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El 10 aniversario de “dospuntocerolandia”

¿Qué hacías en 2004 cuando te conectabas a internet?

Posiblemente leías el correo electrónico y visitabas alguna web. Te comunicabas con tus amigos más cercanos quizás también con algún correo.

¿Cómo te conectabas a internet?

Posiblemente a través de un ordenador, casi seguro que conectado por cable.

¿Qué haces hoy cuando te conectas a internet? ¿Cómo te conectas?

Creo que todos conocemos las respuestas. El mundo ha cambiado radicalmente en 10 años. El concepto de 2.0 o web participativa, avanzado en 1999 p0r los cuatro visionarios que redactaron el manifesto Cluetrain (Fredrick Levine, Christopher Locke, Doc Searls y David Weinberger) arrancó poco después con los blogs como primer fenómeno interactivo y fue en 2004 cuando el estudiante Mark Zuckerberg creó Facebook para desarrollar una nueva comunidad online, dirigida en un principio a los estudiantes de la universidad. Este año cumplen 10 años de ese hito. Hoy es la red social más popular del mundo con 1.110 millones de usuarios registrados.

Para entender el alcance de la red por antonomasia, recomiendo de corazón si aún lo has visto alquilar urgentemente la película de David Fincher “La red social”, que incluye perlas como “No se hacen 500 millones de amigos sin hacer unos cuantos enemigos“. Aunque Facebook ya ha entrado en su etapa de madurez (algunos hablan de declive), lo cierto es que esta red ha sido la palanca de otras redes que hoy crecen con rapidez, como Twitter, Linkedin, Google+ y centenares de redes más.

Facebook ha permitido reencuentros imposibles

Facebook ha cambiado nuestra manera de relacionarnos con otras personas, y lo digo en positivo. A los amigos de toda la vida los seguimos viendo en el mundo real. Pero Facebook ha permitido reencuentros imposibles con personas que tenemos emocionalmente vivas en la memoria pero que la distancia o el tiempo habían olvidado. Solo por eso ya ha valido la pena tener un perfil. Tenemos más información y más fresca de las personas que nos importan.

Si al principio Facebook crecía de forma tímida, la explosión de los smartphones que tuvo lugar a partir de 2004, pero especialmente el lanzamiento del primer iPhone en 2007 permitieron el acceso a la red social sin pasar por internet, haciéndolo directamente desde una aplicación y con toda la movilidad que permiten las señales 3G de las operadoras de teléfono.

Desde luego “Dospuntocerolandia” (expresión robada del buen amigo Andrés Pérez Ortega) es más que Facebook, pero fue Zuckerberg quien puso la primera piedra, Apple quien convirtió la red en un fenómeno móvil gracias al iPhone y posiblemente Whatsapp quien democratizó el uso de SmartPhones.

A pesar de los datos que indican que los jóvenes se alejan de Facebook, creo que la humanidad está en deuda con Mark Zuckerberg, y desde aquí mi enhorabuena por este décimo aniversario.

La humanización de las marcas (1) ¿Qué le ha pasado a Ana?

 

Humaniza, que algo queda

Los que me conocéis sabéis que llevo tiempo haciendo bandera de la necesaria humanización de las marcas y de las corporaciones. La tendencia del marketing más humanizado es imparable, y tenemos buenos ejemplos, uno de ellos sería la comunicación de Balay de los últimos años o la reciente campaña de Freixenet, de mis amigos de JWT, que aunque algo polémica, destaca por la humanización de sus personajes (las burbujas).

anacodor

Ana sin Ana

Una de las marcas más humanizadas que conocemos es Ana de Codorniu, que desde hace años protagoniza su comunicación con una mujer, Ana, el centro del relato. Me extrañó ver hace unos días una marquesina de esta marca sin Ana, con un simple bodegón . ¿Qué le ha pasado a Ana? Espero que nada, he visto los últimos vídeos de campaña y Ana aparece, más sofisticada que nunca, en una magnífica ejecución del equipazo de Igriega Comunicación.

Relatos que humanizan

El storytelling llegó hace muchos años y se consolida precisamente para humanizar a las marcas. Una marca necesita convertirse en persona para establecer un diálogo con las personas. Y eso lo hace a través de pequeñas historias, de micro-relatos que quieren conseguir una relación emocional con sus posibles usuarios. Los viejos anuncios de los 80 de un bodegón unido a una frase lapidaria con voz grave han pasado a la historia. Ahora queremos saber más, no nos conformamos con la parte funcional de las marcas, queremos conocer su lado oscuro, su lado alegre, sus debilidades, su razón de ser y lo que quiere ser de mayor.

Hace poco leí, en un excelente post sobre tendencias 2014 de la agencia JWT, que pasamos del Storytelling al Storydoing. no puedo estar más de acuerdo. Llega el momento en que las marcas deben ser protagonistas de relatos reales, de experiencias en la calle. Es la hora del street marketing, que también llegó hace pocos años para quedarse y ayudar a las marcas a conectar con las personas.

Aquí tenemos a Ana

Aquí tenemos a Ana

Trabajar la visión

Por alguna razón que desconozco, a casi todas las empresas les duele trabajar su visión, su sueño, su papel en el mundo, el texto de su lápida. Muchas veces lo hacen en clave de liderazgo, como si al resto de la humanidad le importara tres carajos que una marca sea líder. Las personas no queremos marcas líderes, queremos marcas cercanas, y así es como se debería trabajar la visión de una empresa, de una marca, de una persona. Trabajar una visión para colgarla en un cuadro en la cocina sirve de poco. La visión ha de contener una idea compartida, emocional, en clave de contribución a un colectivo, quizás a la humanidad. Si las empresas , marcas y personas trabajan mejor su visión conseguirían humanizarse, conseguirían entrar de lleno en la conversación y conectar.