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Liderazgo, vulnerabilidad y marca personal

 

 

La vulnerabilidad es humana, y supone para nosotros una poderosa diferencia frente a los robots (al menos por momento). Hace unos días pude leer un fantástico texto publicado en Fast Company por Chris Litster, CEO de Buildium, una plataforma para ayudar a los administradores de propiedades a racionalizar sus negocios.

No voy a traducir el artículo, pero sí a tratar de extraer algunas lecciones en clave de marca personal. Si tienes poco tiempo, te invito a ver este resumen de un minuto:

La promoción a CEO

Chris Litster fue promocionado a CEO dentro de su compañía, y se propuso ser un líder empático, escuchador, cercano. Listo para “bajar la guardia en el trabajo y crear un espacio para la comprensión y la empatía reales”, algo realmente arriesgado en un modelo de organización tradicional. 

Para mí, hay una pregunta clave que se hace Litster: ¿No sería positivo vivir en un mundo donde la gente fuera honesta sobre sus inseguridades y necesidades, en lugar de proyectar exceso de confianza y agresividad, especialmente en los negocios?

Lección 1: El binomio Liderazgo + vulnerabilidad no es fácil de ejercer

En sus primeros meses como CEO, Litster estaba tan concentrado en “no ser un dictador” que se fue al lado contrario. Por no adoptar un enfoque más vertical, acabó dejando a su equipo mayor en un vacío de liderazgo.

Su equipo dudaba sobre lo que Litster esperaba de ellos, no sentían que contaban con su apoyo, y eso generaba incertidumbre y estrés. 

Vulnerabilidad y claridad no son mutuamente excluyentes

Sólo cuando dejó las cosas claras se empezó a avanzar en la buena dirección. Como lección, vulnerabilidad y claridad no son mutuamente excluyentes. Ser vulnerable implica ser claro en cuanto a necesidades y expectativas y recibir feedback.

Lección 2: Honestidad sí, pero bajo un liderazgo de servicio

Estamos de acuerdo: ser muy honesto con tu equipo es la piedra angular del buen liderazgo. Pero la honestidad debe ir acompañada de una oferta de ayuda, apoyo y guía. 

Está bien reprender a alguien por no haber cumplido con su parte del trato o por no haber conseguido sus objetivos, siempre y cuando tengas a mano los recursos necesarios para ayudarles a superar sus obstáculos. Como lección, no olvidemos que el liderazgo debe ser de servicio. 

Lección 3: Un delgada línea separa la coherencia de la ingenuidad

Litster quiso mejorar los elementos que hacen que una organización se integre al 100% en el siglo XXI: la diversidad y la inclusión. Para ello, organizó un evento para mujeres con objeto de discutir los grandes retos tecnológicos. 

Sin darse cuenta, el evento, que buscaba ser integrador, se convirtió en excluyente. La lección aprendida es que no siempre hay que dar un paso atrás y arrepentirse de una decisión. Litster compartió el proceso de reflexión de esa postura con una filosofía nueva: El acuerdo no es necesariamente la meta; la comprensión sí lo es. 

En este punto, pienso que se requiere cierto coraje para justificar una contradicción aparente. El autor lo llama liderazgo desde la vulnerabilidad

Lección 4: Hay que activar todos los superpoderes

Los que me conocéis de lecturas anteriores sabéis que para mí nuestro Valores son nuestros superpoderes. Litster añade un nuevo superpoder: el de preguntar

Y lo añade a raíz de una anécdota: encontró en su escritorio un papel con un pájaro dibujado y la palabra “buitre”. Inicialmente lo atribuyó a una posible crítica a su estilo de liderazgo

Preguntando, el buitre era la mascota de un equipo en que Litster fue nombrado miembro honorario. Fin de la especulación. Lección clave: pregunta antes de llegar a conclusiones equívocas

Lección 5: Apóyate en otros líderes, evita el síndrome de la soledad del manager

La CEO anterior a Litster, que fue la que le dio las riendas de la empresa, estuvo con él en todo momento. Algo así como una asesora ejecutiva. 

Cierto, los CEO, por el hecho de serlo, no tienen todas las respuestas. En sus palabras “el verdadero liderazgo es saber lo que no se sabe y lo que no se sabrá”. Por eso mismo, tener un punto de apoyo da una visión más profunda y realista de las cosas.

A Litster le está yendo muy bien, y también a su organización. Él admite que vivir en la vulnerabilidad como líder le ha dado el conjunto de herramientas para empezar a mejorar: reconocer errores antes de que se conviertan en letales y corregir el rumbo lo antes posible.

La vulnerabilidad no es el talón de Aquiles

Hemos crecido pensando que la vulnerabilidad es la grieta del barco por la que entra el agua. En liderazgo no es así. Vulnerabilidad es sensibilidad, empatía, es llevar el timón de la nave dirigiendo al equipo para no encallar, para evitar las grietas. 

En clave de marca personal, la oportunidad reside en modificar la idea del líder como alguien irrompible, que lo sabe todo y al que no le importan los problemas de su gente. 

Los grandes directivos de la banca o de grandes empresas actuales dirigen todavía en formato vulnerabilidad cero. Posiblemente necesitemos que llegue la siguiente generación de personas como Chris Litster para lograr un ecosistema empresarial que priorice el propósito, y dentro de él las personas, el planeta y los beneficios (por ese orden).

 

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