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Cortoplacismo, la otra enfermedad del personal branding

Si dejamos el asunto de las loterías al margen, hacerse con una pequeña fortuna cuesta muchos años, y deshacerse de ella cuesta pocos segundos. Un botón mal apretado, una orden errónea a un broker y zas!, se acabó.

La crisis de 2008 ha provocado que muchas personas perdieran sus “pequeñas fortunas”, entre ellas su empleo, y ahora que parece que el mal tiempo se desvanece  se tenga que recuperar en semanas lo que costó años acumular. Es el cortoplacismo, la enfermedad de la nueva sociedad post-crisis y la otra enfermedad del personal branding. Digo otra porque hace algún tiempo hablé de la enfermedad raiz de la marca personal: la obsesión por el coleccionismo de seguidores y amigos en las redes sociales. Volviendo a lo del corto plazo es comprensible, a nadie le gusta renunciar a algo que ya tuvo, pero hoy por hoy el arroz necesita 5 meses para estar a punto de recolecta, lo que pide paciencia y mucho trabajo.

Si no es posible cosechar arroz y recolectarlo en una semana, tampoco es posible esperar resultados a corto plazo en un proceso de personal branding. Una de las cuestiones clave de los clientes a los que atendemos desde Soymimarca es ¿cuánto voy a tardar en ver resultados?

Los plazos del personal branding

No hay nada escrito sobre plazos, ya que las variables que pueden modificarlos son muchas. ¿cuánto tiempo estás dispuesto a dedicar cada día a tu marca personal? ¿cuántos recursos? ¿cuánta ilusión?.

Una vez conozcas el camino para gestionar tu marca, cosa que te puede llevar unos dos meses, debes plantearte que tu personal branding plan empieza de verdad en ese momento. El tiempo que dediques es crítico, y llegados a este punto una buena idea es que te marques metas parciales, algo que permita ver evolución de forma inequívoca y no provoque frustraciones innecesarias.

En la última sesión de un proceso de marca personal solemos facilitar a nuestros clientes un calendario de acciones semanal, una especie de guía orientativa sobre lo que necesitamos publicar para –a la larga- ser percibidos como especialistas de valor en nuestro campo de actividad. Recordemos que lo importante no es lo que nosotros decimos de nosotros, sino lo que dicen los demás en función del valor que somos capaces de aportar.

Una persona que haya trabajado con un consultor para entender el proceso de branding y dedique una hora diaria puede empezar a ver resultados en 10 o 12 meses, pero para ello tiene que haberse marcado objetivos y KPI’s muy concisos. Si el objetivo es pasar de chico de los recados a presidente de una compañía, es obvio que necesitamos plantear objetivos por etapas y ser realistas, ya que afrontaremos un proceso de años.

Entre los indicadores de resultados resulta especialmente útil el analizar la evolución de nuestra marca pública, es decir, los resultados de nuestra primera página de Google cuando buscamos nuestro nombre. Hoy todo el mundo lo googlea todo, así que no dudes cualquier persona que quiera averiguar cosas sobre ti pondrá tu nombre en el buscador online.

Pero no todo es online. La parte más efectiva del networking sigue siendo la tradicional, la del café, la de la reunión, la de asistir a la charla, la de estrechar una mano.

Cuando hablamos de personal branding hablamos de un plan de vida, de una estrategia medida y medible, y eso, como Roma, no se construye en un día.

Malas noticias para los cortoplacistas, en marca personal no hay atajos. La buena noticia es que bien trabajada, la gestión de nuestra marca trae buenas recompensas.

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