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Muéstrate tal como eres en persona, en papel y online

Tal como eres

Si no te muestras tal como eres será difícil que puedas sostener una marca personal sólida, coherente y atractiva. Sí, lo sé: Hoy cuesta mucho distinguirse en un mercado tan competitivo. Los medios online están al alcance de todos. Mucha gente cree que llenarse de masters y posgrados les garantizará el mejor trabajo. No es así.

Para impresionar a las empresas o a inversores debes hacerlo con tu auténtico YO, y no importa en qué formato, en una entrevista (en persona) en un business plan o CV (papel) o en Internet (online).

Hoy, mantener la línea no va de nutrición, va de coherencia

La coherencia es clave: No puedes mostrar un YO distinto en una cafetería, en Twitter o en ese papel que algunos se empeñan en seguir pidiendo que se llama CV. Si quieres adoptar un rol distinto al profesional, puedes hacerlo, no hay problema. Pienso que nuestras acciones y nuestros valores hablan más de nosotros que los pomposos títulos que nos ponemos en Linkedin o en un CV.

Tu vida importa, tu marca importa

Tu marca es tu reputación, tu tarjeta de visita. Es lo que dejas en la mente de los demás y la experiencia que les provees. Es explicar tu por qué, tu cómo y tu qué.

Tu marca la potencias trasladando una propuesta de valor y una experiencia a aquellas personas con las que interactúas y que pueden abrirte la puerta a un universo de oportunidades. Negar tu personalidad, tu ADN de marca, a tu mensaje principal es NO mostrarte como eres, es enseñar un máscara de ti, un perfil Matrix.

Estamos hechos de triunfos y fracasos, esa es nuestra fuerza

Me impactó película La llegada (The arribal), una joya reciente de obligada visión. No explicaré de qué va para no romper la magia, pero me llamó la atención una pregunta poderosa: Si pudieras hacerlo, ¿cambiarías algo de tu vida anterior?

La respuesta está en el cine, pero insisto una vez más en la idea de que estamos hechos de éxitos y fracasos. Lo que nos hace fuertes no son unos u otros, sino unos Y otros. No vendas la idea de que has crecido en un lecho de flores porque no me lo voy a creer. Pero además te va a ser poco útil. Muestra con orgullo tus cicatrices, proyéctate como eres. Em persona, en papel o en la red. Que tengas una semana genial.

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Valores y branding, la nueva munición de las organizaciones

Soy consciente de que los valores y branding no son conceptos nuevos en el área corporativa de las organizaciones.

Los valores y la RSC se introdujeron con fuerza a mediados de los 90 en la cultura corporativa de muchas empresas, especialmente las que podrían sufrir mayores problemas derivados de su propia actividad (petroleras, energéticas, telecomunicaciones…).

Echando la vista atrás no es difícil llegar a la conclusión de que estos primeros pasos no se dieron por mero carácter altruista sino como un mecanismo de compensación por los daños causados a la sociedad por las propias organizaciones.

Los valores son el alma de las empresas

Los valores dotan de alma a las empresas, de eso no hay duda. Si escaneamos la red en busca de corporate statements veremos como hoy hay pocas compañías que no hayan listado sus valores corporativos como parte de su ADN. Podríamos trasladar esa misma idea a las marcas.

Sin embargo, estoy convencido de que una parte del proceso ha fallado y la idea de valores y branding no llega a los mercados, no llega a las personas.

Errores en el proceso de branding

Los procesos de construcción y desarrollo de marcas siguen siendo excesivamente guiados desde la dirección y con poca o nula participación de profesionales internos (lo siento, la palabra “empleados” me parece arcaica e irrespetuosa) y externos.

¿Qué sentido tiene que los stakeholders participen en la creación de una marca?

Es una cuestión de humanización de la propia marca, y por tanto de conexión.

Imaginemos que un comité de la empresa ha decidido que los valores pilares de una marca sean la innovación, el respeto a la diferencia, la fiabilidad y la consistencia. Seguro que no se han elegido al azar, sino teniendo en cuenta por un lado las necesidades de los mercados y por otro las características de los productos o servicios que incluya.

Pero imaginemos que a esos valores podamos añadir los de las personas que integran el grupo de directivos, profesionales, colaboradores, accionistas, y -por qué no- clientes. Esas personas dotarán, como bien indica el experto en branding Iván Díaz, de cultura a la marca.

Por tanto, nuevos valores asociados a el entorno de la marca se sumarán a los 5 valores pilares, y podrían ser valores muy “humanos”, como el inconformismo (creatividad), la empatía, la asertividad, la cultura del esfuerzo, la flexibilidad, la bondad,… ¿No es enriquecedor?

La combinación de valores en el proceso de branding de una empresa puede convertir a sus marcas en grandes conectoras emocionales y a sus stakeholders en apasionados embajadores de las marcas.

“Empleado” y “recursos humanos”, dos expresiones que necesitan evolucionar

Si buscamos sinónimos de “empleado” encontraremos palabras como “usado”, “utilizado”, “gastado”, “servido”, “manejado”… ¿inspirador? ¿Alguien puede sentirse orgullos de ser usado o gastado?

“Recursos humanos” no se libra de la cacofonía: ¿Los humanos somos meros recursos? ¿No sería al contrario, que las empresas son el recurso para la expresión y desarrollo del talento?

No es fácil encontrar alternativas de consenso, ni para “empleados” ni para “recursos humanos”. En el primer caso, prefiero llamarles profesionales (en contraposición a empresarios o emprendedores), aún sin estar muy convencido. En el caso de “recursos humanos” leo con cada vez mayor frecuencia “capital humano”, “gestión de personas”, “gestión de talento”, pero me falta el componente que habla de conectar, de tender puentes entre una organización y sus marcas, personas y mercados. Ahí lo dejo. Si tienes alguna idea, espero que no se la lleve el viento y la compartas.

Valores y branding necesitan ir de la mano. Su alianza será sin duda la mejor munición de las organizaciones, porque tanto los valores como el branding son parte de las personas.

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