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15. ¿Cómo has configurado tu marca personal?

Son muchos los elementos que configuran una marca personal. Desde luego, la formación es uno muy importante, que pone los cimientos de lo que luego seremos. Pero una vez entramos en el mercado de trabajo, ¿Qué nos distingue de los demás?… ¿Autenticidad? ¿Inquietud constante? ¿Espíritu guerrero?

Imaginemos que sí, que seas una persona “auténtica” en tu área. ¿Lo has comunicado? ¿No? Entonces no tienes marca personal. La comunicación es esencial para configurar tu marca personal. Tiene sentido. Si yo no sé que tu eres un abogado “auténtico”, ¿Cómo voy a contratarte?…

Necesitas dar una exposición a tus elementos diferenciales, y eso lo puedes conseguir dando clases, atendiendo a reuniones de sector, organizando workshops, gestionando un blog, gestionando una cuenta de Twitter, escribiendo regularmente en alguna revista sectorial, y de muchas maneras más.

Una vez hayas conseguido esta exposición, lograrás configurar una figura de tres partes

  1. Lo que la gente piensa de ti
  2. Lo que no quieres que la gente piense de ti
  3. Lo que quieres que la gente piense de ti

En la intersección de las tres partes se hallará tu marca personal.

11. ¿Cuántas conexiones virtuales tienes?

Amigos en Facebook, contactos en LinkedIn, amigos en MySpace, seguidores en Twitter, lectores de blog…

Este es tu patromonio virtual. Si quieres que también sea un patrimonio real, interactua con ellos. Envía mensajes, publica notas, tweets, felicita aniversarios, crea grupos temáticos. Tus conexiones virtuales son más importantes de lo que crees. Quizás Twitter sea la plataforma más virtual, donde puedes tener seguidores a los que no conoces de nada, pero que se in teresan por tus ideas. Es una fantástica oportunidad de conocer mundo. No la eches a perder.

10. ¿En qué tipo de negocio trabajas? ¿Visionario o dinosaurio?

Como diría Bernd Schuster, “no hase falta desir nada más”.

Lo cierto es que el enfoque “dinosaurio” suele ser el preferido por los bancos a la hora de dar créditos. Empresas sólidas, a menudo familiares, que no han introducido excesivos cambios en su planteamiento interno y externo. Todo va bien hasta que en una recesión las hace temblar por no haberse sabido adaptar a los cambios.

El enfoque visionario es temido por los bancos. Se trata de gente poco estable que arriesga el dinero propio y el de los demás en un proyecto que, de momento, no tiene mercado. No importa los avales que haya detrás del proyecto ni la preparación de sus emprendedores. Los bancos van a lo seguro. ¿Capital risk? en España es un sucedáneo de lo que ocurre en otros países de la OCDE.

El emprendedor visionario debe romper muchas barreras antes de abrirse camino y lanzar su negocio. La primera es la financiera, pero encontrará más. Las posibilidades de éxito apenas se mueven en un 25% de ROI al tercer año. Pero si supera esta fase, el visionario ha logrado crear uno de los mejores negocios que se pueden pensar. Quien la sigue la consigue.

Un ejemplo interesante de visionarios es Power Balance, basado en una pulsera con un holograma de MYLAR en el que ha sido almacenada una frecuencia procedente de materiales naturales conocidos por sus efectos beneficiosos para el cuerpo. Imaginaos al fundador de Power Balance pidiendo un crédito en el BBVA (perdón, no es nada personal) para crear su negocio. Aún se estarían riendo de él. En América -y concretamente en California- todo es posible, y ahí los capital risk no dudaron en apostar por la idea. Acertaron y ganaron.

9. ¿Cuáles son tus objetivos? ¿Has escrito un plan para alcanzarlos?

¿Qué nos pasa cada principio de año, o justo después del verano? Que muy a menudo aprovechamos esa circunstancia para trazar unos objetivos personales. Los hay de muchos tipos:

  • De salud: adelgazar x kilos, apuntarnos a un gimnasio, correr marchas de 10Km, seguir una dieta equilibrada, dejar de fumar, hacer yoga…
  • Familiares: encontrar pareja, decidir una fecha para la boda, plantear un divorcio, cambiar hábitos, tener un hijo, adoptar un hijo…
  • Culturales: leer 4 libros al mes, ver todas las películas en VO, ir al teatro cada més, viajar cada dos meses, acabar los estudios, crear un blog…
  • De ocio: salir a cenar todos los miércoles, reunir a los amigos una vez al mes, comprar un proyector LCD…
  • Profesionales: mejorar posiciones en la empresa, encontrar un trabajo, cambiar de trabajo, conseguir un traslado, emprender…

Si además quieres que esos objetivos se cumplan, escríbelos. No hay nada más habitual que ver cómo pasa el tiempo y como esos objetivos no llegan a cumplirse jamás. Hay que escribirlos, aunque sea en una servilleta de papel. Y hay que leerlos semanalmente, ver el progreso, ver qué falla y corregir el objetivo, pero sin abandonarlo. En otras palabras, redactar un plan, sin plantillas, sin rigideces, un plan.

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