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El nombre de marca personal ¿cómo quieres que te reconozcan?

Uno de los errores que he cometido, y que ya figuran en mi extenso CV de errores es el de no utilizar siempre el mismo nombre de marca personal. Eso es lo que se conoce en términos castizos como “marear la perdiz”.

¿Qué es el nombre de marca personal?

Es el nombre por el que queremos ser encontrados y reconocidos, tanto en el entorno real como en el digital. Puede tratarse de un nombre real, un apodo (nickname) o la combinación de ambos.

Lo más importante es la regularidad. Apuestes por lo que apuestes, mantenlo en el tiempo.

Los dos supuestos de marca

El supuesto fácil es que tengas un nombre poco común, como el mío, único. Digo que es fácil porque aquí la lógica pide a gritos utilizar tu nombre y apellido como nombre de marca personal.

El supuesto más complejo es que tu nombre y apellidos sea muy común. Basta que busques tu nombre y primer apellido (entrecomillado) en Google para ver cuántos resultados aparecen. Y lo más importante, cuántos de esos resultados se corresponden realmente contigo.

En este segundo supuesto, puedes crear un nickname, idealmente relacionado con tu propuesta de valor. La clave aquí es que tu propuesta de valor debe ser sólida y sostenida en el tiempo.

Ejemplos de nombre de marca personal reconducido

Algunos, vimos que nos equivocamos y corregimos:

  • Yo empecé con la marca lateralconsulting, ahora mi nombre de marca es GuillemRecolons, y lo sostengo igual en mi web, redes sociales…
  • Andrés Pérez Ortega empezó con la web marcapropia.net, y hace pocos años corrigió hacia su propio nombre andresperezortega.com. En redes, sin embargo, trabaja con otras marcas como @marcapersonal en Twitter…
  • África Lucena empezó con unaideabrillante en su web y su perfiles online y ahora utilza africalucena en su site y todos sus perfiles sociales.

En los tres casos, se trata de nombres poco comunes (el caso de Andrés, con el segundo apellido), por lo que era innecesario recurrir a otras marcas.

El consejo general es que es más fácil asociar tu nombre a un concepto que un concepto a tu nombre. Así, en caso de nombres poco comunes, mejor utilizarlos como marca.

Ejemplos de nombre de marca personal con apodo

Si tu nombre es común, puedes recurrir a otras soluciones, como han hecho estos profesionales:

  • Alfonso Alcántara. Conocido como Yoriento, tanto en su web como en sus redes sociales
  • Pedro Rojas, alias @seniormanager en redes sociales, pero mantiene su nombre en su web pedrorojas.es
  • Álex López, alias @retailmeeting en redes, también mantiene su nombre en su web alexlopezlopez.com

Estos casos son aconsejables con nombres muy comunes, y aquí, como decía, la clave es que el apodo sea coherente en el tiempo. Si Alfonso deja de ser orientador laboral, su apodo perderá sentido.

El asunto de influencers es harina de otro costal. Estos profesionales crean un personaje, y por tanto un nombre-máscara comercial como marca. El Rubius, La Vecina Rubia, Auronplay… son lo que conocemos como nombre artísticos. Tiene muy poco que ver con la marca personal, es marca de personaje.

¿Cómo quieres que te reconozcan y te encuentren?

Aquí hay otra cuestión. Muchos no saben cómo te llamas o cuál es tu apodo, pero buscan lo que tú sabes hacer. ¿Estás preparado para eso? Ese es el SEO de nuestra marca personal. Se trata de posicionar una o varias palabras clave que lleven a posibles clientes u otros stakeholders hacia tu web.

Esta es la prueba de la verdad. Debo advertir que es muy difícil apropiarse de una palabra clave sin plataforma propia (web, blog…) ya que recordemos que las redes sociales no son nuestras y ahí competimos de forma indiscriminada con miles de personas.

Hace algunos años, decidí que para mí era importante posicionar tres palabras clave en España: Personal Branding Empresa, Executive Branding y Employee Advocacy. Eso no se basa únicamente en una cuestión de voluntad, sino de tratar el tema profesionalmente, y sobre todo, ser muy muy muy persistente.

A fecha de hoy, tengo la posición primera en Google con Personal Branding Empresa y con Executive Branding, y con Employee Advocacy he ido avanzando de la posición 54 (página seis de Google) a la 7 actual (página 1).

Lo dicho, el nombre de marca personal es importante, pero no es todo.

Girls image by Dean Drobot on Shutterstock.com

La putada de llamarse García (II)

Hace un par de meses publiqué la primera parte de este artículo (enlace AQUÍ) dando algunas pistas de cómo ayudar a la diferenciación a partir de apellidos tan comunes como García, González, Rodríguez, Fernández, López…

También prometí una segunda parte dedicada a tratar este tema en las redes sociales, así que ahí voy. Hay lugares que permiten duplicados y otros que no. Empecemos con los que permiten clones:

Facebook

En Facebook pueden convivir clones, es decir, pueden existir 1.000 “Juan García”. Y eso, precisamente, es un problema cuando el nombre es muy común. Una solución lógica es colocar el 2º apellido, lo que reduce el número de clones. Pero dado que Facebook es una red de amigos, aquí nos podemos permitir otras soluciones más personales:

  • Utilizar nuestro apodo más común. Por ejemplo, si te llamas “Juan García” pero tus amigos te llaman “Nito”, no lo dudes, regístrate en Facebook como “Nito García”.
  • Utilizar nuestra marca personal. Si nos conocen como “la Marilyn de Cuenca”, y nos gusta la marca, adelante, ¿Para qué cortarse?. Pensemos que podemos tener el perfil cerrado, prohibido para cazatalentos y personas que pudieran no entender  las razones de un nombre así.

Linkedin

Al igual que Facebook, en esta red profesional pueden convivir varias personas con idénticos nombres y apellidos. Algún consejo:

  • Vigila con los acentos, Linkedin es sensible a ellos. En otras palabras, si escribes Pérez y alguien busca obviando el acento, no te encontrará. Ojo con eso.
  • Si tienes dos nombres o dos apellidos, no dudes en utilizarlos, siempre que los demás lo sepan.
  • A diferencia de Facebook, evita diminutivos y apodos que pudieran comprometerte, a no ser que te dediques al mundo del espectáculo o que quieras apostar frontalmente a crear una marca coherente en todos los medios.
  • Linkedin reclama más seriedad, y ahí debemos colocar el nombre que colocaríamos, por ejemplo, en un CV.
  • Pero hay recursos para diferenciarse. Algunos ex-alumnos de la escuela de negocios IESE, por ejemplo, utilizan tras su nombre un paréntesis del tipo (IESE UNAV on).
  • Otras personas “cuelan” su correo electrónico en el nombre, tipo Juan Perez Garcia (jpgarcia_z@gmail.com), lo cual les hace más fáciles de encontrar.
  • Finalmente, existen técnicas SEO para conseguir que tu nombre sea el primero de la lista. Preguntad a Luis Álvarez Emilio, un crack en la materia.

Y ahora revisemos algunos de los lugares que no admiten clones:

YouTube, Flickr, Twitter, Skype, gmail, hotmail…

En estos lugares, el primero que llega se queda con el nombre. Es como los dominios web. Para agudizar el problema, además nos ponen un límete de caracteres, lo que nos impide colocar nombre y dos apellidos. ¿Qué hacemos?

  • Imaginación al poder, pero con cierto orden y coherencia. Si decidimos llamarnos JPerez321X, intentemos que ese sea nuestro nombre en todas estas redes que no admiten clon.
  • No estaría mal que JPerez321X tuviera algún sentido, algún relato que facilite que quien nos busque nos encuentre. No recomiendo utilizar el año de nacimiento, es demasiado fácil de “hackear”.
  • El nombre de usuario es una cosa, pero siempre debe ir unido a nuestro nombre real. Twitter, por ejemplo, permitiría un username JPerez321X asociado a Juan Pérez García.
  • Otra fórmula es la de utilizar _ el guión bajo, tipo juan_perez_garcia o JPerez_Garcia. Recordemos que estas redes no admiten espacios en los usernames.
  • Lo que nunca, jamás, hay que hacer es unir nuestro nombre al de la empresa en que trabajamos. Recientemente la periodista Ana Pastor fue despedida de TVE. Su perfil en Twitter era AnaPastor_RTVE (o algo así), así que ha tenido que renunciar a él y empezar de nuevo. Recordemos que nuestro trabajo siempre es provisional, que el empleo para toda la vida no existe. Nuestra marca somos nosotros, no la empresa en que trabajamos.

 

Hasta aquí hemos llegado. Si tenéis algún caso interesante de “naming” que queráis enviarme, podríamos plantear una tercera parte de este artículo. Gracias a tod@s.

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La putada de llamarse García (I)

Según el INE, en España hay

  • 1.484.707 García, de los que 82.190 se llaman García García
  • 935.931 González, de los que 43.028 se llaman González González
  • 933.764 Rodríguez, de los que 44.479 se llaman Rodríguez Rodríguez
  • 928.656 Fernández, de los que 53.978 se llaman Fernández Fernández
  • 879.868 López, de los que 36.070 se llaman López López
  • 841.250 Martínez, de los que 40.333 se llaman Martínez Martínez
  • 822.946 Sánchez, de los que 35.769 se llaman Sánchez Sánchez
  • 786.515 Pérez, de los que 27.396 se llaman Pérez Pérez

Y podríamos seguir con los Martín, Gómez, Díaz, Hernández, Jiménez, Álvarez, Moreno, Muñoz, Gutiérrez… Yo me llamo Recolons, lo cual también puede considerase una putada (En Cataluña la bromita fácil es llamarnos “Recollons”, que hace referencia a la magnitud de los testículos). Pero la parte buena es que solo somos 213, y casi todos emparentados.

¿Qué pasa cuando alguien tiene un apellido muy común? ¿Cómo diferenciarse? ¿Cómo proteger la marca personal?

Hoy estudiamos las posibles salidas para que un nombre muy común pueda ser único. No se pueden hacer milagros, pero hay algunas ideas que quizás podáis aprovechar:

  1. Utilizar siempre los dos apellidos, de manera inseparable. Es una ventaja que tenemos (y que no funciona en países como Francia, Reino Unido…): Pau García Milá, Gabriel García Márquez, Antonio Garrigues Walker, Miquel Roca i Junyent, Andrés Pérez Ortega
  2. Unir el primer apellido con el segundo. El apellido compuesto se utilizaba para que las familias conservaran el apellido materno. Es un tema de registro civil. Si te llamas García Rivero, te podrías llamar García-Rivero. Hay muchos ejemplos: Ruiz-Gallardón, Borbón-Dos Sicilias, García-Valdecasas…
  3. Colocar el “De” delante del primer apellido. Es algo que se puso de moda en Francia para distinguir a los nobles y que llegó a tener alguna influencia en países de habla hispana. Tenemos un ejemplo actual en el ministro de economía español Luis de Guindos, en mi buen amigo Oscar Del Santo
  4. Comerte el primer apellido (siempre que el segundo no sea frecuente): Es algo habitual entre periodistas: Zapatero (por Rodríguez Zapatero), Rubalcaba (por Pérez Rubalcaba), pero no es infrecuente encontrar a personas que han pasado por el registro y lo han solicitado.
  5. Sistema brasileño. En Brasil el apellido materno va primero, lo cual tiene mucha lógica (no suele haber dudas acerca de la maternidad). Conozco a personas que han invertido sus apellidos para conseguir una mayor diferenciación.
  6. Simplificar los nombres: Por ejemplo, Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Crispín Crispiniano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso es conocido como Pablo Picasso. Imaginaos el trauma del chaval cuando de pequeño alguien le preguntaba el nombre.
  7. Apodos, marcas comerciales. El caso de una colega de profesión, Arancha Ruiz, lo ha resuelto de maneras interesantes: en Twitter tiene el perfil @alterarancha , cosa que da un toque personal, y ella está unida a su marca comercial “Historias de cracks
  8. Aplicar la creatividad. Si te llamas Juan García García y además el tercer apellido es López, la cosa pinta mal, así que habrá que recurrir al pensamiento divergente. Por ejemplo, te podrías plantear un Juan Garcías, un Juan Garcilópez, un Juan Gracia, un Juan G. García, un Juan Dosgarcías,… la imaginación no tiene límites.

 insidethemagic¿Y cuál es el siguiente paso? Proteger la marca

En efecto, una vez tengamos resuelto el tema en el registro civil (o sin él) nos hemos de ir a una empresa de dominios de internet y reservar nuestro nombre.com o nombre.es o el que queráis. Por ejemplo: www.juangarcilopez.com está libre, también lo está www.juangarcias.com, www.juandosgarcias.com. Cuando tengamos el dominio, que cuesta poco dinero al año (desde 7€), podremos crear nuestra propia página web o blog.
Lo mismo haríamos con las distintas redes sociales si nos queremos lanzar a ese ruedo (Recomiendo no hacerlo si no se tiene claro qué decir, a quién, cómo y cuándo). En caso de tener claro que queremos asomar la cabeza, vale la pena comprobar si está libre nuestro nombre en Twitter (esta red no acepta dos iguales), Facebook, Linkedin, Flickr, Pinterest, Tuenti… Pero eso lo contaré en otro post.
Espero haber ayudado, aunque sea un poco.
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