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¿Se trata de “postureo” o de explicar cómo somos?

Postureo

  • Del coloq. posturear ‘actuar con postureo’, y este de postura y -ear.
  • 1. m. coloq. Esp. Actitud artificiosa e impostada que se adopta por conveniencia o presunción.

En diciembre de 2017, la RAE se decidió a incluir el término postureo en su diccionario de referencia. Hacía tiempo que las redes sociales invitaban a pensar que en muchas ocasiones, lo que mucha gente compartía era puro postureo. Empezó con redes como Facebook, pero la cosa llegó a máximos con Snapchat, Whatsapp e Instagram. La diferencia es que Snapchat y Whatsapp suelen ser entornos cerrados, mientras que en Facebook o Instagram pueden ser públicos si uno así lo decide.

La duda

En una formación que compartí con Helena Casas para los alumnos Executive MBA de EAE Business School, emergió de nuevo una duda que surge a menudo:

¿Publicar una fotografía en que practicamos una afición es postureo? La cuestión surgió al explicar algunas de las ventajas de exponer ciertas partes “secretas”, en alusión a la Ventana de Johari. Concretamente, expusimos en pantalla tres imágenes: una chica haciendo estiramientos deportivos, dos personas jugando a ajedrez y un voluntario ayudando en el comedor de una residencia de 3ª edad.

Nuestros Valores: ¿Se explican o se transmiten?

Esta es una pregunta cuya respuesta puede asimismo responder la cuestión anterior. Nuestros Valores (superpoderes) se transmiten por la vía de nuestras acciones, inacciones, por nuestro comportamiento, nuestra forma de relacionarnos. Incluir en nuestra presentación personal nuestros valores de forma explícita es complejo:

“Hola, soy disciplinado, empático, paciente, solidario”… ¿No parece algo forzado, incluso postureo? ¿No es mejor demostrarlo que decirlo?

Todo radica en no engañar

Una imagen de una persona en una partida de ajedrez transmite mucho: paciencia, estrategia, temple, agilidad mental … Pero debe ser real, no impostada, ya que de contrario entramos en el postureo. El efecto burbuja de las redes sociales puede ser negativo, así como un exceso de exposición. Pero lo peor es engañar, hacerte pasar por quien no eres, crear un personaje. Eso va contra nuestra marca personal, sin ninguna duda.

Selfitis: ¿Obedece el exceso de selfies a un transtorno?

userexperience

Royal selfie. Saatchi Gallery 2017

Eso dicen. Leía hace poco en La Vanguardia “…cuando esta acción comienza a repetirse de manera constante y compulsiva se la debe definir como “Selfitis”. Así lo indica el estudio publicado en la International Journal of Mental Health and Addiction por los investigadores Janarthanan Balakrishnan y Mark Griffiths”.

Yo más bien creo que el abuso de selfies obedece a un intento de satisfacer a “fans” por parte de algunas personas con comunidades importantes. Suele pasar que cuando publican un auto-retrato (selfie, sobre todo), se genera mayor número de likes que en una imagen, pongamos, de una puesta de sol magnífica.

Postureo o explicar cómo somos

En definitiva, pienso que la exposición de imágenes o vídeos que respondan a nuestras aficiones, pasiones si me apuras, puede ser una buena forma de demostrar cómo somos. Con mesura, sin abuso. Y si puede ser, con cierta elegancia, mejor. Me gusta Instagram, pienso que es un buen complemento a redes como Linkedin (donde explicamos quiénes somos) o a un blog personal.

El problema, como comentaba Andrés Pérez Ortega en su post Internet era Instagram, es que esta red sea nuestro único vehículo de comunicación. No hay una sola red social que cubra todas las áreas de comunicación, ni siquiera YouTube. Y ahí te doy la razón, amigo Andrés: nada como un blog bien alimentado.

Railway selfie by Akiko Nuru on Shutterstock.com

Agenda #MarcaPersonal

EKCadiz18#EKCádiz18

El 23 de Octubre en Cádiz me reúno con Andrés Pérez-Ortega, David Barreda, Eva Collado, Elena Arnaiz, y más para el segundo Espacio Knowmads. Trataremos de Marca Personal, Knowmads, Desarrollo Profesional y muchas más cosas. Es abierto y gratuito. Se va a celebrar el día 23 de Octubre, de 9:30 a 13:30. En el salón de actos de la sede de la Confederación de Empresarios de Cádiz. Avenida Marconi número 37, Cádiz. Lo facilita la Fundación Cajasol Cádiz. Inscripciones en este enlace.

 

 

 

Una tecnología al servicio de un mundo más humano es posible

Hace pocas semanas trataba la conexión humana en el post de título ¿Podemos promover una cultura de conexión humana en la era de las máquinas?

Como seguimiento a las ideas contenidas en ese artículo, hoy destacamos en este post colaborativo conclusiones de dos hechos que se han producido recientemente y que apuntan en esa dirección, en la idea de lograr un mundo más humano en plena era de las máquinas.

Los humanos están infravalorados

La primera es el reconocimiento por parte del Elon Musk (Tesla) de que la automatización no siempre es sinónimo de eficacia. Así se desprende del artículo de  Xataka firmado por Raúl ÁlvarezLos problemas de Producción en Tesla se deben a la excesiva automatización. Los humanos están infravalorados.

De la lectura se deduce que tal vez la visión de Musk de un mundo automatizado no es posible sin la conexión humana. De la misma manera que lo que diferencia a un humano de una máquina es la capacidad de errar, vemos que la intuición, la experiencia y la empatía siguen siendo -de momento- patrimonio de nosotros los seres humanos.

Mi colega personal brander Helena Casas, también psicóloga y fotógrafa, apunta que es cierto que hemos avanzado en tecnología de una forma increíble en los últimos años. A pesar de los errores en la línea de producción de Tesla, la robotización y automatización llevada a la excelencia serán una realidad en muy pocos años. Los expertos no se acaban de poner de acuerdo debido a dos aspectos opuestos:

  1. El avance de la tecnología está siendo exponencial en las últimas décadas
  2. La inteligencia artificial tal como tal sigue en pañales debido a que de momento solo se trata de un algoritmo producto de un cruce de datos masivos.

Esa falta de acuerdo viene precisamente de la falta de conocimiento que todavía se tiene sobre el funcionamiento de la mente y el alma como tal. No es una cuestión de neurociencias, es una cuestión de lo que parece ser física cuántica. No pueden hacer nada solamente con el cerebro de una persona… “se necesita a la persona”

Hater, ¿por qué escribiste eso?

La segunda es una reciente charla TED de Dylan Marron (no disponible en modo abierto todavía). Marron está abordando un enfoque distinto al problema del odio en Internet. Sus vídeos como “Sentado en un baño con personas trans”, acumulan millones de visitas, aunque también generan toneladas de odio en Internet.El neo-futurista Marron desarrolló un mecanismo de supervivencia: conectar con las personas que llenan la red de odio y hacerles una pregunta simple: “¿Por qué escribiste eso?”

Estas grabaciones se han capturado en el podcast de Marron bajo el título: “Conversaciones con personas que me odian“. Según él mismo reconoce, eso no traerá la paz en el mundo, pero afirma que le ha causado una corriente de empatía con sus matones. “Empatizar con alguien con quien estoy profundamente en desacuerdo no borra de repente mis creencias profundamente arraigadas ni apruebo las suyas”, advierte. “Simplemente estoy reconociendo la humanidad de una persona a la que se le ha enseñado a pensar de una determinada manera, alguien que piensa de manera muy diferente a mí”. En el fondo Marron admite que necesitamos poner las bases de un mundo más humano.

The Human Branding

El nexo común de las dos historias es evidente: necesitamos poner mecanismos que nos permitan humanizar. Humanizar las empresas (caso de Tesla y de muchas otras). Y humanizar las relaciones que se producen en los entornos digitales. Recuerdo un viejo anuncio de la US Army en que soldados estadounidenses cruzan amenazas con soldados afganos. Todos llevan gafas oscuras. En el momento en que se las quitan, se dan cuenta de que son personas iguales, de la misma especie, y la agresividad se vuelve en confianza.

Puede parecer superficial reducir la idea de un mundo más humano a un concepto como Human Branding (Branding humano). Pero cada uno aporta su grano de arena en el campo en que es competente, y ahí puede que todos los que nos dedicamos a esto podamos compartir un propósito mayor que que el ayudar a pocas personas.

Helena Casas añade que nos encontramos ante lo que podríamos llamar una nueva era, más allá de lo que conocemos actualmente como cuarta revolución industrial:

Es el momento en el que toca ser más humanos.. más personas!

Recordando la capacidad de desarrollo intelectual y físico de la época greco-romana, toca alimentar y hacer crecer esas capacidades que nos diferenciarán, durante unos años más, de cualquier simulacro de Inteligencia Artificial. Todo lo que se rija por patrones, automatización y falta de matices, sucumbirá a la robotización.

Seamos humanos, seamos personas bien diferentes las unas de las otras, para aportar lo mejor a esta nueva era que incluso nos lleve a ser capaces de hacer convivir a las personas y a las máquinas en pro de la raza humana y no a su exterminación. Un mundo más humano es posible.

 

Cover photo by Shutterstock.com

 

24 abril en Barcelona > Doy una charla sobre Marca Personal para emprendedores en la Fundación Inceptum (c/Rector Triadó 31 de Barcelona) a la 19h, entrada gratuita. Regístrate aquí.

marca personal emprendedores

9 de mayo en Huelva > Participo en la jornada #EKHuelva18 “Espacio Knowmads Huelva” patrocinado por la Fundación Cajasol y organizado por el gran David Barreda, en que me encontraré en el escenario además de David a Andrés Pérez Ortega, Eva Collado Durán, Elena Arnáiz y Adela de la Mora. Inscripción gratuita (quedan pocas plazas) aquí. 

2 al 6 de julio en Barcelona > Curso > Marca personal para diferenciarte y conseguir tus objetivos “Els Juliols” en la Universitat de Barcelona. Cinco mañanas, en que intervendremos Mari Carmen Martín Muñoz, Paula Fernández-Ochoa, Francesc Segarra, Emili Rodríguez y un servidor Guillem Recolons. Inscripciones en este enlace.

marca personal para diferenciarte y conseguir tus objetivos

 

La normalidad está sobrevalorada

No, no te invito a convertirte en anti-sistema, no va por ahí. Simplemente se trata de que nuestra sociedad, históricamente ha sobrevalorado la normalidad.

Somos hijos de la generación de la cautela y la discreción. Hijo, no hagas esto, que no lo hace nadie. Hijo, haz esto, que es lo que hace todo el mundo.

El cuento ha cambiado, y seguirá haciéndolo. Según el informe “Trabajar en 2033” de PwC, “Distinguirse entre la gran multitud será el gran reto de los trabajadores que, por otra parte, exigirán a las empresas un nuevo modelo y de relación laboral que les permita trabajar de manera independiente y para varios empleadores”.

La normalidad está sobrevalorada: hoy, si haces lo que hace todo el mundo, no vas a ninguna parte.

Haber cursado un grado y un máster ya no es un elemento de diferenciación. Puede que lo sea de relevancia, has adquirido nuevas competencias, pero tus 200 compañeros de estudios también. ¿Cómo asegurarás que te elijan a ti para un trabajo, y no a los otros 200?

Acumular 10 años de experiencia profesional puede parecer diferencial, pero si miramos a nuestro lado, veremos miles de personas iguales.

En el terreno de valores, ser voluntario de una ONG, aunque interesante tampoco es diferenciador.

Tener un blog es genial, pero muchos profesionales disponen de uno, y actualizado.

¿Dónde puede estar entonces la diferencia?

No se trata de sacar el conejo de la chistera, es tan simple como SUMAR. Me explico: si además de haber estudiado un grado, dominas un idioma extranjero, tienes alguna experiencia profesional, haces voluntariado y tienes un blog, te aseguro que serás una persona única en el mundo.

La clave de todo esto es considerar nuestros valores y rasgos de personalidad como atributos emocionales que, sumados a los racionales, marcan la diferencia. Se trata de ver cuál es nuestra propuesta de valor.

A menudo se considera que la diferencia obedece a factores de imagen (Josef Ajram y sus tatuajes, por ejemplo). Los medios impulsan esa creencia. Pero nada es casual, un tipo como Ajram no es diferente por su aspecto, lo es por defender un modelo diferencial de inversión (trading) y por buscar la superación en todo lo que hace (deporte…).

El profesor Xavier Sala i Martín no es diferente por llevar chaquetas de colores, lo es por explicar la economía mediante símiles muy fáciles de entender para profanos y por ser profesor titular de la universidad de Columbia.

Más allá de lo que esperarías: casos

personas extraordinarias

Esta semana he finalizado un proceso de personal branding apasionante con el Dr. Salvadó. Es alguien que más allá de su excelencia como médico anestesista, consiguió bajar 30 kilos de peso, prepararse hasta completar dos ironman y crear un catálogo de servicios de salud fuera de lo normal en un perfil como el suyo. Beyond Health (más allá de la salud), es la esencia de su proyecto.

Mi admirada Paula Fernández-Ochoa es abogado, especialista en marketing jurídico, en marca personal, y por si fuera poco es una deportista consagrada, cuya cuenta en Instagram @vivircorRiendo la convierte en una profesional excepcional.

La especialista en capital humano y colega Eva Collado Durán es también una experta en marca personal y en redes sociales y transformación digital. Eso la distingue de cualquier directivo, consultor o formador RR.HH, añadiendo el valor de la suma. Y para sumar más, es una conectora emocional nata.

La personal brander Helena Casas es además una captadora de emociones, psicóloga y fotógrafa, experta en marketing digital, cantante… Su visión de la marca personal es 360º, lo que la sitúa en un plano más allá de lo esperable, de la normalidad.

Mi buen amigo y humanista digital, Joan Clotet, es un knowmad en estado puro. Él trabaja en una gran organización, pero es un emprendedor con múltiples proyectos que suman a su marca personal, y también a la de su organización. Desde luego, encontrar knowmad en una organización está fuera de la normalidad.

 

Resumiendo, y por no frustrar expectativas, no exageremos. No se trata de ser una persona extraordinaria, solo de llevar ADN emprendedor sin importar si tienes un único cliente (profesional por cuenta ajena) o muchos. Y ese ADN viene de la suma de competencias, valores e inquietudes. Dentro de un foco, claro. Es, por decirlo de alguna manera, la marca personal perfecta.

 

Birds image by Shutterstock.com

Executive Branding: de ejecutivos a changemakers

Es interesante la expresión “changemakers que utilizan los autores del libro “Social Selling”, Tim Hughes y Matt Reynolds (Kogan Page, 2016). Podríamos traducirla literalmente como “hacedores del cambio”, aunque la expresión más aceptada es “agentes del cambio”.

Sin ninguna duda, los impulsores del negocio en las organizaciones son los vendedores (comerciales, account managers…) junto a los ejecutivos que toman las grandes decisiones. Pero con la cuarta revolución ha emergido una figura nueva:  los Changemakers o agentes del cambio.

Mi colega Eva Collado define a estos changemakers como líderes informales de las organizaciones, conectados, formados, informados, y que acaban tomando decisiones clave que anteriormente tomaban los grandes directivos (Hughes los llama C-Suites). Raquel Roca preferiría llamarlos Knowmads, esos nómadas del conocimiento que muchos creen que son siempre agentes libres, pero que realmente también los encontramos en empresas trabajando por cuenta ajena.

De ejecutivos a changemakers

Los ejecutivos de las organizaciones ya no tienen únicamente como misión tomar las grandes decisiones, gestionar equipos o clientes. Su máxima prioridad, en la economía conectada, es actuar como changemakers, como agentes del cambio. Pero, ¿por qué?

Porque ayer no existe, aunque la marca que ha dejado nos puede afectar al mañana. Y la decisión, el proceso de cambio, hay que tomarla hoy. Este galimatías temporal puede ser la clave que justifica que estos nuevos ejecutivos ejerzan como agentes del cambio en un entorno difícil. Vivimos en aguas movedizas, donde éxitos pasados no solo no garantizan éxitos futuros sino que los niegan.

Este barrizal, formado por átomos y bits (lo real y lo digital) requiere modificar la forma de pensar de los ejecutivos para adaptarse a situaciones imprevistas, no tratadas todavía en casos de estudio de escuelas de negocio. Si antes pensábamos que el fracaso es la antesala del éxito, ahora deberíamos entender que el cambio es la palanca de la supervivencia y del crecimiento.

Se nos llena la boca de transformación digital, pero esa no es la espoleta del cambio

La expresión transformación digital se está gastando por exceso de uso y por uso indebido. Estoy trabajando con un directivo de una organización del área de telecomunicaciones. Hablando con él, trabajando su modelo de negocio, me doy cuenta de algo importante:

 Primero se requiere trabajar en la transformación de personas y el cambio cultural de la organización, y de ahí a la transformación digital

Y ahí es donde veo el verdadero sentido del cambio. La personas, primero. La cultura organizativa, después. Y la transformación digital, al final, como una de las líneas del cambio.

El error que cometen muchos ejecutivos en organizaciones es tratar de implantar la transformación digital sin antes haber trabajado a fondo en un cambio de personas y cultura empresarial. Comenzar la casa por el tejado. A menudo nos dejamos llevar por palabras más que por conceptos y planes de acción.

changemakers

No todos están listos para el cambio. Fuente: Shutterstock.com

Executive branding para changemakers

El executive branding es un proceso de personal branding pensado para agentes del cambio, para profesionales que deben decidir y gestionar la transformación.

Algunas escuelas de negocio ya lo han incluido en sus planes formativos. Pero en mi modesta opinión y basado en mi experiencia, un proceso de executive branding está más cerca de la consultoría que de la formación. No podemos considerar a un individuo que debe tomar decisiones críticas como si se tratara de un colectivo.

El branding para agentes del cambio es un proceso muy introspectivo, en que los valores personales juegan un papel relevante, y donde la empatía se convierte en la palanca de la transformación de personas y equipos. Las organizaciones son sus personas. Y quienes las dirigen deberían imprimir su ADN y enriquecer así unos valores corporativos excesivamente poco diferenciados.

El executive branding no pretende únicamente empoderar a ejecutivos para desarrollar su marca personal o formarlos en competencias digitales. Debería ser más ambicioso y ordenado, con la idea de gestionar un cambio permanente en personas, cultura, organización y desarrollo de negocio. Solo así se puede llegar a la transformación digital, un concepto al que le quedan 15 o 20 años de existencia hasta que millennials y centennials lleguen a ocupar puestos de responsabilidad.

El proceso y los artífices

Por no extenderme -y por proteger un poco el método- no desglosaré el proceso de executive branding, pero sí los recursos necesarios para llevarlo a cabo.

Dado que para mí se trata de consultoría, es un bis a bis. Pero no de un consultor a un “cliente”, sino de un equipo a un cliente.

  1. La parte introspectiva requiere, a mi modo de verlo, a una persona formada en psicología. Últimamente se ha focalizado mucho el autoconocimiento en el coaching, pero me niego a creer que cuatro o cinco años de formación en psicología se pueden comparar a seis meses o un año de coaching. Si además de psicología hay formación en coaching, mejor, pero no es indispensable.
  2. La parte estratégica requiere dos elementos clave: por un lado a alguien con mentalidad y experiencia en estrategia, y también a alguien con experiencia directiva y de transformación cultural.
  3. Finalmente, la parte de comunicación requiere a alguien con competencias y experiencia en esta área. Alguien que pueda no solo desarrollar sino acompañar en un plan de acción que ponga la propuesta de valor y de cambio al servicio de la organización y sus principales stakeholders.

En resumen, diría que para forjar a un changemaker se necesitan changemakers. Que tengas una semana inspiradora.

Dedicado a Christian Fernández, un verdadero changemaker. Y a mis buenos amigos psicólogos y personal branders Helena Casas, Fran Segarra, y Elena Arnaiz.

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