Entradas

Quién es mejor portavoz, ¿el empresario o su gente?

Cuando hablamos del mejor portavoz de una organización solemos confundirnos. Pensamos que el mejor portavoz es aquella persona que ostenta ese cargo. No es así. Todos los profesionales de una organización, desde su máximo dirigente hasta el becario, son portavoces de la misma.

El humanista digital Joan Clotet suele contar una anécdota en las formaciones de marca personal que compartimos. Tuvo que ocupar el puesto de su jefe en una mesa redonda formada por diversos profesionales de diversas empresas. Tenía apenas 25 años. Un periodista se dirigió a él con la pregunta ¿qué opina Arthur Andersen de…?

La anécdota refleja la importancia y responsabilidad que conlleva trabajar para una organización, con independencia del tiempo que uno lleve o el cargo que ocupe. Todos somos embajadores de marca.

De acuerdo, pero ¿quién es mejor portavoz, el empresario/a o su gente?

Mi respuesta es: si se hace bien, todos. Según Edelman, creemos menos en los directivos. Pero no se debe a que ofrezcan menos confianza, sino que algunos suelen ser más opacos, más reacios a contar lo que de verdad acontece en sus organizaciones. Suelen ir a la defensiva, y a menudo juegan o manipulan datos que son de dominio público. De ahí viene esa fama injustamente ganada, ya que lo que hacen pocos no se puede atribuir a todos.

Tiene sentido pensar que los perfiles más bajos y los intermedios ofrecen más confianza porque no tiene por qué engañar, ni exagerar. Los perfiles técnicos y académicos ofrecen mucha fiabilidad, es lógico pensar que sabe más un ingeniero sobre un automóvil que el presidente de la compañía.

Sin embargo, ese potencial de portavocía de los mandos intermedios o perfiles técnicos es el gran olvidado. ¿Una oportunidad perdida?

¿Por qué no quieren dar voz a su gente clave?

Hace unos años escribí un artículo en Soymimarca titulado ¿tu empresa no da voz a la gente clave?. En ese momento (2011) pocas empresas eran conscientes de la importancia de proyectar a su gente. Los principales motivos eran dos enemigos poderosos: el desconocimiento y el miedo.

Desconocimiento

Desconocimiento que, por otro lado, era comprensible. En 2011 muy pocas empresas disponían de una red social interna. Muchas tenían el acceso a las redes sociales “capado”. Debo decir que este dato no ha mejorado excesivamente: según Eurofirms, todavía hoy un 60% de empresas limita el acceso a las redes sociales a sus empleados. Eso es desconocimiento del potencial de su gente actuar como refuerzo humano y creíble de la portavocía de sus marcas.

acceso empleados RRSS

Radiografía del Employee Branding en España. 2017. Eurofirms

Además, había poca literatura de employee advocacy, employer branding, y la penetración de las redes sociales de empresa era todavía escasa.

Miedo

Miedo a romper el statu quo, a ser diferente, a promover a su gente con el peligro de ser captados por la competencia. Pero se dice por ahí que hay algo peor que formar a tu gente y que se vaya, y es no formarla y que se quede. Yo avanzaba en 2011 que una imagen fuerte y positiva de un individuo, por carisma, beneficia al final la imagen y de la empresa y confianza en sus marcas.

Las claves: mindset y formación

La solución a todo esto viene en dos fases: mentalización y puesta en marcha de programas de formación. Y siempre por este orden, y empezando por los directivos y trasladándolo luego al resto de la organización.

Suelo hacer sesiones de mindset con directivos, no llevan más de dos horas. A través de un recorrido por la caída de eficacia de los medios de comunicación tradicionales, se proyectan las ventajas y el ROI de los programas de Employee Advocacy en la empresa y se plantean las características y recorrido de los mismos.

El siguiente paso es la formación, cuyos programas van desde talleres de 8h a otros de 16h. Por supuesto, también hay formatos más cortos, pero son menos experienciales.

 

Como conclusión, cualquier profesional de una organización es el mejor portavoz, los directivos ofrecen mayor conocimiento del contexto, el mercado y el negocio, los empleados conocen mejor el producto y servicio. Solo un 16% de empresas han iniciado un programa de este tipo en España. Son las que han decidido no quedarse atrás. Pero el 84% (Según Eurofirms) que lo hace prioriza como objetivo del employee advocacy la atracción de talento externo, lo que me parece un error de orden: primero actúa con tu gente, luego con el mercado. Como dice Arruda “your people are your brand”.

 

Photo by Apollo Reyes on Unsplash

 

Crisis y embajadores de marca internos, un refuerzo de lujo

Los programas de embajadores de marca internos (employee advocacy) se suelen llevar a cabo como refuerzo del branding corporativo. Pero como escribí en otro post, una de la funciones a tener muy en cuenta de este tipo de programas es la de ayudar a combatir una crisis.

¿Crisis? Hasta ahora el miedo primaba sobre la oportunidad

Lo habitual en las empresas es pensar que son los empleados quienes pueden provocar una crisis; la teoría del vaso medio vacío se ha impuesto a la del medio lleno. Pero hoy, hay que estar ciego para no verlo con una perspectiva contraria: los (mal llamados) empleados son profesionales comprometidos con un proyecto, excelentes portavoces y portadores de los valores corporativos.

Afrontar el reto de de una crisis (y todas las empresas las sufren) siempre es más fácil cuando se ha preparado la defensa de antemano. Las organizaciones suelen disponer de un manual de crisis que suele disponer los protocolos y responsables de implementarlos en caso de crisis.

Pero ese manual ha quedado desfasado si no tiene en cuenta al principal factor de confianza empresarial entre la organización y el mercado: empleados, personas como nosotros y expertos técnicos y académicos (ver resumen Edelman Trust 2017).

El secreto: humanizar marcas y organizaciones

La idea es evidente, las personas queremos comunicarnos con personas, no con entes abstractos como empresas o marcas. Eso pone a los profesionales de las empresas como los principales impulsores de confianza. Como el papel y los bits lo aguantan todo, prefiero ilustrarlo con un ejemplo real:

Una crisis con el Banco Sabadell

Gestiono mis finanzas con el Banco Sabadell desde la desaparición de la Banca Jover, mi antiguo banco de confianza, en 1999. Siempre me han tratado de maravilla. En 2013, sin embargo, sufrí un percance inesperado: sin mediar palabra, me cancelaron una póliza de crédito vía burofax.

De hecho, yo nunca solicité la póliza, me la ofrecieron insistiendo en que no tendría costes si no la utilizaba. Tras más de 10 años sin hacer uso, en 2013 y por distintas circunstancias de tesorería, la utilicé. Y fue entonces cuando fue cancelada sin previo aviso.

Decidí actuar de la misma manera que el banco, y publiqué un post en este mismo blog denunciando esta práctica sorprendente. Lógicamente, compartí el post en las redes sociales.

El sistema de alerta de reputación online del Banco Sabadell no tardó en detectar la posible crisis que podría originarse. A los dos minutos de emitir el tweet, el community manager, desde su cuenta personal, me pidió “follow back” para poder enviarme un mensaje directo. En el mensaje me solicitaba un teléfono. No pasaron 10 minutos de dar el teléfono cuando me contactó el director de sucursal del banco pidiendo disculpas por el error, un error de comunicación.

Parece que el banco no tenía ninguna intención de cancelar la póliza de forma arbitraria. Lo que sucedió es que había un cambio en el tipo de interés, y olvidaron comunicármelo. Al no responder, su CRM entendió que no me interesaba seguir con la póliza, y el resto ya es el burofax.

Obviamente, la póliza fue restituida y todos contentos. A los pocos días retiré el post.

Lo que puedo asegurar es que yo no hubiera respondido a un tweet emitido por Banc Sabadell. Lo hice porque se dirigió a mí una persona como yo, con nombre, apellidos y alma.

Mi relación actual con el Banco Sabadell no solo es buena sino que, por cosas de la vida, incluso he dado charlas a algunos de sus directivos trabajando con el equipo de ISAVIA.

Comunicación bidireccional o muerte

Este ejemplo pone de manifiesto la importancia de evitar a toda costa la comunicación unidireccional que todavía impera -desgraciadamente- en muchas organizaciones.

Igual que las personas, las empresas pueden cometer errores, pero no pueden responder con un bot a algo que afecta a los valores y creencias de una persona, y menos en una situación de crisis. El bot puede ser de ayuda como una primera respuesta ultra-rápida “en breves instantes un profesional de nuestra empresa contactará con usted”. Pero después se requiere comunicación de igual a igual. Y ahí entra el rol del profesional como embajador y portavoz de la marca.

Asignar responsabilidades y protocolos de crisis

Con lo anterior no quiero decir que se ponga toda la responsabilidad en los empleados para resolver una crisis. Obviamente hay un departamento de comunicación que es quien debe tomar las riendas del asunto.

El empleado actúa aquí como refuerzo refuerzo que aporta credibilidad y confianza. En fase de crisis se requieren medidas especiales. Es el momento de demostrar que todas las empresas son humanas y que las empresas son la suma de las personas que las respaldan.

Imagen: Shutterstock.com

Embajadores de marca… ¿externos o internos?

Eres CEO de una empresa. Tienes que tomar una decisión:

1. Apostar por embajadores de marca externos
2. Echar el resto por los embajadores internos

Planteé esta pregunta hace unos días desde Linkedin, y las respuestas que obtuve me parecieron enriquecedoras, así que pienso que el resultado bien merece una reflexión en este post.

Antes de analizar las respuestas y llegar a conclusiones, vale la pena detenerse para definir qué significa embajadores de marca externos e internos.

¿Qué son los embajadores de marca externos?

Este grupo se compone de dos grandes perfiles, el influencer externo y el brand advocate. Traducido, hablaríamos de los que pueden ejercer una influencia temporal y positiva sobre la marca (influencers) y de los clientes satisfechos o fans de la marca (brand advocates).

Influencers

A su vez, los influencers pueden ser celebrities (personas famosas) o expertos. Los primeros proporcionan un rápido alcance del mensaje, grandes audiencias, y credibilidad regular. Los expertos proporcionan un alcance de comunicación más lento, audiencias especializadas y credibilidad total.

Los influencers externos, tanto famosos como expertos, son contratados de forma temporal (campañas) por las marcas para representarlas.

Brand advocates

Se puede tratar de clientes satisfechos o de socios clave. Los clientes satisfechos son posiblemente el mejor medio de comunicación, credibilidad y confianza que pueden representar a una marca. Han vivido la experiencia de marca y les satisface lo suficiente como para repetir el proceso de compra y prescribirla. En marketing se conocen como “fans de la marca”.

Los socios clave, por su parte, representan al resto de prescriptores de una marca. Normalmente se ubican en el ecosistema de la misma: proveedores, colaboradores, administración, colegios profesionales, prensa sectorial, familiares de empleados,…

Los brand advocates no son contratados, son fidelizados, convencidos, y por ello su apoyo, aunque temporal, puede ser duradero en base a la experiencia.

¿Qué son los embajadores de marca internos?

Obviamente, se trata de los profesionales de una organización. Este grupo se puede componer de tres partes: El presidente o CEO, el equipo directivo y el colectivo de empleados (odiosa expresión, pero para que me entendáis).

CEO como embajador de marca interno

El máximo representante de una organización debería ser su portavoz más eficaz y creíble, al menos en teoría. En la práctica, no es así. No lo digo yo, eso queda reflejado año tras año en el estudio de confianza Edelman Trust. Es difícil conocer la razón de ese desencuentro, en el que sin duda intervienen múltiples factores, pero está ahí, y es grave.

Por un lado muchos CEO no ven indispensable actuar como portavoces y delegan la función. Por otro muchos CEO siguen viviendo en el entorno 1.0, más eficaz pero menos abierto que el 2.0.

El máximo representante de una organización debe practicar con el ejemplo y ser espejo para sus equipos. Si es un mal comunicador, la organización se contagiará de ese virus.

El equipo directivo

Los comités de dirección y equipos directivos no se libran de la escasa confianza que generan. Según el mismo estudio Edelman, y por decirlo suavemente, necesitan mejorar.

Un estilo de liderazgo más transversal, abierto y comunicativo puede ser un buen antídoto, pero de la teoría a la práctica hay un trecho.

Los empleados como generadores de confianza

Nadie habla con una empresa, con una organización, con una marca; hablamos con personas. Las técnicas de comunicación tradicionales (relaciones públicas, publicidad en medios, promociones,…) pierden eficacia porque quien comunica con nosotros, quien trata de persuadirnos, es un ente abstracto (marca, producto, servicio, empresa).

Desde el momento en que somos capaces de humanizar la marca a través de las personas que la mueven, conectamos. Arruda lo dice claro “your people are your brand” (tu gente es tu marca), y las personas, al fin y al cabo, confiamos en personas.

Y ahí está de nuevo es estudio Edelman para demostrar que empleados, personas como nosotros (peers) y expertos técnicos son los perfiles que generan mayor confianza (de hecho, son los únicos que aprueban).

¿Por qué? porque los mensajes de empleados o peers no están marketinianamente edulcorados. El mecánico de un taller de automóviles no te engañará con la misma facilidad que el directivo del taller con respecto a las bondades de una máquina.

Las respuestas

Vistas las consideraciones previas, y aclarado lo que, en mi opinión, son embajadores de marca, analicemos las respuestas (por orden de llegada):

  • Jose Ignacio Cenoz Checa, consultor de marketing
    No creo que sea cuestión de elegir sino de complementar las dos acciones. La primera sirve para proyectar la empresa hacia el exterior con un enfoque más comercial y la segunda para atraer el interés desde fuera hacia los valores de la empresa a través de los empleados, directivos, etc…
  • Carmen Herrada, vice-presidente de gran organización
    Estoy de acuerdo que las 2 opciones deberían ser complementarias, pero puestos a elegir me quedo con los embajadores de marca internos. He conocido empresas con las mejores celebrities como embajadores de marca… y luego el equipo interno quemado con la empresa… Tal y como esta evolucionando el mundo daría prioridad a la opción 2.

    • Jose Ignacio Cenoz Checa
      Carmen Herrada, estoy de acuerdo con el matiz. El problema con el cliente interno es activar su capacidad de movilización y su alcance en audiencia que suele ser más limitado.
  • Davinia de León Martín, técnico de producto
    Sin lugar a duda, embajadores internos. Son los más reales y fiables.
  • Eduard Perez-Mañanet Lozoya, digital marketing manager
    Un mix sería lo mejor. Pero si hay que escoger una opción de acuerdo al ejemplo, lo mejor es apostar por los embajadores internos.
  • Alejandro Suárez Sanchez-Ocaña, CEO de empresa editorial
    La 3: que tus clientes se conviertan en tus mejores embajadores.
  • Jose Antonio Quesada, global project manager en empresa IT
    Dependerá de la estrategia de la empresa y del contexto de la misma. A priori, los mejores embajadores de tu marca deberían ser tus clientes seguidos de tus empleados, y a continuación terceras partes, pero siempre será muy relativo, y condicionado a la estrategia.
  • Mariña Sabaris, profesional sanitaria
    En mi humilde opinión un mix sería lo suyo, pero si se ha de elegir una única opción, me quedo con los embajadores internos. Sin ninguna duda.
  • Rosendo Hernández Rubio, profesional sector seguros, docente y bloguero
    Parece que gana la segunda opción, lo que confirmaría un reciente tuit de Guillem que compartía este post. Vale: el post habla de que se prefieren los influencer a los famosos y ambos son embajadores externos. Pero, en la misma publicación, leemos sobre el lado oscuro del marketing de influencers, el valor de las comentarios de otros consumidores y las ventajas de los embajadores de marca internos. De esas 3 lecturas, concluyo que el mejor “influencer” es el anónimo que conoce bien la empresa o el producto, es decir, un trabajador de la empresa.
  • … Y, ya que hay que echar el resto por los embajadores internos, el CEO debe asumir que él tiene que ser el primer embajador. Un CEO que “dé la cara” por su empresa ante el público y que anime con su ejemplo a los empleados en esa labor. En mi sector (los seguros), lo estamos viviendo y no solemos destacar por apuntarnos a la última locura, así que la eficacia de los embajadores internos estará más que contrastada.
  • Fernando Duarte Merelo, director de agencia de formación profesional
    “Que hablen de ti, aunque sea mal” Oscar Wilde. Es decir, todo vale.
    Los embajadores externos sólo si son clientes-apóstol, el resto son mercenarios, y los internos han de serlo porque está incluido en el sueldo fijo.
  • Mario Villar, CEO y fundador de empresa de apps web & mobile
    ¿Cuántos y qué calidad de difusión tienen en cada lado?
  • Xavi Igual, CEO en empresa audiovisual
    En mi caso, apuesto por la opción 2, y como han dicho anteriormente, LOS CLIENTES!
  • Juan Rodriguez Talavera, experto en analítica digital
    Trabajadores, siempre. De su felicidad depende la de los clientes ?
  • Nacho Jiménez Delgado, Consultor de Comunicación
    La 4: Un mix de empleado / externo / cliente.
  • Jordi Sabat, emprendedor sector vídeo online
    Entre las opciones que planteas, la 2. Aunque la que propone Alejandro Suárez Sanchez-Ocaña me parece la más adecuada

Algunas conclusiones

No se trata de un estudio cuantitativo, pero las opiniones y los opinadores son más que respetables.

Lo paradójico es que todos tienen razón. Aunque hay una opinión mayoritaria favorable a los embajadores de marca internos, la idea de utilizar también -y según la estrategia de marca- a los externos se tiene en consideración.

Diría que hay aspectos comentados que merecen debate, uno es el de Carmen Herrada cuando se refiere a que los embajadores externos pueden “quemar” a equipos internos.

Rosendo Hernández trata la importancia del CEO como primera portavocía, sin la cual lo que venga después tendrá poca validez. Estoy de acuerdo.

  • El 77% de consumidores tienen más predisposición a comprar a una empresa cuyo CEO utiliza las redes sociales (Fuente: MSLGroup)

Hace pocos meses, un CEO del sector energía tuvo un mal papel ante una crisis alrededor de una persona fallecida a causa de la pobreza energética. A pesar de que esa empresa invierte millones de euros en publicidad, sus palabras llevaron la reputación de la compañía a un estadio lamentable.

Mario Villar establece una relación directa con su pregunta entre la calidad y cantidad de difusión de cada stakeholder. Razonable cuestión. Invertir un millón de euros en una campaña con un celebrity no puede compararse con invertir 100.000 euros en formación con 200 embajadores internos.

En cualquier caso, algo está pasando. La eficacia de la comunicación tradicional es cada vez menor. Según el Nielsen Global Online Consumer Survey, sólo el 33% de los compradores confían en las marcas. En cambio, el 90% de los clientes confía en las recomendaciones de productos o servicios de las personas que conocen.

Employee Advocacy, la solución

El employee advocacy, o programas de fomento de los embajadores internos de marca, es una solución transversal que afecta a dirección, comunicación, RR.HH. y ventas.

No trata únicamente de convertir a los empleados en portavoces, trata de mejorar el clima interno, de mejorar la confianza entre directivos y equipos, de formar en competencias digitales y de comunicación (soft skills).

Lo más importante es entender que no sólo conlleva ventajas para la organización, también para el empleado y el mercado.

Anímate a dar tu opinión sobre las dudas planteadas. Hay pocas preguntas sin respuesta.

Image by Shutterstock.com

No hay empleado social sin empresa social (El caso IBM)

No hay empleado social sin empresa social. Así concluía el artículo El auge del empleado social en la empresa que publicaba hace pocos días en Soymimarca y Linkedin simultáneamente.

Las empresas todavía desconfían de esta figura del empleado social. A veces por desconocimiento, a veces por miedo. Quizás por ese motivo me gustaría trabajar con datos y con un caso que ayude a ganar confianza. Hoy presento uno que justifica con creces el ROI y da fuerza al título: “No hay empleado social sin empresa social”.

Creando cultura social: El caso IBM

Cuando se analizan casos de éxito alrededor de los conceptos de empleado social y de estrategias de Employee Advocacy, IBM siempre aparece entre los primeros. Veamos por qué.

Qué es exactamente el Employee Advocacy

La definición que mejor se ajusta a lo que pienso que es Employee Advocacy es la de la especialista Susan Emerik: Marcas que potencian a los empleados para apoyar los objetivos de la marca, utilizando contenidos y redes sociales de los propios empleados. Por si lo he traducido mal, aquí está el original: brands empowering employees to support the goals of the brand, using content and employee-owned social.

¿Por qué deberían las marcas trabajar con programas de Employee Advocacy?

Ya sabemos que el Employee Advocacy es la forma de crecimiento más rápida y eficaz de impulsar el engagement de marca. He hablado muchas veces sobre el estado de confianza entre empresas y consumidores. Gracias al estudio anual Edelman Trust, sabemos que los mercados confían en sus expertos y empleados más que nadie en una empresa.

Edelman Trust Confianza 2017 / guillemrecolons.com

Fuente: Edelman Trust. Traducción: Guillem Recolons

El mismo estudio revela que los empleados puntúan más alto como influencers de comunicación en 4 de 5 categorías, incluyendo Engagement, Integridad, Productos y Servicios y Operaciones. No esta mal, ¿verdad?

Mide o déjalo correr

Todo programa de Employee Advocacy debe ser medible, hay que demostrar su valor y resultados. Sin eso la empresa no dispondrá de los recursos necesarios para la inversión.

Y aquí vale la pena considerar indicadores financieros y no financieros. Los primeros buscan aumentar ingresos o disminuir costes, y los segundos se refieren a ventajas como el aumento de la productividad, la mejora de la eficiencia operativa o la reducción del ciclo de comercialización.

Por tanto, no basta con establecer objetivos, también hay que determinar cómo medir y reportar el progreso.

IBM es líder como empresa social, una marca comprometida con el impulso de la transformación, que facilita la colaboración abierta y la participación de los empleados

Colleen Burns, director del IBM’s Influencer Engagement Team, compartió la convicción de IBM de que los empleados son una de las mayores fuentes de influencia. Los IBMers (así se autodenominan los empleados), juegan un papel crítico ayudando a establecer la agenda, así como construir y cultivar relaciones.

El programa IBM Redbooks Thought Leaders Social Media Residency es un gran ejemplo. Fue diseñado para crear una red de blogs sobre liderazgo y ayudar así a motivar a los técnicos de IBM a establecer su marca personal social. Desde su creación en 2011, los 200 participantes del programa han creado cerca de 2.000 blogs con 11 temas diferenciados. De hecho, sus 800 publicaciones han acumulado más de un millón de visitas y siguen subiendo.

El programa Select de IBM

Es un programa diseñado para identificar a expertos cualificados para apoyar estrategias sociales alineadas con las prioridades del mercado. Eso permitió etiquetar enlaces y rastrear las referencias de entrada de blogs personales. Este programa ha superado cuantitativamente el marketing tradicional y las tácticas de paid media, demostrando que los expertos que apoyan digitalmente a la marca pueden alcanzar un porcentaje de conversión del 33%.

El poder del employee advocacy en IBM

Fuente: susanemerick.com

Cifras increíbles: Sólo 200 profesionales de IBM consiguieron compartir 146.000 contenidos. Estos contenidos generaron 188 millones de impresiones (vistas al contenido). Y estas impresiones consiguieron más de 600.000 clicks hacia la web, algo que en publicidad pagada hubiera costado entre 300.000 y 1.200.000 dólares.

¿Sigues dudando del poder del Employee Advocacy?

Extraída del libro “The Social Employee” (Cheryl & Mark Burguess, McGraw Hill 2014) esta infografía muestra los resultados de un estudio que impulsó IBM para conocer el estado de las tecnologías sociales en las organizaciones. Se analizaron 1.16o empresas y profesionales IT.

Infografía IBM extraída del libro The Social Employee

Extraído del libro “The Social Employee” Cheryl & Mark Burguess, McGraw Hill 2014 / Traducción Guillem Recolons

Como conclusión, a pesar de la confianza de las empresas, estos programas consiguen impulsar al empleado social con un objetivo claro: impulsar la marca desde una fuente humanizada, conectora, y transmisora de confianza.

Cover image by shutterstock.com

Valores y branding, la nueva munición de las organizaciones

Soy consciente de que los valores y branding no son conceptos nuevos en el área corporativa de las organizaciones.

Los valores y la RSC se introdujeron con fuerza a mediados de los 90 en la cultura corporativa de muchas empresas, especialmente las que podrían sufrir mayores problemas derivados de su propia actividad (petroleras, energéticas, telecomunicaciones…).

Echando la vista atrás no es difícil llegar a la conclusión de que estos primeros pasos no se dieron por mero carácter altruista sino como un mecanismo de compensación por los daños causados a la sociedad por las propias organizaciones.

Los valores son el alma de las empresas

Los valores dotan de alma a las empresas, de eso no hay duda. Si escaneamos la red en busca de corporate statements veremos como hoy hay pocas compañías que no hayan listado sus valores corporativos como parte de su ADN. Podríamos trasladar esa misma idea a las marcas.

Sin embargo, estoy convencido de que una parte del proceso ha fallado y la idea de valores y branding no llega a los mercados, no llega a las personas.

Errores en el proceso de branding

Los procesos de construcción y desarrollo de marcas siguen siendo excesivamente guiados desde la dirección y con poca o nula participación de profesionales internos (lo siento, la palabra “empleados” me parece arcaica e irrespetuosa) y externos.

¿Qué sentido tiene que los stakeholders participen en la creación de una marca?

Es una cuestión de humanización de la propia marca, y por tanto de conexión.

Imaginemos que un comité de la empresa ha decidido que los valores pilares de una marca sean la innovación, el respeto a la diferencia, la fiabilidad y la consistencia. Seguro que no se han elegido al azar, sino teniendo en cuenta por un lado las necesidades de los mercados y por otro las características de los productos o servicios que incluya.

Pero imaginemos que a esos valores podamos añadir los de las personas que integran el grupo de directivos, profesionales, colaboradores, accionistas, y -por qué no- clientes. Esas personas dotarán, como bien indica el experto en branding Iván Díaz, de cultura a la marca.

Por tanto, nuevos valores asociados a el entorno de la marca se sumarán a los 5 valores pilares, y podrían ser valores muy “humanos”, como el inconformismo (creatividad), la empatía, la asertividad, la cultura del esfuerzo, la flexibilidad, la bondad,… ¿No es enriquecedor?

La combinación de valores en el proceso de branding de una empresa puede convertir a sus marcas en grandes conectoras emocionales y a sus stakeholders en apasionados embajadores de las marcas.

“Empleado” y “recursos humanos”, dos expresiones que necesitan evolucionar

Si buscamos sinónimos de “empleado” encontraremos palabras como “usado”, “utilizado”, “gastado”, “servido”, “manejado”… ¿inspirador? ¿Alguien puede sentirse orgullos de ser usado o gastado?

“Recursos humanos” no se libra de la cacofonía: ¿Los humanos somos meros recursos? ¿No sería al contrario, que las empresas son el recurso para la expresión y desarrollo del talento?

No es fácil encontrar alternativas de consenso, ni para “empleados” ni para “recursos humanos”. En el primer caso, prefiero llamarles profesionales (en contraposición a empresarios o emprendedores), aún sin estar muy convencido. En el caso de “recursos humanos” leo con cada vez mayor frecuencia “capital humano”, “gestión de personas”, “gestión de talento”, pero me falta el componente que habla de conectar, de tender puentes entre una organización y sus marcas, personas y mercados. Ahí lo dejo. Si tienes alguna idea, espero que no se la lleve el viento y la compartas.

Valores y branding necesitan ir de la mano. Su alianza será sin duda la mejor munición de las organizaciones, porque tanto los valores como el branding son parte de las personas.

Imagen de Shutterstock.com