red se caracteriza por la interacción y por los contactos”, explica Neus Arqués, socia y directora de una gestora de identidad digital de empresas (www.manfatta.com) y autora del libro Y tú, ¿qué marca eres? 12 claves para gestionar tu reputación personal (ed. Alienta). Interacción: “Si no interactúas, no existes –alerta Arqués–. El mero hecho de tener dado de alta un perfil en internet no basta, hay que interactuar. Y los contactos que se tienen en la red, las personas que conoces, hacen de aval de esa identidad digital”. Arqués y su equipo trabajan con empresas, no con individuos, pero dan seminarios a grupos de ejecutivos y estudiantes de escuelas de negocios, a los que animan a autogestionarse esa marca personal en internet.

“El blog es una excelente herramienta de visibilidad, así como estar en las redes sociales, pero también hay que cuidar el networking clásico”, añade Guillem Recolons, socio y asesor de una consultoría de marca personal (www.soymimarca.com). El intercambio de tarjetas de visita en conferencias y congresos aún funciona, del mismo modo que el contacto visual genera una empatía que no da una foto, por lo que lo sensato es combinar ambos tipos de redes de contactos.

Para definir y encauzar la marca personal, Recolons y sus socios y equipo practican elsistema iceberg con un enfoque multidisciplinar: “La parte del iceberg que no se ve incluye autoconocimiento e introspección, en manos de un psicólogo y un coach, y estrategia de producto, que lleva un especialista en marketing; mientras que la parte visible del iceberg es la comunicación de la marca, de lo cual se ocupa un publicitario, en este caso yo”. Entre sus clientes figuran: estudiantes cargados de másters, emprendedores y profesionales desempleados o en activo.

“La marca personal tiene que ver con los valores que queremos proyectar, tanto en el trabajo como en sociedad, con cómo queremos ser percibidos”, afirma Nadine Kazerounian, británica afincada en Barcelona, propietaria de la agencia Praxis Image Consultants (www.praxisimageconsultants.co.uk). Pero, según Kazerounian, no hay que subestimar el concepto clásico de imagen, entendido en modo presencial. “Las primeras impresiones sobre alguien, e incluso las siguientes, se forman largamente a través de pistas visuales: vestuario, maneras, lenguaje corporal y tono de voz –argumenta–, así que tener una buena imagen personal es básico para proyectar los valores de la marca personal, igual que el envase es fundamental en la marca de un producto”. Cuanto ayude a bien posicionarse es bienvenido.

No tengas miedo a hacerlo mejor

Me he permitido “robarle” esta frase a Pau Hortal para introducir el post. De hecho, hago eco del anuncio de hoy mismo en que SOYMIMARCA anuncia la incorporación como socio de Pau, uno de los referentes en el área de RRHH en España.

Para no repetir los contenidos del post de soymimarca, os diré que conozco a Pau hace algunos años y que es una de las personas más operativas, clarividentes e inconformistas que me he encontrado nunca. Una persona que no tiene miedo a decir NO (os recomiendo, por cierto, el post de Andrés Pérez Ortega “Dí que no“, de ayer), una persona que no permite que se le escape una gota de tiempo, que cree que hay pocas cosas imposibles y que ha sabido entender que hoy es difícil emprender un negocio sin contar con las nuevas tecnologías relacionales. Una persona que no teme las reacciones adversas de una primera impresión, que va al fondo de las cosas.

Por lo demás, tenemos pocas cosas en común; compartimos calvicie y una cierta inclinación a saborear una copa sin hielo de The Macallan muy de vez en cuando.

Desde hoy, no tendremos miedo a hacerlo mejor.

#lateraltwits 27 Twitter como fórmula de fairplay (fin de la saga)

Ya hemos hablado más de una vez del famoso fairplay de Twitter. Pero os lo resumo en pocos puntos para una mejor comprensión:

  • Sigue y serás seguido. No pretendas tener 1.000 seguidores si no eres famoso y además no sigues a nadie. Lo razonable en esta red de microblogging es tener un equilibrio entre seguidores y seguidos.
  • Da gracias por los RT (retweets) que te hagan. No cuesta nada hacerlo, y fidelizarás mejor a tus seguidores.
  • Si reenvias algo, menciona siempre al autor original del Tweet.
  • Evita respuestas mecánicas en forma de mensaje directo para tus nuevos seguidores. Eso canta de lejos a “pre-cocinado”. Mejor no hacer nada y, sencillamente, devolver el “follow”.
  • Si tienes algún amigo despistado que hace tiempo que no publica nada, házle un #ff (follow friday) un viernes cualquiera. Le harás sentir mejor. La fórmula es simple: #ff @guillemrecolons.

Hemos llegado al final de esta serie de 27 apuntes sobre Twitter que se inició el 20 de diciembre de 2010. No quisiera despedir la serie sin referirme al amigo y sherpa Andrés Pérez Ortega, al que es obligado seguir para encontrar la visión anti-Twitter que más ha hecho por Twitter de la historia: Seguid sin demora a Andrés en su perfil @marcapersonal y, desde luego, en su blog.

una imagen sobre fairplay vale más que mil palabras

Aquí tenéis una relación de todos los #lateraltwits.

Twitter como medio de comunicación Twitter como plataforma de diálogoTwitter como medio de información ,Twitter como medio de contactoTwitter como foro públicoTwitter como medio de denuncia,Twitter como red social abierta, Twitter como SMS socialTwitter como herramienta de marca personalTwitter como herramienta laboralTwitter como termómetro de la opinión públicaTwitter como plataforma para entrevistas y debates a tiempo real, Twitter como medio de vidaTwitter como gran base de datos pública o privada (las listas de Twitter)Twitter como estímulo a la creatividadTwitter como agenda pública (política y Twitter)Twitter como fanpage, Twitter como página personal, Twitter como elemento de promoción para empresasTwitter como símbolo de web 2.0,  Twitter como teaserTwitter como un libro abiertoTwitter como errorTwitter como testigo del día a día, Twitter como foro de recomendaciones y Twitter como medio de captación de personas

La marca personal y los vendedores de humo / 2 (by Andrés Pérez Ortega)

Siguiendo el hilo del post publicado la semana pasada sobre la marca personal y los vendedores de humo / 1, esta vez actuamos de amplificador del post que publica esta misma mañana el blog del sherpa de marca personal Andrés Pérez Ortega. Aquí tenéis el contenido:

Coopetidores, saqueadores y conversos

Hace unos meses, en el evento que se organizó sobre Branding Personal, conocí a Guillem Recolons y a Jordi Collell. Ya hacía tiempo que el Google Alerts me informaba de su trabajo en temas de Marca Personal, y me hizo mucha ilusión poder conocerles personalmente. Ayer lanzaron un nuevo proyecto sobre Marca Personal y creo que merece la pena comentarlo aquí.

Supongo que algunos pensarán que soy gilipollas por hablar bien de mi “competencia”. No digo que no lo sea, pero, desde luego, si lo soy, no es por eso. Creo que una Marca Personal o comercial se refuerza si quienes forman parte de su mercado tienen un buen nivel. Un profesional o una empresa no puede alegrarse por ser el único en el mercado. Eso solo debilita y adormece.

Cuando trabajaba en distribución, aprendí que la mejor forma de hacer crecer una categoría es con productos de calidad, y cuanto más, mejor. Si alguien se dedica a meter “mierda” en el mercado, acaba perjudicando a todos. Por eso, siempre que ha surgido alguien que ha intentado hacer las cosas bien en este asunto, como mi amigo Tomás Marcos o la gente de Soy mi marca, me he puesto a su disposición.

En el caso del proyecto que estoy comentando, solo hay que ver el nivel de los profesionales para darse cuenta de que van a ayudar a profesionalizar este concepto y llevarlo a un buen nivel. Y eso es bueno para todos. Además, está claro que han entendido que el Branding Personal es mucho más que un avatar bonito o una cuenta en Twitter. Es una combinación de Marketing, Coaching, Comunicación, Imagen, Gestión de Empresa… y eso se refleja en sus perfiles.

Por eso creo que en este mundo de redes, algunas cosas han cambiado. Lo que hace uno afecta a los otros. Si uno hace bien las cosas, refuerza el posicionamiento de los demás. Ya no podemos hablar de competidores, sino de COOPETIDORES.

Todo esto es especialmente importante porque una de las cosas en las que coincidimos es en una visión del Branding Personal que requiere esfuerzo, trabajo y estrategia.

Ahora que se multiplican las webs que hablan de hacerse rico con la Marca Personal, es importante escuchar la voz de profesionales serios. Podéis identificar a los vendehumo por sus webs con enormes letras en rojo y con exclamaciones en las que se prometen cosas como “¡¡¡Pierda 15 kilos en tres horas!!!”.

Cada vez que surge un nuevo concepto interesante y atractivo ocurre como cuando hay una catástrofe, se multiplican los “saqueadores”. Aquí ocurre lo mismo. De la nada surgen montones de sitios que se dedican a prostituir un concepto que no conocen y en el que claramente no creen.

Aunque estos buitres de ideas no son los únicos que se han olido dinero. Aún peores son los “conversos”. Normalmente se trata de gente de R2H2 que hasta hace dos días despreciaba la Marca Personal y me consideraba un antisistema por hablar de ella.

Headhunters, profesionales del outplacement o directivos de R2H2, de pronto han empezado a hablar de Branding Personal como si lo hubiesen inventado ellos. Porque eso si, no esperes que ninguno de ellos cite el trabajo de quienes llegaron antes y pavimentaron el camino que ahora utilizan.

Tanto los “conversos” somo los ”saqueadores” son oportunistas. Aprovechan el momento, rapiñan y luego cambian de actividad. Son mutantes como los virus de la gripe. Cuando han arrasado con todo, buscan un nuevo “huesped”. Eso ha ocurrido con el coaching, con lo dospuntocero o con cualquier tendencia interesante.

Creo que vivimos en un mundo en el que ya no vale todo. Por eso es fundamental apoyar y colaborar con quienes hacen bien las cosas y quienes elevan el nivel y denunciar a quienes lo debilitan.

La marca personal y los vendedores de humo / 1

Ganar dinero fácil y rápido con el personal branding = FALSO

Hace unos días twitteábamos con el amigo Andrés Pérez Ortega, el gran sherpa de la marca personal, sobre la conveniencia de desenmascarar a los falsos gurús de personal branding que basan su mensaje en la facilidad de conseguir ingresos rápidos a través de la marca personal.

Lo podemos decir más alto, pero no más claro: LA MARCA PERSONAL HAY QUE TRABAJARLA a fondo, hay que currársela. Todos sabemos que Roma no se construyó en un día.

Estamos hasta las narices de ver como aparecen como setas webs y blogs de empresas sin escrúpulos que prometen la luna si decides a crear tu marca personal. Pura charlatanería.

La marca personal, vamos a dejarlo claro, es una inversión a medio plazo. Y que cada cual lo interprete a su manera. Mi buen amigo y cliente Juan Torres Tomás ha necesitado una gestación de 9 meses de su marca antes de ver la primera recompensa en forma de contratación. Y lo mismo os podría decir de mis otros clientes. Ninguno se ha “forrado” a la semana siguiente de crearse un perfil en Linkedin, Twitter, un blog o lo que sea.

Detrás de la marca personal hay un proceso estratégico, con unos plazos y unas metas parciales. Y no se trata de crear perfiles en redes sociales. Toda marca requiere un POSICIONAMIENTO, y eso es algo muy serio. Toda marca requiere unos objetivos. El blog, el twitter o lo demás es sólo la punta del iceberg de la marca personal. Cualquier chaval es capaz de crear perfiles en las redes sociales. Pero crear una marca es algo muy serio.

No hagáis caso a nadie que os prometa ingresos rápidos con la marca personal. Os estarán vendiendo humo, nada más que humo.

¿Es siempre bueno que su gente sea su marca?

Adjuntamos artículo de Tino Fernández sobre marca personal publicado en Expansión y Empleo, en el que colabora Guillem Recolons

Muchas compañías recelan de los profesionales clave que alcanzan un protagonismo superior al de la identidad corporativa. Resulta difícil luchar contra ello.

Expansión y Empleo

Son embajadores excepcionales de las empresas, de sus marcas y de sus productos. Pero su gran capacidad de comunicación, la cantidad de seguidores que arrastran y el protagonismo que alcanzan, impulsado por las redes sociales y profesionales, asusta a más de una compañía.

Eva Levy, socia fundadora de Eva Levy & Partners, habla de empleados con mucho talento que son excelentes comunicadores. Se trata de profesionales clave que han entendido el poder de las redes sociales haciendo márketing de su marca personal a la vez que impulsan la de sus firmas, creando un auténtico valor económico y estableciendo relaciones con los clientes, los medios, los analistas y los accionistas.

Mónica Deza, socia directora de W&M Consulting Group, añade que estos empleados clave aprovechan las ventajas y circunstancias de un nuevo paradigma económico: “Cada vez hay más freelance en lo que se conoce como la gigeconomy, el entorno del pequeño trabajo. Se trata de profesionales bien formados, con una buena gestión de su marca personal y que aprovechan el talento fuera de las organizaciones, con grandes posibilidades de desarrollar su propia carrera”. Enseñar a la gente clave dónde está la suma de su marca personal con la de la compañía es un beneficio indudable para la propia empresa.

Nuevos expertos
Dan Schawbel, socio director de Millennial Branding y autor del bestseller Me 2.0, asegura que la recesión implica que no sea suficiente con ser bueno en el propio trabajo. “El escenario económico obliga a que cada uno sea un experto en su campo. Cada vez más, es necesario ser creativo para distinguirse de los demás. Tu gente es tu marca –talento es lo mismo que marca–, y una compañía debe decidir si finalmente permite a sus empleados este tipo de evangelización. Las ventaja de hacerlo es contar con una voz mucho más poderosa, con un mensaje más consistente para los clientes y que los empleados se sientan autorizados y mucho más productivos. Si las empresas no ven a sus plantillas como embajadores de su propia marca corren el riesgo de perderlos para otras compañías”.

Guillem Recolons, fundador de Lateral Consulting, explica que “las organizaciones se van dando cuenta de que resulta cada vez más difícil frenar el hecho de que la gente con talento desarrolle una identidad fuerte. Es mejor apoyarlas, porque al final van a favor de la corporación, siempre que esta marca personal esté vinculada a ella. Hay que dejar camino para desarrollar esa marca personal, que hablen de ella en la compañía, porque es un medio de comunicación con más fuerza y credibilidad que los mensajes corporativos. Y se debe vincular a los valores positivos de la firma”.

Detener o retener
Eva Levy coincide en que “si no te diferencias y no tienes a los mejores no es posible sobrevivir en un mercado tan competitivo. Hoy existe una necesidad de distinción de las empresas, y esta se da más por las personas que por los productos. Hasta ahora las organizaciones daban escasa importancia a esos profesionales”.

Levy advierte que, evidentemente, esa visibilidad puede implicar que headhunters y otras compañías puedan pujar por esos profesionales más brillantes. La cuestión es cómo retener el talento, y esto implica más una simbiosis que ofrecer más dinero. La búsqueda de los mejores ha de ser constante.

Mónica Deza asegura que “las empresas las hacen las personas. Muchas compañías están en la fase de detener el talento, en vez de retenerlo. Hay que tratar de que la gente no se vaya, invirtiendo en ella”. En este sentido Andrés Pérez Ortega, experto en marca personal, afirma que una de las claves es “captar a ese 1% de profesionales que realmente quieren desarrollar este tipo de actividades, utilizando como herramienta de márketing a esa minoría que tiene voluntad de sobresalir. De directores de recursos humanos se debe pasar a gestores de marcas personales”.

Sintonía
Por su parte Dan Schawbel cree que “al reclutar a cada profesional hay que estar seguro de que existe una visión y una misión común, y atributos de marca. Si no se contrata talento que se pueda integrar en la cultura de la empresa, este puede abandonar la organización en poco tiempo y arruinar el ambiente corporativo”.

La idea es que, una vez que se capta a los empleados adecuados, es necesario formarlos en todo lo que se refiere a la agenda de la compañía y permitirles el uso de las redes sociales para construir su marca y apoyar la misión de su compañía.

Schawbel considera que “la marca personal se vuelve egoísta y trata de ser más importante que la propia compañía cuando la persona y la organización no están en sintonía. Es entonces cuando el empleado tiende a abandonar la organización, a crear la suya propia o a trabajar para otra empresa que sí esté alineada con sus principales intereses”.

Guillem Recolons se refiere asimismo al temor que muestran numerosas firmas ante la posibilidad de desarrollar las marcas personales. “En esto influyen negativamente los casos de personas que no están contentas en su compañía. Crean su marca personal para decir ‘¡Aquí estoy!’; es una forma alternativa de salir de la empresa. Lo ideal sería que las organizaciones conozcan con qué empleados pueden contar, y que éstos sepan que las empresas cuentan con ellos”.

Andrés Pérez recuerda que “muchas compañías tienen miedo de la información que sale, de que la percepción que se tiene desde el exterior no sea la que controla el departamento de comunicación. Que la imagen que ofrece la compañía no sea la que esta desea que se tenga. Es un miedo absurdo a perder el control, porque no se puede ocultar ni tratar de controlar, sino sacar el máximo rendimiento a esa capacidad de comunicación y favorecer las herramientas de visibilidad”.