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Personal Branding en la era de los introvertidos

 

La televisión nos tenía acostumbrados a talentos extrovertidos, gentes que se mueven bien en entornos de estrés, con luces, con público, con los nervios de un directo.

Siempre había pensado que el liderazgo estaba reservado a los extrovertidos. Fue el psicólogo y psiquiatra suizo Carl Gustav Jung (1875-1961) quien impulsó las nociones de extraversión e introversión en sus teorías de la personalidad. Para Jung, la extraversión es la actitud que se caracteriza por concentrar el interés en un objeto externo. Esto supone que la persona extrovertida está interesada en el otro a la hora de entablar un vínculo social y predispone su ánimo para que la relación prospere. En cambio, la introversión es la actitud caracterizada por la concentración del interés en los procesos internos del individuo. En otras palabras, el introvertido prefiere entornos silenciosos, sencillos, minimalistas.

Ojo, no confundir introvertido con vergonzoso. El vergonzoso es aquel que teme constantemente los juicios negativos.

¿Qué ha pasado desde aquel famoso “los mercados son conversaciones”?

A raíz del Manifiesto Cluetrain de 1999 (markets are conversations), Internet abrió sus puertas a la red colaborativa, a un entorno que permite que personas y empresas se comuniquen con fluidez y transparencia de tu a tu, sin jerarquías.

El blog permite comunicar persona a persona, comentario a comentario.

La web 2.0, este movimiento, que arranca con los foros y continúa con los blogs y culmina con las redes sociales, favorece que personas que antes ni se habían planteado ponerse frente a una cámara se atrevan desde hace un tiempo a escribir, a lanzar consignas, mensajes, alertas. Se atreven a “entrar en conversación”. Son los introvertidos. Su medio natural es el blog, el rey de reyes de los medios sociales. También frecuentan algunas redes, pero no están muy cómodos con Twitter (demasiada gente). Tampoco están cómodos presentando su mensaje en vídeos para YouTube. El blog, en cambio, les permite comunicar persona a persona, comentario a comentario.

A menudo me preguntan sobre la conveniencia o no de lanzar y mantener un blog: soy un gran partidario de este medio digital. Pero lo recomiendo muy especialmente a todos los introvertidos que tengan algo interesante que decir: se moverán como peces en el agua.

Si la gente no ha oído hablar de tí, difícilmente podrá hacer negocios contigo

¿Quién sabe quién eres? Haz una prueba. Pon tu nombre y apellidos entrecomillados en Google y observa cuantos resultados últiles o relevantes aparecen.

En los tiempos que corren uno no se puede fiar únicamente de las técnicas de “networking” tradiconales para conocer a gente nueva. Lo de organizar reuniones de vecinos o de amigos parece que ha pasado a la historia.

Si uno busca nuevos horizontes y nuevos contactos más afines, está claro que uno necesita ser descubierto. Lo que antes era complejo, lento y caro, ahora es viable gracias a la influencia de la web 2.0. Antes, a un guitarrista se le descubría en un club. Ahora se le descubre en YouTube. Y no sólo eso: antes se contaba con el olfato de una persona (un productor, un manager). Ahora se cuenta con la de miles de personas que pueden ver un vídeo en un sólo día, valorarlo y “pasarlo”. Lo que funciona en internet tiene carácter viral, para lo bueno y para lo malo. En otras palabras, si hoy no nos encuentran en internet es que no existimos.

Internet se ha convertido en la fuente principal de captación, de reclutamiento. Necesitamos que el mundo nos descubra por un lado, y que nuestro mensaje asociado sea RELEVANTE. Si no somos relevantes, nuestra notoriedad será gratuita y efímera. Si la gente no ha oído hablar de tí, difícilmente podrá hacer negocios contigo. Es tajante pero obvio.

Las técnicas de personal branding se orientan a descubrir el experto que hay tras cada uno de nosotros, lograr visibilidad, generar un mensaje relevante y facilitar así que las empresas o personas cuenten con nosotros.