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Tú no tienes una marca. La corrupción del término “Marca Personal”

Los que nos dedicamos a la gestión de marca personal, conocida como personal branding, llevamos años tratando de evitar el equívoco; y temo que no lo hemos conseguido. 

La Chief Operating Office de Facebook, Sheryl Sandberg, lo dijo muy claro hace un par de años. Fue en el marco de una entrevista realizada por Jessica Holand en la BBC titulada “El caso contra las marcas personales”. Lo que dijo es “Tú no tienes una marca, así que no te empaques como una marca”. 

Si solo tienes un minuto, aquí tienes un resumen en vídeo:

Tú no tienes una marca. Tú dejas una (o muchas) marca/s. 

Sandberg se refería a la marca personal como una única versión de la persona. En sus propias palabras: 

Lo que cada uno de nosotros tiene es una voz, que puede ser compleja, contradictoria y a veces equivocada. No te empaques. Habla con honestidad, con hechos y desde tu propia experiencia.

No puedo estar más de acuerdo con ella. Hace pocos días trataba en este mismo blog sobre marca personal y vulnerabilidad. Somos maravillosamente imperfectos, y vulnerables. Eso nos diferencia de las máquinas (por el momento). 

La contradicción, la empatía, la honestidad, los hechos y la experiencia son parte de la rica y compleja marca personal que imprimimos en los demás. Tú no tienes una marca, Starbucks sí la tiene, y Zara, y Audi. Dalí no tenía una marca, la dejó, un gran legado. Churchill no tenía a una marca. Dejó varias marcas. 

Cada persona te interpretará de una manera distinta, y por eso puede dejar una marca personal poco homogénea entre distintas personas. 

El equívoco: pensar que la marca personal se crea como si fuera una marca comercial

Cuando alguien habla de “crear” tu marca personal empieza la confusión. Sé que nadie habla de “crear” con mala intención. Pero si creas marca, será empacada, pensada de una manera única, como un producto comercial. Hemos luchado mucho contra todo esto. El asunto no es crearte un personaje. El personal branding es más complejo, tanto como la personal brand. La corrupción del término marca personal viene de lejos y de personas que tienen doctorados universitarios. 

marcas comerciales / guillem recolons

Los primeros evangelistas estadounidenses (William Arruda, Dan Schawbel, Tom Peters, Catherine Kaputa, Seth Godin, Brenda Bence, Jason Alba…) hablaban de “crear”. Pero para mí la creatividad es partir de cero, o como dice el publicista Toni Segarra, es “no copiar”. Y la marca personal no parte de cero, porque es, según Jeff Bezos, “lo que dicen de ti los demás cuando no estás a su lado”. 

La otra confusión: imagen personal con marca personal

Sandberg también equipara la marca personal a la imagen personal. Según sus palabras: 

El énfasis en presentar una imagen pública fuerte es especialmente pronunciado en estos tiempos de incertidumbre económica; una “economía gigante” creciente y ferozmente competitiva ha hecho de los perfiles digitales una parte crucial para aprovechar las oportunidades de trabajo.

Tiene razón, en tiempos VUCA, si eres uno más, desapareces. Pero no se trata de presentar una imagen pública fuerte. Se trata de presentar tu propia imagen pública, sin más: eso ya te diferencia de quienes no lo hacen. Pero por favor, elimina la palabra “fuerte” de tu vocabulario, porque puede llevarte a modificar tu imagen. 

No abogo que en cada momento comuniquemos nuestros fracasos, pero es absurdo presentarnos como seres inexpugnables. Hace poco explique en este blog la diferencia entre marca personal e imagen personal, y también la diferencia entre marca personal y reputación. El lenguaje genera realidades, eso dicen los coach. 

No nos vendemos nosotros. Compran transformación. 

La otra confusión habitual sobre la marca personal es la de que debemos “vendernos”. No, el personal branding, no va de venderse. Va de ser autoconsciente, de entender si lo que proyectamos (la marca) está alineado con lo que somos (la identidad), va de crear un plan aferrado a una propuesta de valor, una diferencia relevante. Y claro, finalmente hay una etapa marketing, debemos dejarnos ver, sin eso nuestros posibles clientes no verán en nosotros a un agregador de valor, a un transformador. 

Lo que vendemos es nuestro trabajo. Pero no el tiempo que dedicamos, sino el valor que añadimos. Desgraciadamente, muchas empresas todavía pagan a sus empleados por calentar la silla (tiempo). Eso cambiará a resultados, a transformación, a valor. Mi hija lo verá. Afortunadamente. 

En resumen, la marca personal está corrupta, pero no muerta

Hace mucho tiempo que entre colegas hablamos de la necesidad de cambiar el término “marca personal. Han surgido varias ideas. Daniel Romero-Abreu, presidente de Thinking Heads habla de “posicionamiento personal”. Andrés Pérez Ortega prefiere “estrategia personal”. Yo hablo de branding humano “Human branding”. El término marca personal está corrupto, especialmente si personas tan relevantes como Sandberg lo entiende en un sentido único de marketing. 

Se admiten propuestas. De momento, y para salir de equívocos, me considero un estratega de personal branding que también aplica en formación y conferencias. 

Recuerda, tienes una identidad y dejas una marca rica, compleja variada… y única. Descúbrela, trabájala, moldéala, entiéndela y siempre con moderación, proyéctala. O no. 

 

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