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Adiós YO, hola TÚ

Empiezo el año hablando de la importancia creciente del TÚ, y también de la necesidad de reservarnos el YO para momentos de autoreflexión.

Si el marketing busca la notoriedad, el branding incide en la relevancia

Hay mucha confusión en torno a la marca personal, que muchos confunden con marketing personal o autopublicidad. Si el marketing personal se centra alrededor del YO para ganar conocimiento, el personal branding quiere ofrecer algo de gran valor al TÚ para ganar reconocimiento. En otras palabras, uno es notoriedad, el otro relevancia.

Si recuerdas las encuestas sobre líderes políticos, verás que normalmente trabajan dos variables clave para entender el momento en que se halla cada cantidato: NOTORIEDAD, equivalente al porcentaje de encuestados que conoce a la persona y VALORACIÓN, que mide el nivel de preferencia.

¿Quiere esto decir que la notoriedad no es importante? No, no va por ahí, pero necesitamos trabajar muy bien nuestra área de relevancia (qué valor REAL aporto al TÚ) antes de lanzarnos al “Aquí estoy YO“.

las-aventuras-de-johhny-bunkoDaniel H. Pink en su publicación “Las aventuras de Johnny Bunko” nos habla de un gran consejo para aplicar en la vida: No se trata de ti, no se trata de uno. El progreso personal está alrededor de lo que podamos hacer por los demás, por el TÚ. Trabajar el área de relevancia es trabajar en las propuestas de valor (diferenciación), combinadas con nuestras actividades clave. Por ejemplo, si uno es profesor de física (actividad) pero ha dado una vuelta al espacio (diferencial) tendrá más información y credibilidad para hablar sobre los efectos de la gravedad y por tanto proporcionará un conocimiento de gran valor a sus alumnos.

El título del post es algo radical, se admite. No trata de decir adiós al YO, se trata de priorizar al TÚ. Espero que tú tengas un buen año, si es así seguro que será un buen año para mi.

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El 10 aniversario de “dospuntocerolandia”

¿Qué hacías en 2004 cuando te conectabas a internet?

Posiblemente leías el correo electrónico y visitabas alguna web. Te comunicabas con tus amigos más cercanos quizás también con algún correo.

¿Cómo te conectabas a internet?

Posiblemente a través de un ordenador, casi seguro que conectado por cable.

¿Qué haces hoy cuando te conectas a internet? ¿Cómo te conectas?

Creo que todos conocemos las respuestas. El mundo ha cambiado radicalmente en 10 años. El concepto de 2.0 o web participativa, avanzado en 1999 p0r los cuatro visionarios que redactaron el manifesto Cluetrain (Fredrick Levine, Christopher Locke, Doc Searls y David Weinberger) arrancó poco después con los blogs como primer fenómeno interactivo y fue en 2004 cuando el estudiante Mark Zuckerberg creó Facebook para desarrollar una nueva comunidad online, dirigida en un principio a los estudiantes de la universidad. Este año cumplen 10 años de ese hito. Hoy es la red social más popular del mundo con 1.110 millones de usuarios registrados.

Para entender el alcance de la red por antonomasia, recomiendo de corazón si aún lo has visto alquilar urgentemente la película de David Fincher “La red social”, que incluye perlas como “No se hacen 500 millones de amigos sin hacer unos cuantos enemigos“. Aunque Facebook ya ha entrado en su etapa de madurez (algunos hablan de declive), lo cierto es que esta red ha sido la palanca de otras redes que hoy crecen con rapidez, como Twitter, Linkedin, Google+ y centenares de redes más.

Facebook ha permitido reencuentros imposibles

Facebook ha cambiado nuestra manera de relacionarnos con otras personas, y lo digo en positivo. A los amigos de toda la vida los seguimos viendo en el mundo real. Pero Facebook ha permitido reencuentros imposibles con personas que tenemos emocionalmente vivas en la memoria pero que la distancia o el tiempo habían olvidado. Solo por eso ya ha valido la pena tener un perfil. Tenemos más información y más fresca de las personas que nos importan.

Si al principio Facebook crecía de forma tímida, la explosión de los smartphones que tuvo lugar a partir de 2004, pero especialmente el lanzamiento del primer iPhone en 2007 permitieron el acceso a la red social sin pasar por internet, haciéndolo directamente desde una aplicación y con toda la movilidad que permiten las señales 3G de las operadoras de teléfono.

Desde luego “Dospuntocerolandia” (expresión robada del buen amigo Andrés Pérez Ortega) es más que Facebook, pero fue Zuckerberg quien puso la primera piedra, Apple quien convirtió la red en un fenómeno móvil gracias al iPhone y posiblemente Whatsapp quien democratizó el uso de SmartPhones.

A pesar de los datos que indican que los jóvenes se alejan de Facebook, creo que la humanidad está en deuda con Mark Zuckerberg, y desde aquí mi enhorabuena por este décimo aniversario.

¿Necesito lo que me propones? La 3a etapa del mensaje personal

 

Descubre en este artículo si tu mensaje y tu propuesta encajan con las necesidades de tus públicos.

Recuerdo que las cinco etapas de un mensaje personal convincente son:

Notoriedad. ¿Te conozco?
Afinidad ¿Sé lo que ofreces?
Encaje ¿Necesito lo que me propones?
Elección. ¿Eres mejor que tu competencia?
Fidelidad ¿Cumples tus promesas?

Encaje

imageEl mensaje personal no se detiene en un nombre y una especialidad. Además hay que trabajar a fondo el factor de encaje, el que hace posible que incluyamos una propuesta de valor relevante para nuestro público.

Es muy posible que tu mensaje sea notorio, que genere afinidad, pero si tu propuesta de valor no interesa, el vaso de la comunicación se rompe.

Me explico. Si ofrezco, por ejemplo, muebles cuyo valor radica en que los han diseñado niños de 8 años, el mensaje bien pudiera ser notorio, pero tal vez carezca de relevancia ya que no sabemos entender cuál es el VALOR que añade el diseño por parte de los niños.

En pocas palabras, hemos de asegurarnos de que la relevancia (idea de valor) esté clara y explícita en nuestro mensaje. No por ser diferente será relevante. A menudo utilizo el ejemplo de un hombre que quema una Biblia o un Corán. ¿notoriedad? Sí, mucha. ¿Relevancia? Poca.

Este factor de falta de relevancia es el culpable de que muchos currículos acaben la papelera o en el archivo de “más adelante”. Al completar un CV, se debe dejar muy claro el Valor que implica nuestra aportación. Si es posible, esa propuesta de valor hay que destacarla para que sea leída en diagonal. Recordemos que el tiempo medio de lectura de un CV es de algo menos de 20 segundos.

También sería aconsejable adaptar el CV o el mensaje en función del público al que vaya dirigido. Si entramos en una selección para una empresa de brockers de bolsa, quizás valga la pena destacar nuestra capacidad multitarea (si existe, claro).