Entradas

No eres lo que prometes, si no lo que demuestras

Aunque no tengo el honor de conocer a Patrick Renvoise, experto en neuromarketing, estoy completamente de acuerdo con su afirmación: no somos lo que prometemos, somos lo que demostramos. No pretendo en este post teorizar sobre el neuromarketing, para eso están los especialistas. Pero la afirmación que titula este artículo merece una reflexión desde la perspectiva del personal branding.

En todo proceso de consultoría de personal branding solo hay una cosa que escape a nuestro control: la ejecución de un plan de acción. Yo puedo asesorar a una persona para escriba sobre un determinado tema para convencer a un determinado público. Pero no podré escribir por él; sí, quizás lo haré al principio del proceso, para animar, para demostrar que eso de escribir no es tan difícil. Pero lo escrito, a la larga, resultaría desprovisto de autenticidad, resultaría falso.

Cuando un presidente de gran empresa emite un discurso, su marca personal está presente. Lo mismo sucede con un líder político; puede dejarse asesorar, pero al final el discurso tiene que trazar su marca. De otra manera no será creíble, al menos a medio plazo.

Por más que ayudemos a alguien a definir su propuesta, su mensaje, eventualmente esa promesa necesita ser demostrada por quien la emite. Recordemos que, al final, todo se sabe y las máscaras acaban dejando ver lo que hay detrás.

La conclusión no puede ser otra: el personal branding no hace milagros, al final cada uno tiene que ser responsable de cumplir con su plan. Un médico te puede ayudar a dejar de fumar, pero no puede hacer que dejes de fumar físicamente,  esa acción te corresponde a ti.