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A quién seguir en las redes sociales (II)

(II) A quién seguir en las redes: YouTube, Instagram, Google+

Si el otro día hablamos de tres redes sociales como son LinkedIn, Twitter y Facebook, hoy nos adentramos en YouTube, Instagram y Google+. Cada una de estas redes tiene procedimientos de seguimiento distintos. Veámoslos:

YouTube

Existen diversas formas de seguir a un usuario que nos aporte valor en YouTube, pero antes vale la pena identificar a esos usuarios, y lo haremos de dos maneras, por el nombre (si lo conocemos) o utilizando palabras clave en el buscador; si el vídeo está bien etiquetado aparecerá en un ranking que podemos ordenar por popularidad, por fecha, y también por canales y listas de reproducción. ¿Cómo podemos activar el seguimiento en esta red?

Suscripción al canal. Es la opción más interesante, que hará que cada vez que el usuario suba un nuevo vídeo nos llegará un correo avisándonos.

Creación de categorías: si no queremos seguir a un usuario sino a una categoría (ejemplo: liderazgo), desde el mismo vídeo le pediremos “clasificar” y ahí crearemos una categoría. Esta opción es muy interesante ya que permite que podamos tener un canal propio en YouTube sin haber subido un solo video. Aquel que conecte con nuestro canal encontrará todos aquellos videos que hemos clasificado.

Like: otra forma de seguir videos es sencillamente poniendo un like. En este caso no serán los demás quienes verán esta preferencia sino que seremos nosotros mismos quienes veremos este like que hemos realizado en un video de un tercero.

Conversación: si generamos algún comentario en un video de otra persona podemos tener un seguimiento de todos los comentarios que vengan posteriormente al igual que pasa en Facebook o LinkedIn.

Instagram

Selfie redes sociales Instagram YouTube Google+ Shutterstock

Imágenes del post: shutterstock.com

Se trata de la red social de las etiquetas por excelencia. Si el #hashtag fue inventado por Twitter, es en Instagram donde desarrolla su potencial máximo. Cuando hacemos una búsqueda en Instagram tenemos cuatro resultados: El destacado, personas, hashtags y lugares.
Destacado: aquí veremos lo más potente que se esté compartiendo en esta red y nos dará una idea de quienes son las personas con los perfiles a los que debemos seguir más de cerca.

Personas. Aquí podemos buscar por el nombre de la persona o poner una @ delante. Si esa persona no está utilizando un nickname desconocido la encontraremos con cierta facilidad. La fórmula de seguimiento es parecida a la de Twitter, podemos seguir a quien queramos con independencia de si no sigue o no sigue. La única diferencia es que hay muchos perfiles privados en Instagram. En esos casos si la otra parte no nos devuelve el seguimiento no podremos ver las imágenes que sube a esta red.

Hashtags. Es la joya de la corona de Instagram. Es la forma más fácil de buscar contenido en esta red y de encontrar conceptos afines a lo que busquemos. Si os fijáis bien, cada publicación de Instagram va seguida de un cierto número de hashtags. De manera que si queremos ver todo lo que está publicándose sobre drones sólo hemos de clicar sobre el hashtag #drone.

Lugares. Una de las características de Instagram es la geolocalización, es decir cada vez que subimos una fotografía nos pregunta si queremos decir dónde ha sido realizada. En base a eso podemos también hacer búsqueda por lugares es decir podemos poner un lugar por ejemplo el Escorial y veremos todo lo que se está publicando sobre el Escorial en tiempo real. Eso nos permitirá seguir a personas que estén publicando sobre ese tema.

Google+

Esta red social obtiene su máximo rendimiento cuando se utilizan otros productos de Google como por ejemplo el navegador Chrome o YouTube. Además, para poder operar en esta red necesitamos tener una cuenta Gmail o asociada a Google. Google+ distingue cuatro fórmulas de seguimiento: su buscador permite encontrar colecciones, comunidades, personas y publicaciones.
Por ejemplo si buscamos “arte abstracto” encontraremos efectivamente los cuatro tipos de resultados.

Las colecciones podemos seguirlas para ver todas las nuevas publicaciones que incluyan. Es importante saber que si seguimos una colección el propietario sabrá que la estamos siguiendo.

En las comunidades podemos unirnos, y están sencillo como apretar el botón de unirse para ir siguiendo todo lo que publica la comunidad.

En el caso de personas es donde quizá Google+ tiene su mayor diferencial, ya que nos permite hacer un seguimiento distinguiendo si son familiares, amigos, conocidos o somos seguidores.

Finalmente, en el caso de las publicaciones, nos aparecerán aquellas afines a la búsqueda y podremos compartir las comentarlas o sencillamente poner el equivalente al like en esta red, un +1.

Seguiremos hablando de a quién seguir en las redes sociales, aún nos queda Pinterest, Periscope, Snapchat, Slideshare, beBee, About.me, Vine, Swarm…

¿Puede una conversación ser visual?

 

Recordemos que los mercados son conversaciones (The Cluetrain Manifesto, 1999). Y ahora, esas conversaciones persona-a-persona, ese diálogo, está pasando a una plataforma visual.

Si dicen que una imagen vale más que mil palabras, una imagen acompañada de etiquetas (#hashtags) vale un imperio. Y eso es lo que está sucediendo con plataformas como Instagram (ya en propiedad de Facebook), Pinterest, Snapchat, y en menor medida con Twitter y Facebook.

Instagram

Instagram

La conversación en red se vuelve visual porque, entre otras cosas, las imágenes sintetizan de forma excelente los conceptos, si añadimos etiquetas añadimos los matices, y si añadimos la geolocalización añadimos los lugares, los momentos. La conversación se vuelve visual también debido a que no es necesario reproducir literalmente en el mundo de los bits lo que hacemos en el mundo real, y buscamos nuevos lenguajes que respondan a las nuevas necesidades de inmediatez (si quieres, llámalo falta de paciencia).

Alguien pensará que todo esto ya está inventado con el vídeo, pero no existe nada más sintético y rápido de interpretar como una imagen acompañada de etiquetas, requiere apenas 10 segundos. El vídeo es un soporte excelente, pero la capacidad de síntesis es menor y requiere una cierta conectividad para ser visto en condiciones.

Desde una óptica de branding personal, la conversación visual abre nuevos horizontes, ya que muchos profesionales que dudan de su capacidad de escribir o de protagonizar un vídeo testimonial pueden utilizar este nuevo soporte para reforzar su posicionamiento personal / profesional.

El fenómeno VISUAL THINKING por fin encuentra las herramientas para que todo ser humano pueda aplicarlo en la práctica.

  • Instagram ha revolucionado la conversación visual gracias, sobre todo, a su utilización en dispositivos móviles, que le da una inmediatez de conversación sin precedentes. Además permite tiquetar con mucha facilidad, geolocalizar y compartir las entradas en redes como Facebook, Twitter, Tumblr, Flickr y enviarlas por Email.
  • Pinterest continua siendo una de las más atractivas por interface gráfico, muy cómodo y que permite agrupar las imágenes en carpetas (boards) y también compartirlas en otras redes y etiquetar.
  • El fenómeno SnapChat añade elementos de privacidad a lo anterior: los post o entradas solo se visualizan unos segundos, y después el rastro desaparece, lo que da lugar, por un lado a que millones de “teens” se hayan lanzado en masa a esa red y, por otro lado, a ciertos peligros. Peligros porque como la imagen dura poco tiempo se envían fotos y vídeos muy comprometidos (contenidos explícitos, vaya).
  • En cuanto a Twitter y Facebook, ambos admiten imagen y etiquetas. Twitter fue la red pionera en etiquetado con sus #hashtags, y se ha ido adaptando al visual thinking. Facebook, al contrario, ha pasado de un formato muy visual a adaptarse al hashtag para generar conversaciones de mayor amplitud.

En resumen, si dispones de una estrategia de posicionamiento personal y entre tus habilidades no está la de escribir o la oratoria, te doy la bienvenida a la conversación visual, un fenómeno que ya dispone de herramientas muy potentes que irán creciendo y ampliando sus parámetros de efectividad y calidad.  Si no dispones de una estrategia de posicionamiento personal, a qué esperas…

Papá, no quiero estar en Facebook

 

Hace solo dos años, recuerdo que mi hija, de 11, me envió un powerpoint de 20 páginas con varias razones que justificaban el crearse una cuenta en Facebook. Aun lo conservo. Una de las razones, como era imaginable, era que muchas de sus amigas ya estaban en la red social. La edad legal para entrar era y es de 13 años, así que sus amigas tuvieron que “engañar” a Facebook y mentir sobre su fecha de nacimiento. Aquí está una de las brechas de muchas redes, no existe un control real, basta con mentir y uno está dentro.

Convencí a mi hija para que esperara dos años (mucho tiempo para alguien de corta edad, lo sé) antes de tener perfil propio, y desde mi cuenta hicimos “amistad” con sus amigas.

Hace dos meses mi hija cumplió 13, y uno de los regalos era el crear el esperado y deseado perfil en Facebook. Pero los cambios que se están produciendo son tan rápidos que ahora, mi hija, la que casi me maldijo por no autorizar su perfil hace dos años, mi hija no quiere estar en Facebook.

¿Qué está pasando en la red?

Para entender el fenómeno del abandono (o no entrada, como es el caso) de muchos adolescentes en Facebook, recomiendo la lectura del post del experto Francesc Grau “Los adolescentes de Facebook“, en que muestra la migración de este colectivo en dos mercados gigantes como son EEUU y China hacia otras plataformas digitales.

Las nuevas preferencias

Como comenta Francesc, todo apunta hacia nuevos formatos de chat donde hay menor control paterno. En el caso concreto de mi hija, la preferencia se inclina a tres lugares, por orden de utilización:

  1. Whatsapp, que permite un chat en tiempo real, inmediatez absoluta y creación de grupos afines.
  2. Instagram, que permite comunicarse con imágenes y utilizar los hashtags para encontrarlo todo.
  3. Snapchat, un chat que permite compartir historias (texto, vídeo, imagen) que desaparecen en pocos segundos sin dejar rastro.

Los peligros de Snapchat

1snapchat1Según el blog de Orange, Snapchat permite a los usuarios enviar imágenes, vídeos cortos o mensajes a través de sus smartphones. El remitente elige el tiempo que desea que su mensaje sea visible para la otra persona, con un mínimo de 10 segundos. Y después desaparece.

El sistema es interesante, ya que no deja rastro. Pero su fortaleza representa también una amenaza, ya que permite a los teens mandar contenido subido de tono y que éste no quede registrado. Una práctica, denominada sexting, que preocupa a los padres, y que debería preocupar también a los propios adolescentes, ya que para guardar una imagen es tan sencillo como hacer una captura de pantalla con tu smartphone antes de que se borre.

La polémica está servida. La popularidad de Snapchat crece como la espuma y está en todos los rankings de las principales tiendas de aplicaciones (App Store de Apple y Google Play de Android). Forbes titulaba que “a los chicos les gusta Snapchat porque NO es Facebook”, un problema más para Zuckerberg.