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No hay héroe sin dragón

Hoy hablamos de innovación. Y hablamos del papel imprescindible de los consultores especializados en innovación para conseguir apreciables interesantes.

Cuando veo que algún amigo o cliente se plantea algún tipo de innovación se suele plantear de estas formas:

1. Mirar desde el interior de los muros de la empresa. Es lo más habitual. La creatividad topa con todas las limitaciones internas que podamos imaginar: “esto no lo podemos hacer aquí”, “no tenemos personal para desarrollar esta idea”, “nuestros clientes no lo encajarían”.

2. Mirar desde el exterior de los muros de la empresa. Un exceso de benchmarking también puede generar la falsa creencia de que la vida es demasiado bella. No todo lo que pasa al otro lado del Atlántico funciona en nuestro lado.

3. Copiar descaradamente a los competidores más cercanos. Es una reacción conocida. Nos llaman y nos dicen: “quiero un enfoque igual que el de Fulano”. Tu respondes ¿Por qué? ¿Sabes si le funciona?. Normalmente no lo saben, pero el cortoplacismo hace tomar decisiones precipitadas.

Pocos son los que tratan de enfocar profesionalmente la cuestión, y menos los que recurren a un profesional de la innovación para encontrar nuevos caminos.  

En los últimos meses he tenido la suerte de conocer a uno de estos profesionales, Gian-Lluís Ribechini, el dragón que trata de romper paradigmas.

Una de las ventajas de Ribechini es su formación como ingeniero. ¿Por qué? porque donde hay ingeniero hay método. Y si el método sirve para innovar, tenemos una preciosa mezcla de pensamiento vertical y pensamiento lateral que no tiene rival.

¿Quieres innovar? ¿Quieres ser un héroe? Perfecto, pero recuerda: No hay héroe sin dragón.