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Unas claves y una historia para tu próxima reinvención profesional

En el transcurso de tu vida, habrá momentos buenos y momentos malos, momentos en los que te parecerá que eres invencible y momentos en los que te sentirás derrotado e inútil. Los momentos en los que te crees invencible no duran mucho, así que deberías disfrutarlos y saborearlos porque enseguida encontrarás algo que te recordará que estás subido en una montaña rusa, y que pronto volverás a bajar. Sin embargo, superar los momentos en los que te sientes derrotado e inútil es mucho más difícil.

El Síndrome de la Reinvención Abrupta

Un clásico de estos momentos duros es el del despido de un trabajo, y no es menos duro si hablamos de un despido directo o de un despido interior. De un día para otro, pasas de ser valioso en una organización a sentirte desplazado y a dudar de ti mismo, de tus conocimientos y de volver a encontrar una ocupación en la que te sientas realizado. He conocido a muchas personas en esa situación y, la gran mayoría, corren el riesgo de caer en lo que llamo el Síndrome de la Reinvención Abrupta.

Este peligroso síndrome arrastra a las personas que lo sufren a reinventarse, algo muy común en esta situación, pero cortando repentinamente con su entorno profesional anterior y enfocándose en un área generalmente muy alejada de la que ha conocido y dominado hasta entonces. Por ejemplo, hace unos años conocí a varios excelentes vendedores intentando transformarse en diseñadores de páginas web o en community managers. Como era previsible, les fue imposible empezar desde cero en sectores tan competidos y volvieron a su ocupación de vendedores “a la vieja usanza”, sin haber sacado partido de aquella experiencia y con la frustración de volver a un entorno del que había intentado escapar.

La reinvención profesional no es fácil de gestionar, y las más exitosas suelen venir de la hibridación de nuevos conocimientos y experiencias anteriores. A mi alrededor tengo muchos ejemplos de reinvenciones profesionales exitosas, pero he elegido dos de estos casos por ser los que he vivido más de cerca y porque son bien conocidos.

Casos reales de reinvención exitosa

Eva Collado y Guillem Recolons pueden decir que se han reinventado profesionalmente de manera exitosa. Eva es una de las expertas en gestión del capital humano más solicitadas por empresas de España y Latinoamérica y Guillem es uno de los pioneros y referentes en personal branding a nivel nacional. Pero como sucede en la mayoría de casos que eligen el camino de la reinvención profesional, han trabajado muy duro y durante mucho tiempo para conseguir estos éxitos y han tenido que superar muchos obstáculos en el camino.

Eva era responsable de desarrollo de recursos humanos en una multinacional de e-commerce y Guillem era publicitario en una importante agencia de publicidad cuando se vieron en la encrucijada que supone tomar la decisión de reinventarse profesionalmente. Para los dos, el camino fácil hubiera sido seguir año tras año haciendo lo mismo en otras empresas iguales a las que dejaban pero, incluso con buenas ofertas sobre la mesa, decidieron tomar el camino difícil.

Sin embargo, sabían que tenían que comenzar por adquirir nuevos conocimientos y potenciar ciertas habilidades así que, una vez definidos sus propios entornos de aprendizaje, decidieron perfeccionar sus habilidades digitales, comerciales, de autogestión y de networking. Como aseguran Eva y Guillem y como demuestran sus trayectorias profesionales, la suma de experiencia, nuevas competencias y conocimiento de nuevas tendencias del sector en el que te quieras enfocar son la llave de tu futuro y la clave de la reinvención profesional.

Unas claves para tu camino

Como te puedes imaginar, este es un proceso largo y que conlleva un grandísimo esfuerzo, así que será muy importante que no te precipites y que elijas bien la dirección de la reinvención y los conocimientos que habrás de sumar para llevarla a cabo. Además, tienes que tener paciencia porque los resultados no llegan el primer día y una mala elección puede encasillarte después en un área en la que en realidad no vas a encajar.

Seguramente esto no es lo que quiere escuchar una persona que está pensando en reinventarse profesionalmente. Es difícil pedir paciencia y fe en uno mismo a una persona que se siente derrotada e inútil, que se ve como una piedra abandonada en un camino.

Una historia para no olvidar

Por eso quiero contarte una historia. Una historia real que comienza así, con una piedra abandonada en un camino, una piedra más en un montón de piedras desechadas de una mina de diamantes en Sudáfrica, una piedra más hasta que Julie, una niña de 9 años, reparó en ella mientras jugaba por la zona.

Julie no tenía mucho más para jugar que aquel montón de piedras. De hecho, no tenía mucho más en la vida. Sus padres habían muerto, sus hermanos trabajaban como esclavos en la mina de diamantes y de ella solo cuidaba su tío discapacitado.

Como sospechó su tío en cuanto Julie le entregó aquella piedra que le había llamado la atención, lo que había dentro de la roca iba a cambiar sus vidas y también la historia de la joyería ya que, hasta entonces, nunca se había encontrado un diamante tan grande. Con un peso de 890 quilates, desde entonces se le conoce como el diamante Incomparable.

Tras varias compras y recompras, el diamante Incomparable en bruto acabó en Nueva York. Si la historia de su hallazgo había sido curiosa, no lo fue menos la del proceso de corte, tallado y pulido. Esta delicada tarea le fue encargada a Samuel Black, un reconocido experto en el facetado de diamantes.

Durante los cuatro años en los que estudió la piedra, Black tuvo que tomar varias decisiones. La más importante fue la de renunciar a cortar el diamante más grande del mundo, que habría de superar los 530 quilates del Cullinan I, para evitar el alto riesgo que presentaba la operación en una piedra de forma tan irregular. Finalmente optó por cortar una piedra de 407 quilates y otras 14 piedras más pequeñas.

diamante incomparable

Los 890 quilates del Incomparable en bruto, y una vez tallado con 407 quilates. Fuente: famousdiamonds.tripod.com

Así y todo, el Incomparable es el cuarto diamante más grande de la historia y el más grande de los diamantes café. A finales de los 80 salió a subasta por unos 20 millones de dólares, aunque no encontró comprador y actualmente su valor estaría por encima de los 55 millones de euros.

Me gustaría que no olvidaras esta historia si estás pensando en una reinvención profesional y que pensaras en ella la próxima vez que te sientas derrotado e inútil. Aunque en ese momento será difícil que creas en ti mismo, recuerda que hasta el diamante más grande necesita de alguien que sea capaz de ver su potencial para ayudarle a brillar y de tiempo para ir puliendo las aristas, así que confía en ti y no te precipites a la hora de elegir qué quieres ser en el futuro.

Relato, plataforma, audiencia; claves en la comunicación de nuestra marca personal

En los últimos años hemos pasado de mensaje, medio, público objetivo a relato, plataforma, audiencia. 

Puede parecer que se trata de una cuestión meramente formal, pero el cambio no es gratuito. Se sustenta en la necesidad de proyectar nuestras actitudes además de nuestras aptitudes. 

No es cierto eso que circula últimamente de que la experiencia acumulada, una carrera universitaria o un máster no sirvan para nada. Lo que sucede es que eso no es lo único que se valora. 

Ha llovido desde que Goleman publicó su Inteligencia Emocional. Y lo cierto es que ahora cada vez damos más valor a nuestras competencias soft: adaptabilidad, negociación, liderazgo, trabajo en equipo, valores, asertividad, empatía…

Ya no es lo que decimos, es cómo lo contamos, en qué soporte o plataforma y a qué audiencia.

De mensaje a relato: de la frialdad de los datos a la conexión emocional

Vamos mejorando. De “comercial” a “account manager” hay algo más que una traducción. La idea de “manager” transmite compromiso, responsabilidad. Es un principio. No hay una propuesta de valor, pero sí hay más valor en la propuesta. 

Insisto una vez más que si nos presentamos con el cargo que aparece en la tarjeta de visita perdemos una oportunidad de conectar. Aunque hay excepciones. Recuerdo hace casi 20 años conocí a un empresario prometedor de la familia Bonomi / Benetton que me entregó una tarjeta en que bajo el nombre se leía in charge of ideas (a cargo de ideas). Sin duda era un pionero.

¿Cómo podría trabajar un “comercial” su propuesta de valor? Leyendo el genial post de Inge Sáez “Cómo escribir un titular profesional de alto impacto en Linkedin” leo el ejemplo inspirador de Tino del Pozo: “… Ayudando a generar tráfico, leads cualificados y ventas”. Mejora, ¿no crees?

El secreto: Propuesta de valor + Valores

No soy de los que tiene fórmulas mágicas, no escribo estas líneas desde la planta 60 de un edificio de Nueva York. Creo que las palabras éxito y liderazgo están empezando a gastarse de tanto pronunciarse, a veces en contextos comprensibles y a veces banalizando su idea. Yo distingo a dos tipos de personas: las que conectan y las que no conectan.

Las personas que conectan suelen trabajar a fondo su propuesta de valor, a la que acompañan de sus valores. Pero no de forma declarativa, sino demostrativa. Hace poco mi admirado Joan Clotet me invitó a dar unas charlas sobre cómo crear relatos a partir de datos (del dato al relato). La charla, que tuvo lugar en el IE en Madrid, la organizaba el “jefe” de Joan, Aitor. Joan le habló a Aitor de mí para pilotar esa charla sobre relato.

La respuesta de Aitor fue “sobre todo, que sea una buena persona”. Aitor presuponía que yo podría tener las competencias para hablar de relato, por lo que necesitaba asegurar era lo que a él le importa de verdad: que la gente con la que se rodea sea buena gente.

A eso algunos le llaman liderazgo, yo prefiero llamarlo conexión, conectividad. No se dice, se hace.

De medio a plataforma: buscando la omnicanalidad

Siempre cuento en mis charlas que hace sólo 12 años, para que un mensaje personal llegara a 5.000 personas necesitábamos utilizar medios y pagar un buen dineral por unos espacios contratados ahí.

Hoy el cuento ha cambiado, gracias a Internet pero también al desarrollo de tecnologías que nos permite el uso de internet desde, por ejemplo, la playa.

Este mismo artículo que lees puede llegar potencialmente a 5.000 o 20.000 personas a coste cero gracias a esas tecnologías. El coste cero es una metáfora, ya que de alguna manera estamos poniendo nuestro tiempo para escribir, preparar lo escrito y difundir. Pero ya no hablamos de medios, hablamos de plataformas.

Antes, los artículos de la prensa escrita desaparecían …en el tiempo, como…lágrimas…en la lluvia (Gracias Ridley Scott por ese momento único en Blade Runner).

Ahora las hemerotecas son de acceso público (casi todas) y los contenidos se encuentran en segundos y “viven” para siempre. Nuestra marca es permanente.

La audiencia es líquida, no te conoce, te encuentra

La última parte, pero seguramente la más importante, es la audiencia. Hemos pasado del concepto Kotleriano de la segmentación de mercados a la idea de que no eres tú el que segmenta, es la audiencia la que lo hace.

No te conocen, pero te encuentran. Es así de sencillo. Pocos buscan contenidos por el nombre de su autor, los buscan por la afinidad con el propio contenido.

La fidelidad de la audiencia es hacia el contenido, y el reto es hacer que sea hacia el creador del contenido. Para que eso se produzca necesitamos algo más que una propuesta de valor y unos valores. Necesitamos que todo eso se convierta en un estilo único, diferenciado, que atraiga tanto para crear una audiencia más o menos permanente (ya que la fidelidad en esto no existe).

En resumen, para subirnos al SXXI, basta con mirar la realidad de otra manera. Demostrar más que mostrar. Menos mensaje y más relato, en la plataforma adecuada y con suficiente fuerza como para atraer a una audiencia líquida.

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¿De qué vas? ¿De magdalena, de muffin o de cupcake?

Ya sabes que no me entusiasman los estereotipos, pero hoy te pongo en la tesitura de decidir si tu marca pertenece al tipo magdalena, muffin o cupcake.

El producto puede parecer el mismo, pero la forma en que te llega es diferente.

¿Eres magdalena?

Las españolas utilizan aceite, las francesas mantequilla. Y ambas utilizan además en su forma básica huevos, azúcar, harina de trigo, levadura, y aroma de limón.

Podríamos decir que la magdalena sacia la necesidad básica de comer y de reponer combustible (azúcar). Las magdalenas ya tienen una historia larga, muchas experiencias culinarias. La magdalena sería equivalente a la figura del mentor, una persona con experiencia, con una trayectoria que le permite guiar al mentorizado en base a los aciertos y errores de carrera del mentor.

Pienso que esta figura va a desarrollarse en los próximos años debido a la madurez del grupo Baby Boomer, que puede aportar sabiduría a los que empiezan. No solo eso, la mentoría puede ser una solución profesional para aquellos séniors que se queden descolgados del mercado de trabajo. Te invito a leer el blog del especialista en séniors Prudencio López para saber más.

Magdalena, Muffin, Cupcacke

Magdalena, Muffin y Cupcacke

¿Eres muffin?

En apariencia no hay diferencias con la magdalena, pero las hay. Menos dulces, muchos incluso se encuentran salados, los muffins son la versión estadounidense de la magdalena. Son prácticamente los mismos ingredientes. Admiten sabores, frutos secos… El muffin cubre algún aspecto más que el propiamente alimentario, ya que su aspecto (envase) llama más la atención, así que las neuronas del deseo se activan a través de colores, formas y olores.

El muffin me recuerda al coach, a alguien que ayuda a las personas a identificar y desarrollar sus metas personales y profesionales de una manera más rápida y efectiva.  El coaching trata de extraer lo mejor del coachee, le acompaña también en su camino, pero no interviene sobre que camino debe adoptar. No se basa tanto en la experiencia como en una metodología de trabajo. Desgraciadamente, el coaching está en una situación crítica de saturación (te aconsejo leer “El coach que mató al coaching” de Rubén Turienzo). Es absurdo que convivan coaches de larga formación y larga experiencia con otros formados en un fin de semana.

¿Eres cupcacke?

Aunque pueda compartir ingredientes con la magdalena y el muffin, el cupcake es un pastel metido en una taza o en un molde de magdalena. Además de las necesidades alimentarias, cubre necesidades de autoestima, como la repostería de lujo. Es una pequeña orgía de sensaciones, azúcares, sabores, texturas y olores para un tentempié en forma de recompensa. .

En cierta forma, me recuerda a un consultor, alguien no solo capaz de identificar objetivos, también de trazar estrategias, de acompañar, de “mojarse” en el camino que conviene adaptar. Un consultor es un solucionador de problemas, es Mr. Wolf de la película Pulp Fiction. Puede que el consultor no tenga la experiencia del mentor, pero debe tener una especialidad, ya que no es lo mismo un consultor de marca, de marca personal, de carrera o de inversiones, aunque todos sean consultores estratégicos.

El precio varía, pero no nos venden humo

Cierto, mucha gente piensa que el precio de más que pagas por un cupcake es por el nombre. No es así: pagas más porque hay más. Cubre más necesidades, es más complejo. No me importa que lo llames pastelito, siempre será más sofisticado que una madalena o un muffin. Por su parte, el muffin es algo más caro que la magdalena: es más compacto, menos esponjoso (hay más materia) y está mejor presentado.

No hay uno mejor que otro. Cubren distintas necesidades, como el mentor, el coach o el consultor.

¿Ya lo tienes claro? ¿Cual es tu rol? ¿Magdalena, muffin o cupcake? ¿Mentor, Coach o Consultor?

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Hoy es tan importante ser conocido como reconocido

Os dejo este podcast de una entrevista que me hizo Ondacro el 22/10/2015 a través de su sección “Pasión y talento” y de Gabriel Gómez. A partir del minuto 31 empieza la entrevista, en la que se habló de marca personal, de reputación online, de estrategia personal, de notoriedad, de autenticidad, de embajadores de marca, de monetización de la gestión personal, de la importancia de ser conocido y reconocido y algunas cosas más.

Aquí tenemos el enlace

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Marca personal y marca digital en @HoyStreaming

No siempre tiene uno la oportunidad de contrastar ideas sobre el mundo de la marca personal y marca digital con profesionales como Cèlia Hil, Antonio Postigo y un buen número de profesionales que estuvieron atentos a las pantallas durante más de hora y media en un streaming directo.

Tuvo lugar el jueves 15 de octubre 2015 en un Hangout organizado y retransmitido por HoyStreaming y su alma Antonio Postigo.

Para quien se lo haya perdido, dejo el vídeo tras estas líneas. Se habló de todo, de capítulos de definiciones, de las razones para gestionar la marca o para no hacerlo, de metodologías y procesos, de referentes, de actitud digital y proyección de la marca, de herramientas de autoconocimiento…

Emergieron preguntas más que interesantes por parte de los que seguían el evento, y hago especial hincapié en las cuestiones que planteó Joan Clotet, un apasionado del personal branding y de la importancia de la introspección (el conocimiento de uno mismo) como motor de la gestión de marca personal.

Como siempre pasa en estos casos, faltó tiempo para contestar todas las preguntas, pero para eso tenemos las redes sociales. Si alguien se anima a seguir la conversación, te animo a hacerlo en Twitter, Linkedin o Google+.

Buen provecho!

 

¿Y qué es marca? Marca eres tú, Eva

De AD (analfabeta digital) a knowmad

Sin duda, el mundo de la marca personal se enriqueció con la entrada de Eva. Si la Eva bíblica fue conocida como la primera mujer del Edén según creencias judía, cristiana y musulmana, Eva Collado es una de las marcas consolidadas en la gestión de marca personal o personal branding de los últimos años. Como explica ella misma, en un momento de su carrera se dio cuenta de que su analfabetismo digital (como el de todos los que no somos millennials o  Generación Z) le cerraría las puertas de su futuro y trabajó a fondo para convertirse en knowmad.

Los que estamos en esto sabemos que cada año se publican uno o dos libros que por su extraordinaria aportación pasan a formar parte de la biblioteca indispensable de la marca personal.

En este estreno de curso 15-16 me complace presentar una breve reseña de “Marca eres tú”, el primer libro de Eva Collado, prologado magistralmente por Paco Alcaide y con un broche final de Raquel Roca, en el que además hay muchísimas y geniales colaboraciones externas de especialistas que definen lo que es para ellos la marca personal (incluyendo una modesta aportación mía).

Tu mejor obra es la expresión de tu propia persona

Este es uno de los conceptos con los que arranca el prólogo de Francisco Alcaide, y es difícil no estar de acuerdo. En referencia a la marca 2.0, Alcaide aconseja que “antes de dar el salto al 2.0 es necesario haberse ganado la credibilidad en el 1.0”. Es de las frases que uno se alegra de leer, ya que ayuda a desmentir eso de que te puedas crear una marca en Internet desde la nada.

La mujer obstinadamente apasionada, cercana

Eva se define a sí misma como “apasionada y cercana” pero yo le añado lo de “obstinadamente” porque el adjetivo define muy bien su forma de hacer las cosas, su tesón en conseguir lo que se propone utilizando como arma principal la magia de la amabilidad y la sonrisa permanente.

No, “Marca eres tú” no es un manual de marca personal al uso. De esos haylos, y muy buenos. Eva simplemente convierte en consejos los movimientos que ella ha dado en torno a la marca personal y su exposición en las redes. Se trata más de unas memorias en formato “si a mí me ha ido buen posiblemente a ti también”

Dos ideas quedan claras con Marca eres tú

1 Lo que te propongas es posible

2 Nadie dice que sea fácil ni que lleve poco tiempo

libro marca eres tú, Eva Collado Durán Comparto muchas cosas con Eva, entre ellas la necesidad que en su día detectamos de tomar las riendas de nuestra propia vida y una importante, en sus palabras “ha llegado el momento de que sepas en qué eres valioso para los demás”: ahí está la esencia de la gestión de marca personal, no se trata de ti, ni de lo bien que lo hagas, se trata de qué problema eres capaz de resolver a los demás, la famosa propuesta de valor.

No pienso desvelar contenidos, para eso está el libro, pero os aseguro que compila consejos y herramientas que nunca antes he visto juntos y explicados de forma tan natural y vivencial. Además de ser un libro para cualquier persona que quiera gestionar su marca y perder el miedo a las redes sociales, este libro debería ser de lectura obligada para todos los community managers. Eva detalla protocolos que no suelen aparecer en cursos de marketing digital o social media, y los detalla en lenguaje asequible a todos, incluso a los que aún no se han atrevido a entrar en la “conversación” de los mercados en red.

La parte final de Marca eres tú detalla una excelente biblioteca recomendada sobre gestión de marca personal para aquellos a los que, como a mí, les gustaría que el libro no acabase. Marca eres tú, de Eva Collado Durán, edita Rasche.

¿Quieres humanizar tu marca? (II) Evita la irrelevancia

El pasado 24 de mayo escribía  sobre los automatismos en Internet que deshumanizan nuestra marca. El post estaba muy centrado en Twitter, pero antes de hablar de automatismos habituales en otras redes como Linkedin quiero hacer un alto en el camino para hablar de la irrelevancia que está invadiendo la red, la televisión y nuestras vidas. Esa irrelevancia en los mensajes nos puede convertir en autómatas de lo anodino, de lo insustancial.

Trending Topics deprimentes

Desgraciadamente el tema del día o trending topic ya no tiene mucho que ver con una conversación que se genera en la red. Casi siempre tiene que ver con algo que está pasando en la televisión. Los que tenemos cuenta en Twitter vemos cada día cómo nos invaden tending topics de cosas que pasan en la tele: parece que Twitter es el foro que han elegido los canales y la audiencia para criticar o cotillear.

Si uno –como es mi caso- decidió hace un tiempo huir de la televisión, me la vuelvo a encontrar en las redes con informaciones de lo más estúpido e irrelevante.

¿Qué cenan los políticos? Sinceramente, me importa un bledo

La cosa está llegando a extremos de que algunos periodistas destacan informaciones de relevancia cero, dignas de la prensa más rosa. ¿Qué cenaron Pedro Sánchez (candidato a presidente del gobierno español del PSOE) y Pablo Iglesias (candidato por Podemos)? Ensalada y pescado. Ahhh, oye, vaya titular de prensa… Y no sólo eso, es que además invitó Pedro Sánchez. Bueno, entonces el tema ya merece tres páginas interiores y un TT (trending topic). Es triste que soportes que se autocalifican como “serios” caigan en estas trampas. La televisión ya está hace mucho tiempo asociada al concepto de basura, y de ahí que los tertulianos que triunfen no sean los que trazan los mejores análisis sino los que más descalifican y más gritan.

La irrelevancia de los medios se contagia a las personas

El problema es ese, que a fuerza de leer y escuchar tonterías pensaremos que para destacar debemos seguir el mismo camino. Y sinceramente, quizás deberíamos preguntarnos si lo que va a cenar el gato de Pepa o si está lloviendo en su pueblo es un dato que aportará mucho valor a los demás, y en consecuencia a nuestra marca personal.

Una vieja técnica: contar hasta diez

Un buen amigo y compañero de trabajo me enseñó hace algunos años la técnica de contar hasta 10. Es muy sencilla. Antes de ejecutar una acción que pueda tener repercusiones de cualquier tipo, se trata de esperar unos segundos y hacerse unas preguntas:

Esta información que voy a dar (tweet, vídeo, post,…)

¿Puede ser útil para alguien?

¿Podría incluso cambiar la vida de alguna persona?

¿Podría, al contrario, dañar mi reputación o la de una persona cercana?

¿Está en línea con mi estrategia personal?

¿Me ayudará a ser posicionado como un especialista en mi campo?

¿Humanizará mi marca, pero sin caer en la irrelevancia?

fail Ana Rosa Quintana Finlandia

AR no contó hasta 10 antes de lanzar este mensaje

Caso práctico 1: el arroz a banda

Por ejemplo, imagina que un día descubres el mejor arroz a banda que has tomado en tu vida. Es una información personal, de acuerdo, pero de ti depende que la conviertas en relevante (con valor hacia los demás) o anodina. Hay dos formas de comentarla:

Menudo arroz nos estamos tomando con los amigos en el Bar Pepe.

El antes y el después del arroz a banda: el que prepara Pepe en el Bar Pepe de Alcanar. Experiencia única con toque personal.

En el primer caso entiendo que alguien se lo está pasando muy bien tomando un arroz. Seguramente está bueno, pero no es excelente, y el mensaje genera poca empatía: no sé donde está el bar Pepe.

En el segundo caso hay una información de valor: me hablan de un arroz a banda superior preparado por una persona especial, y encima me dicen dónde está. Soy capaz de empatizar con esta experiencia, y de anotarme en la agenda el dato para ir algún día.

Caso práctico 2: el político que se reúne con otro político

Esta es una discusión recurrente cuando comento el tema con clientes que se mueven en el entorno de la política. No se trata de utilizar Twitter o Facebook como una agenda, para eso ya tienes tu blog o la web del partido. Se trata de trasladar a tus seguidores y oponentes aquellas iniciativas que pueden desembocar en mejoras para la sociedad. Dos enfoques.

10:00h a punto para la reunión con Angela Merkel en el Bundestag

Analizando con Merkel y su equipo las ventajas para Europa de la entrada de Turquía en la UE

La diferencia es obvia. En el primer caso se trata de sacar pecho “cuidado, a mi me recibe Merkel”, mientras que en el segundo me estás diciendo que quizás la entrada de Turquía en la UE pueda beneficiar a la larga nuestra economía y exportaciones. En el segundo me estás dando una información de valor, en el primero te pones una medalla, y eso para mi es irrelevante.

Marca personal es propuesta de valor y relevancia

Si nuestra propuesta de valor está en lo que nos hace distintos, la relevancia de nuestras actividades y de nuestros mensajes actúa como pilar, como punto de apoyo básico a nuestra marca.

Imagen cabecera: Freepik

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La persona como ser irrepetible

Sentido, propósito, visión, misión y marca personal. Reseña del libro “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl

No pretendo descubrir nada nuevo sobre una obra que se editó en 1946 y que es merecidamente uno de los libros de ensayo más vendidos del mundo. Mi intención es tratar de establecer, en la medida de lo posible, algún paralelismo entre EL SENTIDO, el propósito, la visión, la misión y la marca personal.

guillemrecolons.com personal brandingNo es fácil empatizar con alguien que ha pasado por la experiencia terrible de sobrevivir –casi milagrosamente- a varios campos de concentración por su condición de judío. Ponerse en la piel del médico psiquiatra Viktor Frankl (1905-1997) sin haber pasado por Auschwitz no es posible en teoría, pero gracias a su impresionante relato en clave psicológica de la vida en los kampus se puede uno trasladar a los peores años del nazismo y puede tratar de entender las reacciones ante la vida de los presos, de los kapos (nombre de los presos ascendidos que colaboraban con las SS) y de los soldados encargados del día a día de estas instalaciones de la destrucción y la muerte.

El hombre en busca de sentido mezcla una autobiografía, un ensayo psicológico y un anexo teórico sobre la logoterapia, entendida como la ciencia que busca el “logos” (sentido). Es más que recomendable, y la única pregunta que me hago es por qué diablos no lo habría leído yo antes.

SENTIDO

Sería un mal resumen concluir que las personas que han encontrado un sentido a sus vidas soportan mejor el peso de la realidad y de la existencia, por dura que pueda ser. Pero hay algo de eso en la lectura y conclusiones del libro. El sentido de la vida responde, según el doctor Frankl, al “Por qué”. Dicho de otra manera, ¿Por qué estamos aquí?. ¿Es posible vivir la vida sin encontrarle una razón que la sustente?. Muchos de los prisioneros perdían el sentido de la vida al perder a sus seres queridos en la cámara de gas, por el tifus o cualquiera de las mil razones que mataban a las personas.

PROPÓSITO

El propósito, al menos en la orientación que se le da al término en branding personal, respondería más a ¿A dónde?. ¿A dónde queremos llegar? El propósito estaría más en consonancia con un objetivo vital, con un destino, y ahí tiene menor relevancia el sentido. Perder a un ser querido no tendría por qué desdibujar un propósito.

VISIÓN

La visión responde al para qué. Sigue siendo tan largoplacista como el sentido o el propósito, pero aquí introduce lo que los branders llamamos el resumen de la propuesta de valor. ¿En qué he podido ayudar yo a los demás? Para redactar la visión a menudo se recurre a la técnica retrospectiva, consistente en imaginarte tu propio epitafio.

MISIÓN

La misión tiene que ver con el camino y con las provisiones que utilizaremos en la travesía. El poeta griego Konstandinos Kavafis hablaba que el sentido de la vida no estaba marcado por el nacimiento y la muerte sino por el camino, por la travesía (en términos náuticos su poema “Viaje a Itaca” habla de que lo importante no es llegar a la Isla –el destino- sino adquirir experiencias y conocimientos durante la travesía). La misión respondería entonces al cómo, a nuestros valores, habilidades y a la forma en que las llevamos a cabo en el día a día.

Volviendo al libro de Frankl, quizás el mejor resumen está en este párrafo que facilito en su forma literal:

Cuando se acepta a la persona como un ser irrepetible, insustituible, entonces surge en toda su transcendencia la responsabilidad que el hombre asume ante el sentido de su existencia. Un hombre consciente de su responsabilidad ante otro ser humano que lo aguarda con todo su corazón, o ante una obra inconclusa, jamás podrá tirar su vida por la borda. Conoce el por qué de su existencia y será capaz de soportar cualquier cómo.

Rozaría la perfección que los que nos dedicamos profesionalmente al personal branding pudiéramos ayudar a dar respuesta a estas cuatro preguntas a nuestros clientes: ¿por qué? ¿a dónde? ¿para qué? y ¿cómo?. Al menos lo intentamos, en eso doy fe. Cuando se consigue, nos encontramos potencialmente ante un ser irrepetible, único, de base sólida, transcendente y responsable.

Gracias Dr. Frankl por haber dado sentido a tantas vidas.

Foto: brainpickings.org

 

Vídeo: Marca Personal y liderazgo personal

Hace unos días tuve el placer de compartir plató con María José Fonseca, especialista RRHH y presentadora del canal TV “Círculo de Mujeres de Negocios y también con mi buen amigo y experto en comunicación Francesc Grau. Durante la entrevista, en que también participaron “a distancia” los coach Josep Coisals y Carolina Isaacs, se trazaron buenos argumentos en defensa de la necesidad de gestionar correctamente la marca personal como ayuda al liderazgo personal. Pero no digo más, os dejo la entrevista, breve pero intensa.

 

 

¿Se puede hacer carrera sin pasar por la universidad?


Artículo publicado en origen en el blog NQSPLS (No quiero ser portada de los lunes al sol) dirigido por Ana Carmen Moruga


Inicié mi carrera profesional muy joven. Mi primera nómina, un contrato de prácticas como asistente creativo en la agencia de publicidad Tiempo BBDO, está fechada en enero de 1979. Yo tenía 16 años y estudiaba por las noches. Ahí entendí que el entorno de la comunicación, la creatividad, la publicidad y toda la locura que conllevan se convertirían en mi profesión, en mi pasión.


Y así fue. Pasé 11 años por J. Walter Thompson, luego por Bassat & Ogilvy y luego por Saatchi & Saatchi. En total, unos 20 años en el entorno de la agencia de publicidad internacional, trabajando para anunciantes de gran presupuesto y para marcas globales. Tras esos 20 años quise probar el sabor de formar parte del accionariado de una empresa, así que acepté la oferta para dirigir la agencia barcelonesa Altraforma. Corría el año 1998 y la experiencia no pudo empezar mejor.


¿Qué pasó con mi carrera universitaria?


No le di prioridad. A los 18 había terminado el COU y obtuve una nota excelente en el examen de selectividad. Podía elegir. Y como ya trabajaba en publicidad, decidí –equivocadamente- matricularme en Ciencias Económicas. Una decisión errónea para alguien de letras y artes.


En efecto, empecé Económicas, pero no acabé nunca, me aburría demasiado. Aproveché la coyuntura para cursar un máster en marketing, dos años en sesión nocturna muy productivos. A los 18, además entre en una nueva agencia de publicidad, y a los 20 supe que no haría el servicio militar.


Volviendo al tema, en Altraforma me sentía a gusto, trabaja con la misma intensidad o más, fines de semana, algunas noches. Pero trabaja “para mi”. Un cachito del resultado (si no recuerdo mal un 15%) era mio. En 2000 y 2001 conseguimos colocar a la agencia en lugares de ranking reservados a grupos muy grandes. Éramos un bombón. Recibimos muchas ofertas de compra de grupos multinacionales. Las circunstancias hicieron que no se aceptara ninguna de esas ofertas (craso error) y que en 2003 se avistaran signos de desaceleración. Algún cliente perdido, algún despido inoportuno, cosas que pasan en las mejores familias y que se suelen superar.


El cambio


thinkbigPero sucedió algo que marcaría mi vida para siempre. Sin saberlo, me instalé en la “zona de confort“, en esa zona cerebral que impide ver la necesidad de cambiar la manera de hacer las cosas. Es posible que alguna circunstancia adversa en mi entorno familiar influyera en mi estado de ánimo, pero fuera como fuere en septiembre de 2004 llegué a un acuerdo de salida con el socio mayoritario de la agencia. Eufemismos al margen, me despidieron de la compañía. Hablemos claro, por favor. Vendí mis acciones y me fui en diciembre de ese mismo año, tras una fiesta de Navidad que se convirtió en mi funeral publicitario.


En enero de 2005, y gracias a algún anunciante que no se quería desprender de mi, inicié mi propio negocio, Lateral Consulting. Lo de lateral venía por la influencia positiva de Edward de Bono y su “Lateral thinking”, un libro que se debería leer a los bebés en la cuna.


Ahí descubrí que se podía trabajar como un burro y ser feliz. Las presiones eran mis presiones, nadie me ponía metas, me las ponía yo solo. Sin  saberlo, ideé mi propio personal branding plan. En 2007 acepté una oferta para gestionar en España el negocio de TVLowCost, una joven agencia francesa que rompió moldes y abrió en dos años filiales por todo el mundo desafiando con su filosofía a las grandes multinacionales. El invento no funcionó aquí, lo que me dio nuevos parámetros para saber lo que no hay que hacer, pero afortunadamente mi negocio con Lateral Consulting funcionaba bien.


En 2007, desde Lateral, empecé a trabajar en proyectos de estrategia y comunicación orientados a personas, a profesionales. Políticos, emprendedores, personas que habían sufrido un despido… Aun no lo sabía, pero mi buena amiga Linda Reichard un día me dijo que lo que yo hacía se llama “personal branding“.


A principios de 2010, de la mano del que luego sería mi actual socio, Jordi Collell, asistimos a una jornada en Madrid sobre marca personal capitaneada por el sherpa Andrés Pérez Ortega, y en octubre de ese mismo año abríamosSOYMIMARCA.


El Col·legi de Publicitaris de Catalunya me admitió como colegiado en 1998 y me envió el diploma de “Publicitario” en 2006, tras 30 años ininterrumpidos de carrera en publicidad.


¿Se puede sobrevivir sin carrera universitaria?


Por supuesto. Mis claves fueron estas:

  • La felicidad existe. Solo hay que ir a buscarla. Y eso se consigue superando miedos.
  • Arriesgar es clave. Si no arriesgas puedes vivir razonablemente bien con un sueldo digno, pero será difícil que vayas a trabajar con el grado de motivación adecuado.
  • Se puede vivir con  menos. Muchas personas se cierran en banda a emprender por miedo a no llegar a los niveles de retribución  que tenían trabajando como empleadas.
  • Think big. Piensa en grande. Si tienes una buena idea, ponle recursos, no seas tacaño. No hay idea que prospere sin una inversión decente.
  • Rodéate de los mejores. Hasta ahí el tópico. Pero quiero decir rodéate de las mejores personas, de gente a la que puedas confiar las llaves de tu vida. Despréndete rápidamente de quien no comparta tu grado de entusiasmo por el proyecto, se convertirá en un agente tóxico.
  •  Hazte un plan. Tu plan. Sigue un guión. Y ves adaptándolo según las circunstancias. No te cierres a cambios de rumbo, pero mantén el destino. Y recuerda, como dijo el poeta griego Constantino Kavafis, que lo importante no es solo llegar al destino, sino aprender del viaje sin forzar la travesía.